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<journal-title>Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n. Revista Interuniversitaria</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">TERI</abbrev-journal-title>
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<issn pub-type="ppub">1130-3743</issn>
<issn pub-type="epub">2386-5660</issn>
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<publisher-name>Ediciones Universidad de Salamanca</publisher-name>
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<article-id pub-id-type="doi">10.14201/teri.27524</article-id>
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<subject>Monogr&#x00E1;fico</subject>
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<article-title>LA VERDAD SIGUE SIENDO MUY IMPORTANTE, TAMBI&#x00C9;N EN LA UNIVERSIDAD</article-title>
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<trans-title xml:lang="en"><italic>The Truth is Still Very Important, Also in The University</italic></trans-title>
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<surname>BARRIO MAESTRE</surname>
<given-names>Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a</given-names>
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<institution content-type="orgname">Universidad Complutense de Madrid</institution>
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<email>jmbarrio@ucm.es</email>
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<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub">
<day>01</day>
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<year>2022</year>
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<pub-date publication-format="electronic" date-type="collection">
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<volume>34</volume>
<issue>2</issue>
<fpage>63</fpage>
<lpage>85</lpage>
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<copyright-statement>&#x00A9; 2022 Ediciones Universidad de Salamanca</copyright-statement>
<copyright-year>2022</copyright-year>
<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/" xml:lang="es">
<license-p>Licencia CC BY-NC-ND. Licencia de Creative Commons Atribuci&#x00F3;n-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional Universidad de Salamanca. Su comercializaci&#x00F3;n est&#x00E1; sujeta al permiso del editor</license-p>
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<abstract>
<title>RESUMEN</title>
<p>El presente escrito trata de mostrar algunos elementos t&#x00F3;xicos de la atm&#x00F3;sfera socio-cultural que influyen negativamente en el trabajo de la Universidad, y que se saldan en perder la referencia del valor que la verdad tiene para el ser humano. En general, el relativismo configura un ambiente deseducativo, por razones que se se&#x00F1;alan en el escrito. Principalmente porque contribuye a una representaci&#x00F3;n que desincentiva la discusi&#x00F3;n racional, que es precisamente una de las principales tareas para las que se fund&#x00F3; la Universidad, en la senda de la Academia que Plat&#x00F3;n fund&#x00F3; en Atenas, y en cuyo rastro se han registrado algunos de los progresos m&#x00E1;s relevantes de la cultura occidental.</p>
<p>Lamentablemente, muchos universitarios en el primer mundo se han familiarizado solo con un uso tecnocr&#x00E1;tico de la raz&#x00F3;n, pero no con la idea de que esta pueda servir para abrirnos paso, tal vez trabajosamente, en la b&#x00FA;squeda de la verdad y del bien (uso te&#x00F3;rico y pr&#x00E1;ctico). Se examinan aqu&#x00ED; algunos planteamientos que en el pensamiento europeo de la modernidad han cooperado a armar esa atm&#x00F3;sfera t&#x00F3;xica, as&#x00ED; como otros elementos que obran actualmente en el imaginario colectivo dominante. El prop&#x00F3;sito del escrito es se&#x00F1;alar la que me parece constituye la tarea m&#x00E1;s urgente que tiene ahora mismo la Universidad: contribuir a una aut&#x00E9;ntica cultura del di&#x00E1;logo racional.</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>ABSTRACT</title>
<p>This writing tries to show some toxic elements of the socio-cultural atmosphere that negatively influence the work of the University, and that result in losing the reference of the value that the truth has for the human being. In general, relativism configures an uneducational environment, for reasons that are pointed out in the writing. Mainly because it contributes to a representation that discourages rational discussion, which is precisely one of the main tasks for which the University was founded, along the path of the Academy that Plato founded in Athens, and in whose trace some of the most relevant developments in Western culture.</p>
<p>Unfortunately, many university students in the first world have become familiar only with a technocratic use of reason, but not with the idea that it can serve to make our way, perhaps laboriously, in the search for truth and good (theoretical use and I practice). Here we examine some approaches that in the European thought of modernity have cooperated in assembling that toxic atmosphere, as well as other elements that currently operate in the dominant collective imagination. The purpose of the paper is to point out what seems to me to be the most urgent task that the University has right now: to contribute to an authentic culture of rational dialogue.</p>
</trans-abstract>
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<title><italic>Palabras clave</italic>:</title>
<kwd>universidad</kwd>
<kwd>verdad</kwd>
<kwd>racionalidad dial&#x00E9;ctica</kwd>
<kwd>educaci&#x00F3;n superior</kwd>
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<title>Keywords:</title>
<kwd>university</kwd>
<kwd>truth</kwd>
<kwd>dialectical rationality</kwd>
<kwd>higher education</kwd>
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<body>
    <p>&#x00AB;Si la verdad importa algo, entonces la comunicaci&#x00F3;n de la verdad tambi&#x00E9;n importa y, entonces, es muy importante usar las palabras adecuadamente&#x00BB; (Christopher Derrick, <xref ref-type="bibr" rid="ref-14-27524"><italic>Huid del escepticismo</italic></xref>)</p>
<sec id="sec-1-27524">
<label><bold>1.</bold></label>
<title><bold>I<sc>ntroducci&#x00F3;n</sc></bold></title>
<p>Aunque la mayor parte de los estudiantes y profesores que conozco se sienten muy ajenos a esto, una creciente y desnortada politizaci&#x00F3;n que agita la Universidad con presiones ex&#x00F3;genas ha hecho que en muchas universidades espa&#x00F1;olas de titularidad estatal, ya desde hace tiempo venga libr&#x00E1;ndose una guerra no declarada. Se trata de una batalla, larvada, en la que se baten, por un lado, tecno-medi&#x00F3;cratas esc&#x00E9;pticos, m&#x00E1;s o menos &#x00AB;de derechas&#x00BB;, que hablan de liderazgo, competitividad, de no quedarse en la cuneta, y, por el otro, ide&#x00F3;logos nada esc&#x00E9;pticos, m&#x00E1;s o menos &#x00AB;de izquierdas&#x00BB;, aparentemente comprometidos en causas como la igualdad, <italic>profundizar en la democracia,</italic> que siempre est&#x00E1;n &#x00AB;en lucha&#x00BB; &#x2013;seg&#x00FA;n sea el caso contra el cambio clim&#x00E1;tico, contra el patriarcado, el lenguaje sexista&#x2013;, o bien a favor de las hamburguesas veganas, de la justicia hist&#x00F3;rica con las mujeres, con los colectivos lgtbi, con las mascotas, etc. Poco a poco unos y otros van dejando en barbecho los campus, devastados bien por el estr&#x00E9;s que induce la innovaci&#x00F3;n &#x2013;no de ideas, sino de cachivaches digitales&#x2013;, o bien por el fragor del combate, los <italic>escraches</italic> y el tremolar de las pancartas. Entre la tecnoidiotez y la ceguera ideol&#x00F3;gica, nuestra instituci&#x00F3;n se ve crecientemente abocada a la alternativa de permanecer en la herencia socr&#x00E1;tica, o bien perecer engullida por el mercado o por la ideolog&#x00ED;a. A su manera cada bando malversa la Universidad convirti&#x00E9;ndola en otra cosa que ya no es <italic>casa de estudios.</italic></p>
<p>En medio de ambos, y bajo el fuego cruzado de unos y otros, queda una mayor&#x00ED;a silenciosa de universitarios, estudiantes y profesores. Cada vez m&#x00E1;s acosados por un culto tecnocr&#x00E1;tico a los medios, los profesores j&#x00F3;venes han de sacrificar sus mejores energ&#x00ED;as intelectuales en loor de la burocracia, obligados &#x2013;como dice Alejandro Llano con un punto de iron&#x00ED;a&#x2013; a tener que dedicar menos tiempo y esfuerzo a <italic>hacer</italic> curriculum que a <italic>colorearlo,</italic> si quieren ver prosperar su carrera acad&#x00E9;mica ante las agencias de acreditaci&#x00F3;n. Y no pocos j&#x00F3;venes estudiantes acaban decepcionados demasiado pronto.</p>
<p>La Universidad siempre decepciona a sus mejores estudiantes, pero muchos ven frustradas sus expectativas simplemente porque buscaban <italic>otra cosa.</italic> No llegaron a la Universidad con el deseo de que despu&#x00E9;s un partido o un sindicato acredite su compromiso social; tampoco anhelaban una provisi&#x00F3;n de destrezas y competencias empaquetables en un curriculum que les pasaporte al estrellato social o econ&#x00F3;mico. Sencillamente esperaban de su etapa universitaria algo que les ayude a crecer como personas, tal vez algo parecido a una br&#x00FA;jula que pueda orientarles en la relaci&#x00F3;n de lo que estudian, no tanto con su futura ocupaci&#x00F3;n profesional como con sus vidas: que les suministre cierta consistencia y les haga un poco m&#x00E1;s interesantes.</p>
<p>Ser&#x00ED;a deseable pensar algo m&#x00E1;s en estas personas.</p>
<p>Sin olvidar el compromiso que la Universidad tiene con la investigaci&#x00F3;n y la promoci&#x00F3;n del conocimiento de alto nivel en todas las &#x00E1;reas cient&#x00ED;ficas, de acuerdo con la tradici&#x00F3;n humboldtiana, aqu&#x00ED; me ocupar&#x00E9; sobre todo de su misi&#x00F3;n educadora.</p>
</sec>
<sec id="sec-2-27524">
<label><bold>2.</bold></label>
<title><bold>D<sc>el marxismo al mercantilismo</sc>: L<sc>a verdad ya no interesa</sc></bold></title>
<p>En estas p&#x00E1;ginas voy a exponer en forma pol&#x00E9;mica <italic>&#x2013;i.e</italic> confront&#x00E1;ndome con ellos&#x2013; algunos elementos que han contribuido a armar una atm&#x00F3;sfera que obra en contra del estudio. Ese aire viciado ya se respira en toda Europa y en el llamado primer mundo, y es culturalmente t&#x00F3;xico toda vez que su rasgo m&#x00E1;s caracter&#x00ED;stico es un cada vez m&#x00E1;s remarcado desprecio por la verdad.</p>
<p>Ya hemos dejado atr&#x00E1;s la situaci&#x00F3;n que se hizo visible en muchos ambientes intelectuales europeos por el vigor que en ellos alcanz&#x00F3; el marxismo y la Teor&#x00ED;a Cr&#x00ED;tica &#x2013;tambi&#x00E9;n, en su versi&#x00F3;n frankfurtiana, &#x00AB;te&#x00F3;ricamente cr&#x00ED;tica&#x00BB; con el marxismo revolucionario&#x2013;, planteamientos en los que la noci&#x00F3;n, incluso la misma palabra <italic>verdad</italic> fue cobrando ecos cada vez m&#x00E1;s peyorativos al quedar asociada a un universo sem&#x00E1;ntico &#x2013;el del dogmatismo y la intolerancia&#x2013;, frente al que los intelectuales que frecuentaban esos foros, los autodenominados <italic>de izquierda,</italic> sent&#x00ED;an la imperiosa necesidad de &#x00AB;posicionarse&#x00BB; (perd&#x00F3;n por el <italic>palabro)</italic> de forma contundente e inequ&#x00ED;voca, ante todo por razones de higiene, democr&#x00E1;tica y mental. Equ&#x00ED;voca &#x00AB;pose&#x00BB;, pues no ha habido en la historia mesianismo m&#x00E1;s dogm&#x00E1;tico que el de Marx, tanto el joven como el anciano con parches <italic>made in Frankfurt.</italic></p>
