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  • Tomás Pérez Delgado
  • José Miguel Sánchez Estévez
Tomás Pérez Delgado
José Miguel Sánchez Estévez
Vol. 4 (1991), Ciencias Sociales
DOI: https://doi.org/10.14201/3259
Cómo citar

Resumen

Hace unos meses, cuando en un celebrado artículo Francis Fukuyama analizaba «¿El fin de la Historia?», señalaba: «Si admitimos por el momento que el comunismo y el fascismo, rivales del liberalismo, han muerto, ¿queda algún oponente ideológico?... Dos posibilidades saltan a la vista: la religión y el nacionalismo ... Desde luego, es cierto que desde la batalla de lena, gran parte de los conflictos tienen su base en este...»l. Un movimiento que dominó gran parte del siglo XIX y las primeras décadas del siglo actual, apareció incluso en países europeos consolidados como forma de conciencia racial o cultural diferenciada, que reclamaba diversos grados de autonomía para algunas regiones y que vuelve a perfilarse como «uno de los más poderosos movimientos individuales que funcionan en el mundo actual...» (Sir Isaac Berlin, 1979); sobre todo a raíz del reciente derrumbe del centralismo comunista en la Europa del Este.

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