Rodríguez Valcárcel, José Antonio. Fuentes primarias y bibliografía (1877-2000) sobre el emperador Calígula. Madrid: Los Libros de la Capilla Roja, 2023, 338 pp. [Depósito Legal: M 27756-2023, Oficina Depósito Legal Madrid]

El autor de este libro es José Antonio Rodríguez Valcárcel, consolidado como el principal experto en el gobierno de Gaio “Calígula” en España. Además de su tesis doctoral, dirigida por Pilar Fernández Uriel, ha publicado artículos sobre la política intelectual del emperador y sobre su conflicto con los judíos, así como otros dos libros de los que se hablará más adelante.

El libro carece de ISBN, no está disponible para compra a través de Internet y la “editorial”, Los Libros de la Capilla Roja, tan solo figura en relación con esta obra y no aparece en la base de datos de editoriales del Ministerio de Cultura, por lo que seguramente se trate de una auto-publicación no comercializada.

El libro se divide en tres secciones: Fuentes primarias: biografías y obras de autores antiguos (1), Fuentes primarias: testimonios epigráficos, numismáticos y arqueológicos (2) y Bibliografía (3).

La primera parte hace un repaso exhaustivo de las menciones a Gaio en las fuentes clásicas. Se distingue por mencionar no solo las fuentes principales, aquellas que aportan un conocimiento más o menos sustancial (Suetonio, Séneca, Dión Casio, Tácito, Filón y Flavio Josefo), sino que incluye absolutamente todas las menciones a Gaio en los autores clásicos a nivel general, aunque se trate de una mera línea con valor anecdótico. Es algo que no ha hecho antes ningún otro autor, y muy valioso para trazar la recepción de la figura de Gaio en época imperial a nivel amplio. Además de los mencionados autores, se añaden así Persio, Plutarco, Plinio el Viejo, Juvenal, Filóstrato, Eutropio, la Historia Augusta, Aurelio Víctor, Orosio y Zósimo. Para cada uno de ellos se proporciona una bio-bibliografía que, aunque excesiva en algunos casos, es fundamental para la contextualización de los pasajes referidos y especialmente útil para el público estudiante. A todo ello se añade una enumeración de fuentes perdidas pero que sabemos que trataron el gobierno de Gaio y fueron consultadas por los autores que conservamos, así como un original apartado sobre documentos escritos por el propio emperador de cuya existencia tenemos constancia, se conserven o no.

La segunda parte se dedica a las fuentes no literarias. Dentro de la epigrafía, el criterio es cualitativo y no cuantitativo: no se trata de hacer una recopilación total, sino tan solo de señalar ejemplares especialmente importantes o ilustrativos, lo cual es un criterio perfectamente válido. Se destacan especialmente las actas de los hermanos arvales, cuya importancia es bien conocida por cualquier estudioso del periodo por aportar información prosopográfica fundamental y dar precisiones sobre el culto a Drusilla, y los fasti consulares. A partir de estos últimos se da una lista de cónsules, primero con aquellos cuya sucesión está clara y después con la enumeración de algunos nombres que no está claro dónde deben encajarse. Recurriendo para ello al examen de todos los fasti conservados para la época y su cotejamiento con las fuentes literarias, lo cual es una labor que merece reconocimiento. A continuación, se proporcionan unos pocos ejemplos de juramentos de fidelidad, inscripciones de carácter público, referentes al ámbito familiar, al culto imperial, la economía, la sociedad, las obras públicas y los nombres propios del emperador. Todas las inscripciones señaladas son de indudable interés, pero el número y la variedad son escasos, muy especialmente en el apartado dedicado al culto imperial. Extraña, por ejemplo, no encontrar ninguna de las inscripciones que mencionan a la divina Drusilla, o algún ejemplo de damnatio memoriae posterior a la muerte del emperador.

En este mismo capítulo, tras las inscripciones, se sigue con las emisiones monetarias. La estructura del apartado es impecable, no así su contenido. Primero se exponen las características del sistema monetal en época de Gaio, con los pesos, tipos de metal, cecas (diferenciadas entre imperiales y senatoriales), número de series y cronología de estas. A continuación se exponen las leyendas acuñadas, y se finaliza con un apartado titulado “Significado de algunos tipos” totalmente insuficiente, limitado a un único párrafo con algunas generalidades. Se echa en falta un mayor detalle en los motivos acuñados y su significado, además de menciones a las emisiones orientales, pues tan solo se tienen en cuenta las latinas.

Finaliza este capítulo con los testimonios artísticos y arqueológicos, divididos en tres partes: los retratos, el camafeo de Francia y las obras públicas. No se describen en detalle todos los ejemplos conservados, sino que se establece una categorización en cuatro tipos: joven príncipe (1), emperador joven (2), luto (3) y “déspota malvado” (4). De forma complementaria se citan los pasajes de las fuentes literarias que le describen físicamente (Séneca, Tácito, Plinio y Suetonio), llamando a la comparación, aunque es un trabajo que aquí no se realiza. A pesar de que no se busque hacer una enumeración de casos (que tampoco habría sobrado), se sigue echando en falta alguna mención a ejemplos de retratos modificados para darles la apariencia de otros emperadores, como forma de damnatio memoriae. Tampoco figuran las representaciones de otros miembros de la familia imperial realizadas en esta época, como las estatuas de las hermanas.