<p>En la und&#x00E9;cima <italic>Tesis sobre Feuerbach,</italic> Karl Marx dijo que los fil&#x00F3;sofos hasta ahora se han dedicado a tratar de comprender el mundo tal como en verdad es, a interpretar la realidad, pero ya va siendo momento de transformarla<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>. Por su lado, Lenin proclam&#x00F3; que la mentira es un <italic>arma revolucionaria.</italic> Quien verti&#x00F3; la teor&#x00ED;a marxista en la pr&#x00E1;ctica de la revoluci&#x00F3;n violenta &#x2013;concretamente la que &#x00E9;l pilot&#x00F3; en octubre del 1917, que dio lugar al estado sovi&#x00E9;tico de la URSS&#x2013;, aprendi&#x00F3; bien que la verdad importa menos que la <italic>ortopraxis, i.e</italic> la acci&#x00F3;n correcta, la que verdaderamente cataliza el proceso revolucionario. El marxismo-leninismo cree que la verdad es la humanidad mejor: no la que hay, sino la que est&#x00E1; por llegar, la que precisamente el cambio revolucionario traer&#x00E1; a la realidad. El revolucionario es poco festivo: nada hay que festejar en la realidad presente; tan solo cabe esperar un futuro completamente nuevo (<xref ref-type="bibr" rid="ref-27-27524">Thomas, 2004</xref>).</p>
<p>Este es el rasgo t&#x00ED;pico de la ideolog&#x00ED;a: ignorar la realidad presente para fingir, ote&#x00E1;ndola por encima de lo que hay, otra que estar&#x00ED;a por llegar como consecuencia del cambio. Lo que las cosas sean en s&#x00ED; mismas carece de todo inter&#x00E9;s; lo m&#x00E1;s real de ellas es lo que hacemos que sean, transform&#x00E1;ndolas, un modo peculiarmente eficaz de lo cual es decirlas como no son. La mentira es buena si sirve para transformar la realidad social, y dicha transformaci&#x00F3;n necesariamente es mejora. El marxismo es el arquetipo de la ceguera ideol&#x00F3;gica. Tal ceguera puede parecer atenuada por el parche, pero ah&#x00ED; sigue, impidiendo a quienes la padecen reconocer la realidad que tienen delante. Y no tiene cura f&#x00E1;cil.</p>
<p>De todos modos, ya no estamos exactamente ah&#x00ED;. A d&#x00ED;a de hoy la impresi&#x00F3;n general es que la verdad est&#x00E1; desaparecida del vocabulario; en todo caso, ha sido suplantada por la voz <italic>posverdad,</italic> infecto vocablo recientemente autorizado por el diccionario oxoniense. La verdad es algo que simplemente ya no interesa en este tiempo <italic>posmoderno.</italic> Como suele decirse t&#x00F3;picamente, no vivimos una &#x00E9;poca de cambios sino un cambio de &#x00E9;poca, y quiz&#x00E1; sea esta una de sus se&#x00F1;as de identidad.</p>
<p>Pese a lo que naci&#x00F3; siendo <italic>&#x2013;i.e</italic> lo que es &#x00AB;por naturaleza&#x00BB;&#x2013;, la Universidad ha llegado a convertirse en el principal laboratorio en el que se destila esa atm&#x00F3;sfera t&#x00F3;xica tan poco amigable y acogedora para la verdad, por no decir abiertamente hosca y arisca con ella.</p>
<p>Entre los factores que han contribuido al debilitamiento sem&#x00E1;ntico de la noci&#x00F3;n de verdad reviste particular relieve la representaci&#x00F3;n de que verdad es <italic>lo que vende.</italic> Me dej&#x00F3; anonadado hace tiempo un colega cuando me dijo esto as&#x00ED;. Mi sorpresa no se deb&#x00ED;a tanto al planteamiento mismo &#x2013;con el que ya hab&#x00ED;a tenido ocasi&#x00F3;n de lidiar&#x2013; como al hecho de que lo propusiera un profesor de filosof&#x00ED;a, empleando precisamente la expresi&#x00F3;n referida, as&#x00ED; como al &#x00E9;nfasis con que lo enunciaba. En fin, parec&#x00ED;a no ser un mensaje meramente comercial, sino una convicci&#x00F3;n. Parad&#x00F3;jica postura. Que &#x00AB;la verdad es lo que vende&#x00BB;, ven&#x00ED;a a decirme, no era algo que pretend&#x00ED;a venderme, o que le hubieran vendido a &#x00E9;l, sino algo que &#x00E9;l ten&#x00ED;a por verdadero.</p>
<p>El moh&#x00ED;n de disgusto que la palabra &#x00AB;verdad&#x00BB; provoca en ambientes acad&#x00E9;micos occidentales, es particularmente perceptible en las universidades m&#x00E1;s convencidamente implicadas en el <italic>proceso de Bolonia.</italic> Llama la atenci&#x00F3;n &#x2013;al menos a m&#x00ED;, y mucho&#x2013; que esta palabra no aparezca ni una sola vez en sus documentos program&#x00E1;ticos; el inter&#x00E9;s se centra en la &#x00AB;producci&#x00F3;n&#x00BB; y en la &#x00AB;transferencia&#x00BB; del conocimiento, as&#x00ED; como en la visibilidad institucional. A juzgar por lo que se dice en esos documentos, lo importante es la empleabilidad, las competencias profesionales, la internacionalidad, <italic>jugar en equipo,</italic> etc., cosas todas ellas que pueden estar muy bien en el contexto mercantil y empresarial, pero que, a mi juicio, en la Universidad no pintan ni mucho ni poco: no pintan nada<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>.</p>
<p>Toda vez que la propia instituci&#x00F3;n universitaria en buena medida se ha <italic>vendido</italic> al mercado, ella misma ha contribuido no poco a la percepci&#x00F3;n de que vender es la &#x00FA;nica acci&#x00F3;n racional con sentido. Desde luego, un vendedor necesita al menos aparentar que lo que vende le convence, que &#x00E9;l mismo lo comprar&#x00ED;a. Pero ante todo ha de ser flexible, adaptativo, acomodaticio, tanto si se trata de vender mensajes comerciales como electorales<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>. Las universidades del primer mundo son pr&#x00E1;cticamente un&#x00E1;nimes en que las principales &#x00AB;competencias&#x00BB; de las que han de proveer a sus estudiantes tienen que ver con la muy noble &#x2013;dicho sea de paso&#x2013; actividad de vender. Tanto en el aspecto acad&#x00E9;mico como en el administrativo, sus autoridades las gestionan como si la disciplina fundamental a cultivar fuese la mercadotecnia. A&#x00FA;n no lo dicen as&#x00ED;, pero casi todo lo que hacen delata que es eso lo que piensan.</p>
<p>Con un tono desenfadado, aunque poniendo certeramente el dedo en una llaga por la que supuran muchas universidades norteamericanas de alto prestigio &#x2013;las mejor situadas en esos rankings tan del gusto anglosaj&#x00F3;n&#x2013;, <xref ref-type="bibr" rid="ref-13-27524">William Deresiewicz (2019)</xref> carga de manera inmisericorde contra la jactanciosa <italic>Ivy league</italic> en un reciente libro que titula <italic>El reba&#x00F1;o excelente,</italic> texto que expone de forma magistral los flancos m&#x00E1;s d&#x00E9;biles de centros como Harvard, Yale, Princeton, Columbia, Stanford, etc. Desde luego, son f&#x00E1;bricas de premios n&#x00F3;beles, y sin duda hay en ellos gente seria que trabaja mucho y bien. Pero desde el punto de vista educativo, intelectual y cultural, son aut&#x00E9;nticos tugurios desde los que sin el menor rubor se despacha a media humanidad una visi&#x00F3;n antropol&#x00F3;gica sonrojante, de un simplismo atroz, cuyos emblemas m&#x00E1;s caracter&#x00ED;sticos podr&#x00ED;an formularse b&#x00E1;sicamente en los siguientes t&#x00E9;rminos:</p>
<list list-type="order">
<list-item><p>El ser humano es un mono promocionado, que no es m&#x00E1;s que lo que traga.</p></list-item>
<list-item><p>Contar es la &#x00FA;nica forma seria de emplear la raz&#x00F3;n. Lo importante en la vida es saber contar dineros, o <italic>likes,</italic> o votos; en definitiva, calcular y controlar bien los medios de los que podemos valernos, o los apoyos que podemos medrar para obtener m&#x00E1;s cotas de poder. Tal es la clave del famoso &#x00AB;liderazgo&#x00BB;.</p></list-item>
</list>
<p>Dedicados al <italic>management,</italic> a muchos que han pasado por esas instituciones se les puede reconocer, adem&#x00E1;s de por la petulancia de pertenecer a la &#x00E9;lite intelectual y socio-econ&#x00F3;mica del pa&#x00ED;s, por hab&#x00E9;rseles inculcado la idea seg&#x00FA;n la cual lo que da realmente consistencia a la vida humana es el <italic>leadership.</italic> En el mundo intelectual y acad&#x00E9;mico anglosaj&#x00F3;n el &#x00AB;triunfo&#x00BB; est&#x00E1;, por decirlo as&#x00ED;, elevado a categor&#x00ED;a antropol&#x00F3;gica decisiva, y, respectivamente, una de las peores cosas que se le puede decir a alguien all&#x00ED; es que es un &#x00AB;perdedor&#x00BB;. En Europa a&#x00FA;n no hemos llegado a ese nivel, pero nos acercamos peligrosamente, subidos a un tren llamado &#x00AB;proceso de Bolonia&#x00BB;, que avanza sin frenos amenazando descarrilar.</p>
<p>(Enti&#x00E9;ndase bien: contar puede ser una actividad intelectual muy seria. Lo que quiero decir, y digo, es que si es eso lo &#x00FA;nico serio que puede hacer un ser racional, no habr&#x00ED;a diferencias rese&#x00F1;ables, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las anat&#x00F3;mico-fisiol&#x00F3;gicas, entre un ser humano y un chimpanc&#x00E9; con pantalones).</p>
<p>Hay quienes ven en esta marcha err&#x00E1;tica hacia la demolici&#x00F3;n de la Universidad un proceso irreversible exigido por un mundo en constante cambio, y todo eso. Piensan que los universitarios hemos de plegarnos lacayunamente a ver que la Universidad se convierta en un semillero de incuria intelectual o en una f&#x00E1;brica de almas de paja, dejando de ser la exigente palestra donde se ense&#x00F1;a a pensar <italic>por todo lo alto,</italic> y con todo el rigor posible<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref>. Lo van logrando, sin duda. Abundan los universitarios que entienden que el principal saber que hemos de suministrar es de car&#x00E1;cter puramente instrumental: aprender a aprender, y cositas de esas. Por ejemplo, mucha gente est&#x00E1; convencida de que el saber de mayor relieve que podemos despachar aqu&#x00ED; se limita a la elemental t&#x00E9;cnica de acceder a las fuentes del saber: navegar por internet y trastear con chismes digitales.</p>
<p>Dec&#x00ED;a mi maestro:</p>
<disp-quote>
<p>Quien no aspira a conocimientos de alto nivel no es verdaderamente un buen universitario. Que se dedique a cualquier otra cosa, que las hay mucho m&#x00E1;s productivas: si es un gran atleta y sabe marcar goles a lo mejor gana cien mil millones de pesetas [dijo esto en el siglo pasado], cosa que no gana ning&#x00FA;n investigador en toda su vida (<xref ref-type="bibr" rid="ref-23-27524">Mill&#x00E1;n-Puelles, 2018</xref>, pp. 871-872).</p>
</disp-quote>
<p>Me parece muy pertinente una reflexi&#x00F3;n que propone Juan Arana, catedr&#x00E1;tico de Filosof&#x00ED;a reci&#x00E9;n jubilado. En su <italic>lectio ultima</italic> en la Universidad de Sevilla, despu&#x00E9;s de mencionar las cualidades que hacen de un profesor universitario un <italic>profesional competitivo</italic><xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref>, se&#x00F1;ala lo que sigue:</p>
<disp-quote>
