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<journal-title>Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n. Revista Interuniversitaria</journal-title>
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<article-title>B&#x00E1;rcena, F. (2023). <italic>Meditaci&#x00F3;n sobre el estudio. Un ensayo filos&#x00F3;fico</italic>. La Huerta Grande, 237 pp.</article-title>
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<p><italic>Meditaci&#x00F3;n sobre el estudio</italic> reclama para s&#x00ED; una lectura y cr&#x00ED;tica filos&#x00F3;fica, toda vez que se subtitula as&#x00ED; misma <italic>Un ensayo filos&#x00F3;fico</italic> revelando que, ya en su portada, nos encontramos con una situaci&#x00F3;n parad&#x00F3;jica al haber identificado el autor la pr&#x00E1;ctica de la meditaci&#x00F3;n, que suele consistir en un coloquio del que escribe consigo mismo o con una figura de s&#x00ED; mismo, con el ejercicio del ensayo filos&#x00F3;fico, en el que se discurre, como lo defin&#x00ED;a Ortega, sobre un objeto hurtando al lector las pruebas y argumentos de las afirmaciones dadas. En cualquier caso, dec&#x00ED;amos, el libro de Fernando B&#x00E1;rcena, profesor de Filosof&#x00ED;a de la educaci&#x00F3;n, pide una cr&#x00ED;tica filos&#x00F3;fica y eso es lo que me propongo en estas l&#x00ED;neas, no sin antes aclarar c&#x00F3;mo entiendo y practico tal cr&#x00ED;tica filos&#x00F3;fica.</p>
<p>La filosof&#x00ED;a se ha definido de muchas maneras, pero hay alg&#x00FA;n rasgo que permanece a lo largo de su ya larga historia y de sus diversos avatares. Primero, su car&#x00E1;cter pol&#x00E9;mico. Aquel que practica la filosof&#x00ED;a entra a disputar el espacio del saber a todos aquellos saberes que pretenden cerrarlo con sus afirmaciones y m&#x00E9;todos y establecer, as&#x00ED;, su dominio sobre todo el espacio del saber. Desde que Anaximandro dijera, con especial gracia e iron&#x00ED;a, que lo que pudiera ser el principio que rige la totalidad habr&#x00ED;a de llamarse <italic>&#x00E1;peiron</italic> que, sin resabios metaf&#x00ED;sicos significa lo que no est&#x00E1; definido, la filosof&#x00ED;a ha levantado siempre el polvo de la pol&#x00E9;mica donde saberes de cualquier tipo hayan querido asentar, hegem&#x00F3;nicamente, sus reales. Incluso contra aquellos que pretend&#x00ED;an erigir la pol&#x00E9;mica en el &#x00FA;nico saber, como prueba la tensa relaci&#x00F3;n entre algunos de los llamados sofistas y el canonizado h&#x00E9;roe de la filosof&#x00ED;a, S&#x00F3;crates. En segundo lugar, aunque la filosof&#x00ED;a acumula conocimientos dentro de sus porosos l&#x00ED;mites, tal acumulaci&#x00F3;n no est&#x00E1; sujeta a un orden metodol&#x00F3;gico que vaya dejando atr&#x00E1;s, por superaci&#x00F3;n, los conocimientos previos pues la pol&#x00E9;mica, como su pulsi&#x00F3;n dominante, de continuo tira al traste contra toda posibilidad de una estabilidad paradigm&#x00E1;tica. Arist&#x00F3;teles y Spinoza pueden estar doctrinalmente m&#x00E1;s cerca de lo que nunca lo estuvieron el de Estagira y Plat&#x00F3;n. Y, finalmente, la filosof&#x00ED;a tiende, como toda praxis humana, a institucionalizarse lo que hace posible la identificaci&#x00F3;n de aquellas personas que dicen ser o son reconocidas como fil&#x00F3;sofos. En cualquier &#x00E9;poca nos encontraremos formas diversas de institucionalizaci&#x00F3;n de la filosof&#x00ED;a que nos se&#x00F1;alan que esta no ha de darse necesariamente de un solo modo, por ejemplo el universitario y que, con toda probabilidad de nuevo, tales formas estar&#x00E1;n transidas por la pol&#x00E9;mica. La lectura cr&#x00ED;tica del ensayo filos&#x00F3;fico de B&#x00E1;rcena responder&#x00E1; a este triple car&#x00E1;cter de la filosof&#x00ED;a y desde ellos valorar&#x00E9; su aportaci&#x00F3;n.</p>
<p>Aunque la apariencia de la meditaci&#x00F3;n de B&#x00E1;rcena nos hace creer que polemiza contra un presente en el que se ha elevado a valor superior la utilidad, dejando en la cuneta de los saberes in&#x00FA;tiles a las humanidades y sus pr&#x00E1;cticas de estudio y ense&#x00F1;anza, lo que se desvela en la superficie, cuando nos recuperamos del deslumbramiento de una cr&#x00ED;tica al presente ya demasiado trillada, es una pol&#x00E9;mica agud&#x00ED;sima con la modernidad, si entendemos por esta lo que desde Weber y la teor&#x00ED;a cr&#x00ED;tica sabemos: un proceso de racionalizaci&#x00F3;n de las esferas de la vida humana desde un modelo instrumental de la raz&#x00F3;n que encierra en una jaula de hierro al mundo de la vida. Sin entrar ahora a matizar esta visi&#x00F3;n, B&#x00E1;rcena comparte con el lector, con una generosidad para un ensayo filos&#x00F3;fico pr&#x00F3;xima a la indiscreci&#x00F3;n, la incomodidad, por no decir violencia, que le ha suscitado este dominio de la modernidad cuando ha llegado a la esfera que &#x00E9;l ama: la ense&#x00F1;anza, el estudio, su propia identidad de profesor. Tiene raz&#x00F3;n B&#x00E1;rcena en su queja pues el proceso moderno, &#x00E1;gil y acelerado en las esferas econ&#x00F3;micas, productivas, incluso art&#x00ED;sticas ha marchado con una lentitud sorprendente en su racionalizaci&#x00F3;n de la esfera educativa, pero a estas alturas del siglo XXI ya est&#x00E1; aqu&#x00ED; y ha tomado el poder en los despachos de la conciencia educativa contempor&#x00E1;nea. La racionalizaci&#x00F3;n instrumental de la educaci&#x00F3;n ha tra&#x00ED;do consigo otro proceso que ya advirti&#x00F3; Weber: el desencantamiento del mundo y con &#x00E9;l de aquellas figuras carism&#x00E1;ticas que obten&#x00ED;an su magnetismo de un mundo lleno de misterios. La figura del profesor ha perdido mucho de su encanto, apenas queda rastro de su carisma y lo que a veces entendemos por tal en un docente no es m&#x00E1;s que su acerada ideologizaci&#x00F3;n que arrastra a unos cuantos estudiantes que buscan verdades como pu&#x00F1;os. Ya apenas le queda al profesor nada del halo de sabio, de su aura de desvelador de misterios, de la sublimidad de la extensi&#x00F3;n de sus conocimientos. El profesor universitario es ahora un experto en alg&#x00FA;n peque&#x00F1;&#x00ED;simo grano de arena de una complej&#x00ED;sima monta&#x00F1;a de conocimientos que ya creemos que solo podr&#x00E1; leer e interpretar una inteligencia, proyectada y fabricada por los humanos, pero m&#x00E1;s veloz y con mayor capacidad de archivo. La llamada inteligencia artificial es el pen&#x00FA;ltimo episodio del desencantamiento de la ense&#x00F1;anza, la educaci&#x00F3;n y de sus actores principales: los profesores.</p>
<p>B&#x00E1;rcena da debida cuenta, con ejemplos tra&#x00ED;dos de su propia vivencia profesional, de tal dominio creciente de la modernidad as&#x00ED; concebida. Decimos as&#x00ED; concebida porque esto no es m&#x00E1;s que una visi&#x00F3;n de la modernidad en la que se da por supuesto que el mundo de la vida est&#x00E1; indefenso y siempre disponible a esta instrumentalizaci&#x00F3;n dominante, por lo que solo queda reconocer que as&#x00ED; es, como deja bien a las claras la primera parte del ensayo de B&#x00E1;rcena, para, en un segundo momento, entonar un canto elogioso, que parece en realidad un triste <italic>kadish</italic> por un difunto, a lo que ya es solo una isla de resistencia rodeada por una marea creciente e inevitable. Luego volveremos a la descripci&#x00F3;n de esta bell&#x00ED;sima isla que nos ofrece B&#x00E1;rcena porque ahora es preciso que comprendamos que frente a este proceso de modernidad feroz e inevitable, B&#x00E1;rcena opone una precisa fenomenolog&#x00ED;a del estudio con la intenci&#x00F3;n de que esta descripci&#x00F3;n opere como un recuerdo de lo que ha sido y est&#x00E1; a punto de dejar de ser, que no podamos reprimir ni olvidar porque ha quedado escrito, porque ha sido el mundo de la vida de alguien, de muchos y dentro de ese mundo, la vida de otros, estudiantes y lectores, ha sido f&#x00E9;rtil. No es dif&#x00ED;cil sentirse cerca de la vivencia del estudio que va detallando este ensayo, hecha de silencio, soledad, lecturas y di&#x00E1;logos interminables con estudiantes que acaban por ser amigos y amigos que se transforman en nuestros maestros. Una vida sencilla que traza, cada ma&#x00F1;ana, un camino desde la casa, refugio seguro donde hay un rinc&#x00F3;n para estudiar, hacia las aulas en los que esperan estudiantes a los que seducir, lleno de carisma, con libros desconocidos y hermen&#x00E9;uticas audaces que los preparan solo para la vida, que ya es suficiente. Parece que tal vida est&#x00E1; al cabo de desaparecer y <italic>Meditaci&#x00F3;n para el estudio</italic> nos deja, al final, un resto de melancol&#x00ED;a a partir del cual es dif&#x00ED;cil perge&#x00F1;ar una respuesta alternativa a la modernidad con la que se polemiza. Esta dificultad se agudiza ante la ambivalencia del propio B&#x00E1;rcena que al mismo tiempo que nos ofrece su fenomenolog&#x00ED;a del estudio con una cierta pretensi&#x00F3;n de universalidad, como toda fenomenolog&#x00ED;a, guarda la ropa cuando tambi&#x00E9;n afirma el car&#x00E1;cter particular&#x00ED;simo de su descripci&#x00F3;n.</p>
<p>No comparto la posici&#x00F3;n de B&#x00E1;rcena ni en su asunci&#x00F3;n de la modernidad al estilo frankfurtiano ni, tampoco, en su respuesta ante esta por m&#x00E1;s que su fenomenolog&#x00ED;a del estudio se pueda comparar con la de Steiner de los maestros. Desde luego que la modernidad ha llegado plenamente a la instituci&#x00F3;n educativa y estamos comenzado a notar la intensidad de la transformaci&#x00F3;n que se est&#x00E1; realizando, pero &#x00BF;hasta qu&#x00E9; punto este proceso va a ser capaz de colonizar un espacio cuyas ra&#x00ED;ces son profundas y extensas? No hay que buscar en elaboradas descripciones pues solo con fijarnos en que los Sapiens han basado su aprendizaje en el grupo social y en la valoraci&#x00F3;n adulta de las conductas adecuadas e inadecuadas de los miembros m&#x00E1;s j&#x00F3;venes nos daremos cuenta de que la capacidad de adaptaci&#x00F3;n de la instituci&#x00F3;n educativa a los diversos vaivenes de la historia asegura que (casi) siempre habr&#x00E1; estudiantes y (casi) siempre habr&#x00E1; maestros. Lo cual nos lleva a destacar que lo que requiere cuidado en los sistemas educativos es, precisamente, esta relaci&#x00F3;n del adulto con el ni&#x00F1;o y el joven y que, todo, deber&#x00ED;a conspirar para sostener esta relaci&#x00F3;n y hacerla posible. No todos los que estudian lo hacen como lo describe B&#x00E1;rcena pero todos los que estudian s&#x00ED; que necesitan maestros como a los que se refiere el ensayo. Cuidar a los maestros, como se alimentaba a los h&#x00E9;roes ol&#x00ED;mpicos en la lejana Grecia, ya fue una petici&#x00F3;n que S&#x00F3;crates hizo cuando no quedaban esperanzas de una absoluci&#x00F3;n. Si algo amenaza a esta relaci&#x00F3;n no es, en primera instancia, una consagraci&#x00F3;n de la utilidad del conocimiento si no la precariedad de las vidas de (muchos) estudiantes, maestros y escuelas que no cuentan con las condiciones materiales para que el milagro de la relaci&#x00F3;n educativa pueda producirse. Tenemos la impresi&#x00F3;n, adem&#x00E1;s, de que B&#x00E1;rcena no reconoce lo moderno de su descripci&#x00F3;n: una habitaci&#x00F3;n dedicada al estudio, una biblioteca personal, un sistema educativo que sostiene econ&#x00F3;micamente a los profesores para que puedan estudiar, preparar clases, aunque los agobie con burocracias innecesarias, incluso un tiempo de ocio para discurrir libremente por los distintos meandros de la cultura es una conquista, no de los griegos, ni de los romanos si no de la modernidad burguesa y de las luchas de la clase trabajadora. Uno no puede dejar de recordar, leyendo esta meditaci&#x00F3;n sobre el estudio, que Virginia Woolf no hace tanto tiempo reclamaba una habitaci&#x00F3;n propia para la mujer en la casa o que nuestra Concepci&#x00F3;n Arenal ped&#x00ED;a m&#x00E1;s escuelas para cerrar unas cuantas c&#x00E1;rceles.</p>
<p>Desde luego que la fragmentaci&#x00F3;n del conocimiento en unidades cada vez m&#x00E1;s especializadas y la posibilidad de acceder a toda esta informaci&#x00F3;n en tiempo real han modificado la percepci&#x00F3;n social del lugar de la escuela y de la identidad profesional de los docentes. Se espera que la escuela y la universidad ense&#x00F1;en a navegar por esta infoesfera sin naufragar y siendo capaces de separar el trigo de la paja; para ello los docentes tienen que encontrar su lugar en este nuevo mundo en el que el libro de texto, su s&#x00ED;ntesis y su carisma ya no son suficientes. B&#x00E1;rcena llama la atenci&#x00F3;n, en este ensayo, sobre esta mutaci&#x00F3;n y nos propone pensar en todo lo que, quiz&#x00E1;, se est&#x00E1; perdiendo. Puede que este ensayo sea la dilataci&#x00F3;n de un adi&#x00F3;s a un tiempo que fue y que no volver&#x00E1;. No obstante, el ensayo intenta resistir a esta despedida apunt&#x00E1;ndose a la hollad&#x00ED;sima defensa de las humanidades en lo que me parece una repetici&#x00F3;n neur&#x00F3;tica, entendido al modo freudiano, con la que se pretende reiterar el gesto idealizado de los humanistas como modo de compensar el malestar que la cultura contempor&#x00E1;nea crea al reclamar, de cada acto y cada saber, una raz&#x00F3;n de su utilidad. Me temo que repetir el gesto sirve para muy poco por lo que mi propuesta es, siguiendo la trayectoria freudiana, sublimar creativamente este malestar para dar con una respuesta que no nos ate demasiado. Quiz&#x00E1; sea dif&#x00ED;cil leer a Shakespeare en nuestras aulas, pero quien ve, disfruta y reflexiona viendo la serie <italic>Succession</italic> (2019-2023) se aproxima, con intensidades parecidas, al <italic>Rey Lear</italic>, a <italic>Macbeth</italic> y a <italic>Ricardo III</italic>. Se va llenando nuestro mundo de una pluralidad de propuestas en las que no se llora por el humanismo, se recrea y se aproxima a una poblaci&#x00F3;n cada vez m&#x00E1;s numerosa.</p>
