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Francisco J. Sanz De La Higuera
IES «Torreblanca» (Sevilla)
España
Vol. 4 (2013), Estudios, Páginas 389-420
DOI: https://doi.org/10.14201/fdp.24763
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Resumen

El Cabildo Catedral de Burgos consideró, a partir de 1754, que era posible desligarse del sistema de abastecimiento de pan según el método de la «obligación», implantado en el municipio por el Concejo y la administración borbónica –con la «colaboración» de los vecinos de Arcos de la Llana y otros pueblos de los alrededores–, e instaurar su particular y propio método de hacer llegar el pan a las mesas de los prebendados catedralicios. Para ello, y en el derrotero urbano de permitir la instalación de hornos particulares en la ciudad de una manera más o menos libre, el Cabildo contrató a un panadero, con el que subscribió una «Escriptura para dar abasto de pan al Cavildo». Instalados los hornos en la calle La Calera, la experiencia, convergente con otras logísticas de productos esenciales –cacao y chocolate, carnero, vino, aceite, etcétera– controladas por la Mesa Capitular de la Catedral, acabó fracasando por la negligencia de los panaderos. En la práctica, esta propuesta tenía mucho de contestataria contra el gobierno y a favor de una autonomía capitular cada vez más amenazada por el Estado borbónico.

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