<p>Todo esto est&#x00E1;, desde luego, muy bien, pero uno se pregunta en qu&#x00E9; lugar de la lista de prioridades quedan los planes te&#x00F3;ricos de largo aliento, las ganas de contribuir al avance del conocimiento, de comunicar a los j&#x00F3;venes los conocimientos que se han ido adquiriendo, las inquietudes por la gran cultura, los valores que hacen que valga la pena vivir, etc., etc. (&#x2026;) Me pregunto hasta qu&#x00E9; punto estamos exigi&#x00E9;ndonos a nosotros mismos y a los que se inician en la carrera acad&#x00E9;mica emplear nuestro tiempo y energ&#x00ED;a, as&#x00ED; como los suyos, en labores que no son tan importantes y que &#x2014;adem&#x00E1;s&#x2014; dentro de muy poco no servir&#x00E1;n para nada, porque podr&#x00E1;n ser resueltas con ventaja por algoritmos y robots. (&#x2026;) Si queremos ser competitivos en el mercado de trabajo tendremos que encontrar actividades inaccesibles a la automatizaci&#x00F3;n, y si proyectamos adaptar nuestra universidad al ma&#x00F1;ana, habr&#x00E1; que dise&#x00F1;ar una en la que los profesores se distingan de los tutoriales inform&#x00E1;ticos y los estudiantes se preparen para tareas que no sean abordables por los sistemas expertos<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref>.</p>
</disp-quote>
</sec>
<sec id="sec-3-27524">
<label><bold>3.</bold></label>
<title><bold>L<sc>a universidad es, tambi&#x00E9;n, una instituci&#x00F3;n educativa</sc></bold></title>
<p>En &#x00FA;ltimo t&#x00E9;rmino, lo que con esta intromisi&#x00F3;n de la mentalidad mercantilista queda desdibujado &#x2013;incluso seriamente comprometido&#x2013;, es el car&#x00E1;cter <italic>educativo</italic> de una instituci&#x00F3;n docente superior. Si la principal misi&#x00F3;n de la Universidad es &#x00AB;facturar&#x00BB; conocimiento a la industria y al mercado, si lo que aporta principalmente a la sociedad nuestro trabajo no es m&#x00E1;s que conocimiento empaquetable, tenemos un problema de nomenclatura. El t&#x00E9;rmino <italic>universidad</italic> aplicado a eso no aclara, sino que m&#x00E1;s bien confunde la identidad de una instituci&#x00F3;n que se dedica a otra cosa distinta que educar. Y continuar emple&#x00E1;ndolo supone un fraude para los buenos estudiantes, b&#x00E1;sicamente por dos razones:</p>
<p>1&#x00BA; porque en vez de desafiarles como estudiantes, poni&#x00E9;ndoles alto el list&#x00F3;n, les trata como clientes, &#x00AB;anim&#x00E1;ndoles&#x00BB; y adulando su buen gusto al escoger la instituci&#x00F3;n en la que se matriculan;</p>
<p>2&#x00BA; porque en vez de darles alas y vocabulario para pensar por todo lo alto, les da cursitos de liderazgo para <italic>trepas</italic> (o &#x00AB;fieras h&#x00E1;biles&#x00BB;, en la c&#x00E9;lebre expresi&#x00F3;n de Nietzsche)<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref>; en definitiva, porque en vez de empoderarles para afrontar las cuestiones de gran calado que, como adultos j&#x00F3;venes, ya est&#x00E1;n en condiciones de plantearse en serio, se limita a ofrecerles destrezas <italic>paquetizables</italic> en un curriculum apto para el triunfo socioecon&#x00F3;mico. Salvo espor&#x00E1;dicas ocasiones que les surjan de tropezar con un aut&#x00E9;ntico profesor, que les tome en serio y no les trate como infantes, esas grandes preguntas de envergadura humana comparecer&#x00E1;n tan solo en dos momentos: en la acogedora bienvenida a los estudiantes que ingresan, y en la fiesta de graduaci&#x00F3;n de los que egresan. Los cuatro a&#x00F1;os entre ambas estar&#x00E1;n centrados en las <italic>peque&#x00F1;as preguntas,</italic> en cositas que apenas tienen que ver con el grueso mollar de sus vidas en lo intelectual, lo moral, lo personal (<xref ref-type="bibr" rid="ref-13-27524">Deresiewicz, 2019</xref>, p. 82)<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref>.</p>
</sec>
<sec id="sec-4-27524">
<label><bold>4.</bold></label>
<title><bold>A<sc>l principio no fue as&#x00ED;</sc></bold></title>
<p>La Universidad, no lo olvidemos, no la inventaron ateos o agn&#x00F3;sticos, sino cristianos que procuraban entender lo que profesaban en su credo y lo que le&#x00ED;an en la Biblia. El embri&#x00F3;n de la instituci&#x00F3;n que nos acoge fueron las escuelas catedralicias altomedievales. En efecto, en ese momento europeo comienza a despertar entre los creyentes cristianos una m&#x00E1;s exigente ambici&#x00F3;n intelectual de comprender a fondo lo que creen, y la <italic>c&#x00E1;tedra</italic> desde donde predicaba su catequesis el obispo en los oficios lit&#x00FA;rgicos, por as&#x00ED; decirlo, se quedaba corta; se ve la necesidad de prolongarla en otra sede, ya fuera de la catedral, donde se facilite el estudio y profundizaci&#x00F3;n en los contenidos de la fe.</p>
<p>En la senda que abri&#x00F3; la Academia fundada por Plat&#x00F3;n en Atenas, las primeras Universidades incorporan a su curriculum las denominadas <italic>artes</italic> como disciplinas auxiliares de la Teolog&#x00ED;a. Esta constitu&#x00ED;a el n&#x00FA;cleo central de la atenci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica, la disciplina capital, como dicen los alemanes <italic>(Hauptfach),</italic> adhiri&#x00E9;ndose a ella las otras <italic>(Nebenf&#x00E4;cher),</italic> que, encuadradas en el <italic>Trivium</italic> y el <italic>Quadrivium,</italic> m&#x00E1;s bien asimilan el descubrimiento altomedieval del pol&#x00ED;grafo <italic>corpus</italic> aristot&#x00E9;lico. Las &#x00AB;tres v&#x00ED;as&#x00BB;, o artes de la palabra (Gram&#x00E1;tica, Ret&#x00F3;rica y Dial&#x00E9;ctica) se combinan arm&#x00F3;nicamente con las &#x00AB;cuatro v&#x00ED;as&#x00BB; o artes num&#x00E9;ricas (Aritm&#x00E9;tica, Geometr&#x00ED;a, Astronom&#x00ED;a y M&#x00FA;sica). Emulando la tradici&#x00F3;n socr&#x00E1;tica, las viejas Facultades de Artes ense&#x00F1;aban a pensar con rigor y exactitud. Todo ello constitu&#x00ED;a el amplio campo de la &#x00AB;Filosof&#x00ED;a&#x00BB;, bien que quedara a salvo, tambi&#x00E9;n de acuerdo con Arist&#x00F3;teles, que hay una acepci&#x00F3;n estrecha o estricta de filosof&#x00ED;a, que es la metaf&#x00ED;sica &#x2013;el estagirita la denomina filosof&#x00ED;a primera <italic>(prot&#x00E9; philosophia)&#x2013;</italic> y otra m&#x00E1;s amplia en la que caben, como <italic>philosophiae secundae,</italic> disciplinas que persiguen saber &#x2013;eso significa &#x00AB;filosof&#x00ED;a&#x00BB;&#x2013; pero de una manera instrumental. En &#x00FA;ltimo t&#x00E9;rmino, tanto la filosof&#x00ED;a primera como las segundas se estudiaban en las Facultades de Artes como disciplinas auxiliares de la Teolog&#x00ED;a <italic>(philosophia ancilla theologiae),</italic> y de una manera o de otra eran formas de buscar la verdad. La diferencia podr&#x00ED;a formularse en estos t&#x00E9;rminos: para la filosof&#x00ED;a en sentido estricto (metaf&#x00ED;sica) lo nuclear es la <italic>verdad</italic> buscada, mientras que para las disciplinas auxiliares la atenci&#x00F3;n se centra en la propia <italic>b&#x00FA;squeda.</italic> Ahora bien, para cualquier universitario, cualquiera sea la disciplina que cultivara, la verdad es la meta principal.</p>
<p>Ha llovido mucho desde entonces. Al curriculum acad&#x00E9;mico se han ido incorporando otras disciplinas, cada vez m&#x00E1;s abundantes y variadas, hasta llegar a algunas ocupaciones y preocupaciones que en el mercado laboral tienen perfecta justificaci&#x00F3;n en las leyes de la oferta y la demanda, pero cuya presencia en la Universidad me parece francamente discutible. En t&#x00E9;rminos generales esa incorporaci&#x00F3;n ha sido org&#x00E1;nica, un desarrollo vegetativo, digamos, natural, en la medida en que esas disciplinas advenedizas han ido ampliando el espacio y las v&#x00ED;as de b&#x00FA;squeda. (El problema surge, al menos yo lo veo as&#x00ED;, cuando esas reci&#x00E9;n llegadas impugnan u objetan la presencia de aquellas otras que les dieron entrada aqu&#x00ED;).</p>
<p>En todo caso, de lo que se trata es de eso, de buscar la verdad. Desde el momento en que la verdad parece a muchos que ha dejado de tener importancia, habr&#x00ED;a que cuestionarse si el nombre de <italic>universidad</italic> contin&#x00FA;a siendo pertinente para referirse a una instituci&#x00F3;n en la que la verdad ya no cuenta para nada, sino tan solo la &#x00AB;visibilidad&#x00BB;, la &#x00AB;empleabilidad&#x00BB; o la &#x00AB;transferencia&#x00BB;. La voz <italic>filosof&#x00ED;a,</italic> en cuya noci&#x00F3;n est&#x00E1; entra&#x00F1;ada la flexibilidad que permite emplearla en los dos sentidos &#x2013;estricto y lato&#x2013; que he mencionado, parece que ha ido dilatando tanto su alcance sem&#x00E1;ntico que amenazan disolverse todos sus perfiles en un palabro vago e impreciso, que a base de significarlo todo o casi todo acaba por no significar nada o casi nada concreto. Tal especie de decoloraci&#x00F3;n sem&#x00E1;ntica se percibe claramente en el mundo anglosaj&#x00F3;n, tanto en el acad&#x00E9;mico como en el extraacad&#x00E9;mico. Ahora bien, una cosa es que resulte muy dif&#x00ED;cil definir la filosof&#x00ED;a &#x2013;seg&#x00FA;n algunos fil&#x00F3;sofos, como Oswald K&#x00FC;lpe, realmente no es posible&#x2013;, y otra distinta es usar la palabra para referirse a la estrategia empresarial, o de mercado. A&#x00FA;n quedan en Norteam&#x00E9;rica departamentos universitarios de Humanidades donde se trabaja con seriedad y rigor, pero en muchos campus la voz <italic>philosophy</italic> ha quedado asimilada sem&#x00E1;nticamente a <italic>entertainment,</italic> as&#x00ED; como las Humanidades reducidas a <italic>amenidades</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-13-27524">Deresiewicz, 2019</xref>, p. 88). Aunque se trate de algo anecd&#x00F3;tico, creo que es un indicio claro de lo que vengo advirtiendo.</p>
</sec>
<sec id="sec-5-27524">
<label><bold>5.</bold></label>
<title><bold>L<sc>a verdad es discriminadora</sc></bold></title>
<p>Otro elemento que sin duda ha contribuido a esa toxicidad es una idea que formul&#x00F3; Nietzsche en un librito emblem&#x00E1;tico, con un curioso t&#x00ED;tulo: <italic>Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.</italic> En este texto su autor viene a decir que la verdad, o lo que entendemos por tal, no es m&#x00E1;s que un conjunto de mentiras que repetimos tantas veces que nos las acabamos creyendo<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>9</sup></xref>. En el fondo, verdad no es m&#x00E1;s que un apa&#x00F1;o que nos sirve para manejarnos entre nosotros, para entendernos, mas no sobre la base de que entendemos <italic>algo.</italic> En la senda de Nietzsche, muchos escritores alineados en la llamada <italic>posmodernidad</italic> han propuesto que la verdad no es otra cosa que el relato que vamos haciendo de la realidad a base de cruzar pragm&#x00E1;ticamente nuestras diversas narrativas personales. El cotejo, la supuesta convergencia de diversos relatos: eso ser&#x00ED;a la verdad. Pero claro, los relatos son personales, idiosincr&#x00E1;ticos, y por esto mismo parciales. Por tanto, ninguno de ellos puede aspirar a ser verdadero sin m&#x00E1;s (ni a ser totalmente verdadero ni, menos a&#x00FA;n, a ser toda la verdad). La verdad, en &#x00FA;ltimo t&#x00E9;rmino, es lo que nos contamos del mundo, mas al haber tantos relatos y todos ellos tan variados unos de otros, tantos lenguajes, tantos contextos e idiosincrasias culturales..., &#x00BF;qui&#x00E9;n puede asegurar que haya un mundo, y alguna/s verdad/es de ese mundo m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo que nos contamos de &#x00E9;l?</p>
