El análisis de las familias no-normativas se enmarca no solo dentro de la consolidación de los estudios de historia de las mujeres (y de género) en la Antigüedad sino, también, en un contexto histórico en el que proliferan modelos de familia alternativos que, para desconocimiento de muchos, son perceptibles (y juegan un papel importante) ya en épocas pretéritas. Este volumen parte del Seminario homónimo celebrado en la Universidad de Zaragoza los días 11 y 12 de abril de 2024, gracias al apoyo del Departamento de Ciencias de la Antigüedad de esta misma Universidad y con la concurrencia tanto del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza como del Proyecto “Vulnerabilidad intrafamiliar y política en el Mundo Antiguo” (PID2020-116349GB), además de los Grupos de Investigación Deméter y GEAAT, que han colaborado también a su publicación. Estructuralmente, el libro se divide en cuatro bloques que aglutinan un total de 14 estudios diferentes firmados por especialistas españoles y extranjeros.
El primer bloque de contenidos, “Maternidades, agencia femenina en el poder y vulnerabilidad política”, se compone de cuatro estudios. En el primero de ellos, titulado “Familias en el poder: reinas, concordia y conflicto en las monarquías helenísticas de Pérgamo y Seleucia” (pp. 3-13), María Dolores Mirón analiza la distinta imagen transmitida en las fuentes sobre las relaciones familiares en las dinastías seléucida y atálida. Así, mientras que esta última aparece como modelo de familia unida y armoniosa (magníficamente ilustrada en la propaganda comisionada por la reina Apolonis), la casa seléucida se muestra, frecuentemente, como paradigma de familia desestructurada y autodestructiva, como evidencia la negativa imagen de Cleopatra Tea en las fuentes antiguas (mayoritariamente romanas), y que tanto contrastan con las vivencias de una mujer que hizo lo que estaba en su mano por asegurar la estabilidad de su reino. Alberto Aguilera, en “Exaltación y marginación familiar en la moneda hispánica: las domus de Germánico y Druso el Menor” (pp. 14-26) aborda la representación monetaria de estos príncipes (candidatos a la sucesión de Tiberio) en el marco de una política dinástica vacilante que nos muestra algunas de las tensiones existentes entre los linajes Julio y Claudio. El estudio estadístico realizado en las conclusiones del trabajo evidencia la clara jerarquización (en favor de Germánico) de estos dos posibles sucesores de Tiberio. A renglón seguido, en “Maternidad, poder y vulnerabilidad en la dinastía Julio-Claudia: memorias y discursos de Agripina la Menor” (pp. 27-37), Rosa María Marina se adentra en la fascinante figura de Agripina la Menor, hermana, esposa y madre de emperadores, y que fue autora de unos Commentarii que se analizan en un primer apartado. El siguiente apartado nos muestra a Agripina como oradora, analizándose los tres discursos que pronuncia dentro de los Annales de Tácito. En ellos aparece como una mujer ambiciosa y manipuladora que es capaz tanto de las mayores sutilezas como de experimentar momentos de gran ira y descontrol, ofreciendo una imagen que, en todo caso, resultaba creíble para el lector promedio. El último capítulo del bloque, firmado por Adrián Gordón y titulado “Matres, aviae et uxores. Las Augustas a través de los reversos de las acuñaciones imperiales del siglo III d.C” (pp. 38.-52), estudia estadísticamente las representaciones de las mujeres imperiales entre los principados de Septimio Severo y Diocleciano, especulando acerca del papel que pudieron jugar en la consolidación política tanto de los emperadores como de sus familias.
El segundo bloque, titulado “Mujeres que desafían los límites normativos”, está integrado por tres capítulos. En el primero de ellos, firmado por Jean Gran-Aymerich y Almudena Domínguez y titulado “Presence of Etruscan Women Far from Etruria. Marriages and Funerals” (pp. 55-73), parte de las evidencias arqueológicas para demostrar un hecho bien conocido: la presencia de mujeres etruscas fuera de sus territorios de origen, lo que se ejemplifica a través de los casos de Dido, la reina de Cartago, Gyptis, cofundadora de Massalia y Tanaquil, una figura esencial en el ascenso de la dinastía etrusca en Roma. A renglón seguido, el capítulo aborda ciertos artefactos vinculados a las mujeres aparecidos en lugares como Cartago, Málaga, Lattes y Ampurias, reflexiona acerca de los famosos espejos etruscos (demostrando su movilidad geográfica), y esboza una serie de hipótesis de partida sobre las que, todavía, queda mucho por decir. Seguidamente, en “Porcia, de filósofa a heroína trágica suicida” (pp. 74-81), Cristina Martín se acerca a la interesante figura de Porcia, la hija de Catón el Joven que se casó (en segundas nupcias) con Bruto el Cesaricida. Tras desmontar ―con datos sólidos― el mito de que esta mujer se suicidó ingiriendo unas brasas ardientes, se realiza un breve repaso por las imágenes de Porcia transmitidas tanto por los autores antiguos como por los autores del Renacimiento, pero sin renunciar, tampoco, a algunas referencias mucho más recientes, como la magnífica serie Master’s of Rome de Colleen McCullough. Por último, Ida Gilda Mastrorosa, en “Relazioni familiari ed empowerment femminile nella prospettiva di Ausonio di Bordeaux: fra tradizionalismo di modelli e timidi indizi di cambiamento” (pp. 82-92), analiza las Parentalia de Ausonio para (tratar de) rastrear algunas de las transformaciones operadas dentro de la institución familiar durante el Bajo Imperio (particularmente en la Galia del siglo IV d. C.). Esta obra, que nos habla de las abuelas, las tías (maternas y paternas) y la cuñada de Ausonio, nos deja ver a unas mujeres que, aunque insertas en una sociedad patriarcal, ejercieron funciones que iban mucho más allá del matrimonio y la maternidad, adentrándose, incluso, en los negocios.