<p>El segundo rasgo que recog&#x00ED;amos de la filosof&#x00ED;a se refer&#x00ED;a a su acumulaci&#x00F3;n problem&#x00E1;tica, es decir, cualquier pr&#x00E1;ctica filos&#x00F3;fica est&#x00E1; inmersa en una corriente o tradici&#x00F3;n aun cuando lo est&#x00E9; cr&#x00ED;ticamente, por eso mismo es posible, en la cr&#x00ED;tica de un ensayo como el que me ocupa, explicitar esta corriente y discutir con ella al mismo tiempo que se reconocen las distancias, las aportaciones y los olvidos. <italic>Meditaci&#x00F3;n sobre el estudio</italic> se inscribe, como hemos dicho antes, en una cierta idea de la tradici&#x00F3;n humanista que entiende la filosof&#x00ED;a como una forma de vida y que, para B&#x00E1;rcena, esto se hace extensible al estudio. El estudio es tambi&#x00E9;n una forma de vida que encontrar&#x00E1; en la recuperaci&#x00F3;n poderosa del mundo cl&#x00E1;sico de pensadoras como Hannah Arendt o Pierre Hadot una fuente de extraordinaria riqueza. <italic>Meditaci&#x00F3;n sobre el estudio</italic> acude al mundo cl&#x00E1;sico, m&#x00E1;s griego que romano, como refugio mientras que el mundo moderno, ya lo hemos visto, se describe como pura intemperie. As&#x00ED;, la recuperaci&#x00F3;n de la acci&#x00F3;n en el sentido de Arendt va a articular toda una defensa del estudio como vida del esp&#x00ED;ritu aunque B&#x00E1;rcena reconoce que el estudio no deja ser, tambi&#x00E9;n, un trabajo y, en ocasiones, una labor. Se echa de menos que las citas de pasada acerca de Sennet, cr&#x00ED;tico de Arendt que lleva su teor&#x00ED;a de la acci&#x00F3;n m&#x00E1;s lejos que la pensadora jud&#x00ED;a, no se hayan aprovechado m&#x00E1;s para reconciliar mejor la modernidad con la vida contemplativa.</p>
<p>Tambi&#x00E9;n insiste mucho el ensayo en el v&#x00ED;nculo entre ocio y estudio, ocio y escuela aprovechando la conocida etimolog&#x00ED;a griega de la escuela: nuestras escuelas y universidades, colonizadas por el neoliberalismo que todo lo ha vuelto dinero, ya solo entienden de beneficios, productividad y competencias y en ellas el tiempo es oro, no es posible discurrir libremente, perderse en indagaciones que pueden llevar a apor&#x00ED;as o sacar brillo a polvorientos textos escritos en lenguas que nadie habla. Podr&#x00ED;a ser que esto sea cierto, pero lo que nos parece torcido en el ensayo es que no se desarrolle apenas una descripci&#x00F3;n de las condiciones materiales del estudio y del ocio ya que arrojar&#x00ED;an un saldo deficiente para el mundo griego que se reclama como hogar y refugio: &#x00BF;cu&#x00E1;ntos esclavos son necesarios para que fuera posible el ocio, la <italic>parres&#x00ED;a</italic> y la <italic>eleutheria</italic> de los varones griegos? &#x00BF;Cu&#x00E1;ntos extranjeros sin derechos, cu&#x00E1;ntas mujeres y ni&#x00F1;as sin educaci&#x00F3;n? El acceso a libros, a un lugar de estudio, a un tiempo libre de ataduras para poder estudiar, a un trabajo que no seque las fuentes de la vida interior, a un hogar que nos libre del fr&#x00ED;o, a unos alimentos que nos sostengan, a una familia que nos quiera siguen siendo hoy, como en el ideal mundo griego, condiciones materiales para que el estudio que nos lleva al saber se pueda desplegar en cada vida humana. Nuestro mundo es m&#x00E1;s consciente que el griego de la necesidad de estas condiciones y, por ello, m&#x00E1;s sensible a su inexistencia: nos duele como nunca que siga habiendo ni&#x00F1;as sin estudios, mujeres sin habitaci&#x00F3;n propia, j&#x00F3;venes con la vida interior esclerotizada por trabajos sin futuro. Podr&#x00ED;a entenderse al leer este ensayo que nos encontramos, de nuevo, ante la defensa de una &#x00E9;lite: sabemos que no es as&#x00ED; en los compromisos vitales de nuestro autor pero esto es lo que tiene asumir las compa&#x00F1;&#x00ED;as de Arendt o de Hadot, que no pueden evitar que el elitismo, como tantos cr&#x00ED;ticos ya han se&#x00F1;alado, se cuele en sus brillantes reflexiones. Un mayor desarrollo de las referencias a Simone Weil habr&#x00ED;a evitado estas posibles derivas as&#x00ED; como una peque&#x00F1;a dosis de iron&#x00ED;a al amor que B&#x00E1;rcena profesa por el mundo cl&#x00E1;sico: cada cual que ame a quien quiera y como quiera, faltar&#x00ED;a m&#x00E1;s, pero con una cierta conciencia de que nuestros amores son eso: &#x201C;nuestros&#x201D;.</p>
<p>Finalmente, llegamos a la cuesti&#x00F3;n de la institucionalizaci&#x00F3;n y aqu&#x00ED; el ensayo nos lleva a un lugar abism&#x00E1;tico de preguntas que son de agradecer en un libro de filosof&#x00ED;a. Dec&#x00ED;amos que en el texto hay un canto elogioso de un mundo que se est&#x00E1; marchando y, por eso, tambi&#x00E9;n es un canto f&#x00FA;nebre, un <italic>kadish</italic>, un duelo. B&#x00E1;rcena se pregunta, y nos pregunta, si la instituci&#x00F3;n educativa por definici&#x00F3;n que es la universidad no est&#x00E1; al cabo del vaciamiento de su sentido, si no est&#x00E1; llegando a un punto en el que lo que all&#x00ED; ocurre, que un grupo de humanos se juntan para aprender y ense&#x00F1;ar sobre el mundo en su totalidad, solo es aparente, una pura mascarada. Los argumentos para ello son los que hemos ido se&#x00F1;alando hasta ahora pero llevados a su punto de ebullici&#x00F3;n: &#x00BF;qu&#x00E9; sentido tiene ser profesor hoy, estudiar como B&#x00E1;rcena describe qu&#x00E9; es estudiar si no hay nadie al otro lado, si no hay una instituci&#x00F3;n dispuesta a sostener y proyectar esta forma de vida? No tengo una respuesta f&#x00E1;cil a esta pregunta y casi solo me atrevo a responder desde mi experiencia como profesor universitario que soy y de ense&#x00F1;anza secundaria que fui: sigo pensando que nuestras mejores escuelas y universidades son m&#x00E1;s una fuente de resistencia y creatividad social que de reproducci&#x00F3;n y repetici&#x00F3;n y digo <italic>m&#x00E1;s que</italic> porque son las dos al mismo tiempo. Solo hay que hacer un experimento mental: si desaparecieran nuestras escuelas y universidades actuales (no las ideales o queridas) y, con ellas, aquellos profesores que resisten y crean libremente, &#x00BF;c&#x00F3;mo ser&#x00ED;a nuestro mundo? Sin duda, un mundo mucho peor por lo que todav&#x00ED;a somos capaces de apreciar el valor que hay en ellas. El tono de duelo del ensayo de B&#x00E1;rcena podr&#x00ED;a encerrarnos en nuestra habitaci&#x00F3;n de estudio para lamentar que ya no sabemos estar en el mundo pero al ser un duelo tan sincero, tan bellamente escrito, tan generoso con el lector, en realidad, nos anima a volver a salir cada ma&#x00F1;ana de nuestro estudio hacia el lugar donde puede ocurrir lo inesperado: que alguien aprenda con nosotros a leer, de nuevo, el mundo.</p>
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<article-title>En respuesta a Jorge &#x00DA;beda. Comentarios a la rese&#x00F1;a de J. &#x00DA;beda sobre <italic>Meditaci&#x00F3;n sobre el estudio. Un ensayo filos&#x00F3;fico</italic>.</article-title>
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<product product-type="book"><chapter-title>En respuesta a Jorge &#x00DA;beda. Comentarios a la rese&#x00F1;a de J. &#x00DA;beda sobre</chapter-title> <source>Meditaci&#x00F3;n sobre el estudio. Un ensayo filos&#x00F3;fico</source>.</product>
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<copyright-statement>&#x00A9; 2024 Ediciones Universidad de Salamanca</copyright-statement>
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<p>Lo mejor que le puede ocurrir al autor de un libro, sobre todo si se trata de un ensayo, es que sea le&#x00ED;do y, adem&#x00E1;s, comentado. Si, por a&#x00F1;adidura, del comentario resulta un texto en forma de rese&#x00F1;a, como la que Jorge &#x00DA;beda ha tenido la gentileza de escribir a prop&#x00F3;sito de mi libro, uno se siente en verdad afortunado. As&#x00ED; que lo primero que quiero hacer es dar las gracias a Jorge por su generosidad y, por supuesto, a esta revista, que acoge en su seno ambos escritos.</p>
<p>Mi libro tiene vocaci&#x00F3;n de ensayo &#x2014;un ensayo tiene que ver con la repetici&#x00F3;n, con la reiteraci&#x00F3;n y con el ejercicio de pensamiento&#x2014;, pero que en este caso adopta la forma griega de la &#x00AB;melete&#x00BB; (la meditaci&#x00F3;n), que m&#x00E1;s o menos tiene que ver con &#x00AB;melas&#x00BB;, que significa &#x00AB;canci&#x00F3;n&#x00BB; o &#x00AB;melod&#x00ED;a&#x00BB; y que en la mitolog&#x00ED;a griega hace de Melete hija de Zeus y Mnem&#x00F3;sine. La introspecci&#x00F3;n, la reflexi&#x00F3;n, cierta capacidad creativa y sensible parecen asociados a este t&#x00E9;rmino. Como ensayo, mi libro es una meditaci&#x00F3;n de esta &#x00ED;ndole, y tiene algo de musical, no puedo negarlo; pero por pretenderse filos&#x00F3;fica, la meditaci&#x00F3;n que sobre el estudio pretendo, m&#x00E1;s que metaf&#x00ED;sica o cartesiana &#x2014;para la cual el cuerpo es m&#x00E1;s bien un estorbo&#x2014; es, dicho con toda la modestia del mundo, <italic>intempestiva</italic>, pues coloca en el centro de una posible conversaci&#x00F3;n algo (la vida estudiosa) que nuestros contempor&#x00E1;neos tiempos universitarios han definitivamente abandonado a su suerte (o sea, al ostracismo: ya no se va a la universidad a estudiar) en beneficio de una noci&#x00F3;n de aprendizaje que tampoco da mucho m&#x00E1;s de s&#x00ED;. De modo que casi la &#x00FA;nica forma de recuperar esta idea del estudio es desde cierta nostalgia, y desde el sentimiento de la imposibilidad de su recuperaci&#x00F3;n, desde la conciencia de una p&#x00E9;rdida. En el estudio, el cuerpo cuenta, aunque sea como cuerpo inclinado (en la lectura de un libro), extendido o completado, por el conjunto de citas y libros que el estudioso ha le&#x00ED;do, y que es definitivamente mortal, a punto casi siempre de perder su forma, o caer en lo informe de la muerte. As&#x00ED; que mi meditaci&#x00F3;n, de ser algo, es intempestiva &#x2014;y no metaf&#x00ED;sica, tradici&#x00F3;n filos&#x00F3;fica que siempre evita el atolladero del cuerpo, del tiempo y la finitud, como mi buen amigo Joan-Carles M&#x00E8;lich suele decir; una meditaci&#x00F3;n, por tanto, que reubica el estudio en el seno de las artes del vivir helen&#x00ED;stico, en esas espiritualidades que ten&#x00ED;an que ver con el pensar, el escribir, el leer y el conversar, y por eso mi idea del estudio tiene que ver, como nos han ense&#x00F1;ado a decir, entre otros, Pierre Hadot y Michel Foucault, con la filosof&#x00ED;a como forma de vida, como un saber de espiritualidad, como terapia y como consuelo, en un mundo, el nuestro, que tiene graves problemas respiratorios, porque su alma parece sumamente enferma.</p>
<p>Jorge &#x00DA;beda comenta que en mi libro asistimos a una &#x00AB;pol&#x00E9;mica agud&#x00ED;sima con la modernidad&#x00BB;, al menos si por modernidad se entiende un proceso de racionalizaci&#x00F3;n de la vida humana en sus diferentes esferas al amparo de la raz&#x00F3;n instrumental. Se supone que mi meditaci&#x00F3;n sobre el estudio compartir&#x00ED;a con el posible lector la incomodidad, la violencia incluso, que la mencionada modernidad &#x2014;desencantamiento del mundo&#x2014; ha suscitado en las cosas que han formado mi subjetividad como profesor: la ense&#x00F1;anza, la educaci&#x00F3;n y el estudio mismo. Hay aqu&#x00ED;, supuestamente, un cierto rasgo o tendencia melanc&#x00F3;lica, que tiene que ver con las p&#x00E9;rdidas a las que el mencionado proceso de modernizaci&#x00F3;n somete a las mencionadas esferas (y en m&#x00ED;, como alguien que escribe un libro sobre el estudio mientras estudia su vez). Pero, y esto es lo interesante de la rese&#x00F1;a de Jorge, ese conjunto de p&#x00E9;rdidas a las que la raz&#x00F3;n instrumental somete a la educaci&#x00F3;n (el deterioro de la imagen de profesor, que ha perdido mucho de su antiguo encanto, el predominio de los conocimientos meramente &#x00FA;tiles, y un largo etc&#x00E9;tera) no es m&#x00E1;s que una visi&#x00F3;n de la modernidad (digamos que su cara oscura, su <italic>dark side</italic>), y por eso se pregunta: &#x00AB;&#x00BF;Hasta qu&#x00E9; punto este proceso va a ser capaz de colonizar un espacio cuyas ra&#x00ED;ces son profundas y extensas?&#x00BB;. Si he entendido bien, Jorge presupone que mi visi&#x00F3;n de la modernidad asume la visi&#x00F3;n frankurtiana del asunto. M&#x00E1;s todav&#x00ED;a:</p>
<disp-quote>
<p>Tenemos la impresi&#x00F3;n, adem&#x00E1;s, de que B&#x00E1;rcena no reconoce lo moderno de su descripci&#x00F3;n: una habitaci&#x00F3;n dedicada al estudio, una biblioteca personal, un sistema educativo que sostiene econ&#x00F3;micamente a los profesores para que puedan estudiar, preparar clases, aunque los agobie con burocracias innecesarias, incluso un tiempo de ocio para discurrir libremente por los distintos meandros de la cultura es una conquista, no de los griegos, ni de los romanos sino de la modernidad burguesa y de las luchas de la clase trabajadora. Uno no puede dejar de recordar, leyendo esta meditaci&#x00F3;n sobre el estudio, que Virginia Woolf no hace tanto tiempo reclamaba una habitaci&#x00F3;n propia para la mujer en la casa o que nuestra Concepci&#x00F3;n Arenal ped&#x00ED;a m&#x00E1;s escuelas para cerrar unas cuantas c&#x00E1;rceles.</p>