<p>Por su parte, en un sentido m&#x00E1;s cercano a la mentalidad de hoy, el discurso sociopol&#x00ED;tico dominante ha introducido un elemento pol&#x00E9;mico m&#x00E1;s en esa senda nietzscheana: la verdad es lo que callan quienes mienten. La verdad puede ser arma arrojadiza de la que se valgan los poderes f&#x00E1;cticos (econ&#x00F3;micos, pol&#x00ED;ticos, o medi&#x00E1;ticos &#x2013;el <italic>cuarto poder&#x2013;)</italic> para manejar en su favor la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica. Tras las huellas de la concepci&#x00F3;n marxiana de la teor&#x00ED;a como ideolog&#x00ED;a, se abre paso la idea de que el inter&#x00E9;s por conocer la verdad &#x2013;que, a t&#x00ED;tulo de animal <italic>racional,</italic> alienta en todo ser humano&#x2013;, en el fondo no es otra cosa que la pulsi&#x00F3;n por desenmascarar intereses espurios, tal vez leg&#x00ED;timos, pero ajenos al inter&#x00E9;s por conocer lo que en verdad son las cosas y las personas.</p>
<p>El prestigio que a&#x00FA;n se adscribe a la profesi&#x00F3;n period&#x00ED;stica se debe a la representaci&#x00F3;n com&#x00FA;n de que, frente a quienes trabajan en la comunicaci&#x00F3;n institucional &#x2013;muchos, ciertamente, con formaci&#x00F3;n period&#x00ED;stica&#x2013;, que se dedican a <italic>blanquear</italic> las instituciones que los emplean, el periodista es alguien de quien se espera que las <italic>desenmascare.</italic> Sobre todo en un contexto m&#x00E1;s o menos democr&#x00E1;tico, los periodistas, digamos, &#x00AB;de raza&#x00BB;, son los encargados de denunciar el ejercicio injusto o abusivo del poder, de desvelar bulos &#x2013;las famosas <italic>fake news&#x2013;,</italic> de se&#x00F1;alar intenciones ocultas o torcidas, etc.; en definitiva, decir lo que otros quieren callar. En el fondo a&#x00FA;n confiamos que, como el fil&#x00F3;sofo en la caverna plat&#x00F3;nica, el periodista venga a librarnos del enga&#x00F1;o en el que vivimos. El desenga&#x00F1;o es doloroso, por cuanto supone constatar que est&#x00E1;bamos enga&#x00F1;ados, pero es bueno, porque nos libera de esa lamentable situaci&#x00F3;n. Heroica aureola exhiben tantos reales o supuestos defensores de la democracia que ejercen esta catarsis. No entro en qu&#x00E9; tiene la representaci&#x00F3;n de justo, de leal a la realidad, y cu&#x00E1;nto de mito. Solo deseo se&#x00F1;alar el matiz que poco a poco ha logrado introducir en nuestro universo sociocultural: la verdad es pol&#x00E9;mica, controvertida, conflictiva; m&#x00E1;s que unir, nos divide.</p>
<p>Resalta el contraste con la advertencia que hace Agust&#x00ED;n de Hipona en sus <italic>Confessiones:</italic> &#x00AB;Aunque he tratado a muchos que quisieran enga&#x00F1;ar a otros, a ninguno he visto que deseara ser enga&#x00F1;ado&#x00BB;<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref>. Se refiere a sus colegas maestros de ret&#x00F3;rica, gente experta en convencer a otros, pero quiz&#x00E1; de lo que a ellos mismos no les convence. En un reproche que es tambi&#x00E9;n autorreproche &#x2013;&#x00E9;l mismo reconoce haber incurrido en esta mala praxis cuando ejerc&#x00ED;a la profesi&#x00F3;n&#x2013;, les acusa de ser sofistas, demagogos, maestros del enga&#x00F1;o. Ahora bien, ni siquiera quien tiene el prop&#x00F3;sito doloso de enga&#x00F1;ar carece de todo inter&#x00E9;s por la verdad, como pone de relieve la frase que he citado. La posibilidad de persuadir a otros de lo que s&#x00E9; que es falso mostr&#x00E1;ndolo de forma veros&#x00ED;mil, es que yo distinga claramente la mentira que digo de la verdad que callo. Por tanto, me interesa estar en verdad, que no me enga&#x00F1;en a m&#x00ED;, pero para poder inducir a otros, manipul&#x00E1;ndolos, al error: la verdad como estratagema.</p>
<p>Todas estas representaciones que he mencionado f&#x00E1;cilmente enganchan y acaban haciendo causa com&#x00FA;n con dos que el pensamiento moderno ha ido acu&#x00F1;ando desde hace m&#x00E1;s de dos siglos, y que los autores de la llamada posmodernidad, sedicentes, pese a todo, en este punto, comparten con los padres de la Ilustraci&#x00F3;n (particularmente con Voltaire).</p>
<list list-type="simple">
<list-item><label>a)</label> <p>En primer t&#x00E9;rmino, la verdad solo puede expresarse y lograrse cognoscitivamente si uno se atiene a la l&#x00F3;gica binaria, <italic>i.e</italic> a la que tiene como valores lo verdadero / lo falso. Si una afirmaci&#x00F3;n es verdadera, su contraria no puede serlo a la vez y en el mismo sentido. Luego la verdad <italic>discrimina</italic> (un enunciado de su contrario). En consecuencia, no nos hace libres sino que, a la inversa, nos impide ser <italic>librepensadores.</italic> Si hay algo as&#x00ED; como la verdad, entonces ya no soy tan libre (de decir una cosa y su contraria).</p></list-item>
<list-item><label>b)</label> <p>De ah&#x00ED; que quienes est&#x00E1;n convencidos de que algo es verdad de forma incondicional puedan ser tildados de <italic>discriminadores,</italic> y puedan llegar a ser considerados soci&#x00F3;patas, gente peligrosa que promueve el odio contra quienes discrepan de ellos y que, por tanto, puedan ser acusados de <italic>delito de odio.</italic></p></list-item>
</list>
<p>La verdad es intolerante, es el &#x00AB;tirano metaf&#x00ED;sico&#x00BB;. La expresi&#x00F3;n es de Gianni Vattimo, pero la idea est&#x00E1; en Jacques Derrida, Gilles Deleuze, Michel Foucault, todos ellos en la senda de los <italic>maestros de la sospecha</italic> de finales del siglo XIX y comienzos del XX (Nietzsche, Freud, Marx), que ven una dicotom&#x00ED;a esencial entre lo genuino y lo espurio, entre la realidad y el artificial revestimiento con que inevitablemente se presenta.</p>
<p>Con estos mimbres se ha ido tejiendo la fantas&#x00ED;a de que la verdad est&#x00E1; asociada a la violencia. Se trata de una asociaci&#x00F3;n m&#x00E1;s de im&#x00E1;genes que de ideas; funciona bien en lo ic&#x00F3;nico. Pero no tanto en lo l&#x00F3;gico. M&#x00E1;s a&#x00FA;n, habr&#x00ED;a que decir que no resiste un m&#x00ED;nimo an&#x00E1;lisis serio: es un aut&#x00E9;ntico disparate. Justamente a esto conduce postergar la importancia de la verdad, a la precipitaci&#x00F3;n y al dislate.</p>
</sec>
<sec id="sec-6-27524">
<label><bold>6.</bold></label>
<title><bold>L<sc>a verdad como violencia</sc></bold></title>
<p>Desde luego, la verdad es excluyente de suyo. Mas &#x00BF;es por eso mismo opresora? Una l&#x00F3;gica binaria fuerza a abandonar <italic>otras l&#x00F3;gicas.</italic> No cabe ignorar el pluralismo en las formas de pensar y vivir, pero esto no obliga a convalidarlo todo, a decir que todo vale, o que tanto da ocho que ochenta. Las diversas formas de <italic>correcci&#x00F3;n</italic> &#x2013;pol&#x00ED;tica, &#x00E9;tica, acad&#x00E9;mica, ling&#x00FC;&#x00ED;stica, pedag&#x00F3;gica, etc.&#x2013; hoy lucen orladas del alto prestigio que reviste eso de &#x00AB;ser inclusivo&#x00BB;.</p>
<p>En materia de <italic>correctness</italic> lo m&#x00E1;s lustroso a d&#x00ED;a de hoy es el indigenismo. Si uno quiere parecer correctito no se le puede caer de la boca el famoso multiculturalismo. Con todo, aunque se haya incorporado al <italic>hit parade</italic> de los pretextos para la indignaci&#x00F3;n moral de los autodenominados progresistas, el asunto viene desde m&#x00E1;s atr&#x00E1;s. El antrop&#x00F3;logo franc&#x00E9;s <xref ref-type="bibr" rid="ref-17-27524">Lucien L&#x00E9;vy-Bruhl (2003)</xref> habl&#x00F3; de l&#x00F3;gicas plurales. Para &#x00E9;l, los axiomas fundamentales de la l&#x00F3;gica aristot&#x00E9;lica &#x2013;por ejemplo, la no-contradicci&#x00F3;n&#x2013; son tan solo par&#x00E1;metros culturales vigentes en el marco occidental, con valor limitado a esa &#x00E1;rea; en otras culturas tienen validez y vigencia otras formas de pensar &#x2013;habr&#x00ED;a que decir, por tanto, contradictorias&#x2013;, otras sensibilidades, otras &#x00AB;coherencias&#x00BB; o perspectivas <italic>emic,</italic> por decirlo en la jerga de Marvin Harris, que no pueden ser le&#x00ED;das desde fuera de su contexto.</p>
<p>Alentadas desde las agencias del llamado globalismo, impulsadas y bien subvencionadas por la ONU &#x2013;que ha conseguido asociar a la empresa de demoler las bases de la cultura europea incluso a la propia Uni&#x00F3;n Europea&#x2013;, una suerte de variadas formas de reivindicaci&#x00F3;n indigenista, con los consabidos observatorios detr&#x00E1;s, acechan todo lo que se mueve con la acusaci&#x00F3;n de colonialismo cultural o de <italic>eurocentrismo.</italic> Lo verdaderamente singular del caso es que para lograr su prop&#x00F3;sito &#x2013;que no es otro que triturar la historia y la cultura europea anterior a la Revoluci&#x00F3;n Francesa&#x2013;, hayan logrado embarcar en &#x00E9;l, en partisana alianza, departamentos de <italic>Cultural Studies</italic> de universidades anglosajonas de post&#x00ED;n que, adem&#x00E1;s de fabular leyendas negras que desv&#x00ED;an la atenci&#x00F3;n de su propia historia colonial, aducen en su favor investigaciones antropol&#x00F3;gicas que reclaman flexibilizar al m&#x00E1;ximo la l&#x00F3;gica binaria, <italic>i.e</italic> en el fondo desactivarla para hacerla compatible con otras l&#x00F3;gicas no binarias, que entra&#x00F1;en otros valores distintos al de verdad/falsedad.</p>
<p>A mi juicio, estos planteamientos dificultan comprender que la verdad es algo valioso. Alientan la idea de que la verdad no es m&#x00E1;s que la perspectiva, individual o sociocultural. Pero si tan solo podemos hablar de perspectivas limitadas, entonces solo puede haber verdades <italic>a medias,</italic> las cuales, como es bien sabido, acaban siendo grandes mentiras. Y eso s&#x00ED; que es violencia, en primer t&#x00E9;rmino, contra la raz&#x00F3;n.</p>
<p>Por su lado, Michel Foucault ha sido uno de los principales referentes intelectuales de la generaci&#x00F3;n de mayo del 68. Inspirado en Nietzsche, de quien se considera heredero, ha insistido en que la realidad no nos ofrece una faceta inteligible; no tenemos derecho a esperar de ella una cara legible. De acuerdo con el esquema marxiano, para &#x00E9;l toda filosof&#x00ED;a es ideolog&#x00ED;a; m&#x00E1;s a&#x00FA;n, cualquier tentativa te&#x00F3;rica de entender la realidad enmascara intereses hegem&#x00F3;nicos. De nuevo: el &#x00FA;nico verdadero inter&#x00E9;s no es precisamente el inter&#x00E9;s por la verdad, sino la ambici&#x00F3;n de dominio.</p>
</sec>
<sec id="sec-7-27524">
<label><bold>7.</bold></label>
<title><bold>E<sc>l aut&#x00E9;ntico aporte de la universidad a la sociedad</sc></bold></title>
<p>Hace unos a&#x00F1;os suger&#x00ED; lo que me parece representa el r&#x00E9;dito que la sociedad obtiene de la Universidad cuando se trabaja bien. Lo que la sociedad debe poder esperar de nuestro trabajo es una provisi&#x00F3;n de ciudadanos libres, cr&#x00ED;ticos en el mejor sentido; personas que sepan discutir con argumentos, no con las tripas y que, as&#x00ED;, puedan protegerla &#x00AB;frente a estrategas arribistas y depredadores sociales de variada especie, que en el fondo suele ser gente culturalmente adocenada&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-27524">Barrio, 2015</xref>, pp. 22-23).</p>