El tercer bloque de contenidos, titulado “Familias no hegemónicas y diversidad estructural”, aglutina tres contribuciones que se basan bien en fuentes literarias o epigráficas. La primera de ellas, firmada por José Antonio Beltrán, y titulada “En los márgenes de la familia en Roma: esclavos domésticos (vernae) en Marcial” (pp. 95-105), examina la caracterización de los vernae en los Epigramas, arrojando interesantes informaciones acerca de aspectos como su (ambivalente) posición dentro de la familia, las funciones que desempeñan y los estereotipos a los que se les suele asociar. Mercedes Oria, en “Familias atípicas en Hispania: algunos ejemplos de la epigrafía lusitana” (pp. 106-115), analiza inscripciones de esta provincia que no solo nos permiten apreciar la existencia de modelos familiares alejados del ideal patriarcal, sino que nos muestran a mujeres que ostentaron un elevado nivel de protagonismo. El capítulo se articula en torno a distintos apartados que abordan, respectivamente, los casos de madres de distintos hombres, los de madres que aparecen como única referencia familiar de la descendencia (o que les transmiten su gentilicio), el interesantísimo caso de Decumus, un hijo con dos madres, y otros casos de madres que estaban al frente de familias “atípicas”. Finalmente, María Carmen Delia Gregorio, en “Honor funerario y parentesco en la familia romana: Domitia Saturnina, adfinis en Tarraco” (pp. 116-123), presenta un interesante estudio de caso sobre una mujer cuyas posibles identificaciones son múltiples. Así, Domitia Saturnina pudo ser tanto la suegra de Fuficio Crispo como la madrastra de su esposa Flaminia Melete, sin que sea posible excluir otras posibles relaciones familiares.
El cuarto bloque, “Género, clase y edad en la representación literaria” engloba los últimos cuatro capítulos del volumen, dedicados al estudio interseccional de las familias griegas y romanas. En el primero de ellos, titulado “Maternidad, género, clase y edad en la comedia latina. Una propuesta de método” (pp. 127-142), Rosario López comienza destacando las diferencias entre las comedias de Plauto y Terencio para pasar, a continuación, a explicar su modelo, en el que se destaca la importancia de los marcadores de género tanto para mostrar los modos de control del sistema patriarcal como las posibles estrategias de las mujeres para cuestionar esos modelos de conducta que se les imponían. Más allá de las historias narradas en estas comedias ―algunas de ellas desgarradoras―, resulta muy interesante la apreciación, no tan conocida, de que las mujeres adoptan, en las comedias, un lenguaje específico ante los varones, gracias al cual tratan de lograr lo que desean, y que constituye un interesantísimo marcador de género lingüístico. En “Madres, esposas, esclavas en las Troyanas de Eurípides” (pp. 143-154), José Vela nos transporta al mundo heleno analizando un tema de rabiosa actualidad: las consecuencias de las guerras y los conflictos armados sobre las personas más vulnerables, especialmente las mujeres y los niños. La tragedia, representada durante el invierno del 415 a. C. ―en plena Guerra del Peloponeso―, critica la deriva militarista que estaba tomando Atenas tras el fracaso de la paz de Nicias. Y decide hacerlo visibilizando los horrores de la guerra, hablando explícitamente de los aciagos destinos de mujeres como Casandra, Andrómaca, Helena o Hécuba, y de niños como Astianacte. A renglón seguido, Luna Clavero, en “La familia en los carmina de Catulo. Recepción y relecturas” (pp. 155-165), analiza la escasa información que conservamos acerca de la vida de Catulo para, a continuación, realizar un brevísimo estudio sobre sus (supuestas) relaciones familiares en el que se concede un papel preponderante al análisis del vocabulario empleado como medio para acceder a los sentimientos del poeta. El capítulo se cierra con un somero análisis de algunas alusiones a Catulo dentro de la música, la literatura y el cine. En el último capítulo, “Peleo, Tetis y su anfibológica descendencia (comentario al sistema familiar en la Aquileida)”, Eduardo Gallego se adentra en esta interesantísima obra para estudiar las relaciones familiares que se describen. En un primer epígrafe se señala el papel secundario de Peleo, padre ausente y del que reniegan tanto su esposa como su hijo. Un segundo epígrafe, centrado en Tetis, destaca, además de este resentimiento (derivado de su casamiento con un simple mortal), su condición de madre angustiada y protectora. El último apartado del trabajo destaca la “polaridad ética” y la “ambigüedad sexual” de Aquiles a través de los vv. 325-337 del poema ―que narran su travestismo― y que son puestos en conexión con otras referencias intertextuales que, muy probablemente, serían bien conocidas por Estacio.
El volumen reseñado constituye una interesante aportación al estudio de la diversidad familiar en el mundo antiguo. Por ello, recomiendo su adquisición para todas aquellas bibliotecas universitarias en las que se impartan Grados en Historia, Humanidades, o Másteres en Estudios de Género y/o Diversidad. Los editores del volumen y la editorial deben ser elogiados no solo por el cuidado y esmero puesto en su trabajo (sobre todo en el número de erratas, muy reducido),1 sino también por haber sabido articular una obra en la que encontramos tanto especialistas de reconocido prestigio como personas que se encuentran en fases iniciales e intermedias de sus carreras investigadoras.
Borja Méndez Santiago
Universidad de Salamanca
mendezsborja@usal.es
1. No obstante lo anterior, en la página 159 un párrafo se encuentra repetido, una contingencia que, muy probablemente, se produjo durante las fases finales de la edición del volumen.