</disp-quote>
<p>Sobre esto no puedo sino decir que mi ensayo &#x2014;una meditaci&#x00F3;n sobre la vida estudiosa&#x2014; no pretende ser un cap&#x00ED;tulo (otra cosa es que alguien lo interprete de este modo) de una cr&#x00ED;tica de la modernidad, y la compa&#x00F1;&#x00ED;a que he elegido no son los miembros de la Escuela de Frankfort. Lo que he pretendido es recuperar, dicho en t&#x00E9;rminos de Hannah Arendt, algo del original significado de algunos t&#x00E9;rminos que tienen una larga historia (como ese del estudio), por si todav&#x00ED;a se puede destilar algo de su esp&#x00ED;ritu original para nuestros d&#x00ED;as. Concretando, cuando hablo del estudio me refiero a dos cosas: un <italic>actividad</italic> (un hacer o un tipo de acci&#x00F3;n, una pr&#x00E1;ctica) que no busca resultados &#x00FA;tiles y que es algo as&#x00ED; como un medio sin fin ni destino predeterminado, y un <italic>lugar</italic> que se habita (no un espacio que se recorre), esto es, un lugar en el que el estudioso crea la atm&#x00F3;sfera adecuada para desplegar su &#x00E1;nimo estudioso, teniendo en cuenta que eso de estudiar supone una relaci&#x00F3;n atenta con el mundo, cuando el mundo, concentrado en alguna cosa, se mira, se admira, se ve y se coloca a distancia para considerarlo con delicadeza y esmero. El gesto del narrador de <italic>En busca del tiempo perdido</italic>, que al final del periplo narrativo proustiano decide encerrarse para escribir la novela tanto tiempo postergado, es el mismo gesto del estudioso en su exilio voluntario. Ah&#x00ED; comienza todo en mi libro. En este gesto, creo, me reconozco heredero de cierta modernidad europea, pero tambi&#x00E9;n de Grecia.</p>
<p>Ahora bien, hay estudiosos de muchas clases, y en mi libro de hecho se&#x00F1;alo que &#x00AB;el estudioso que tengo en mente es alguien que no tiene por qu&#x00E9; corresponderse en exclusividad con los llamados hombres de letras&#x00BB; (p. 25). Sin embargo, tuve un especial inter&#x00E9;s en colocar como trasfondo precisamente a esta figura, que adquiere unas determinadas caracter&#x00ED;sticas en la tradici&#x00F3;n humanista. &#x00AB;Es al amparo de esta tradici&#x00F3;n &#x2014;se&#x00F1;alo&#x2014;, que hereda muchas cosas de la Grecia antigua, donde la dicotom&#x00ED;a entre vida contemplativa y vida activa se torna problem&#x00E1;tica y que, en mi propia versi&#x00F3;n del estudio, tratar&#x00E9; modestamente de problematizar&#x00BB; (id.). As&#x00ED; que, aunque no cabe circunscribir al estudioso al &#x00E1;mbito acad&#x00E9;mico universitario, de forma manifiesta quise recuperar en mi libro la figura del <italic>homme de lettres</italic>, del humanista letrado y amante de letras, porque, siguiendo a Pascal Quignard, creo que estudiar tambi&#x00E9;n es leer mientras se escribe, dos cosas &#x2014;leer y estudiar&#x2014; que se hace m&#x00E1;s bien poco en las universidades y en los estudios human&#x00ED;sticos. Por supuesto, las cosas han cambiado, y como dice Jorge, aunque hoy resulte dif&#x00ED;cil leer a Shakespeare en nuestras aulas, siempre podemos disfrutar y reflexionar con la serie <italic>Succession</italic></p>
<disp-quote>
<p>con intensidades parecidas, al <italic>Rey Lear</italic>, a <italic>Macbeth</italic> y a <italic>Ricardo III</italic>. Se va llenando &#x2014;comenta&#x2014;nuestro mundo de una pluralidad de propuestas en las que no se llora por el humanismo, se recrea y se aproxima a una poblaci&#x00F3;n cada vez m&#x00E1;s numerosa.</p>
</disp-quote>
<p>No estoy de acuerdo. El profesor de humanidades o de una Facultad de Educaci&#x00F3;n puede adoptar esa estrategia pedag&#x00F3;gica para invitar o promover en sus estudiantes la reflexi&#x00F3;n. Pero resulta, y esto es lo importante, que leer a Shakespeare (o a los tr&#x00E1;gicos griegos o alg&#x00FA;n texto cl&#x00E1;sico de la literatura, la filosof&#x00ED;a o la pedagog&#x00ED;a) es algo &#x00FA;nico, irreemplazable, es un acontecimiento de lectura (una experiencia lectora) absolutamente insustituible, como la voz de un ser amado perdido, que nadie podr&#x00E1; sustituir, ni el mejor imitador de voces del mundo ni el ChatGPT. Por supuesto, uno puede hacer ambas cosas: leer buenos autores y ver buenas pel&#x00ED;culas o series. Lo que me alarma es ver a profesores que han llegado a serlo en la Universidad y que se empe&#x00F1;an en transformar su condici&#x00F3;n de profesor en meros comunicadores (como si fuesen periodistas), en <italic>youtubers</italic> o <italic>influencers</italic>, y que se pasan pocas tardes ante una buena obra tomando notas y simplemente estudiando. Eso es lo que me espanta. Eso es lo que destruye la Universidad. Es en este sentido en el que puedo dar la impresi&#x00F3;n de que lloro por unas humanidades ausentes o liquidadas. Pero no soy un llorica (al menos eso creo). Alg&#x00FA;n d&#x00ED;a lamentaremos, sin embargo, y muy seriamente, el modo en que las hemos tratado. Pues cuando se ve a la humanidad desprovista de divinidad y de significaci&#x00F3;n, trivial, baja y hundida en una fr&#x00ED;a desesperanza, y cuando lo &#x00FA;nico que hace la ense&#x00F1;anza es volver competentes a los j&#x00F3;venes, pero no conmoverlos con inteligencia, estamos en el peor de los mundos.</p>
<p>Por otro lado, en mi ensayo advierto que la relaci&#x00F3;n entre los estudiosos y el mundo es siempre, si no tr&#x00E1;gica, al menos dram&#x00E1;tica, un drama que merecer&#x00ED;a un estudio aparte y que s&#x00F3;lo tangencialmente se aborda en mi escrito. En su rese&#x00F1;a, &#x00DA;beda dice que</p>
<disp-quote>
<p>lo que nos parece torcido en el ensayo es que no se desarrolle apenas una descripci&#x00F3;n de las condiciones materiales del estudio y del ocio ya que arrojar&#x00ED;an un saldo deficiente para el mundo griego que se reclama como hogar y refugio.</p>
</disp-quote>
<p>Y se pregunta &#x00AB;&#x00BF;Cu&#x00E1;ntos esclavos son necesarios para que fuera posible el ocio, la <italic>parres&#x00ED;a</italic> y la <italic>eleutheria</italic> de los varones griegos? &#x00BF;Cu&#x00E1;ntos extranjeros sin derechos, cu&#x00E1;ntas mujeres y ni&#x00F1;as sin educaci&#x00F3;n?&#x00BB;. &#x00A1;Qu&#x00E9; podr&#x00ED;a decir sobre estas cuestiones, salvo escribir un nuevo libro! Nuestro mundo no es, afortunadamente en muchos aspectos, el mundo griego. Que uno regrese a &#x00E9;l para proveerse de algunos de sus conceptos o para encontrar inspiraci&#x00F3;n en ese mundo, no equivale a dimisi&#x00F3;n de nuestras libertades actuales ni a una ciega apuesta por el elitismo. Quiero evitar el presentismo hasta donde me sea posible. Hemos le&#x00ED;do a Nietzsche y sabemos lo que dijo sobre eso: hemos de reconocer nuestros privilegios como lectores que disponen de un tiempo libre para el estudio. Pero es que el tiempo esclavo adopta muchas formas. Una de ellas es la de hoy, frente a la cual yo opongo cierto elogio del tiempo libre de la escuela como <italic>skhol&#x0113;</italic>: un lugar apartado para ponerse all&#x00ED; a estudiar, contemplando el mundo a cierta distancia, para comprenderlo antes de ponerse a cambiarlo todo con el riesgo de destrozarlo. Me refiero pues a esa esclavitud que asfixia al individuo y a la sociedad en una incesante necesidad de producir, a la aceleraci&#x00F3;n, a la rapidez, una &#x00E9;poca que se cree que lo que es &#x00FA;nico &#x2014;como leer a Shakespeare o la voz del ser amado perdido&#x2014; son cosas perfectamente permutables por otras, al agotamiento que supone tener que medirlo todo mediante el conocimiento seg&#x00FA;n el &#x00FA;nico criterio de su utilidad, y tantas y tantas cosas que nos alejan de la importancia de parar y ponernos a pensar en lo que hacemos. Una forma de no impedir que el mundo se deshaga es nuestra incapacidad para la vida contemplativa, nuestra incapacidad para relacionarnos con las cosas del mundo simplemente para verlas, y no solamente para com&#x00E9;rnoslas o usaras, como Santiago Alba Rico dice en <italic>Capitalismo y nihilismo</italic>.</p>
<p>En mi descargo, dir&#x00E9; que, originalmente, mi ensayo del que se public&#x00F3; una primera parte &#x2014;la que el lector puede leer ahora&#x2014; contaba con otras dos: una segunda en la que pretend&#x00ED;a abordar, a partir de tres figuras (Michel de Montaigne, Thomas Mann y Stefan Zweig) las dif&#x00ED;ciles relaciones del estudioso con el mundo dentro del marco de cierta tradici&#x00F3;n humanista; y una tercera destinada a tratar la intimidad del estudioso en el que pienso: sus rutinas y h&#x00E1;bitos, sus obsesiones y man&#x00ED;as, las condicione materiales de su estudiar, desde el modo de habitar su cuarto de estudio, hasta su escritura en cuadernos de notas, sus paseos meditativos por las calles de la ciudad donde habita, o su condici&#x00F3;n de <italic>habitu&#x00E9;</italic> del Caf&#x00E9;, donde sigue meditando, leyendo y escribiendo, probablemente en un diario. Todo eso tiene una gran tradici&#x00F3;n europea moderna detr&#x00E1;s, aunque la forma de vida estudiosa es griega, o sea, que sigue siendo europea, aunque ya no moderna. Pero dir&#x00E9; algo m&#x00E1;s: en el cap&#x00ED;tulo de mi libro sobre el ocio, recordar&#x00E1; &#x00DA;beda que hay un momento en el que advierto que mi defensa del ocio tiene que ver con una concepci&#x00F3;n humanista del conocimiento, donde lo literario constituye una dimensi&#x00F3;n constitutiva, y &#x00AB;que ha sido denunciado muchas veces, por su idealismo y romanticismo, como la visi&#x00F3;n de un mundo de una clase social privilegiada. Ligada a una especie de privatizaci&#x00F3;n del escenario de la lectura, estar&#x00ED;a comprometida con valores que resultar&#x00ED;an ser, a la vez, causa y consecuencia del individualismo burgu&#x00E9;s&#x00BB;. A continuaci&#x00F3;n de estas palabras, a&#x00F1;ado: &#x00AB;En consecuencia, como habr&#x00ED;a pensado Karl Marx, entre otros, se concluir&#x00E1; que la literatura sirve para producir el consenso social, sirviendo como un sustituto de la religi&#x00F3;n, que es el opio del pueblo&#x00BB; (p&#x00E1;g. 158). El mismo Marx &#x2014;recuerdo al final de este p&#x00E1;rrafo&#x2014;&#x00AB;dec&#x00ED;a en sus Manuscritos de Par&#x00ED;s de 1844 (Primer manuscrito. Salario: IX-X) que &#x2019;Para cultivarse espiritualmente con mayor libertad, un pueblo necesita estar exento de la esclavitud de sus propias necesidades corporales, no ser ya siervo del cuerpo. Se necesita, pues, que ante todo le quede tiempo para poder crear y gozar espiritualmente&#x2019;&#x00BB; (id.). Estoy completamente de acuerdo con &#x00E9;l.</p>
<p>Voy terminando, agradeciendo de nuevo esta rese&#x00F1;a de Jorge &#x00DA;beda, que tanto me ha dado a pensar. Esperemos que la conversaci&#x00F3;n prosiga. Hacia el final de su escrito se pregunta &#x00AB;&#x00BF;qu&#x00E9; sentido tiene ser profesor hoy, estudiar como B&#x00E1;rcena describe qu&#x00E9; es estudiar si no hay nadie al otro lado, si no hay una instituci&#x00F3;n dispuesta a sostener y proyectar esta forma de vida?&#x00BB; Jorge no tiene, as&#x00ED; lo declara, &#x00AB;una respuesta f&#x00E1;cil a esta pregunta&#x00BB;, pero sugiere, apelando a su experiencia como profesor, &#x00AB;que nuestras mejores escuelas y universidades son m&#x00E1;s una fuente de resistencia y creatividad social que de reproducci&#x00F3;n y repetici&#x00F3;n y digo m&#x00E1;s que porque son las dos al mismo tiempo&#x00BB;. Dir&#x00E9; que, con todo, siempre hay alguien al otro lado, alguien a quien pueden herir nuestras flechas lanzadas al azar (acaso ense&#x00F1;ar no sea sino tirar flechas al azar). Jorge cree que si &#x00AB;desaparecen nuestras escuelas y universidades actuales (no las ideales o queridas) y, con ellas, aquellos profesores que resisten y crean libremente, &#x00BF;c&#x00F3;mo ser&#x00ED;a nuestro mundo?&#x00BB;. Coincido con &#x00E9;l en que el mundo ser&#x00ED;a mucho peor, pero tambi&#x00E9;n creo, y lo ceo firmemente, que nuestras escuelas y universidades actuales tienen una historia, y que esa historia, que tiene sus luces y sus sombras, arrastran consigo algunos ideales, esto es, im&#x00E1;genes de escuelas y universidades ideales y amadas, y que quedarnos sin ideales y escuelas y universidades queridas es quedaros sin memoria y sin alimento espiritual: inanes. As&#x00ED; que s&#x00ED;, mi ensayo termina con una referencia al duelo, porque una vida estudiosa es impensable sin la cultura, y la cultura y su transmisi&#x00F3;n son imposibles sin el duelo, es decir, si no echamos de menos cosas importantes del pasado que todav&#x00ED;a vale la pena traer al presente, como Walter Benjamin cre&#x00ED;a, y hacerlo incluso si uno piensa que esa tarea es imposible; pero es que s&#x00F3;lo cabe esperar lo imposible, porque lo posible ya es.</p>
