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  • Michel Alpert
Michel Alpert
Vol. 3 (1985), Artículos
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Resumen

Durante la guerra de 1914-1918, la imagen popular de solidez y de permanencia que Gibraltar proyectaba en Inglaterra, adquirió aún más intensidad por ser el Peñón el primer lugar de visita de los transportes de tropas que se dirigían al Oriente Medio y a la Africa Oriental en busca de la Ciudad del Cabo y de allí a la India y al Extremo Oriente. Para las tropas la vista del Peñón —«la Roca» por antonomasia en el habla popular inglesa— significaba que estaban bajo la protección de la Marina Real, a la sombra de su imagen más conocida y más físicamente representativa1. Sin embargo, Gibraltar no era todo lo que aparentaba ser. La nueva artillería de los buques de guerra era más poderosa que los cañones emplazados en el Peñón. Más amenazador para el futuro eran los submarinos alemanes que pasaban a sus anchas y desapercibidos por el Estrecho, con los consiguientes estragos para el tráfico naval, hasta el punto de que, sólo dos días antes de terminarse la guerra, y a la altura del Cabo Trafalgar, un submarino hundió un acorazado inglés de 16.000 toneladas.

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