Emociones morales en la flecha del tiempo: un esquema de la experiencia del daño

Josep E. CORBÍ

Resumen


RESUMEN: La experiencia del daño tiene, a primera vista, dos polos: el polo de quien causa el daño (el verdugo) y el polo de quien lo sufre (la víctima). Existe, no obstante, una tercera perspectiva: la de quien no causa daño ni lo sufre, pero la del verdugo hiriendo a la víctima. El verdugo puede hacer sentir su voz, insistir en su representación de los hechos. En cambio, la víctima permanece indefensa y la verdad de su daño queda soterrada bajo la palabra del verdugo. Quien tiene noticia acaba aceptando el discurso legitimador del verdugo, acaba convencido de qLie el daño causado estaba justificado por un bien ulterior. En este escrito, examino el papel de la vergüenza, la culpa y el resentimiento en la recuperación de la voz de la víctima. Esta recuperación no consistirá simplemente en reconstruir lo que dice la víctima, sino en reivindicar su autoridad epistémica. Esta reivindicación de la autoridad de la víctima involucra, en cada caso, la descripción de los mecanismos mediante los que el verdugo (y quien se ve como mero espectador) distorsiona la verdad que algunas víctimas sienten la imperiosa necesidad de revelar.

ABSTRACT: The experience of harm involves, at first sight, two poles: that of the person who causes the harm (the torturer) and that of the one who suffers it (the victim). There is, however, a thirdpe.rspQcx.ive: that of third agents. They neither inflict harm ñor suffer it, but see how the torturer hurts his victim. The torturer can make his voice to be heard. He can insist on his representation of the facts, while the victim remains defenceless and silent, with his truth buried under the torturer's voice. I will show how third agents tend to assume the legitimating discourse of the torturer. They may end up that the harm caused was justified by a further good. In this paper, I will examine the role that shame, guilt and resentment play in rescuing the voice ofthe victim. This rescue will not simply consist in reconstructing what the victim says, but in vindicating his epistemic authority. The vindication ofthe victim's authority involves the description, in each case, ofthe mechanisms by which the torturer (and third agents) distorts the truth that some victims feel an imperative need to unveil.


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DOI: http://dx.doi.org/10.14201/3789





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