<p>Despu&#x00E9;s de haber tenido que dejarlo, cuando retom&#x00E9; la escritura de mi libro, me encontr&#x00E9; con otra cosa, con algo que no me esperaba; me encontr&#x00E9; con el duelo, y con mi propio lamento, pero tambi&#x00E9;n me encontr&#x00E9; con la posibilidad de cierta clase de salvaci&#x00F3;n y cura a trav&#x00E9;s del estudio, pues no hay dolor que una hora de estudio y lectura no calme, como dijo Montesquieu en <italic>Mes pens&#x00E9;es</italic>. Al ponerme a estudiar encontr&#x00E9; consuelo leyendo con los ojos a los muertos, y me acord&#x00E9; entonces de lo que Filosof&#x00ED;a dice a Boecio, mientras espera en la c&#x00E1;rcel su ejecuci&#x00F3;n: <italic>si quieres que te ayude, mu&#x00E9;strame tu herida</italic>. Yo mostr&#x00E9; la m&#x00ED;a con todo el pudor que pude. Cada vez que leo a esos muertos me digo a m&#x00ED; mismo que soy un privilegiado desde el mismo momento en que me ense&#x00F1;aron a leer, me digo que ense&#x00F1;ar a leer es un acto de amor, y me digo tambi&#x00E9;n: ellos a m&#x00ED; no me necesitan, pero yo a ellos, a los muertos y a los m&#x00E1;s sabios, vivieran como vivieran, s&#x00ED; los necesito. Y en su compa&#x00F1;&#x00ED;a me blindo para entrar cada jornada en el aula que la universidad me ha concedido. Ellos me hablan y yo me callo, porque escucho. Y doy las gracias.</p>
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<article-title>Colom, T., Sarramona, J. y V&#x00E1;zquez, G. (2023). <italic>Reflexi&#x00F3;n y pr&#x00E1;ctica pedag&#x00F3;gica</italic>. Horsori, 156 pp.</article-title>
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<p>Dentro de la colecci&#x00F3;n de Cuadernos para el An&#x00E1;lisis, la editorial Horsori ha publicado otro libro importante de Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n con tres cap&#x00ED;tulos escritos por otros tantos catedr&#x00E1;ticos de Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n relevantes en la trayectoria de la pedagog&#x00ED;a espa&#x00F1;ola, cuyas aportaciones han sido muy destacadas y siguen si&#x00E9;ndolo como lo demuestra el contenido de este libro.</p>
<p>Los cap&#x00ED;tulos reflejan perfectamente el t&#x00ED;tulo general de la obra: <italic>La teor&#x00ED;a de la educaci&#x00F3;n o el conocimiento educativo. Perspectiva y l&#x00ED;mites</italic>, a cargo del profesor Colom; <italic>De la teor&#x00ED;a a la pr&#x00E1;ctica de la educaci&#x00F3;n: principios y estrategias cognitivas para conocer el mundo</italic> redactado por el profesor V&#x00E1;zquez y, por &#x00FA;ltimo, el cap&#x00ED;tulo tres, <italic>La materializaci&#x00F3;n de la educaci&#x00F3;n</italic>, del profesor Sarramona. Cada cap&#x00ED;tulo supera las 50 p&#x00E1;ginas. Est&#x00E1;n bien escritos, son claros y, sobre todo, dicen cosas, para afirmarlas o negarlas, con lo que aportan conocimiento al que los lee e invitan a discutir con ellos. Los autores m&#x00E1;s citados, para reconocer la perspectiva en la que se basan, son Dewey, Bruner, Bunge y Popper. La &#x00FA;nica pega que se observa es una escasa actualizaci&#x00F3;n bibliogr&#x00E1;fica nacional e internacional, aunque tal vez haya sido esta su intenci&#x00F3;n pues, como se indica en el pr&#x00F3;logo, firmado por los autores, quer&#x00ED;an hacer un &#x201C;libro b&#x00E1;sico&#x201D;.</p>
<p>El texto profundiza en la relaci&#x00F3;n entre teor&#x00ED;a y pr&#x00E1;ctica en el &#x00E1;mbito educativo, argumentando que una educaci&#x00F3;n efectiva se fundamenta en un desarrollo cognitivo robusto, apoyado en conocimientos s&#x00F3;lidos y en una planificaci&#x00F3;n curricular detallada y flexible. Los autores sostienen que no hay educaci&#x00F3;n sin aprendizaje ni aprendizaje sin conocimiento, planteando reflexiones cr&#x00ED;ticas, entre otras cuestiones, sobre el papel de la inteligencia en el proceso educativo.</p>
<p>La obra se estructura sobre tres ejes fundamentales: la teor&#x00ED;a educativa, el desarrollo cognitivo del alumno y las propuestas pr&#x00E1;cticas, criticando la separaci&#x00F3;n tradicional entre teor&#x00ED;a y pr&#x00E1;ctica y proponiendo una visi&#x00F3;n integrada. En este sentido, la Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n se presenta como una disciplina pragm&#x00E1;tica, abierta y mestiza, centrada en la mejora de la pr&#x00E1;ctica educativa a trav&#x00E9;s de la adopci&#x00F3;n de modelos cient&#x00ED;ficos y el rechazo de las bases exclusivamente filos&#x00F3;ficas. Esta perspectiva subraya la utilidad de la teor&#x00ED;a en la pr&#x00E1;ctica educativa, enfoc&#x00E1;ndose en lograr objetivos educativos efectivos. Por otra parte, se propone una visi&#x00F3;n compleja de la educaci&#x00F3;n que reconoce la multiplicidad de factores que inciden en el proceso educativo y la necesidad de enfoques flexibles y adaptativos, lo que hace necesario superar las visiones lineales y simplificadas sustituy&#x00E9;ndolas por perspectivas que reconozcan en la educaci&#x00F3;n un sistema abierto y din&#x00E1;mico sujeto a transformaciones continuas.</p>
<p>El primer cap&#x00ED;tulo, en particular, tiene como objetivo recordarnos, en el contexto espa&#x00F1;ol, la diferencia y distancia que la Teor&#x00ED;a de la educaci&#x00F3;n trat&#x00F3; de marcar alej&#x00E1;ndose de la &#x201C;<italic>filos&#x00F3;fica</italic> Pedagog&#x00ED;a&#x201D; (p. 11; cursiva del original), para superar as&#x00ED; un marco exclusivamente especulativo &#x201C; por otro m&#x00E1;s realista y, por ello mismo, con mayor incidencia en la pr&#x00E1;ctica educativa&#x201C; (p. 10). Lo que le va a interesar a Colom, y as&#x00ED; ha sido coherentemente en todas sus publicaciones, es respaldar esa teor&#x00ED;a con las corrientes epistemol&#x00F3;gicas m&#x00E1;s reconocidas (Bunge, Popper, entre otras), integrando los m&#x00E9;todos cuantitativos y cualitativos de investigaci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n la perspectiva tecnol&#x00F3;gica de transformaci&#x00F3;n de la realidad educativa sin meros voluntarismos e ideolog&#x00ED;as y todo ello, como no se cansa de repetir, para mejorar la pr&#x00E1;ctica educativa. Si no hay mejora de la pr&#x00E1;ctica educativa no hay Teor&#x00ED;a de la educaci&#x00F3;n. El profesor Colom se cuida tambi&#x00E9;n de evitar que esta teor&#x00ED;a se entienda como &#x201C;<italic>teor&#x00ED;as</italic> existentes de la educaci&#x00F3;n&#x201D; (p. 14; cursiva del original). Por otra parte, para que quede todo a&#x00FA;n m&#x00E1;s claro considera que</p>
<disp-quote>
<p>(&#x2026;) la Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n est&#x00E1; orientada a <italic>logros</italic>, no al <italic>logo</italic>. En Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n no existen <italic>ideolog&#x00ED;as</italic>, solo cuestiones contrastadas. Y si se considera que esta &#x00FA;ltima afirmaci&#x00F3;n es ideol&#x00F3;gica, entonces apaga y v&#x00E1;monos (p. 15; cursivas del original).</p>
</disp-quote>
<p>La perspectiva funcional de una Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n supone que tiene que ser capaz de &#x201C;(&#x2026;) narrar el trayecto entre las <italic>pretensiones de logro y el logro</italic> &#x201C; (p. 16; cursiva del original). En este cap&#x00ED;tulo se desarrolla con detalle y bien argumentado una perspectiva materialista de la educaci&#x00F3;n, centrada en la capacidad cognitiva del alumno, la reflexividad educativa, la educaci&#x00F3;n como tecnolog&#x00ED;a y la complejidad. Quien quiera ampliar con m&#x00E1;s detalle los contenidos y argumentos de este cap&#x00ED;tulo puede hacerlo con el libro de Colom, publicado tambi&#x00E9;n en esta colecci&#x00F3;n (<italic>Teor&#x00ED;a de la educaci&#x00F3;n-fundamentos y racionalidad</italic>-, 2022). Dejo al lector que descubra -y apoye o no- algunas chanzas hechas con gracia a la pedagog&#x00ED;a de nuestro pa&#x00ED;s.</p>
<p>En el segundo cap&#x00ED;tulo, V&#x00E1;zquez profundiza en la compleja relaci&#x00F3;n entre teor&#x00ED;a y pr&#x00E1;ctica educativa, destacando su interdependencia y la necesidad de una mediaci&#x00F3;n cognitiva para un aprendizaje efectivo. Se propone una visi&#x00F3;n de la educaci&#x00F3;n como un proceso din&#x00E1;mico, donde la teor&#x00ED;a no solo gu&#x00ED;a la pr&#x00E1;ctica sino que tambi&#x00E9;n se enriquece con ella, abogando por un enfoque tecnol&#x00F3;gico que articula y da sentido a esta relaci&#x00F3;n. Se enfatiza la importancia de comprender c&#x00F3;mo se aprende y se conoce el mundo, confrontando las dicotom&#x00ED;as entre conocimiento cient&#x00ED;fico y art&#x00ED;stico, y abordando la educaci&#x00F3;n desde una perspectiva que integre apertura e innovaci&#x00F3;n. Se resalta la relevancia de aprender a pensar mediante la experiencia y la participaci&#x00F3;n, y se reconoce el papel de la tecnolog&#x00ED;a educativa y la cognici&#x00F3;n situada como pilares para enfrentar la complejidad del tratamiento educativo. V&#x00E1;zquez defiende un aprendizaje dial&#x00F3;gico y situado, que promueva la reflexi&#x00F3;n, la acci&#x00F3;n, y la resoluci&#x00F3;n de problemas como elementos clave del proceso educativo. Subraya el compromiso con el saber pr&#x00E1;ctico, el aprendizaje a trav&#x00E9;s de la observaci&#x00F3;n, la imitaci&#x00F3;n, y la simulaci&#x00F3;n, y destaca la contribuci&#x00F3;n del aprendizaje virtual al conocimiento del mundo y de nosotros mismos.</p>
<disp-quote>
<p>(&#x2026;) estamos manteniendo que el sentido de la educaci&#x00F3;n, desde una perspectiva sist&#x00E9;mica, es el de intentar, ensayar, la comprensi&#x00F3;n del mundo y su modificaci&#x00F3;n conforme con una orientaci&#x00F3;n optimizadora. Ha cambiado, pues, nuestra mirada y ahora nuestro inter&#x00E9;s est&#x00E1; puesto en el sentido y el valor de la tecnolog&#x00ED;a como instrumento para el logro de esta doble finalidad. Nos preguntamos, en efecto, sobre la capacidad de la tecnolog&#x00ED;a, no solo para cambiar el mundo sino para cambiarnos a nosotros mismos en ese largo camino (p. 89).</p>
</disp-quote>
<p>Finalmente, resalta la necesidad de una educaci&#x00F3;n que capacite para el autoconocimiento, la autorregulaci&#x00F3;n, y un pensamiento cr&#x00ED;tico y extendido, preparando a los individuos para comprender y mejorar el mundo.</p>
<p>El &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo, a cargo de Sarramona, es el m&#x00E1;s pr&#x00E1;ctico pues se centra con muchos ejemplos reales, propuestas de trabajo, cuadros explicativos y estrategias de actuaci&#x00F3;n en la planificaci&#x00F3;n de la acci&#x00F3;n educativa. En ocasiones, se basa bien para corroborar o bien para criticar en propuestas legislativas recientes. Abarca todos los posibles interrogantes de una correcta planificaci&#x00F3;n pedag&#x00F3;gica: desde por qu&#x00E9; hay que educar hasta las diferentes formas de evaluar los procesos y los resultados de la educaci&#x00F3;n. Ya desde el principio deja claro cu&#x00E1;l es su prop&#x00F3;sito al afirmar con raz&#x00F3;n que</p>
<disp-quote>
<p>Aqu&#x00ED; solo se considerar&#x00E1;n las acciones planeadas, conscientes y sistem&#x00E1;ticas, que son las que justifican la consideraci&#x00F3;n de la educaci&#x00F3;n como actividad profesionalizada. Esto no implica desconocer que tambi&#x00E9;n existen acciones que escapan a esta consideraci&#x00F3;n, y que la actividad educativa profesionalizada incluye actuaciones espont&#x00E1;neas, asistem&#x00E1;ticas, improvisadas, como sucede en todas las profesiones que tienen una alta dimensi&#x00F3;n social, pero que no pueden ser las habituales (p. 99),</p>
</disp-quote>
<p>o que -y sigue sin faltarle raz&#x00F3;n- &#x201C;(&#x2026;) resulta realmente sorprendente que se pretenda catalogar de amorales las posturas que demandan eficacia y eficiencia en la educaci&#x00F3;n, sin m&#x00E1;s matizaciones respecto a las metas a lograr, como a veces se ha escrito.&#x201D; (p. 106)</p>
<p>La valoraci&#x00F3;n m&#x00E1;s precisa que se puede hacer de este libro la se&#x00F1;alan los mismos autores en el &#x00FA;ltimo p&#x00E1;rrafo de su pr&#x00F3;logo:</p>
<disp-quote>
<p>As&#x00ED; de simple y as&#x00ED; de f&#x00E1;cil. Hemos escrito un libro b&#x00E1;sico que incomprensiblemente segu&#x00ED;a in&#x00E9;dito. En su interior encontrar&#x00E1; el lector los tres puntales sobre los que descansa la educaci&#x00F3;n: la teor&#x00ED;a, el desarrollo cognitivo del alumno y las propuestas pr&#x00E1;cticas para realizar la educaci&#x00F3;n. No hay m&#x00E1;s y no es necesario nada m&#x00E1;s (p. 8)</p>
</disp-quote>
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<subject>Rese&#x00F1;as</subject>
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<article-title>Ruiz-Corbella, M. y Garc&#x00ED;a-Blanco, M. (2022). <italic>Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n: Educar mirando al futuro</italic>. Narcea, 252 pp.</article-title>
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<surname>S&#x00E1;nchez P&#x00E9;rez</surname>
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<product product-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Ruiz-Corbella</surname> <given-names>M.</given-names></name> <name><surname>Garc&#x00ED;a-Blanco</surname> <given-names>M.</given-names></name></person-group> (<year>2022</year>). <source>Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n: Educar mirando al futuro</source>. <publisher-name>Narcea</publisher-name>, <size units="pages">252 pp.</size></product>
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<p>El libro <italic>Teor&#x00ED;a de la Educaci&#x00F3;n: Educar mirando al futuro</italic>, escrito por Marta Ruiz- Corbella y Miriam Garc&#x00ED;a-Blanco, es un texto indispensable para los profesionales de la educaci&#x00F3;n que quieran aproximarse a este mundo, a su mejora y a su profesionalizaci&#x00F3;n.</p>
