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  • Germán Delibes De Castro
  • J. L. Avello
  • Manuel A. Rojo Guerra
Germán Delibes De Castro
J. L. Avello
Manuel A. Rojo Guerra
Vol. 34 (1982): Vol 35 (1982), Artículos
Aceptado: oct 23, 2009

Resumen

Es notoria la riqueza de la región leonesa en materiales del final de la Edad del Bronce, lo que en buena medida hay que interpretar como consecuencia del fuerte impulso que las industrias metalúrgicas locales alcanzaron por entonces. Dicha pujanza en el campo de la fundición resulta más acorde con el vigor contrastado en los talleres metalúrgicos del Noroeste que con la languidez propia de los del territorio meseteño, por lo que seguramente es lícito afirmar que, por entonces, las tierras leonesas se alinearon de manera decidida con ese curioso fenómeno, culturalmente basado en la relación comercial y no en la identidad étnica, que se conoce con el nombre de Bronce Atlántico. Sólo así se explica fácilmente la presencia en esas latitudes de un yunque como el de Valdevimbre 2, de un «palstave» sin asas como el de El Bierzo, de un nutrido grupo de espadas pistiliformes como las del Río Esla, La Cabrera, el Museo de León o Veguellina, de calderos de chapas claveteadas como el de Lois ', o de armas tipo Venat, como la espada de Villafranca.

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