la originalidad del regionalismo castellano y leonés en 1931 y 1932. ¿Un proyecto genuino o la necesidad de asumir un mal menor?
Resumen
Entre 1931 y 1932, como ocurrió en otras regiones españolas, Castilla y León asistió al resurgir de un regionalismo que hasta la fecha apenas había dado síntomas de vitalidad. A partir de esta realidad la pregunta que surge es si la renovada actividad regionalista castellano y leonesa reflejaba la actualización de un sentir originario y bien arraigado o era una respuesta obligada por el avance que estaba logrando el catalanismo durante el período considerado y por el nuevo modelo de organización territorial del Estado que definió la nueva Constitución de 1931. A la vista del comportamiento y manifestaciones de las fuerzas políticas, sociales e institucionales castellano y leonesas, podemos concluir que el regionalismo castellano y leonés no respondió a un sentimiento genuino y propio sino que fue la consecuencia de la necesidad de asumir un mal menor, de la adaptación a un nuevo modelo territorial no deseado.
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