<p>El trabajo est&#x00E1; planteado de tal manera que, a medida que se van <italic>deshojando</italic> las p&#x00E1;ginas, el lector tiene la sensaci&#x00F3;n de que la educaci&#x00F3;n est&#x00E1; planteada como una <italic>matrioshka</italic>: aparenta simpleza, pero al profundizar en su interior hay siempre piezas nuevas por descubrir, a cu&#x00E1;l m&#x00E1;s precisa, que la convierten en una composici&#x00F3;n compleja e interdependiente.</p>
<p>Los cuatro bloques tem&#x00E1;ticos que conforman el libro, -contando con el bloque cero-, permiten obtener una visi&#x00F3;n hol&#x00ED;stica del concepto <italic>educaci&#x00F3;n</italic> y la red nomol&#x00F3;gica que lo compone. Adem&#x00E1;s, es importante destacar que durante toda la lectura las autoras acompa&#x00F1;an el texto con cuadros, tablas y figuras ilustrativas recogiendo de manera sint&#x00E9;tica los principales conceptos que desarrollan.</p>
<p>El bloque cero se centra en el conocimiento pedag&#x00F3;gico propiamente dicho. No obstante, las autoras insisten especialmente en diferenciar la educaci&#x00F3;n y la Pedagog&#x00ED;a. Adem&#x00E1;s, plantean de la necesaria retroalimentaci&#x00F3;n entre la teor&#x00ED;a y la pr&#x00E1;ctica educativa, as&#x00ED; como la necesidad de su profesionalizaci&#x00F3;n.</p>
<p>El primer bloque expone la etimolog&#x00ED;a del concepto de educaci&#x00F3;n y sus significados. Analizan las aportaciones realizadas hasta el momento a la teor&#x00ED;a de la educaci&#x00F3;n, desarrollando conceptos b&#x00E1;sicos <italic>educabilidad vs. educatividad</italic> o ideas como la de la <italic>educaci&#x00F3;n como perfeccionamiento</italic>. Con todo, las autoras recogen todas estas aportaciones y proponen la siguiente definici&#x00F3;n:</p>
<disp-quote>
<p>(&#x2026;) Educaci&#x00F3;n es el proceso de convertirse en persona. Es decir, aquella acci&#x00F3;n gradual, permanente y sostenible en el tiempo dirigida al logro de la plena humanizaci&#x00F3;n, entendi&#x00E9;ndose esta tanto en una dimensi&#x00F3;n individual como social propia de todo ser humano (p. 67).</p>
</disp-quote>
<p>Con esta definici&#x00F3;n, las autoras ponen el foco en algunas ideas que, a mi entender, son esenciales en educaci&#x00F3;n:</p>
<list list-type="order">
<list-item><p>La educaci&#x00F3;n entendida como un proceso esencialmente humano, gradual, permanente y sostenible en el tiempo. Es necesario considerar la educaci&#x00F3;n como una constante que busca la excelencia y la mejora sin fin. Debe entenderse como una construcci&#x00F3;n y destrucci&#x00F3;n humana constante donde la propia b&#x00FA;squeda permita a la persona adaptarse al dinamismo y aproximarse a la plenitud.</p></list-item>
<list-item><p>El impacto educativo tiene efectos a nivel individual y comunitario. Es importante el contacto que se establezca entre la persona y el colectivo. Reflexionar sobre las consecuencias que las acciones personales tienen en la comunidad, por lo que es esencial trabajar valores o virtudes como la prudencia en la toma de decisiones en cualquier contexto educativo.</p></list-item>
</list>
<p>No obstante, me gustar&#x00ED;a se&#x00F1;alar otros dos conceptos que considero podr&#x00ED;an incorporarse a la definici&#x00F3;n de educaci&#x00F3;n, puesto que son fundamentales para comprender la imposibilidad de sistematizar y homogeneizar la educaci&#x00F3;n: por un lado, la <italic>intencionalidad</italic> de la acci&#x00F3;n educativa y, por otro lado, -y, en consecuencia-, la <italic>voluntad</italic>. Toda acci&#x00F3;n educativa es intencional, ya que tiene como objetivo la mejora inicial de la persona, pero, adem&#x00E1;s, debe existir la voluntad de la persona que aprende, pues sin voluntad no hay cambio, mejora ni perfeccionamiento posible.</p>
<p>En el segundo bloque se plantea la educaci&#x00F3;n como el cuidado del otro y se trabaja la definici&#x00F3;n de la importancia de la relaci&#x00F3;n educativa y el papel del profesional de la educaci&#x00F3;n en todo este proceso. En este sentido, se insiste en que durante la relaci&#x00F3;n educativa debe existir una situaci&#x00F3;n de asimetr&#x00ED;a entre el docente y el discente y es aqu&#x00ED; donde debe reflejarse el principio de <italic>educatividad</italic>, es decir, la capacidad de influir en el otro. As&#x00ED;, dados los m&#x00FA;ltiples soportes y est&#x00ED;mulos a trav&#x00E9;s de los que los j&#x00F3;venes son capaces de recibir esa influencia, es fundamental la incorporaci&#x00F3;n de una perspectiva axiol&#x00F3;gica en la formaci&#x00F3;n del profesorado. De lo contrario, &#x00BF;hacia d&#x00F3;nde estar&#x00ED;amos poniendo el foco de nuestra acci&#x00F3;n educativa?, &#x00BF;cu&#x00E1;l ser&#x00ED;a nuestra intencionalidad?</p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, el tercer bloque sit&#x00FA;a a la educaci&#x00F3;n en el contexto social actual. Las autoras reflexionan sobre los fines de la educaci&#x00F3;n de acuerdo con los intereses propios de la sociedad democr&#x00E1;tica. De esta forma, tratan espec&#x00ED;ficamente los objetivos de la educaci&#x00F3;n reflejados, no s&#x00F3;lo a nivel nacional, sino tambi&#x00E9;n las inquietudes internacionales como las planteadas en la Agenda 2030. Una de las cuestiones expuestas es la preocupaci&#x00F3;n por la evaluaci&#x00F3;n del aprendizaje en valores o la importancia de la presencia de los c&#x00F3;digos deontol&#x00F3;gicos de los profesionales de la educaci&#x00F3;n como muestra de desarrollo profesional e identitario.</p>
<p>Como refer&#x00ED;a al inicio de esta reflexi&#x00F3;n, con este libro, personalmente, he sentido la asombrosa sensaci&#x00F3;n de redescubrir la Educaci&#x00F3;n como una <italic>matioshka.</italic> Su exterior puede ser llamativo e incluso bello, pero el interior es delicado y debe procurarse -intencional y voluntariamente- que todas las piezas encajen de la mejor manera posible para que todo est&#x00E9; en orden y funcione correctamente. El conjunto de todas esas piezas conforma una complejidad dif&#x00ED;cil de comprender, pues se hallar&#x00E1;n siempre m&#x00E1;s las preguntas que las respuestas; pero en esa b&#x00FA;squeda constante se encuentra la grandeza de la Educaci&#x00F3;n.</p>
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<article-title>Esc&#x00E1;mez-S&#x00E1;nchez, J. y Gil-Mart&#x00ED;nez, R. (Eds.). (2023). <italic>El principio &#x00E9;tico del cuidado</italic>. La Tapia, 208 pp.</article-title>
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<p>El vocabulario del cuidado est&#x00E1; cada d&#x00ED;a m&#x00E1;s presente en las narrativas que se usan en las redes sociales, la publicidad, los medios de comunicaci&#x00F3;n o la pol&#x00ED;tica; y tambi&#x00E9;n en la literatura cient&#x00ED;fica. Pero no siempre se hace desde un reconocimiento a su genealog&#x00ED;a. Incluso nos podemos encontrar cada d&#x00ED;a con relatos, mensajes y situaciones en que se usan para blanquear discursos y herramientas conceptuales contrarias a los intereses de la &#x00E9;tica del cuidado.</p>
<p>Es necesario facilitar la comprensi&#x00F3;n sobre c&#x00F3;mo se han construido las diferentes perspectivas y se han desarrollado las conclusiones epistemol&#x00F3;gicas; y hacerlo con toda la rigurosidad posible. Es necesario ser valientes para asumir los sesgos de la propia tradici&#x00F3;n; y no caer en la tentaci&#x00F3;n de reelaborar de manera ben&#x00E9;vola aquello que ahora veo como insuficiente o incompleto. Por eso, no se trata de invalidar los siempre precarios e incompletos acercamientos que hacemos para tratar de minimizar la ignorancia, sino de hacer justicia epist&#x00E9;mica.</p>
<p>El libro &#x201C;El principio &#x00E9;tico del cuidado&#x201D; no s&#x00F3;lo lo entiende as&#x00ED;, sino que adem&#x00E1;s pone de manifiesto en su propio proceso de producci&#x00F3;n la abundancia de ofrecernos sus frutos de manera accesible. La monograf&#x00ED;a que presento -cuyos editores son Juan Esc&#x00E1;mez-S&#x00E1;nchez y Ram&#x00F3;n Gil-Mart&#x00ED;nez-, comparte generosamente autor&#x00ED;a y da protagonismo a quienes participan en este libro: Jos&#x00E9;-Alfredo Peris-Cancio, Emilia Oliver del Olmo, Juan I. Esc&#x00E1;mez-Marsilla, Jos&#x00E9; Manuel Mula-Benavent y Lucia Ballester-Pons. Estamos ante una obra de &#x00E9;tica aplicada, pero que bebe de m&#x00FA;ltiples y variadas disciplinas como la econom&#x00ED;a, la paleontolog&#x00ED;a, el derecho, la neurociencia, la medicina, la filosof&#x00ED;a y la pedagog&#x00ED;a sin olvidar tampoco la dimensi&#x00F3;n espiritual.</p>
<p>El libro comienza con el hecho fundante tanto de la experiencia humana como de la &#x00E9;tica del cuidado: la vulnerabilidad: Las personas somos seres sensibles y necesitadas de tejido afectivo, social y cultural. Y es precisamente esa cualidad la que ha hecho posible nuestra plasticidad neuronal y nuestra evoluci&#x00F3;n como especie; al mismo tiempo que da cuenta de esta &#x00E9;tica relacional. El libro comienza se&#x00F1;alando c&#x00F3;mo la idea abstracta de la autosuficiencia no tiene un correlato en la experiencia real humana. De esta manera, se pone sobre la mesa la insuficiencia de la cl&#x00E1;sica premisa de que la &#x00E9;tica consiste en la forja del car&#x00E1;cter para generar la autarqu&#x00ED;a o autosuficiencia.</p>
<p>La fragilidad humana es com&#x00FA;n a las personas de cualquier edad y situaci&#x00F3;n porque somos seres vulnerables e interdependientes, que necesitamos de otras personas y de unas determinadas condiciones planetarias. Por eso, tenemos la obligaci&#x00F3;n &#x00E9;tica de cuidar nuestra casa com&#x00FA;n y la democracia. Una vez se ha comprendido el tema de la vulnerabilidad, el libro nos conduce a la explicaci&#x00F3;n sobre el origen y qu&#x00E9; elementos que se incluyen en esta perspectiva. Presenta la &#x00E9;tica del cuidado como una propuesta no patriarcal y cuyo desarrollo conceptualmente ha sido elaborado principalmente por pensadoras feministas. De esta manera, explica c&#x00F3;mo el derecho a cuidar y ser cuidadas es un asunto que se nos debe en justicia.</p>
<p>A continuaci&#x00F3;n, se expone -en el tercer cap&#x00ED;tulo- la necesidad de un proyecto econ&#x00F3;mico, pol&#x00ED;tico y &#x00E9;tico que atienda al bien com&#x00FA;n: una sociedad cuidadora. El cultivo del cuidado en todas sus dimensiones es una cuesti&#x00F3;n que consiste en tomarse en serio la dignidad en cada proyecto de vida y en la erradicaci&#x00F3;n de las desigualdades sociales. Se trata de conseguir el respeto radical, la decisi&#x00F3;n conjunta y el di&#x00E1;logo. Cuidar es lo que hacemos cuando no buscamos culpables si un &#x00E1;rbol no diera sus frutos, sino que actuamos para que crezca, lo protegemos de agente pat&#x00F3;genos, nutrimos el suelo, lo mineralizamos y oxigenamos&#x2026; porque sabemos que su cuidado requiere de una mirada sist&#x00E9;mica, compleja y atravesada por la incertidumbre. No somos ni queremos aspirar a ser autosuficientes.</p>
<p>Hechas estas aclaraciones de car&#x00E1;cter epistemol&#x00F3;gico, el libro dedica los siguientes cap&#x00ED;tulos a explorar el impacto que la &#x00E9;tica del cuidado tiene en diferentes &#x00E1;mbitos concretos. El cuarto cap&#x00ED;tulo analiza la vejez no como una carga, sino como una parte esencial de nuestra riqueza evolutiva. Pone el acento en el hecho de que una relaci&#x00F3;n aut&#x00E9;ntica de cuidado ha de tener en cuenta la autonom&#x00ED;a de la persona cuidada; y esto vale tanto para el dise&#x00F1;o de pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas como para convivencia intergeneracional. Es necesario reconocer que algunas personas mayores pueden no tener autonom&#x00ED;a funcional, pero s&#x00ED; decisional.</p>
<p>En el cap&#x00ED;tulo cinco retoma la idea de la vulnerabilidad como algo que afecta a toda la poblaci&#x00F3;n y es el escenario ins&#x00F3;lito en el que s&#x00F3;lo los seres humanos son capaces de crecer y relacionarnos. Por eso, las personas con diversidad funcional son las protagonistas de este cap&#x00ED;tulo en el que se analizan las medidas que actualmente se utilizan para la inclusi&#x00F3;n social y los obst&#x00E1;culos para su realizaci&#x00F3;n efectiva. El modelo econ&#x00F3;mico y pol&#x00ED;tico del neoliberalismo vigente se ha convertido en un muro u obst&#x00E1;culo porque reduce los problemas socio-estructurales a dificultades personales y de naturaleza psicol&#x00F3;gica. El cap&#x00ED;tulo desenmascara as&#x00ED; errores de fondo en las pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas.</p>
<p>A continuaci&#x00F3;n, se aborda la necesidad del cuidado propio. Se incluyen el pensamiento cr&#x00ED;tico, el cuerpo y la mente, la autoestima, la voluntad, la inteligencia emocional y la fraternidad universal como parte del cuidado por una misma (o uno mismo). Este cap&#x00ED;tulo seis muestra la &#x00E9;tica del cuidado como elemento central para construir un mundo m&#x00E1;s humano. Siguiendo esta l&#x00ED;nea de pensamiento, se aborda la presencia de la inteligencia artificial en los contextos de vida actuales y sus impactos. El cap&#x00ED;tulo siete defiende dos tesis: que las aplicaciones de la inteligencia artificial y las pr&#x00E1;cticas de la &#x00E9;tica del cuidado son dos formas diferentes de estar en el mundo; y que estas aplicaciones podr&#x00ED;an realizarse con una perspectiva &#x00E9;tica.</p>