<p>El desprestigio de la verdad, adem&#x00E1;s de ser letal para la cultura, obra en contra de la racionalidad discursiva. La vocaci&#x00F3;n originaria de la Universidad es construir un entorno apto para el contraste dial&#x00E9;ctico. Ahora bien, el di&#x00E1;logo racional no puede entenderse sino desde la referencia de que quienes intervienen en &#x00E9;l lo hacen bajo el supuesto de que buscan la verdad. Si no existe la verdad, o es imposible alcanzar algo de ella, la discusi&#x00F3;n racional carece enteramente de sentido (<xref ref-type="bibr" rid="ref-2-27524">Barrio, 2011</xref>). Como ha dicho J&#x00FC;rgen Habermas, esta consiste en la praxis mancomunada, cooperativa, de buscar la verdad<xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>11</sup></xref>.</p>
<p>Desde hace mucho tiempo, los grandes circuitos de la difusi&#x00F3;n cultural en Europa vienen repitiendo ritualmente el mantra de que la verdad siempre ha sido el gran pretexto de los violentos para hacer el b&#x00E1;rbaro, y que buscarla no es lo que nos mueve al di&#x00E1;logo, sino precisamente lo que lo impide, lo que hace imposible que seamos dialogantes. Sorprende el rocambolesco proceso que ha llevado a pensar esto, que es delirante. Pero son muchos los que lo ven as&#x00ED;, aunque sean gente lista por otros motivos. A no pocos parece que la discusi&#x00F3;n racional es un riesgo para la amistad. Llama la atenci&#x00F3;n c&#x00F3;mo en el imaginario colectivo el verbo &#x00AB;discutir&#x00BB; ha llegado a evocar algo equivalente a enemistarse con alguien.</p>
<p>Como ya se ha mencionado, la Universidad, que naci&#x00F3; en Europa hace casi nueve siglos, trataba de emular la Academia que fund&#x00F3; Plat&#x00F3;n en Atenas, es decir, armar un espacio adecuado para continuar la conversaci&#x00F3;n socr&#x00E1;tica, naturalmente sobre la base del previo estudio de la documentaci&#x00F3;n pertinente, requisito indispensable para que la discusi&#x00F3;n pueda tener alg&#x00FA;n rendimiento interesante. Las actividades que se llevaban a cabo &#x2013;por cierto, las que m&#x00E1;s cuesta desarrollar en la Universidad a d&#x00ED;a de hoy&#x2013; eran principalmente estas tres: la <italic>lectio</italic> (lectura o lecci&#x00F3;n), la <italic>quaestio</italic> (pregunta socr&#x00E1;tica sobre lo le&#x00ED;do o escuchado) e, inducida por esta, la <italic>disputatio</italic> (discusi&#x00F3;n). El ponente -por regla general un <italic>magister artium</italic>&#x2013; propon&#x00ED;a un texto; despu&#x00E9;s hac&#x00ED;a preguntas con la intenci&#x00F3;n de provocar la discusi&#x00F3;n. Buena parte de la literatura acad&#x00E9;mica que se conserva de aquella &#x00E9;poca tiene el formato de <italic>quaestiones disputatae.</italic> Discutir era algo bien visto por quienes crearon la Universidad, que estaban convencidos de que la racionalidad humana es discursiva, <italic>i.e</italic> se desenvuelve en un <italic>cursus</italic> (carrera) a lo largo del cual confrontamos razones, ponderando su peso l&#x00F3;gico m&#x00E1;s all&#x00E1; de su brillo ret&#x00F3;rico. Sin despreciar este, lo fundamental es medir el valor de verdad de los argumentos en juego.</p>
<p>Discurrir y discutir son dos caras de una misma realidad. La raz&#x00F3;n es discursiva: se desarrolla en el contraste de pareceres y en el ejercicio de ponderar &#x2013;sopesar, <italic>i.e</italic> medir su peso <italic>(pondus)</italic>&#x2013; las opiniones que comparecen en la discusi&#x00F3;n. Aprendemos a pensar en serio tomando partido en discusiones serias, realmente significativas, y buscando razones para defender lo que pensamos en contraste con otras posturas, tal vez contrarias a la nuestra, pero que si est&#x00E1;n respaldadas en argumentos bien armados y pensados a fondo nos obligan a repensar los nuestros, a pulirlos, a afilarlos mejor, tanto dial&#x00E9;ctica como ret&#x00F3;ricamente.</p>
<p>Por su parte, Arist&#x00F3;teles dej&#x00F3; claro que discutir es lo que hacen los amigos, y lo que les hace amigos<xref ref-type="fn" rid="fn12"><sup>12</sup></xref>. Lo sabemos todos por experiencia. Quien se presta a discutir con nosotros nos hace un gran favor. Cuando tenemos la oportunidad de discutir con alguien nos vemos forzados a pensar m&#x00E1;s a fondo. En modo alguno la discusi&#x00F3;n fomenta la violencia o la enemistad; m&#x00E1;s bien es el motor fundamental de la cultura humana.</p>
<p>A mi juicio, lo m&#x00E1;s interesante que ha producido la historia cultural de Occidente, gracias a su ra&#x00ED;z griega, judeo-cristiana y latina, es la idea de que la raz&#x00F3;n puede abrirse camino en su b&#x00FA;squeda de la verdad, el bien y la justicia, y que el di&#x00E1;logo es el m&#x00E9;todo m&#x00E1;s humano de resolver los conflictos. A bastonazos realmente no se resuelve nada. Como pasa en la discusi&#x00F3;n honesta, en la que los interlocutores nutren la disposici&#x00F3;n de aceptar la verdad venga de y por donde venga, los grandes progresos de la civilizaci&#x00F3;n han sido posibles gracias a la disposici&#x00F3;n a rectificar los desatinos que como tales se han revelado a lo largo de la discusi&#x00F3;n.</p>
<p>En efecto, lo que nos franquea el camino a la mayor parte de las verdades a las que damos alcance es, precisamente, corregir los desaciertos en los que incurrimos. <italic>Errare humanum est,</italic> nos dice la sabidur&#x00ED;a popular; pero tan humano como el yerro es su enmienda. De hecho, solo identificamos el error como tal cuando salimos de &#x00E9;l. Es precisamente del fracaso de lo que m&#x00E1;s se aprende, de constatar que hemos metido la pata, l&#x00F3;gicamente tras haberla sacado. Hablando de cuestiones morales, el fil&#x00F3;sofo Fernando Inciarte sol&#x00ED;a decir que toda mejora es automejora, y que la conducta recta es siempre conducta <italic>correcta,</italic> es decir, la que es resultado de muchas correcciones que nos hacen otras personas que nos aprecian, o bien que nos hacemos nosotros mismos una vez constatado que lo hemos hecho mal<xref ref-type="fn" rid="fn13"><sup>13</sup></xref>. Creo que esto mismo se puede aplicar a la <italic>correcci&#x00F3;n</italic> del discurso. Casi todo logro humano es fr&#x00E1;gil; llegamos ah&#x00ED; por tanteo, <italic>i.e</italic> tras varias o muchas tentativas fallidas, o, como dicen los anglosajones, por ensayo y error <italic>(trial and error).</italic> Precisamente la praxis discursiva &#x2013;discutir confrontando razones&#x2013; hace posible que se pongan de relieve desaciertos e inconsistencias en cuya rectificaci&#x00F3;n estriba todo progreso en el pensar, en el actuar, en la cultura y en la civilizaci&#x00F3;n humana.</p>
<p>Adem&#x00E1;s de proveer esa palestra para el contraste dial&#x00E9;ctico, que ayuda a detectar errores propios y ajenos, el discurso permite ampliar el horizonte de la propia perspectiva, siempre limitada, abri&#x00E9;ndola a otras que ven la realidad desde otros &#x00E1;ngulos distintos al nuestro, y que pueden complementarlo. El perspectivismo exagera una apreciaci&#x00F3;n que en el fondo es muy justa, a saber, que las perspectivas humanas siempre son incompletas. Algo parecido a <italic>toda la verdad</italic> resulta ser una magnitud humanamente inaccesible. &#x00AB;Verdad pura y simple s&#x00F3;lo se podr&#x00ED;a dar en un mundo extremadamente puro y extremadamente simple&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-27524">Inciarte, 2001</xref>, p. 167). Ning&#x00FA;n &#x00E1;ngulo que adoptemos es suficiente para abarcarlo todo. No podemos agotar toda la realidad desde una perspectiva limitada como la nuestra. Podemos <italic>acotar</italic> algo de ella, pero no podemos <italic>agotarla</italic> en la estrechez de nuestras categor&#x00ED;as mentales.</p>
<p>Por todas estas razones resulta sorprendente la singular mutaci&#x00F3;n sem&#x00E1;ntica por virtud de la cual algo tan noble como la discusi&#x00F3;n racional, llave de todo progreso de la civilizaci&#x00F3;n humana, ha ido cobrando esos ecos peyorativos hasta el punto de que discutir con alguien a no pocos se les antoja sin&#x00F3;nimo de malquistarse con &#x00E9;l. En el colmo de la miop&#x00ED;a, hay quienes ven en las razones aducidas en la discusi&#x00F3;n armas arrojadizas contra los interlocutores discrepantes. Pienso que lo ven as&#x00ED; porque les parece que la realidad no posee ning&#x00FA;n r&#x00E9;gimen propio, ninguna legalidad independiente de nuestras representaciones, deseos o intereses, ninguna gram&#x00E1;tica espec&#x00ED;fica que debamos primero aprender, escuchar, para luego entablar di&#x00E1;logo con ella. Les parece, en definitiva, que no hay m&#x00E1;s que &#x00AB;verdades subjetivas&#x00BB; &#x2013;la de cada sujeto que accede a la discusi&#x00F3;n&#x2013;, y que no cabe conmensurar su valor, digamos, establecer un criterio que sirva para medir su valencia l&#x00F3;gica, sino que solo es posible <italic>esgrimirlas.</italic> En el fondo piensan que la verdad es el rugido que suena m&#x00E1;s alto &#x2013;lo que grita una mayor cantidad de gente&#x2013;, el cual, al sonar m&#x00E1;s, acalla con su voz otras que chillan menos. De ah&#x00ED; que la discusi&#x00F3;n devenga pelea de gallos, que sea esta su cadencia natural. Lamentablemente ven respaldada esta suposici&#x00F3;n en tantos &#x00AB;debates&#x00BB; en los que apenas nadie escucha. La conclusi&#x00F3;n parece obvia: <italic>pro bono pacis</italic> es mejor no discutir.</p>
<p>A cada vez menos gente perturba descubrir que, sobre todo en el llamado &#x00AB;debate p&#x00FA;blico&#x00BB;, comparezcan cada vez m&#x00E1;s bulos, que la mentira se emplee como arma ret&#x00F3;rica, que tantos comentaristas y tertulianos que lo enjuician acudan a balanzas trucadas, que vayan al juego con las cartas marcadas, que empleen distintas varas de medir seg&#x00FA;n el color ideol&#x00F3;gico de cada intervenci&#x00F3;n, que se confundan etiquetas con argumentos, que quienes dise&#x00F1;an y ejecutan los debates trampeen salvando las apariencias, que se confundan hechos con interpretaciones, y que en muchos foros se haya volatilizado la m&#x00ED;nima benevolencia que se precisa, no ya para llegar a acuerdos, sino tan siquiera para comprenderse.</p>
<p>Este panorama, intelectual y filos&#x00F3;ficamente pat&#x00E9;tico, induce a reforzar la asociaci&#x00F3;n entre verdad y violencia que acaba afectando muy negativamente la fibra neur&#x00E1;lgica del empe&#x00F1;o educativo, del trabajo y la convivencia en la Universidad, y desfondando la principal fuente de recursos morales y culturales de una sociedad. En efecto, no pocos titulados superiores, en su paso por la Universidad no se han familiarizado con el discurso dial&#x00E9;ctico, sino m&#x00E1;s bien con el discurso tecnocr&#x00E1;tico, que tan solo pondera el valor de las competencias y las destrezas; &#x00FA;nicamente han o&#x00ED;do hablar de la importancia de ser &#x00AB;competitivo&#x00BB; y de <italic>no sacar los pies del tiesto para salir en la foto.</italic> No es dif&#x00ED;cil que se les pase por la cabeza la idea de que la mentira puede ser eficaz para transformar la realidad, supuestamente a mejor, y que, sin ser algo bueno, tal vez no sea tan mala en algunas ocasiones.</p>