El apartado dedicado al camafeo es suficiente, aunque bibliográficamente desactualizado y tal vez el que más se resiente por la ausencia de imágenes en este libro. El apartado sobre obras públicas menciona algunos ejemplos importantes, centrándose sobre todo en Roma y en los grandes proyectos inconclusos, aunque no agota todas las construcciones de las que tenemos constancia, como el circo del Vaticano o los barcos de Nemi, cuya completa omisión en el capítulo sobre fuentes materiales no se explica.

Finalmente, el tercer capítulo se dedica a la producción bibliográfica sobre el emperador del s. XIX en adelante, o al menos eso se anuncia. Lo cierto es que se trata de un conjunto de referencias algo ecléctico, que a las que realmente atañen al objeto de estudio suma algunas generalidades cuya inclusión no queda del todo justificada. El orden es alfabético, en lugar de cronológico o temático, que habrían sido los criterios más apropiados para un sourcebook. Y en la introducción al capítulo, en la que se mencionan algunos autores relevantes (no todos los que se debería, pues faltan Balsdon, Winterling, Hurley…), se incluyen los artículos publicados en 1893 por un tal Ireland que no figura en la bibliografía. Dicha introducción es además muy insuficiente, tan solo un par de páginas muy sintéticas, de modo que se echa en falta un comentario más extenso del estado de la cuestión. Dicho lo cual, se hacen algunas apreciaciones elogiables, como incluir el Caligola de Venturini (1906) entre las obras pioneras, cuando en la mayoría de estados de la cuestión se le olvida por completo.

Como valoración general, la utilidad del libro es incuestionable. Se diferencia por completo del The Emperor Caligula in the Ancient Sources de Barrett y Yardley (2023): aquel ofrecía un índice temático complementario al de Caligula: the corruption of power de Barrett (1989) y en cada apartado presentaba las citas literales de los textos con comentarios bibliográficos en notas al pie. Este libro se estructura de acuerdo con un criterio heurístico, por tipos de fuente y no por su contenido, omite citas literales para ceñirse a la descripción, enumeración y comentario, y presta mucha más atención a las fuentes no literarias. Estas son sus grandes virtudes, frente a los defectos de ciertas ausencias importantes, la excesiva brevedad de algunos apartados y un capítulo sobre bibliografía muy insuficiente.

Y estos defectos tienen explicación: el texto que se nos presenta no fue concebido en su origen como un sourcebook, sino como el apartado de fuentes de una tesis doctoral. Esto se comprueba al comparar el libro con la tesis del autor, publicada en 2004 por Fundación Universitaria Española, y ver que se corresponde exactamente con las primeras cien páginas, más la bibliografía, sin alteraciones ni siquiera en el índice. Esto explica el eclecticismo del último capítulo y su simple ordenación alfabética, pues no se trata de una selección de referencias sobre el emperador, sino de la bibliografía empleada en la tesis, copiada sin omisiones y por lo tanto contaminada con referencias inoportunas.

No es la primera vez que el autor re-publica un extracto de su tesis, pues su Calígula editado por Alderabán en 2010 se corresponde con la parte que nos falta, con algunos recortes para ajustarse a la extensión exigida normalmente por la editorial y sin bibliografía final. Por lo tanto, juntando este libro de 2023 con el de 2010 obtenemos como resultado del “puzzle” la tesis publicada en 2004, que a diferencia de la obra aquí reseñada sí cuenta con ISBN y fue comercializada.

Es cierto que la tesis íntegra se encuentra actualmente descatalogada y la reciente publicación de este libro podría justificarse como forma de poner a disposición del público una parte de ella muy útil para investigadores, separada de la parte más narrativa del original (el libro de Alderabán), que sí sigue siendo fácil de encontrar tanto en bibliotecas como en librerías. Pero esta justificación no cuadra con lo dicho al principio de la reseña: que se trata de un libro autopublicado y no comercializado, consultable únicamente a través de la copia depositada en la Biblioteca Regional de Madrid por obligación legal para su publicación oficial. Fue este el medio por el que nosotros hemos podido acceder a él, sin posibilidad de préstamo ni reproducción, pues no figura en el catálogo de ninguna otra institución ni es posible su compra. Es preciso ser muy cauto al pronunciar el J’accuse, pero a falta de una justificación del autor cualquier lector podría sospechar que la extraña publicación de este libro busca simplemente la adición de un mérito al curriculum al mínimo coste económico posible.

En cualquier caso, una obra útil cuya (difícil) consulta sin duda será de ayuda en la fase inicial de cualquier estudio sobre el emperador Gaio Julio César Germánico y su gobierno, facilitando más que cualquier otro sourcebook tanto el análisis de su recepción en tiempos posteriores a Dión Casio como el recurso a fuentes no literarias.

Lucas Tamargo
Universidad Autónoma de Madrid
lucastamargo01@gmail.com