<p>El libro tambi&#x00E9;n analiza uno de los contextos m&#x00E1;s vinculados al cuidado: el sistema educativo. Expone la perspectiva relacional que atraviesa toda la experiencia educativa y las implicaciones que tiene en las metas y contenidos did&#x00E1;cticos, el encuentro educativo, el clima escolar, el perfil del profesorado y la investigaci&#x00F3;n universitaria. Esta obra coral se cierra con el cap&#x00ED;tulo dedicado a los cuidados como propuesta &#x00E9;tica con pretensi&#x00F3;n de universalidad. Se enmarca el cuidado como derecho humano que se fundamenta en la dignidad humana, y -por tanto- de aplicaci&#x00F3;n universal y efectiva. El derecho a dar y recibir cuidado no puede estar condicionado a cuestiones de g&#x00E9;nero, contexto socioecon&#x00F3;mico, situaci&#x00F3;n migratoria, pobreza, etc.</p>
<p>Tambi&#x00E9;n es especialmente rese&#x00F1;able en este libro la imagen de la portada, obra de Rosa Marsilla-Hern&#x00E1;ndez. Del mismo modo que el devenir del libro abre ventanas, airea inercias y sacude indecencias&#x2026;, la pintura escogida insin&#x00FA;a formas interesantes e invita a la percepci&#x00F3;n en movimiento. Invito a leer con curiosidad las p&#x00E1;ginas de este libro, segura de que no dejar&#x00E1; indiferente a nadie.</p>
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<subject>Rese&#x00F1;as</subject>
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<article-title>Willingham, D. T. (2023). <italic>&#x00BF;Por qu&#x00E9; a los ni&#x00F1;os no les gusta ir a la escuela?</italic> Edici&#x00F3;n revisada y ampliada. Gra&#x00F3;. Pr&#x00F3;logo de H&#x00E9;ctor Ru&#x00ED;z Mart&#x00ED;n, 314 pp.</article-title>
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<surname>S&#x00E1;nchez-Herrera Arias</surname>
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<product product-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Willingham</surname> <given-names>D. T.</given-names></name></person-group> (<year>2023</year>). <source>&#x00BF;Por qu&#x00E9; a los ni&#x00F1;os no les gusta ir a la escuela?</source> <edition>Edici&#x00F3;n revisada y ampliada</edition>. <publisher-name>Gra&#x00F3;</publisher-name>. <comment>Pr&#x00F3;logo de H&#x00E9;ctor Ru&#x00ED;z Mart&#x00ED;n</comment>, <size units="pages">314 pp.</size></product>
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<p>El libro que pasamos a comentar es una reedici&#x00F3;n revisada y ampliada de un libro publicado originalmente en 2011 y con gran &#x00E9;xito en el &#x00E1;mbito de la psicolog&#x00ED;a educativa. Su autor es el psic&#x00F3;logo americano Daniel T. Willingham, especializado en el campo de Psicolog&#x00ED;a Cognitiva y su finalidad con este libro es explicar c&#x00F3;mo funciona la mente de los estudiantes y c&#x00F3;mo podemos aplicar ese conocimiento al aula. En una de las partes del libro, el autor hace una interesante comparaci&#x00F3;n entre la lectura y la educaci&#x00F3;n, diciendo que la lectura es un acto mental que cambia los procesos mentales del lector. Es m&#x00E1;s probable que el escritor no se quede solo en este proceso si consigue persuadir al lector de que merece la pena terminar el libro y tiene una recompensa al final.</p>
<p>Siguiendo la comparaci&#x00F3;n anterior, si el lector es el estudiante y el escritor es el profesor &#x00BF;C&#x00F3;mo podemos persuadir al estudiante para que se implique en la escuela? El respeto al profesor y que el contenido sea interesante puede ayudar. Pero no basta con que el contenido sea interesante, la Psicolog&#x00ED;a Cognitiva nos ense&#x00F1;a que los estudiantes tienen control limitado de su mente. &#x00BF;C&#x00F3;mo puede un docente maximizar la probabilidad de que los estudiantes lo sigan? Siguiendo con la analog&#x00ED;a anterior, la mayor tarea de escribir consiste en anticipar c&#x00F3;mo el lector reaccionar&#x00E1;, para ello el escritor debe conocer los rasgos del lector. Pues bien, un profesor debe conocer a sus alumnos.</p>
<p>Este es un libro cient&#x00ED;fico que trata de explicar las ideas mostrando un trasfondo emp&#x00ED;rico. El libro nos presenta nueve principios cognitivos que cumplen las mismas caracter&#x00ED;sticas: son siempre ciertos independientemente del contexto (en un laboratorio o en un aula), son principios basados en muchos datos, tienen un impacto <italic>relevante</italic> en el desempe&#x00F1;o de los estudiantes y tienen <italic>utilidad</italic> en el aula. Adem&#x00E1;s, estos principios no solo te dan una idea de c&#x00F3;mo funciona la mente de los alumnos en el aula, tambi&#x00E9;n te dan una visi&#x00F3;n global del funcionamiento de la mente en general.</p>
<p>Una de las ideas clave que presenta el libro es c&#x00F3;mo se produce el pensamiento. El pensamiento es la manera en que la <italic>memoria de trabajo</italic> (MT) combina la informaci&#x00F3;n que recibe. Est&#x00E1; informaci&#x00F3;n la puede recibir de dos fuentes: primero, del <italic>entorno</italic>, informaci&#x00F3;n que capta a trav&#x00E9;s de la <italic>atenci&#x00F3;n</italic>. Segundo, de la <italic>memoria a largo plazo</italic> (MLP), que la capta a trav&#x00E9;s del proceso de <italic>recuperaci&#x00F3;n</italic> de esa informaci&#x00F3;n.</p>
<p>La <italic>memoria de trabajo</italic> tiene una interacci&#x00F3;n rec&#x00ED;proca con la <italic>memoria a largo plazo</italic>, la MT recibe recuerdos de la MLP a trav&#x00E9;s del proceso de <italic>recuperaci&#x00F3;n</italic>. A la inversa, la MLP recibe ideas de la MT a trav&#x00E9;s del proceso del <italic>aprendizaje</italic>. Tanto las ideas de la MT como las de la MLP tienen el riesgo de caer en el <italic>olvido</italic> si no se refuerzan.</p>
<p>La pregunta en torno a la cual gira este libro es: &#x00BF;Por qu&#x00E9; a los estudiantes no les gusta la escuela? El primer principio cognitivo es la motivaci&#x00F3;n del alumno, que el alumno tenga deseo por querer aprender es el primer paso que motivar&#x00E1; la acci&#x00F3;n. Las personas somos curiosas por naturaleza, disfrutamos resolviendo problemas. Seg&#x00FA;n la Neuroqu&#x00ED;mica existe una relaci&#x00F3;n entre el aprendizaje y el placer. Resolver problemas quiere decir terminar con &#x00E9;xito una tarea que requiere cierta carga cognitiva, no disfrutamos con problemas tan dif&#x00ED;ciles que no tienen soluci&#x00F3;n o con problemas donde nos dan la soluci&#x00F3;n sin m&#x00E1;s. El buen docente es el que busca un equilibrio en una tensi&#x00F3;n que se mueve entre lo f&#x00E1;cil y lo imposible.</p>
<p>Pero si no se dan las condiciones cognitivas adecuadas, el ser humano tiende a evitar pensar y a recurrir a la memoria. Pensar es lento, costoso e incierto, con incierto quiero decir que pensar no necesariamente significa <italic>pensar bien</italic> y llegar a la conclusi&#x00F3;n correcta de un problema. Mientras que la memoria es r&#x00E1;pida, requiere poco esfuerzo y es m&#x00E1;s fiable porque se apoya en conocimientos y experiencias de problemas pasados que fueron bien resueltos. Como he mencionado anteriormente, el alumno tiene un control limitado de su mente debido a que la MT tiene unas energ&#x00ED;as y recursos cognitivos limitados, y la mente tiende a usar los procesos que requieren menos esfuerzo y que son m&#x00E1;s eficientes.</p>
<p>Para alcanzar las condiciones cognitivas adecuadas y conseguir que los alumnos se sientan motivados a aprender, una estrategia que puede utilizar el profesor es hacer de su contenido la respuesta a una pregunta. El problema de muchas materias es que se da una respuesta, se da el contenido, sin ni siquiera plantear la pregunta. Por simple que parezca esta estrategia, tiene un poder inmenso, es la pregunta la que <italic>da sentido</italic> a la respuesta. Para que el alumno de verdad vea valor en lo que aprende, primero tiene que pasar un periodo de <italic>lucha interna</italic> con la pregunta. Tiene que ser consciente de un vac&#x00ED;o en su red de conocimientos para querer rellenarlo. La Filosof&#x00ED;a es una de las disciplinas que enfatiza la importancia de la pregunta porque esta es la puerta que abre nuevas posibles respuestas. El propio libro lo pone en pr&#x00E1;ctica abriendo cada cap&#x00ED;tulo con una pregunta que orienta el desarrollo de este.</p>
<p>&#x00BF;C&#x00F3;mo conseguir que los alumnos desarrollen pensamiento cr&#x00ED;tico en vez de solo memorizar conceptos? El segundo principio se basa en que el conocimiento y el pensamiento son indisociables. Como he explicado anteriormente, el pensamiento es el acto de la MT de combinar informaci&#x00F3;n de nuevas maneras, esta informaci&#x00F3;n puede tener su origen en la MLP o en el entorno. Por lo que las habilidades de pensamiento dependen de los conocimientos.</p>
<p>Uno de los dilemas actuales, consecuencia del desarrollo de Internet y las nuevas tecnolog&#x00ED;as es: &#x00BF;Podemos prescindir del aprendizaje del conocimiento factual y centrarnos en el conocimiento procedimental (habilidades)? Es f&#x00E1;cil decir que los estudiantes en vez de memorizar informaci&#x00F3;n deben entrenar el pensamiento cr&#x00ED;tico y aprender a evaluar la informaci&#x00F3;n. Sin embargo, el pensamiento cr&#x00ED;tico depende de los conocimientos. Las habilidades de pensamiento no son completamente independientes de su disciplina. Por ejemplo, pensar cr&#x00ED;ticamente sobre geopol&#x00ED;tica europea tras la Segunda Guerra Mundial no significa lo mismo que razonar cr&#x00ED;ticamente sobre una partida de ajedrez o sobre geopol&#x00ED;tica oriental. Aunque, s&#x00ED; es cierto que est&#x00E1;s habilidades se pueden hacer menos dependientes con suficiente experiencia y en niveles m&#x00E1;s profundos de comprensi&#x00F3;n.</p>
<p>El objetivo de la escuela debe de ser que los estudiantes piensen, no solo que memoricen. Y <italic>pensar bien</italic> depende de contar con conocimientos porque estos mejoran la comprensi&#x00F3;n lectora, la memoria y las habilidades cognitivas.</p>
<p>&#x00BF;Por qu&#x00E9; los conocimientos son esenciales para la comprensi&#x00F3;n lectora? Los conocimientos factuales nos proporcionan vocabulario, esta riqueza ling&#x00FC;&#x00ED;stica nos permite completar los <italic>huecos conceptuales</italic> que dejan los escritores y nos permite unir ideas en la MT. Unir ideas en la MT libera energ&#x00ED;as que podemos utilizar para conectar con m&#x00E1;s ideas. En resumen, cuanto m&#x00E1;s sabes m&#x00E1;s puedes y quieres saber. El conocimiento en cierta forma funciona como el inter&#x00E9;s compuesto, por eso las personas cultas tienden a ser cada vez m&#x00E1;s cultas. Hago este inciso en la capacidad de comprensi&#x00F3;n lectora porque creo que es una de las habilidades m&#x00E1;s importantes que cualquier persona, sea alumno o profesor, pueda obtener.</p>
<p>&#x00BF;Qu&#x00E9; es lo que los alumnos saben? &#x00BF;Los conocimientos antiguos son un obst&#x00E1;culo para los nuevos?</p>
<p>Los siguientes principios que explica el libro est&#x00E1;n relacionados con la comprensi&#x00F3;n, la memoria y la pr&#x00E1;ctica.</p>
<p>La comprensi&#x00F3;n de nuevas ideas consiste en tratar en la MT las ideas previas guardadas en la MLP y reorganizarlas con las nuevas. Se podr&#x00ED;a decir que comprendemos las cosas nuevas en el contexto de las cosas que ya sabemos. Hay distintos niveles de comprensi&#x00F3;n: el primero, la memorizaci&#x00F3;n sin comprensi&#x00F3;n; el segundo, los conocimientos superficiales; el tercero, los conocimientos profundos con los que se desarrolla la capacidad de abstracci&#x00F3;n.</p>
<p>El primer nivel est&#x00E1; relacionado con los conocimientos que pasamos a la MLP sin comprensi&#x00F3;n. Por muy denostado que est&#x00E9; la memorizaci&#x00F3;n de conceptos sin sentido, la verdad es que <italic>necesitamos</italic> memorizar ciertas cosas. La MT al ser limitada tiene mecanismos que la ayudan con el fin de ahorrar energ&#x00ED;a. No solo somos curiosos por naturaleza, sino tambi&#x00E9;n vagos. Pero esto no es m&#x00E1;s que un mecanismo de la mente que nos permite sobrevivir en un entorno lleno de est&#x00ED;mulos, sin que cortocircuitemos.</p>
<p>Los dos mecanismos principales son la memoria que es el residuo del pensamiento, aquello en lo que pensamos es lo que acabaremos recordando, y la pr&#x00E1;ctica &#x00BF;Qu&#x00E9; estrategias de memorizaci&#x00F3;n existen? El libro presenta estrategias de conexi&#x00F3;n afectiva, emociones ayudan a pegar mejores conocimientos en la memoria. Tambi&#x00E9;n presenta estrategias de cognici&#x00F3;n, como las historias o las met&#x00E1;foras que son, literalmente, la conexi&#x00F3;n entre el conocimiento factual y una idea abstracta.</p>
<p>La pr&#x00E1;ctica es un mecanismo que hace m&#x00E1;s eficientes los procesos cognitivos, liberando energ&#x00ED;a de la MT. La pr&#x00E1;ctica puede tener la desventaja de ser una actividad un tanto aburrida y desmotivadora. Pero no se debe subestimar su poder ya que tiene grandes ventajas: ayuda en la adquisici&#x00F3;n de una competencia y su refuerzo, protege lo aprendido de caer en el olvido, y mejora la comprensi&#x00F3;n.</p>
