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María Victoria Álvarez Rodríguez
Universidad de Salamanca
España
Vol. 1 (2010), Estudios, Páginas 525-539
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Resumen

Tradicionalmente se ha considerado la pintura de historia como la parcela más importante de las artes plásticas del siglo XIX. Tanto en el Neoclasicismo como en el Romanticismo, y hasta más adelante, en pleno Realismo, se convirtió en una especie de escaparate de los avances técnicos y compositivos que caracterizaron la evolución del arte de esta centuria, así como de sus presupuestos teóricos y el aliento estético de sus obras. Pero esta misma evolución también se percibió en los propios temas que se representaron. La Antigüedad, entendida como un modelo de virtud, tanto artística como política, presidió buena parte de las creaciones de nuestros pintores. La repetición de temas heroicoscomo la caída de Numancia y de Sagunto se convirtió en una constante, deviniendo en un hito en la Historia del Arte. Nos proponemos estudiar la incidencia que alcanzaron estas representaciones de la Antigüedad a nivel nacional, una muestra de cómo los artistas españoles supieron prestar su personalidad a un género pictórico que se suele considerar eminentemente europeo en cuanto a sus orígenes, evolución y características.

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