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  • Francisco Javier Alejo Montes
Francisco Javier Alejo Montes
Vol. 6 (1994), Artículos
DOI: https://doi.org/10.14201/3331
Aceptado: nov 17, 2009

Resumen

RESUMEN: La meta que se proponía la Universidad era la búsqueda de la verdad, utilizando los sistemas docentes medievales que se condensaban en légère, repetere et disputare y que habían dado lugar a tres métodos didácticos muy difundidos, que eran la lección, la relección o repetición y las disputas. Las lecturas podían ser ordinarias, que eran las lecciones magistrales impartidas por los catedráticos de propiedad y versaban sobre las partes más importantes de los libros comentados o leídos; y extraordinarias, que eran llevadas a cabo por bachilleres como método de ensayo para futuras docencias y versaban sobre partes menos importantes. Los catedráticos tenían que leer viva voce y en latín, no podían hacerlo por cartapacio, cuaderno ni papel alguno, al igual que no se les permitía dictar, convirtiéndose este último punto en una de las mayores pesadillas de los profesores. Las disputas o conclusiones eran un ejercicio de dialéctica, cuyo «mayor aprovechamiento es el ejercitarse en argüir y responder» -como rezan los estatutosademas de ser un buen método para memorizar y asimilar los temas estudiados. Todos los catedráticos estaban obligados a «repetir» una vez al año, esto es, a pronunciar una conferencia solemne y magistral a toda la Universidad sobre algún tema interesante y de actualidad de su facultad correspondiente. Era un excelente medio de obligar al profesorado a mantener una constante preparación, formación, actualización y profundización intelectual. También estaban obligados a «repetir» aquellos bachilleres que aspiraban al grado de licenciado. La razón era la de obtener «información de sufficiencia» del bachiller.SUMMARY: The goal that the University set itself was that of seeking the truth, using the medieval teaching systems that were condensed in légère, repetere et disputare and which had given rise to three widespread didactic methods: the reading, the rereading - or repetition, and the discussion... The lectures could be either ordinary - those magisterial lessons given by the professors and which dealt with the most important parts of the books commented on or read, or exceptional - those given by the baccalaureate students as a practice method for future teaching, and which dealt with the less important parts. The professors had to lecture viva voce and in Latin. They were not allowed to do so with portfolio, notebook or any paper at all, neither were they allowed to dictate, the latter point being one of the greatest nightmares for the professors. The discussions or conclusions were an exercise in Dialectics, of which «the greatest benefit is that of practice in arguing and replying» - as set down in the statutes-, besides being a good method for memorising and assimilating the subjects studied. All of the professors were obliged to «repeat» once a year, that is, to pronounce a solemn and magisterial lecture to the whole University on a subject of current interest in their faculty. This was an excellent means of ensuring that the preparation and training of the teaching staff would be constant, kept up to date and of intellectual depth. The baccalaureate students who aspired to the licentiate degree also had to «repeat». This was done in order to obtain «information of the sufficiency» of the baccalaureate student.

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