<p>Una de las recomendaciones del autor y que sirve de complemento a este tema es el libro <italic>Make it stick</italic> de Henry L. Roediger III, Mark A. McDaniel, and Peter C. Brown. Este libro habla m&#x00E1;s en detalle sobre c&#x00F3;mo aprender. Algunas de las t&#x00E9;cnicas que expone son el estudio por autotesting o la pr&#x00E1;ctica espaciada, en la que explica conceptos muy interesantes como la curva de olvido y la curva de aprendizaje.</p>
<p>El segundo nivel de comprensi&#x00F3;n est&#x00E1; relacionado con conocimientos superficiales, es decir, la comprensi&#x00F3;n del concepto en un ejemplo concreto, de ah&#x00ED; que sea un nivel de comprensi&#x00F3;n bastante limitado ya que el conocimiento no se puede extrapolar a distintos contextos.</p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, el tercer nivel de comprensi&#x00F3;n se relaciona con los conocimientos profundos, es decir, la comprensi&#x00F3;n del concepto en m&#x00FA;ltiples contextos. El concepto est&#x00E1; interconectado con otras ideas sobre la materia. La abstracci&#x00F3;n es la capacidad de transferir conocimientos aprendidos a distintos contextos. &#x00BF;Por qu&#x00E9; a los alumnos les cuesta tanto comprender los conceptos abstractos? Esta habilidad del pensamiento requiere experiencia y tiempo, de ah&#x00ED; la diferencia entre un principiante y un experto. El principiante tiene unos conocimientos superficiales mientras que el experto tiene unos conocimientos profundos. Las habilidades cognitivas de un principiante no son las mismas que las del experto, su cabeza est&#x00E1; estructurada de manera diferente. El desarrollo del pensamiento cr&#x00ED;tico se adquiere a trav&#x00E9;s de h&#x00E1;bitos como el del estudio y la lectura.</p>
<p>&#x00BF;Hay diferencias de inteligencia entre los alumnos? La inteligencia se define como la capacidad de razonar bien y de entender r&#x00E1;pidamente nuevas ideas. &#x00BF;Qu&#x00E9; marca que seamos o no inteligentes? La inteligencia es producto de tres factores que se relacionan entre s&#x00ED;: el gen&#x00E9;tico, el ambiental y la conducta intencional. Por ejemplo, si un ni&#x00F1;o tiene buena gen&#x00E9;tica para el baloncesto y se encuentra en un ambiente que le anima a practicar baloncesto, terminar&#x00E1; creyendo que es bueno y pondr&#x00E1; intenci&#x00F3;n en mejorar su habilidad. Al igual que si un ni&#x00F1;o se encuentra en un ambiente que le desanima continuamente, independiente de su buena gen&#x00E9;tica, este tendr&#x00E1; creencias limitantes y no pondr&#x00E1; intenci&#x00F3;n en mejorar, haciendo realidad una profec&#x00ED;a autocumplida. Es cierto que los ni&#x00F1;os difieren en su inteligencia, pero la inteligencia puede modificarse por medio del esfuerzo y del trabajo. En lo que los alumnos deben centrarse es en la parte que ellos controlan, ser proactivos y tomar responsabilidad de su c&#x00ED;rculo de control. Nuestras creencias sobre la inteligencia importan, la mentalidad del crecimiento fomenta el desarrollo de la inteligencia. Los estudiantes estar&#x00E1;n dispuestos a esforzarse si <italic>creen</italic> que la inteligencia es maleable y que pueden mejorarla.</p>
<p>Uno de los temas finales que trata el libro son las nuevas tecnolog&#x00ED;as en el aula &#x00BF;C&#x00F3;mo puedo saber si las nuevas tecnolog&#x00ED;as mejorar&#x00E1;n el aprendizaje? La tecnolog&#x00ED;a cambia muchas cosas, pero no cambia la manera en que pensamos. Los principios explicados en este libro presentan la manera en que la mente funciona y es as&#x00ED; por un proceso de evoluci&#x00F3;n. La situaci&#x00F3;n actual de la revoluci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica no cambia esos principios. Las nuevas tecnolog&#x00ED;as s&#x00ED; que tienen ciertas ventajas en algunos aspectos del aprendizaje. Pero ese beneficio tambi&#x00E9;n se contrarresta con sus desventajas, como la adicci&#x00F3;n que producen, sobre todo a edades j&#x00F3;venes. No se puede saber con seguridad las consecuencias que pueden tener las tecnolog&#x00ED;as en el aprendizaje por la complejidad de su impacto. Pero tenemos principios claros de c&#x00F3;mo funciona nuestra mente y que podemos hacer para enriquecerla. El libro da en el clavo al explicar que mientras hay personas inmersas en el mundo de las redes sociales hay un <italic>coste de oportunidad</italic>, y ciertamente, no hay mejor <italic>inversi&#x00F3;n del tiempo</italic> que la lectura.</p>
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<article-title>Velilla, N. (2023) <italic>La crisis de la autoridad.</italic> Arpa, 222 pp.</article-title>
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<product product-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Velilla</surname> <given-names>N.</given-names></name></person-group> (<year>2023</year>) <source>La crisis de la autoridad</source>. <publisher-name>Arpa</publisher-name>, <size units="pages">222 pp.</size></product>
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<p>En este libro se evidencia una crisis de autoridad no s&#x00F3;lo en t&#x00E9;rminos de c&#x00F3;mo se la ha entendido tradicionalmente, cargada siempre de cierto cariz coercitivo y hegem&#x00F3;nico. La autoridad se nos presenta como un veh&#x00ED;culo para reflexionar profundamente &#x00BF;cu&#x00E1;l es la actual relaci&#x00F3;n que mantenemos con &#x00E9;sta y qu&#x00E9; riesgos puede suponer su descr&#x00E9;dito o destierro?</p>
<p>La autora y magistrada espa&#x00F1;ola, Natalia Velilla nos permite comprender a trav&#x00E9;s de un rico recorrido hist&#x00F3;rico, jur&#x00ED;dico, filos&#x00F3;fico y de casos, c&#x00F3;mo hemos llegado a este punto de desconfianza extrema en las instituciones y en sus representantes.</p>
<p>Y su preocupaci&#x00F3;n, se expresa de manera sint&#x00E9;tica en el siguiente fragmento:</p>
<disp-quote>
<p>Existe una potent&#x00ED;sima corriente de descr&#x00E9;dito a la familia, los facultativos, los profesores, los jueces y la autoridad en general. Nos somos conscientes de que, una vez desaparecida la autoridad leg&#x00ED;tima y suplida una autoridad difusa y de procedencia no democr&#x00E1;tica, el deseo de orden nos lleva a caer en manos de l&#x00ED;deres autoritarios. El fin de la autoridad es el comienzo del autoritarismo. Cuando se despoja a la sociedad de sus referentes, se vuelve d&#x00E9;bil, vulnerable, manipulable, d&#x00FA;ctil (p. 190).</p>
</disp-quote>
<p>A trav&#x00E9;s de m&#x00FA;ltiples ejemplos y posicionamientos cr&#x00ED;ticos, Velilla analiza el concepto polis&#x00E9;mico de autoridad remiti&#x00E9;ndose a su etimolog&#x00ED;a del lat&#x00ED;n <italic>auctoritas</italic> y estrechando relaci&#x00F3;n con el verbo <italic>augere</italic> que significa aumentar, auxiliar o completar algo. La autoridad en tanto concepto jur&#x00ED;dico es entendida tambi&#x00E9;n como facultad de mando o liderazgo, ya sea concedida de hecho o por derecho. Cabe mencionar que entre las diferentes definiciones de autoridad aparecen conceptos vinculantes como potestad, facultad o legitimidad; o bien, como el prestigio o cr&#x00E9;dito que se reconoce a una persona o instituci&#x00F3;n por su calidad o competencia en alguna materia.</p>
<p>Debe enfatizarse que ninguna de las definiciones que se presentan, contiene en s&#x00ED; misma una connotaci&#x00F3;n negativa, sino que implica en todo momento acatamiento del mando e incluso posibilidades creativas de la autoridad como parte de la vida en comunidad. Incluso los romanos entend&#x00ED;an autoridad como <italic>potestas</italic> del lat&#x00ED;n <italic>potis</italic> cuya ra&#x00ED;z significa poder y &#x00E9;sta remite a las observaciones, imperativos y normas que de no cumplirse suponen castigo o alguna consecuencia.</p>
<p>La <italic>potestas</italic> representa el poder jur&#x00ED;dico leg&#x00ED;timo, empero se enfrenta a una p&#x00E9;rdida de referentes morales sin una ciudadan&#x00ED;a cr&#x00ED;tica, capaz de diferenciar la autoridad de la <italic>celebritas,</italic> corremos el riesgo de enfrentarnos a excesos de poder y sujetos a la manipulaci&#x00F3;n y la ignorancia. Nos dice Velilla (2023): &#x2018;&#x2018;la autoridad existe desde que el hombre es hombre y ha estado presente en todo constructo humano&#x201D; (p. 24), partiendo de esta premisa, nuestra relaci&#x00F3;n con la autoridad va a depender en el lugar que ocupemos respecto a ella; es decir, si somos l&#x00ED;deres o gobernados, ya que no existe autoridad sin jerarqu&#x00ED;a. Por ello, hoy m&#x00E1;s que nunca resulta preciso, reconocer que aunque liderazgo y autoridad est&#x00E9;n relacionados, no guardan necesariamente una relaci&#x00F3;n sinon&#x00ED;mica, puesto que todo liderazgo consiste en la capacidad de influir en los dem&#x00E1;s y la autoridad no siempre la ejercen personas con liderazgo. Por el contrario, corremos el riesgo de ser gobernados por los Estados digitales que controlan nuestras vidas.</p>
<p>Si bien, desde la arena pol&#x00ED;tica altamente polarizada por el partidismo se dice que la izquierda ha despreciado la autoridad asimil&#x00E1;ndola como autoritarismo sin atender a sus imprecisiones, tambi&#x00E9;n desde la derecha se ha traducido a &#x00E9;sta como la defensa ac&#x00E9;rrima de del ej&#x00E9;rcito y la polic&#x00ED;a como s&#x00ED;mbolos del poder coercitivo y como la &#x00FA;nica manera viable de mantener el orden y la ley. Es a trav&#x00E9;s de un juego magn&#x00ED;fico entre conceptos y taxonom&#x00ED;as como la <italic>potestas</italic> concentrada, la <italic>autoritas</italic> desprestigiada y la <italic>celebritas</italic> como novedosa y hegem&#x00F3;nica forma de autoridad donde prima el &#x00E1;nimo de ser percibido que la autora describe y analiza el estado actual de nuestra democracia.</p>
<p>Natalia Velilla advierte desde la primera parte del texto sobre el juego peligroso en el que estamos inmersos ante el descr&#x00E9;dito que padecen las instituciones en nuestra sociedad, cosa que de cierta manera coincide y empata con el desgaste del sistema democr&#x00E1;tico. Por ejemplo, en el a&#x00F1;o 2022 el Instituto Benett de Pol&#x00ED;ticas P&#x00FA;blicas de la Universidad de Cambridge public&#x00F3; un estudio donde se demuestra que despu&#x00E9;s de la pandemia el populismo se hab&#x00ED;a derrumbado tanto en la intenci&#x00F3;n de voto como en los &#x00ED;ndices de popularidad, paralelamente a esto, se observ&#x00F3; un debilitamiento global del apoyo a la democracia como sistema pol&#x00ED;tico, lo cual produce una insatisfacci&#x00F3;n y desconfianza en los procesos democr&#x00E1;ticos (p. 88) pero tambi&#x00E9;n los principios que sustentan a este sistema.</p>
<p>Lo anteriormente enunciado, se relaciona con los distintos esc&#x00E1;ndalos de corrupci&#x00F3;n, el desgarramiento de los v&#x00ED;nculos educativos e institucionales que representan los padres y madres como autoridad de sus hijos, los docentes frente a los alumnos y la ciencia como discurso puede ser f&#x00E1;cilmente vituperada. Ahora mismo cualquier persona que ostente popularidad y <italic>celebritas</italic> suficiente en las redes sociales, se extiende en los h&#x00E1;bitos de consumo y corrientes de opini&#x00F3;n, considerando que estamos en la era de los <italic>influencers.</italic></p>
<p>Y no podemos dejar de advertir sobre la acuciante cultura de la cancelaci&#x00F3;n como uno de los fen&#x00F3;menos m&#x00E1;s peligrosos que se est&#x00E1;n produciendo en la actualidad, &#x2018;&#x2018;avanzando lentamente con el benepl&#x00E1;cito de una amplia mayor&#x00ED;a que cree estar haciendo lo correcto&#x201D;, (p. 92). Desde el punto de vista de la autora, se trata &#x2018;&#x2018;de la mayor sanci&#x00F3;n informal que se puede imponer al disidente, puesto que con ella se busca la muerte social del sujeto&#x201D; (p. 97). Y esto puede ser a&#x00FA;n m&#x00E1;s cruel que la propia condena penal y que ha tenido como consecuencia y ejemplo, los m&#x00FA;ltiples linchamientos p&#x00FA;blicos en redes sociales.</p>
<p>La educaci&#x00F3;n nos dice Velilla, 2023, &#x2018;&#x2018;es esencial para ayudar a reconocer la <italic>auctoritas</italic> y diferenciarla de la mera <italic>celebritas&#x201D;</italic> (p. 69), ya que la democratizaci&#x00F3;n de la opini&#x00F3;n ha mutado en popularizaci&#x00F3;n de la estupidez. Por lo que, una sociedad que no conf&#x00ED;a en las autoridades puede ser potencialmente m&#x00E1;s condescendiente con el enga&#x00F1;o y la picaresca.</p>
<p>&#x00BF;C&#x00F3;mo podemos combatir y hacer frente a esta crisis de autoridad?, plante&#x00E1;ndonos m&#x00E1;s preguntas que respuestas, Velilla (2023) expone:</p>
<disp-quote>
<p>No me canso de repetir que las resoluciones judiciales no solo no pueden sino que deben ser criticadas, analizadas y, sobre todo, recurridas cuando no son favorables a los interesados afectados. Pero una cosa es criticarlas como expresi&#x00F3;n del derecho a la libre opini&#x00F3;n y como forma de hacer pol&#x00ED;tica y otra muy diferente es sembrar en la ciudadan&#x00ED;a recelo y desconfianza hacia el Poder Judicial (pp. 112-113).</p>
</disp-quote>