<p>Tal idea encaja bien con la tradici&#x00F3;n del liberalismo cl&#x00E1;sico, que Plauto acert&#x00F3; a expresar con el c&#x00E9;lebre lema que luego Thomas Hobbes avent&#x00F3; todo lo que pudo: el hombre es un lobo para el hombre <italic>(homo homini lupus)</italic>, y su condici&#x00F3;n natural es la guerra de todos contra todos <italic>(bellum omnium contra omnes),</italic> planteamiento que concibe la pol&#x00ED;tica como la guerra, bien que con otros medios (von Clausewitz). Pues bien, a nadie escandaliza que en la guerra se procure enga&#x00F1;ar al enemigo. En eso consiste la t&#x00E1;ctica, uno de los cap&#x00ED;tulos de la ciencia militar: el arte del camuflaje, del enmascaramiento, del amago...</p>
<p>Si se entiende que lo esencial de la discusi&#x00F3;n es la pol&#x00E9;mica, el enfrentamiento, el conflicto, &#x00BF;por qu&#x00E9; va a ser malo mentir? La mentira puede ser mejor que la verdad, al menos m&#x00E1;s &#x00FA;til, desde luego, para alcanzar objetivos &#x00AB;estrat&#x00E9;gicos&#x00BB;. Hobbes pensaba que a los humanos nos sale m&#x00E1;s natural el ego&#x00ED;smo que el altru&#x00ED;smo, y, por tanto, que entre nosotros prima la discordia sobre la concordia. Ahora bien, como adem&#x00E1;s de animales somos racionales, <italic>i.e</italic> capaces de mentir de forma veros&#x00ED;mil, podemos disfrazarnos, o sea, ponernos guante blanco sobre las garras y sentarnos a la &#x00AB;mesa de negociaci&#x00F3;n&#x00BB;, incluso llegar al acuerdo de triturarnos un poco menos, o pactar para hacerlo de forma m&#x00E1;s aseada o cosm&#x00E9;tica.</p>
<p>En cualquier caso, como ser racional, el hombre no es m&#x00E1;s que un p&#x00ED;caro. Lo que nos une no es la verdad, ni la tentativa de conocerla o reconocerla como es, o al menos de acercarnos un poco m&#x00E1;s a ella, que constituye el linaje socr&#x00E1;tico de occidente, y que a mi juicio ha producido sus mejores resultados culturales. M&#x00E1;s bien lo que tenemos en com&#x00FA;n es la mentira, como dec&#x00ED;a Nietzsche. No se trata de entender las cosas, sino de entendernos entre nosotros apa&#x00F1;ando la realidad, dici&#x00E9;ndola como nos interesa que sea, <italic>i.e</italic> negociando.</p>
</sec>
<sec id="sec-8-27524">
<label><bold>8.</bold></label>
<title><bold>C<sc>onclusi&#x00F3;n</sc>. L<sc>a verdad como forma de vida</sc></bold></title>
<p>La racionalidad humana es discursiva, y una de sus formas es la argumentaci&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica, en la que se confrontan razones con la pretensi&#x00F3;n de ponderar su valor l&#x00F3;gico. Que un argumento se revele v&#x00E1;lido implica que su contrario no lo es, o lo es menos. Argumentar dial&#x00E9;cticamente consiste en afinar, pero tambi&#x00E9;n en afilar las razones para que sean m&#x00E1;s incisivas. A veces la argumentaci&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica deviene er&#x00ED;stica, cuando el que objeta trata de enredar a su interlocutor en sus propias contradicciones o paradojas. Si este ve sus razones impugnadas por otras que parecen m&#x00E1;s contundentes, puede sentir personalmente la punzada cuanto m&#x00E1;s personalmente se vea implicado en lo que expone.</p>
<p>Esto es as&#x00ED;, y hay discusiones que acaban a gorrazos porque quienes intervienen en ellas sienten la necesidad de defenderse frente a posturas que parecen amenazarles tambi&#x00E9;n a ellos. Si a veces pasa esto en discusiones triviales, con mayor raz&#x00F3;n puede ocurrir en las que son m&#x00E1;s serias. Cualquier discusi&#x00F3;n entra&#x00F1;a este riesgo.</p>
<p>En alguna ocasi&#x00F3;n sorprendemos al propio S&#x00F3;crates enredado en un juego dial&#x00E9;ctico que amenaza terminar en desplante. Un aspecto del m&#x00E9;todo socr&#x00E1;tico es la <italic>iron&#x00ED;a.</italic> A juzgar por la cr&#x00F3;nica que en sus <italic>Di&#x00E1;logos</italic> hace Plat&#x00F3;n de algunas conversaciones de S&#x00F3;crates con interlocutores varios, las preguntas del maestro a menudo son muy agudas, los sit&#x00FA;a frente al espejo de sus propias incongruencias. Alguna vez esto puede escocer. Es c&#x00E9;lebre, por ejemplo, el reproche que hace Men&#x00F3;n al ateniense en una conversaci&#x00F3;n que mantuvo con &#x00E9;l acerca de si la virtud se ense&#x00F1;a o se aprende. S&#x00F3;crates se cuestiona y lo cuestiona todo. &#x2015;&#x00AB;Es como el pez torpedo &#x2013;se queja el pol&#x00ED;tico tesalio&#x2013;: entorpece a todo el que se le acerca y toca&#x00BB; <italic>(Men&#x00F3;n,</italic> 80 a)<xref ref-type="fn" rid="fn14"><sup>14</sup></xref>.</p>
<p>La iron&#x00ED;a en S&#x00F3;crates tiene el efecto cat&#x00E1;rtico, dig&#x00E1;moslo as&#x00ED;, de sugerir una inquietud que induce a cuestionarse lo que se sab&#x00ED;a o se cre&#x00ED;a saber, lo que se ten&#x00ED;a por seguro e incuestionable. Frente a las preguntas de S&#x00F3;crates, casi todas nuestras seguridades comienzan a tambalearse.</p>
<p>Con el &#x00FA;nico l&#x00ED;mite de unos pocos axiomas o principios primeros, la argumentaci&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica puede llegar a desafiar cualquier convenci&#x00F3;n. Fuera de lo que Arist&#x00F3;teles llama <italic>principios de la demostraci&#x00F3;n</italic> &#x2013;de los que dice que no pueden ser demostrados&#x2013;, cualquier argumento humano puede ser contestado con un contra-argumento. La confrontaci&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica posee una tendencia entr&#x00F3;pica que puede conducir a no respetar nada establecido. Ahora bien, pese a su &#x00AB;agresividad&#x00BB;, esta forma de discurso tiene dos aspectos muy positivos:</p>
<list list-type="simple">
<list-item><label>1)</label> <p>Obliga a ir m&#x00E1;s despacio, a pensar mejor las cosas.</p></list-item>
<list-item><label>2)</label> <p>Desplaza el conflicto del campo de batalla y lo emplaza en la confrontaci&#x00F3;n de ideas.</p></list-item>
</list>
<p>Hasta hace no mucho la civilizaci&#x00F3;n occidental se ha enorgullecido, si no de desactivar, al menos s&#x00ED; de atenuar considerablemente la conflictividad y la violencia del hombre contra el hombre. Si es justa esta apreciaci&#x00F3;n &#x2013;creo que en parte lo es&#x2013;, en buena medida se lo debemos a S&#x00F3;crates, Plat&#x00F3;n y Arist&#x00F3;teles, que nos han transmitido este valioso legado: nos ense&#x00F1;aron a discutir en serio. De ese linaje socr&#x00E1;tico &#x2013;al que la cultura occidental debe sus mejores rendimientos (<xref ref-type="bibr" rid="ref-7-27524">Barrio, 2019</xref>)&#x2013;, la Universidad medieval recogi&#x00F3; la tradici&#x00F3;n de la <italic>disputatio,</italic> que se remonta a la Academia que fund&#x00F3; Plat&#x00F3;n en Atenas, y que continu&#x00F3; el Liceo tras el rastro de aquellas conversaciones amistosas que manten&#x00ED;a S&#x00F3;crates en el entorno del &#x00E1;gora ateniense.</p>
<p>La pregunta <italic>(quaestio)</italic> inquiere, a veces altera, pero en esa misma medida tambi&#x00E9;n reclama atenci&#x00F3;n y suscita inter&#x00E9;s. Toda pregunta revela una inclinaci&#x00F3;n humana b&#x00E1;sica, el inter&#x00E9;s por la verdad<xref ref-type="fn" rid="fn15"><sup>15</sup></xref>. Incluso la pregunta ret&#x00F3;rica &#x2013;la que se formula sin esperar respuesta&#x2013; puede estimular la contracci&#x00F3;n interior previa al <italic>partus mentis.</italic> May&#x00E9;utica es el oficio de ayudar a dar a luz, a alumbrar interiormente el conocimiento. Y es el oficio que nos ense&#x00F1;&#x00F3; S&#x00F3;crates, y que procuramos desempe&#x00F1;ar los profesores.</p>
<p>&#x2015;Ahora bien, &#x00BF;qu&#x00E9; significa ser profesor? &#x2015;Dos cosas: &#x00AB;proferir&#x00BB; y &#x00AB;profesar&#x00BB; lo que se profiere, <italic>i.e</italic> por un lado decirlo, expresarlo, y, por otro, entra&#x00F1;arlo, hacerlo parte de nuestra convicci&#x00F3;n m&#x00E1;s &#x00ED;ntima. Ambas cosas, porque lo que los profesores decimos con convicci&#x00F3;n lo hemos acrisolado en el estudio, el contraste cr&#x00ED;tico y la discusi&#x00F3;n racional. &#x2015;&#x00BF;Y qu&#x00E9; hacemos los profesores al cuestionar, al plantear una pregunta? &#x2015;Buscar, e inducir en otros la necesidad de buscar una respuesta a esa pregunta, mas una respuesta que nos convence porque entendemos que es verdadera. Hasta las preguntas m&#x00E1;s pragm&#x00E1;ticas delatan el inter&#x00E9;s humano por la verdad. Quien pregunta por la utilidad de algo, ante todo busca una respuesta verdadera a esa pregunta, dado que lo primero que hace falta para que algo &#x2013;eso que busca la pregunta utilitaria&#x2013; sea &#x00FA;til, es que verdaderamente lo sea<xref ref-type="fn" rid="fn16"><sup>16</sup></xref>.</p>
<p>***</p>
<p>La atm&#x00F3;sfera t&#x00F3;xica que he venido describiendo en estas p&#x00E1;ginas, cuyo efecto perverso es difuminar el inter&#x00E9;s m&#x00E1;s b&#x00E1;sico que como seres racionales nos mueve &#x2013;el inter&#x00E9;s por la verdad&#x2013;, deprime lo m&#x00E1;s humano del ser humano, y en consecuencia contribuye a estructurar un ambiente deseducativo toda vez que, en su fibra m&#x00E1;s neur&#x00E1;lgica, la educaci&#x00F3;n misma estriba en alentar el crecimiento humano.</p>
<p>En Europa esta depresi&#x00F3;n antropol&#x00F3;gica hoy por hoy tiene su caldo de cultivo precisamente en muchas de sus instituciones acad&#x00E9;micas, las cuales, parad&#x00F3;jicamente, han devenido las principales enemigas del conocimiento. Desde hace tiempo los responsables de la gesti&#x00F3;n y administraci&#x00F3;n del sistema escolar est&#x00E1;n empe&#x00F1;ados en convertir las escuelas en acogedores parques infantiles para el entretenimiento de ni&#x00F1;os y j&#x00F3;venes (<xref ref-type="bibr" rid="ref-19-27524">Luri, 2020</xref>). &#x00DA;ltimamente el esp&#x00ED;ritu de Bolonia est&#x00E1; inficionando este mismo virus en las instituciones de ense&#x00F1;anza superior. Muchos de sus gestores pretenden postergar las bibliotecas y las aulas, con sus arrogantes tarimas, para irlas sustituyendo poco a poco por una variada suerte de <italic>loca amoena</italic> como talleres, espacios interactivos para la multitarea <italic>&#x2013;i.e</italic> para el esparcimiento y la distracci&#x00F3;n&#x2013;, para hacer trabajos &#x00AB;en equipo&#x00BB; cada vez menos compatibles con el estudio individual &#x2013;que es lo &#x00FA;nico que podr&#x00ED;a proporcionar aut&#x00E9;ntico contenido a esos &#x00AB;trabajos&#x00BB;&#x2013;, ciberaulas, etc.</p>
<p>El desprestigio de lo intelectual &#x2013;de la raz&#x00F3;n como capaz de verdad <italic>(wahrheitsf&#x00E4;hig)</italic>&#x2013; se sustancia en este lamentable saldo:</p>
<list list-type="simple">
<list-item><label>a)</label> <p>Desincentiva, m&#x00E1;s a&#x00FA;n, desactiva el dinamismo de la transmisi&#x00F3;n de la cultura (<xref ref-type="bibr" rid="ref-10-27524">Bellamy, 2018</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref-11-27524">2021</xref>).</p></list-item>
<list-item><label>b)</label> <p>Vac&#x00ED;a de sentido la discusi&#x00F3;n racional. Si la verdad no existe &#x2013;o bien, como piensa el esc&#x00E9;ptico, nada de ella podemos alcanzar&#x2013;, entonces &#x00BF;para qu&#x00E9; discutir?</p></list-item>
<list-item><label>c)</label> <p>Desarticula el <italic>ethos</italic> de la confianza, completamente necesario para educar<xref ref-type="fn" rid="fn17"><sup>17</sup></xref>. Confiar en alguien es, ante todo, considerarle capaz de verdad.</p></list-item>
</list>
