Sigüenza: una ciudad de señorio episcopal en la Edad Moderna. Instituciones, demografía, economía

Adrián BLÁZQUEZ

Resumen


A raíz de la «reconquista» —si tanto es que no se trató mucho más prosaica y quizás históricamente plausible de la simple ocupación pacífica de una plaza abandonada por los árabes— por el Obispo electo D. Bernardo de Agen, allá por los años de 1123 ó 1124, de la ciudad-capital de su obispado seguntino, la historia de Sigüenza va a correr paralela, va a evolucionar al socaire de la de sus sucesivos Obispos-Señores. En efecto, tras la donación al obispo seguntino por los reyes castellanos, a lo largo de los años 1130-1137, de varios pueblos y plazas fuertes (Riba de Santiuste en 1129, por ejemplo) en un claro e inmediato intento de alentar la conquista y definitiva pacificación de la comarca, en 1138 se produce la donación por Alfonso VII el Emperador del burgo bajo de Sigüenza, levantado alrededor de la catedral, con sus tierras y familias que lo poblaban, así como diversos derechos reales (pecho forero, fosandera, etc.), y en 1146 la del burgo alto o del castillo, con lo que los dos núcleos primitivos de población quedan administrativamente unidos en un solo municipio.

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