Miseria y grandeza de la Filosofía en la Enseñanza Media

Carlos DÍAZ

Resumen


A nadie se le enseña nada (y esa es la misión del filósofo) si se le dice que cada época tiene su filosofía, y cada filosofía su época; hoy no estamos para las bromas de Hegel o de Marx, y sí para las cosquillas de Nietzsche o de Gorgias. Nos guste o no, después de Augusto Comte hemos perdido la inocencia metafísica y las escuelas el candor antropológico. Hubo, en efecto, un primer estadio judeo-greco-cristiano —teónomo— que se quebró en su encanto para desencantarse I reencantar se en un segundo estadio o más autónomo que teónomo (desde el Renacimiento hasta el último maestro de la sospecha), y finalmente estamos más allá del desencanto y del reencanto, en un clima de manfutismo y de desprecio de los valores que pretendan presentarse como objetivos. En este estadio nada asusta. Ogros de ayer pasan por hermanitas de la caridad hoy: Marx por machista; Freud por conservador; los anarquistas por moralistas; el progreso por ingenuidad; la civilización industrial por barbarie; el proletariado por clase aburguesada; la ética por cosmética; el trabajo por noción calvinista; la politica por oficio lucrativo; la libertad por anomia.

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