<p>Por contra, restituir el prestigio de la verdad &#x2013;que me parece es la principal urgencia de la Universidad, y el mejor servicio que puede rendir a la sociedad&#x2013; ayudar&#x00ED;a a:</p>
<list list-type="simple">
<list-item><label>a)</label> <p>Devolverle a la educaci&#x00F3;n su genuino sentido.</p></list-item>
<list-item><label>b)</label> <p>Rehabilitar la funci&#x00F3;n te&#x00F3;rica de la raz&#x00F3;n como capacidad de conocer y reconocer lo que las cosas son, que no siempre coincide con lo que pensamos, decimos o sentimos que son. Ese temple te&#x00F3;rico, contemplativo, de indagar la realidad, de entenderla a fondo como es &#x2013;dentro de las limitadas posibilidades humanas&#x2013;, es el que nutre en lo esencial la actitud del respeto. Adem&#x00E1;s de para alabar a Dios con la mente, la Universidad se instituy&#x00F3; para entender el mundo y principalmente al ser humano, retomando el lema ciceroniano <italic>artes ad humanitatem.</italic></p></list-item>
<list-item><label>c)</label> <p>Reconstruir las bases de la convivencia.</p></list-item>
</list>
<p>En resumidas cuentas, la consecuencia principal de ese desafecto por la verdad es un cansancio c&#x00ED;nico de la cultura, que en Europa est&#x00E1; eclosionando en formas in&#x00E9;ditas. Tanta violencia t&#x00E1;ctica, tanta mentira disfrazada de veros&#x00ED;mil &#x2013;a menudo travestida de &#x00AB;talante dialogante&#x00BB; que solo exhibe poses que enmascaran a quienes &#x00FA;nicamente pretenden aplicar la ley del embudo&#x2013;, tanta raz&#x00F3;n estrat&#x00E9;gica, meramente instrumental, que acaba en discursos tecnocr&#x00E1;ticos,&#x2026; Todo esto termina siendo agotador.</p>
<p>Si la raz&#x00F3;n es capaz de verdad, y si el humano es un ser racional, la verdad no puede ser algo malo, o poco importante para &#x00E9;l<xref ref-type="fn" rid="fn18"><sup>18</sup></xref>. Hace falta adoptar una postura intelectualmente muy forzada para verlo as&#x00ED;, por mucho que abunden <italic>intelectuales</italic> que lo postureen, y por mucho que adopten poses cada vez m&#x00E1;s impostadas, valga la redundancia. En &#x00FA;ltimo t&#x00E9;rmino, el hombre no puede vivir sin verdad; sin ella tan solo puede malvivir, tal vez durante un per&#x00ED;odo prolongado, pero no toda la vida. En alg&#x00FA;n momento el ser humano ha de confrontarse con alguna pregunta seria y buscar una respuesta seria, que de verdad le convenza. Ante cuestiones de cierta envergadura puede que nos conformemos con suced&#x00E1;neos o apa&#x00F1;os. Pero no hay ser humano que pueda pasar toda la vida sin afrontar la cuesti&#x00F3;n del sentido, la que los alemanes denominan <italic>Sinnfrage.</italic> Y, frente a la cuesti&#x00F3;n del sentido de la vida y, sobre todo, del sentido de la muerte &#x2013;&#x00BF;qu&#x00E9; pasa conmigo <italic>post mortem?</italic>&#x2013;, nadie se conforma con menos que la verdad.</p>
<p>Ser&#x00ED;a un delito de <italic>lesa humanidad</italic> &#x2013;o, al menos, una grave omisi&#x00F3;n de auxilio&#x2013; que los universitarios nos consider&#x00E1;ramos exentos de abordar en todo su alcance esta situaci&#x00F3;n que alguien ha denominado <italic>paro antropol&#x00F3;gico,</italic> porque estamos muy ocupados en proveer destrezas y competencias, o en expedir pasaportes para ingresar eficazmente en el mercado de trabajo.</p>
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<fn fn-type="other" id="fn1"><label>1.</label> <p>&#x00AB;Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es k&#x00F6;mmt drauf an, sie zu ver&#x00E4;ndern&#x00BB; (F. Engels, <italic>Karl Marx &#x00FC;ber Feuerbach,</italic> Stuttgart, Dietz, 1888).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn2"><label>2.</label> <p>&#x00AB;Hoy d&#x00ED;a tiende a considerarse que la verdad es algo que se adapta a las diferentes circunstancias. Y, en cualquier caso, no es precisamente un valor en alza&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-21-27524">Llano, 2012</xref>, pp. 376-377).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn3"><label>3.</label> <p>En Espa&#x00F1;a &#x00FA;ltimamente ha alcanzado cierto renombre un experto en mercadotecnia electoral que logr&#x00F3; trabajar sucesivamente para dos partidos pol&#x00ED;ticos, se supone que diametralmente opuestos en el arco parlamentario. El hecho de que el caballero en cuesti&#x00F3;n fuera empleado para confeccionar sus mensajes, casi sin soluci&#x00F3;n de continuidad, por uno y otro partido, ha llevado a que algunos malicien que los planteamientos de fondo no son tan sim&#x00E9;tricamente opuestos como los esca&#x00F1;os que ocupan sus respectivos diputados a ambos lados del hemiciclo en la c&#x00E1;mara baja.</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn4"><label>4.</label> <p>En esto de pensar con rigor, los acad&#x00E9;micos deber&#x00ED;amos ir por delante. Hace poco le&#x00ED;a una sorprendente afirmaci&#x00F3;n de un profesor &#x2013;l&#x00F3;gicamente no dir&#x00E9; a qui&#x00E9;n se lo le&#x00ED; ni d&#x00F3;nde&#x2013; que, tal vez inadvertidamente, incurr&#x00ED;a en flagrante pleonasmo al quejarse de que la LOMLOE fijara determinados est&#x00E1;ndares de aprendizajes b&#x00E1;sicos, exigibles a todos los alumnos, y de que, as&#x00ED;, dichos est&#x00E1;ndares devinieran &#x00AB;excluyentes para quienes no los alcanzan&#x00BB;. Frente a esa queja me pregunto si es posible fijar est&#x00E1;ndares <italic>inclusivos</italic> para quienes no los alcanzan. Quiz&#x00E1; la propuesta es excluir completamente cualquier est&#x00E1;ndar, porque si de est&#x00E1;ndares se trata, necesariamente han de ser excluyentes, y por tanto discriminar a quienes los alcanzan de quienes no los alcanzan. Un est&#x00E1;ndar &#x00AB;inclusivo&#x00BB;, <italic>i.e</italic> por virtud del cual nadie quede excluido, es un hierro de madera. En relaci&#x00F3;n a la materia que ah&#x00ED; se discut&#x00ED;a, y en t&#x00E9;rminos muy generales, dir&#x00ED;a que solo quien no ha tenido hijos y/o alumnos &#x2013;o quien escribe sin pensar en los que tiene&#x2013; puede decir conscientemente que la ayuda a la maduraci&#x00F3;n de las personas, en la que consiste el trabajo de educarlas, es posible sin un alto est&#x00E1;ndar de esfuerzo y exigencia (vid. <xref ref-type="bibr" rid="ref-25-27524">Reyero y Gil, 2019</xref>). En concreto a la Universidad &#x2013;dec&#x00ED;a mi maestro&#x2013; venimos para hacer cosas dif&#x00ED;ciles, no a jugar al corro de la patata.</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn5"><label>5.</label> <p>&#x00AB;Hoy por hoy, lo que le hace competitivo a un profesional de la ense&#x00F1;anza superior es, ante todo, el multiling&#x00FC;ismo; luego, la capacidad para adaptarse a los aparatos y aplicaciones inform&#x00E1;ticas que van surgiendo con ritmo trepidante; a continuaci&#x00F3;n, la acumulaci&#x00F3;n de m&#x00E9;ritos homologables por las agencias de calificaci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica, la aptitud de integrarse en grupos de investigaci&#x00F3;n y de gestionar becas, ayudas o proyectos. Asimismo, la habilidad para sobrevivir a la incesante burocracia que requiere la ejecuci&#x00F3;n de los proyectos, la promoci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica y la impartici&#x00F3;n de la docencia. Tambi&#x00E9;n cuentan la elecci&#x00F3;n de una l&#x00ED;nea de investigaci&#x00F3;n de moda y multiadaptable, la generaci&#x00F3;n de art&#x00ED;culos cient&#x00ED;ficos que superen sin problemas las revisiones de las revistas bien indexadas, la disposici&#x00F3;n y facilidad para cambiar de residencia seg&#x00FA;n los vaivenes de los contratos que se van consiguiendo y, por &#x00FA;ltimo, pero no en &#x00FA;ltimo lugar, el establecimiento de una densa red de relaciones con personas que puedan mantenerle a uno informado y apoyado en los momentos decisivos&#x00BB;.</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn6"><label>6.</label> <p>A continuaci&#x00F3;n narra Arana una significativa an&#x00E9;cdota personal: &#x00AB;Hace ya unos diez a&#x00F1;os se puso en contacto conmigo quien dijo ser directora de universidades de la Comunidad de Castilla Le&#x00F3;n y me dijo: &#x201C;Mire usted. Tenemos un programa de incorporaci&#x00F3;n a plazas docentes de antiguos becarios de doctorado, pero solo disponemos de 15 plazas para 50 aspirantes. Quer&#x00ED;amos pedirle que eval&#x00FA;e esas solicitudes para seleccionar las mejores&#x201D;. Sent&#x00ED; un escalofr&#x00ED;o por la responsabilidad que me ofrec&#x00ED;a asumir. Debi&#x00F3; darse cuenta, porque para tranquilizarme a&#x00F1;adi&#x00F3;: &#x201C;Pero no se preocupe usted, porque hemos elaborado tambi&#x00E9;n un baremo muy preciso, de forma que usted s&#x00F3;lo tendr&#x00E1; que aplicarlo&#x201D;. Como ya hab&#x00ED;a tenido experiencias parecidas, le respond&#x00ED;: &#x201C;Mire usted, considero que no tiene ning&#x00FA;n sentido que yo haga un trabajo que cualquier administrativo puede llevar a cabo mucho mejor&#x201D;. Siempre se te ocurren las respuestas que quisieras haber dado cuando se ha pasado la oportunidad de hacerlo. De tener m&#x00E1;s r&#x00E1;pida capacidad de reacci&#x00F3;n, me hubiera gustado a&#x00F1;adir: &#x201C;Por otro lado, seguramente un ordenador corriente lo har&#x00E1; con mayor precisi&#x00F3;n y justicia que el m&#x00E1;s experto funcionario. Lo que me parece discutible es que una decisi&#x00F3;n tan importante se haga depender de la aplicaci&#x00F3;n mec&#x00E1;nica de un baremo. Es casi como echar los dados para decidir la suerte de las personas. Mire usted, si les pide a esos concursantes que cada uno elija las 30 mejores p&#x00E1;ginas que a su juicio han publicado hasta ahora, yo podr&#x00ED;a leerlas y estoy seguro de que no tendr&#x00ED;a ning&#x00FA;n problema para escoger los 15 mejores, despu&#x00E9;s de cotejar mis anotaciones con los curr&#x00ED;cula&#x201D;. En cualquier caso, mi propuesta hubiera resultado inviable, porque ni ella ni los individuos implicados se fiar&#x00ED;an de la objetividad e imparcialidad m&#x00ED;as o de cualquier otro. Ah&#x00ED; es donde est&#x00E1; el problema: hemos dejado de creer en las personas y por eso hacemos depender nuestro destino de las m&#x00E1;quinas, que acabar&#x00E1;n comi&#x00E9;ndonos por los pies&#x00BB; (Juan Arana, texto a&#x00FA;n in&#x00E9;dito de su <italic>lectio ultima</italic> en la Universidad de Sevilla, 10 de septiembre del 2021).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn7"><label>7.</label> <p>Deresiewicz lo dice de forma a&#x00FA;n m&#x00E1;s pl&#x00E1;stica. A prop&#x00F3;sito de las universidades de &#x00E9;lite norteamericanas, explica que el <italic>liderazgo</italic> para el que preparan a sus estudiantes no es m&#x00E1;s que un dominio mediocr&#x00E1;tico, pero eficaz, de la burocracia. &#x00AB;&#x00BF;Por qu&#x00E9; suelen quedarse los mejores atrapados a la mitad, mientras los mediocres se convierten en l&#x00ED;deres? Porque lo que te lleva a escalar posiciones no es la excelencia, sino el talento para medrar. Besar el trasero de los que tienes encima de ti y patear el de los que tienes debajo. Ser encantador en las fiestas, dominar la pol&#x00ED;tica de pasillo, conseguir un padrino poderoso y arrimarte a &#x00E9;l hasta que llegue la hora de clavarle un cuchillo en la espalda. Congeniar siguiendo la corriente. Jam&#x00E1;s sacar los pies del tiesto por una cuesti&#x00F3;n de principios; <italic>no tener</italic> principios. Ni creer en el sistema ni pensar en cuestionarlo. Ser lo que otros quieren que seas, para que al final parezca que, como el jefe del que nos habla Conrad, no tenemos nada de nada dentro&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-13-27524">Deresiewicz, 2019</xref>, p. 154).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn8"><label>8.</label> <p>&#x00AB;Hay dos cosas que los chicos invariablemente te cuentan al hablarte de sus profesores favoritos. La primera es que &#x201C;ense&#x00F1;an sobre todo&#x201D;. Esto nunca es literalmente cierto, por supuesto; &#x00BF;qu&#x00E9; quieren decir realmente? Que los grandes profesores (&#x2026;) no se sienten obligados a respetar unas barreras estrictas marcadas por su disciplina en cuanto a qu&#x00E9; tienen permitido decir. Conectan la materia que tienen entre manos, con libertad y amplitud de miras, con cualquier cosa que encuentren relevante. La conectan con la experiencia, y as&#x00ED; arrojan luz sobre la experiencia, sobre la experiencia de los alumnos. Igual que el gran arte transmite que trata sobre &#x201C;la vida&#x201D; &#x2013;sobre la vida entera, de golpe&#x2013;, lo mismo ocurre con la ense&#x00F1;anza. Las fronteras son derribadas, y de alg&#x00FA;n modo uno se descubre pensando en s&#x00ED; mismo y en el mundo al mismo tiempo, pensando y sintiendo al mismo tiempo, y en vez de ver las cosas separadas en compartimentos estancos, puede uno contemplarlas en su totalidad entrelazada. No importa cu&#x00E1;l sea la materia. Un estudiante me lo explic&#x00F3; de este modo, al hablarme de un profesor de un programa de estudios oce&#x00E1;nicos: &#x201C;Hace que la ecolog&#x00ED;a marina refleje verdades universales&#x201D;&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-13-27524">Deresiewicz, 2019</xref>, pp. 204-205).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn9"><label>9.</label> <p>&#x00AB;&#x00BF;Qu&#x00E9; es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de met&#x00E1;foras, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas po&#x00E9;tica y ret&#x00F3;ricamente y que, despu&#x00E9;s de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, can&#x00F3;nicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; met&#x00E1;foras que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-24-27524">Nietzsche, 2012</xref>, p. 28).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn10"><label>10.</label> <p>Libro X, cap. XXIII, n. 33.</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn11"><label>11.</label> <p>&#x00AB;Quienes intervienen en una argumentaci&#x00F3;n discursiva han de asumir que, en principio, todos los interlocutores participan como libres e iguales en una b&#x00FA;squeda cooperativa de la verdad, en la que tan solo ha de tenerse en cuenta la fuerza del mejor argumento&#x00BB; <italic>(In Argumentationen m&#x00FC;ssen die Teilnehmer davon ausgehen, da&#x00DF; im Prinzip alle Betroffenen als Freie und Gleiche an einer kooperativen Wahrheitssuche teilnehmen, bei der einzig der Zwang des besseren Arguments zum Zuge kommen darf)</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-15-27524">Habermas, 1985</xref>, p. 13).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn12"><label>12.</label> <p><italic>&#x00C9;tica a Nic&#x00F3;maco,</italic> 1170 b 8-14. (<xref ref-type="bibr" rid="ref-6-27524">Vid. tambi&#x00E9;n Barrio, 2018</xref>).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn13"><label>13.</label> <p>A prop&#x00F3;sito de la noci&#x00F3;n aristot&#x00E9;lica de <italic>verdad pr&#x00E1;ctica,</italic> se&#x00F1;ala Inciarte el car&#x00E1;cter fr&#x00E1;gil e incidental de su aprehensi&#x00F3;n, y lo atribuye a que tiene mucho que ver con la verosimilitud. &#x00AB;La verdad no est&#x00E1; separada de la ficci&#x00F3;n, o del error, como tampoco la verdad pr&#x00E1;ctica de Arist&#x00F3;teles. (&#x2026;) La verdad pr&#x00E1;ctica, es como dar palos de ciego, pero no sin pens&#x00E1;rselo bien y, a bien dadas, con un poco de suerte. Es un constante errar y corregirse: lo que los escol&#x00E1;sticos llamaban <italic>rectitudo,</italic> Arist&#x00F3;teles <italic>orth&#x00F3;tes,</italic> y Plat&#x00F3;n, m&#x00E1;s expl&#x00ED;citamente, rectificar <italic>(eparnothe&#x00EE;n);</italic> rectificar faltas, fallos, equ&#x00ED;vocos, equivocaciones, errores, <italic>peccata, hamarth&#x00E9;mata,</italic> aun a sabiendas de que uno va a seguir cayendo en unas o en otros. (&#x2026;) El juego de verdad y error no tiene por qu&#x00E9; ser siempre un juego de suma cero. Por lo menos, esa es la esperanza&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-27524">Inciarte, 2001</xref>, p. 167).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn14"><label>14.</label> <p>Parece algo exasperado Men&#x00F3;n al concluir, confuso: &#x2015;&#x00AB;He pronunciado muchos discursos sobre la virtud, pero ahora no sabr&#x00ED;a decir qu&#x00E9; es&#x00BB; (80 b). Replica S&#x00F3;crates: &#x2015;&#x00AB;Entorpezco a otros porque estoy entorpecido. No s&#x00E9; tampoco yo qu&#x00E9; es virtud. Por eso pregunto: quiero indagar&#x00BB; (80 c). A lo que arguye Men&#x00F3;n: &#x2015;&#x00AB;Pero para buscar hay que saber qu&#x00E9; se busca. Si no, &#x00BF;c&#x00F3;mo adviertes que es eso lo que buscas si no lo conoc&#x00ED;as?&#x00BB; (80 d). Pero S&#x00F3;crates <italic>remata la jugada</italic> con uno de sus t&#x00ED;picos enredos er&#x00ED;sticos: &#x2015;&#x00AB;A nadie le es posible buscar, ni lo que sabe ni lo que no sabe&#x00BB; (80 e), dado que alguien no busca saber lo que ya sabe, y, a su vez, si busca saberlo, es porque a&#x00FA;n no lo sabe.</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn15"><label>15.</label> <p>&#x00AB;[Hay] dos cosas que concurren en quien de veras hace una pregunta: 1&#x00AA;, el conocimiento de un desconocimiento (ya que no cabe un verdadero preguntar sin saber que se est&#x00E1; ignorando lo que al hacer la pregunta se pretende saber); 2&#x00AA;, un cierto inter&#x00E9;s por conocer la verdad (pues sin &#x00E9;l no es posible ning&#x00FA;n preguntar aut&#x00E9;ntico, sino tan solo un preguntar fingido, o bien un &#x201C;preguntar por preguntar&#x201D;, que en nada compromete en serio a quien lo hace)&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-22-27524">Mill&#x00E1;n-Puelles, 2016</xref>, pp. 308-309).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn16"><label>16.</label> <p>&#x00AB;Todo inter&#x00E9;s de tipo pr&#x00E1;ctico por conocer la verdad requiere (&#x2026;), al menos de un modo impl&#x00ED;cito, un inter&#x00E9;s puramente te&#x00F3;rico por conocerla, es decir, una volici&#x00F3;n dirigida a ese conocimiento en s&#x00ED; mismo, no en cuanto medio para algo distinto de &#x00E9;l&#x00BB; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-22-27524">Mill&#x00E1;n-Puelles, 2016</xref>, p. 336).</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn17"><label>17.</label> <p>Quiz&#x00E1; se ve mejor a la inversa: pi&#x00E9;nsese en la esterilidad de cualquier empe&#x00F1;o educativo en un ambiente de desconfianza.</p></fn>
<fn fn-type="other" id="fn18"><label>18.</label> <p>Dice Tom&#x00E1;s de Aquino que la verdad es <italic>bonum rationis,</italic> el bien de la inteligencia <italic>(Suma Teol&#x00F3;gica,</italic> I-II, q. 30, a. 1). Todo verdadero conocimiento &#x2013;conocimiento verdadero, pues de lo contrario ser&#x00ED;a desconocimiento&#x2013; es en principio preferible a la carencia de &#x00E9;l. Adem&#x00E1;s de la c&#x00E9;lebre definici&#x00F3;n que propuso Arist&#x00F3;teles &#x2013;adecuaci&#x00F3;n del intelecto con la cosa <italic>(Perihermeneias,</italic> I, 16 a 2)&#x2013;, dice de la verdad algo tan elemental como esencial: &#x00AB;Decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, es lo falso; decir de lo que es que es, y de lo que no es que no es, es lo verdadero&#x00BB; (<italic>Metaf&#x00ED;sica,</italic> VII, 1011 b 26-28).</p></fn>
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<title><bold>R<sc>eferencias</sc> B<sc>ibliogr&#x00E1;ficas</sc></bold></title>
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<mixed-citation>Arana, J. (2021). <italic>Lectio ultima</italic>. Universidad de Sevilla.</mixed-citation>
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<ref id="ref-2-27524"><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><string-name><surname>Barrio</surname> <given-names>J. M.&#x00AA;</given-names></string-name></person-group> <year>2011</year> <source><italic>La gran dictadura. Anatom&#x00ED;a del relativismo</italic></source> <publisher-name>Rialp</publisher-name></element-citation>
<mixed-citation>Barrio, J. M.&#x00AA; (2011). <italic>La gran dictadura. Anatom&#x00ED;a del relativismo.</italic> Rialp.</mixed-citation>
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<ref id="ref-3-27524"><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><string-name><surname>Barrio</surname> <given-names>J. M.&#x00AA;</given-names></string-name></person-group> <year>2015</year> <chapter-title>La Universidad en la encrucijada. En</chapter-title> <person-group person-group-type="editor"><string-name><given-names>F. Gil</given-names> <surname>Cantero</surname> y</string-name> <string-name><given-names>D. Reyero</given-names> <surname>Garc&#x00ED;a</surname></string-name></person-group> <role>Eds.</role> <source><italic>Educar en la Universidad de hoy</italic></source> <fpage>13</fpage><lpage>33</lpage> <publisher-name>Encuentro</publisher-name></element-citation>
<mixed-citation>Barrio, J. M.&#x00AA; (2015). La Universidad en la encrucijada. En F. Gil Cantero, y D. Reyero Garc&#x00ED;a (Eds.), <italic>Educar en la Universidad de hoy</italic> (pp. 13-33). Encuentro.</mixed-citation>
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<ref id="ref-4-27524"><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><string-name><surname>Barrio</surname> <given-names>J. M.&#x00AA;</given-names></string-name></person-group> <year>2016</year> <source><italic>Filosof&#x00ED;a y dimensi&#x00F3;n sapiencial del trabajo universitario. La cuesti&#x00F3;n de la interdisciplinariedad</italic></source> <publisher-name>Teseopress</publisher-name> <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.editorialteseo.com/archivos/14379/filosofia-y-dimension-sapiencial-del-trabajo-universitario/">https://www.editorialteseo.com/archivos/14379/filosofia-y-dimension-sapiencial-del-trabajo-universitario/</ext-link></element-citation>
<mixed-citation>Barrio, J. M.&#x00AA; (2016). <italic>Filosof&#x00ED;a y dimensi&#x00F3;n sapiencial del trabajo universitario. La cuesti&#x00F3;n de la interdisciplinariedad.</italic> Teseopress. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.editorialteseo.com/archivos/14379/filosofia-y-dimension-sapiencial-del-trabajo-universitario/">https://www.editorialteseo.com/archivos/14379/filosofia-y-dimension-sapiencial-del-trabajo-universitario/</ext-link></mixed-citation>
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<mixed-citation>Barrio, J. M.&#x00AA; (2017). La Filosof&#x00ED;a en la Universidad. Un intento de justificaci&#x00F3;n, <italic>Cuadernos de pensamiento.</italic> 30, 61-72.</mixed-citation>
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