<p>Hanna Arendt en su obra la <italic>Crisis de la educaci&#x00F3;n</italic> escrita en el a&#x00F1;o de 1958 reflexion&#x00F3; c&#x00F3;mo en la modernidad el cuestionamiento de la autoridad pol&#x00ED;tica conllev&#x00F3; a cuestionar formas no pol&#x00ED;ticas de autoridad como el v&#x00ED;nculo que se ejerce entre docentes y estudiantes, padres e hijos. Arendt entend&#x00ED;a que el concepto de autoridad no era un&#x00ED;voco, sino que habr&#x00ED;a que entender, primero el significado de la propia palabra y luego su expresi&#x00F3;n en t&#x00E9;rminos pol&#x00ED;ticos. La autoridad se ha entendido como capacidad de someter a los dem&#x00E1;s, si bien, &#x00E9;sta sigue existiendo, hoy en d&#x00ED;a somos testigos de c&#x00F3;mo ha cambiado de manos. La autoridad si bien, supone siempre una jerarqu&#x00ED;a leg&#x00ED;tima, tambi&#x00E9;n establece una relaci&#x00F3;n entre alguien que manda y otro que obedece.</p>
<p>Existe pues, una paradoja a la que no podemos rehuir y consiste en admitir, por una parte, el rechazo a veces inherente a la autoridad y por otra, la necesidad, admisi&#x00F3;n y existencia de esta.</p>
<p>&#x00BF;Ser&#x00ED;a posible hoy d&#x00ED;a vivir sin una autoridad leg&#x00ED;tima? para muestra basta un bot&#x00F3;n y a trav&#x00E9;s de un breve an&#x00E1;lisis cinematogr&#x00E1;fico de la pel&#x00ED;cula <italic>El se&#x00F1;or de las moscas</italic>, podemos darnos cuenta de la fragilidad de nuestros v&#x00ED;nculos cuando no est&#x00E1;n sustentados en leyes, principios y normas, sumado al advenimiento de l&#x00ED;deres espurios que utilizan el miedo y otras emociones como propagaci&#x00F3;n para evitar la acci&#x00F3;n individual y posteriormente colectiva, quiz&#x00E1;s llega el momento de replantearnos nuestra relaci&#x00F3;n con la autoridad y con sus posibilidades de orden y armon&#x00ED;a social como horizonte al que mirar en tanto humanidad.</p>
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<article-title>L&#x00F3;pez, S., Rodr&#x00ED;guez, J., Vidal, M. I. y Mar&#x00ED;n, D. (2023). <italic>Videojuegos y oportunidades educativas. Orientaciones para su dise&#x00F1;o, an&#x00E1;lisis y uso</italic>. Universidad de Murcia, 199 pp.</article-title>
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<surname>Saiz Fern&#x00E1;ndez</surname>
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<p>En la obra <italic>Videojuegos y oportunidades educativas. Orientaciones para su dise&#x00F1;o, an&#x00E1;lisis y uso</italic> L&#x00F3;pez, Rodr&#x00ED;guez, Vidal y Mar&#x00ED;n, doctoras y doctor de la Universidade de Santiago de Compostela y de la Universitat de Val&#x00E8;ncia, se&#x00F1;alan el horizonte hacia el cual se ha de dirigir la intenci&#x00F3;n pedag&#x00F3;gica para integrar los videojuegos de forma exitosa en el proceso de aprendizaje de las personas. Para ello, parten de un an&#x00E1;lisis profundo y consciente de la realidad actual respecto a los videojuegos, el sistema educativo y su contexto sociocultural.</p>
<p>Tal como indican las autoras y el autor, este libro tiene un objetivo pr&#x00E1;ctico que permite vincular lo que d&#x00ED;a a d&#x00ED;a ocurre a nuestro alrededor respecto al consumo de videojuegos, con el proceso de aprendizaje del individuo. La clave es hacerlo, tal como puntualizan, dirigiendo su intenci&#x00F3;n y discurso hacia los diferentes agentes involucrados: profesorado, familias, profesionales de la educaci&#x00F3;n implicados en sectores tecnol&#x00F3;gicos, personas investigadoras, otros agentes sociocomunitarios e, incluso, el sector de creaci&#x00F3;n de videojuegos.</p>
<p>Hace unas d&#x00E9;cadas, el mercado y dise&#x00F1;o de los videojuegos constitu&#x00ED;a un grupo m&#x00E1;s reducido que en la actualidad. Jugar videojuegos supon&#x00ED;a depender de unos espacios y momentos est&#x00E1;ticos, as&#x00ED; como de unas condiciones espec&#x00ED;ficas respecto al acceso y la disponibilidad. En la actualidad, aunque ciertas condiciones todav&#x00ED;a restringen el uso de los videojuegos, la continua implementaci&#x00F3;n y avance tecnol&#x00F3;gico hacia lo ubicuo en los diversos espacios vitales, ha optimizado la pr&#x00E1;ctica de jugar videojuegos otorg&#x00E1;ndole mayor jugabilidad, alcanzando a m&#x00E1;s usuarios/as e incluy&#x00E9;ndolos en los momentos y espacios descritos a lo largo del tiempo para el aprendizaje.</p>
<p>Las personas autoras de este libro, comparten un inter&#x00E9;s profundo por comprender y compartir las posibilidades y ventajas que ofrecen los videojuegos para contribuir a un mejor y m&#x00E1;s diverso aprendizaje del individuo en el hogar, en la escuela y a nivel social. Adem&#x00E1;s, el equipo de trabajo remarca el car&#x00E1;cter inclusivo de los videojuegos y la tecnolog&#x00ED;a con relaci&#x00F3;n a la intervenci&#x00F3;n respecto a necesidades espec&#x00ED;ficas del alumnado, dificultades de aprendizaje o realidades con singularidades que lo requieran.</p>
<p>Esta obra se divide en ocho cap&#x00ED;tulos desde los que se analiza y comparte la realidad de los videojuegos en la actualidad para alcanzar, de manera progresiva, un mayor entendimiento respecto a c&#x00F3;mo incluir dichos videojuegos en los procesos de aprendizaje y especialmente, a c&#x00F3;mo incluirlos con &#x00E9;xito aprovechando su potencial pedag&#x00F3;gico.</p>
<p>En el primer cap&#x00ED;tulo, se describe concretamente de d&#x00F3;nde se parte a nivel pedag&#x00F3;gico y cu&#x00E1;les son las bases socioculturales que permiten comprender y contextualizar el tejido elaborado y presentado en la obra. Complementando a este, el segundo cap&#x00ED;tulo presenta el estado de la cuesti&#x00F3;n describiendo profundamente los antecedentes del tema y centr&#x00E1;ndose en se&#x00F1;alar las v&#x00ED;as de investigaci&#x00F3;n y orientaciones que est&#x00E1;n definiendo el avance de los estudios en la actualidad.</p>
<p>El tercer cap&#x00ED;tulo, recoge una serie de indicaciones organizadas en dos apartados para comprender qu&#x00E9; aspectos y factores pedag&#x00F3;gicos intervienen en un proceso de dise&#x00F1;o y elaboraci&#x00F3;n de videojuegos. Mientras la primera parte se centra en c&#x00F3;mo un profesional de la educaci&#x00F3;n colabora con una instituci&#x00F3;n cuyo objetivo es la creaci&#x00F3;n de un videojuego educativo, en la segunda, se presenta una gu&#x00ED;a con alto valor para la evaluaci&#x00F3;n del propio proceso de creaci&#x00F3;n de un videojuego, as&#x00ED; como para la reflexi&#x00F3;n y evaluaci&#x00F3;n posterior al uso de estos. Por su parte, el cap&#x00ED;tulo cuatro, acerca al lector al d&#x00ED;a a d&#x00ED;a en las aulas y en el hogar, aportando una serie de recomendaciones sobre c&#x00F3;mo estructurar la intervenci&#x00F3;n educativa con videojuegos de gran valor, tanto para docentes como para familias y otros agentes. Destaca el valor pr&#x00E1;ctico del cap&#x00ED;tulo, as&#x00ED; como sus orientaciones concretas y f&#x00E1;cilmente aplicables para garantizar una experiencia de aprendizaje con videojuegos. Adem&#x00E1;s de esta gu&#x00ED;a, en el cap&#x00ED;tulo cinco se recogen otras gu&#x00ED;as para el an&#x00E1;lisis de videojuegos, lo que complementa y aporta una mayor diversidad de puntos de vista al proceso de evaluaci&#x00F3;n y reflexi&#x00F3;n sobre el uso de estos.</p>
<p>En el cap&#x00ED;tulo sexto se recogen una serie de videojuegos, previamente analizados, que se recomiendan por su valor para contribuir al aprendizaje de los y las jugadoras. La organizaci&#x00F3;n por g&#x00E9;neros y categor&#x00ED;as permite localizar f&#x00E1;cilmente un recurso de utilidad en el aula, contextos familiares o sociales. En el cap&#x00ED;tulo siete, las recomendaciones se realizan esta vez sobre bibliograf&#x00ED;a, haciendo una breve pero sint&#x00E9;tica rese&#x00F1;a de aquellas obras relevantes para continuar profundizando en el tema.</p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, el cap&#x00ED;tulo ocho, destaca el potencial y valor pedag&#x00F3;gico que tienen los videojuegos, especialmente en el contexto de una sociedad como la actual, caracterizada por la integraci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica y la permanente conectividad.</p>
<p>El libro <italic>Videojuegos y oportunidades educativas. Orientaciones para su dise&#x00F1;o, an&#x00E1;lisis y uso</italic> constituye no solo una obra de referencia para situar los videojuegos en el contexto educativo formal, no formal e informal, sino tambi&#x00E9;n una herramienta pr&#x00E1;ctica para los miembros de la comunidad educativa que permita seleccionar, evaluar y reflexionar sobre su uso y contribuci&#x00F3;n a los objetivos que garanticen un desarrollo pleno del individuo.</p>
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<article-title>Gallego-Noche, B. y V&#x00E1;zquez-Recio, R. (2023). <italic>Educaci&#x00F3;n infantil y bien com&#x00FA;n. Por una pr&#x00E1;ctica educativa cr&#x00ED;tica</italic>. Morata, 242 pp.</article-title>
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<p>Este es un libro que abre horizontes para la educaci&#x00F3;n infantil. Porqu&#x00E9; en lugar de reproducir una mirada t&#x00E9;cnica, instrumental o incluso a veces tecnicista de esta etapa a la vez tan importante y tan poco visible, la politiza en el mejor sentido de la palabra. Precisamente para las autoras, Beatriz Gallego, maestra de educaci&#x00F3;n infantil, pedagoga y profesora titular de la Universidad de C&#x00E1;diz; y Rosa V&#x00E1;zquez, doctora en ciencias de la educaci&#x00F3;n y tambi&#x00E9;n profesora titular de la misma universidad, este deviene el principal cometido del libro: cuestionar el para qu&#x00E9; de la educaci&#x00F3;n infantil, su horizonte normativo y pol&#x00ED;tico. Y, a trav&#x00E9;s de ello, cuestionar las pr&#x00E1;cticas cotidianas en esta etapa, a menudo determinadas por la tradici&#x00F3;n, el activismo ciego y/o una construcci&#x00F3;n de la identidad docente de las maestras de infantil como &#x201C;t&#x00E9;cnicas&#x201D;.</p>
<p>Precisamente en contra de esta perspectiva, las autoras empiezan el libro con dos cap&#x00ED;tulos cr&#x00ED;ticos en los que hacen dialogar la etapa de infantil con los debates filos&#x00F3;ficos, pol&#x00ED;ticos y educativos m&#x00E1;s candentes como la sostenibilidad, la perspectiva decolonial, la justicia social, los feminismos, etc. Porqu&#x00E9;, como ellas mismas exponen &#x201C;la pr&#x00E1;ctica educativa en la etapa espec&#x00ED;fica de infantil, requiere integrar las narrativas contrahegem&#x00F3;nicas para hacer posible el desarrollo de una educaci&#x00F3;n como proyecto pol&#x00ED;tico pensado para el bien com&#x00FA;n y la justicia social&#x201D; (p. 21). Y ello, promover nuevas pr&#x00E1;cticas cotidianas en infantil &#x201C;subversivas, disidentes, contextualizadas e innovadoras y que puedan organizarse comunitariamente dentro del sistema&#x201D; (p. 52). Pr&#x00E1;cticas que promuevan buenos vivires basados en las posibilidades creadoras de las infancias y orientadas desde y hacia el bien com&#x00FA;n.</p>
<p>Para avanzar hacia ese horizonte, en el cap&#x00ED;tulo tercero, las autoras cuestionan el concepto hegem&#x00F3;nico de infancia desde el que se construyen las pr&#x00E1;cticas educativas normalizadas en educaci&#x00F3;n infantil. Un concepto que construye a ni&#x00F1;as y ni&#x00F1;os como seres incompletos, subordinados, con un modelo universal de desarrollo, y orientados a un futuro productivista y consumista. Si se quieren subvertir las pr&#x00E1;cticas asociadas a ese modelo de los ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as entendidos como &#x201C;menores&#x201D; que las autoras denuncian, como por ejemplo el silenciamiento de sus voces, voluntades y capacidades; su rol pasivo y receptivo; unas estructuras escolares homogeneizadoras; etc. es imprescindible repensar a ni&#x00F1;as y ni&#x00F1;os desde una perspectiva cr&#x00ED;tica. Entendiendo que hay muchas infancias con las que trabajar desde una perspectiva de justicia interseccional, como proponen las autoras en el cap&#x00ED;tulo 4. Para ello exponen seis ejes que pueden contribuir a replantear las pr&#x00E1;cticas educativas y el curr&#x00ED;culum de la etapa infantil. Estos ejes son: la justicia ecol&#x00F3;gica, la democr&#x00E1;tica, la de g&#x00E9;nero, la del reconocimiento, la afectiva y la cognitiva. Unas justicias desde las que desaprender la actual escuela de infantil y co-construir otra en la que</p>
<disp-quote>
<p>tomen cuerpo estas justicas en pr&#x00E1;cticas educativas inclusivas, que contribuyan a la equidad, a la libertad, a la solidaridad, al reconocimiento y a la participaci&#x00F3;n democr&#x00E1;tica, a la &#x00E9;tica comunitaria, a la construcci&#x00F3;n de conocimientos desde la ecolog&#x00ED;a del saber, y a la universalizaci&#x00F3;n de la excelencia con y para la comunidad (p. 79).</p>
</disp-quote>
<p>En los tres &#x00FA;ltimos cap&#x00ED;tulos del libro (5, 6 y 7), las autoras desarrollan, a niveles bastante concretos, en qu&#x00E9; podr&#x00ED;a consistir esa <italic>otra escuela de educaci&#x00F3;n infantil</italic> m&#x00E1;s justa y orientada al bien com&#x00FA;n. En el cap&#x00ED;tulo 5 se centran en presentar propuestas para una did&#x00E1;ctica transformadora y humanizadora que, alej&#x00E1;ndose de una concepci&#x00F3;n instrumental y tecnicista de la docencia, promueva esa otra educaci&#x00F3;n y ese otro mundo que es m&#x00E1;s necesario que nunca. De todos los cuestionamientos te&#x00F3;ricos y epistemol&#x00F3;gicos presentados en el cap&#x00ED;tulo sobre ense&#x00F1;ar y aprender, los valores y la justicia, las emociones y la equidad afectiva, el di&#x00E1;logo y la &#x00E9;tica, el &#x00FA;ltimo que presentan me parece clave (p. 128). Las autoras creo que dan en el clavo situando tres modelos ideales de identidad docente en conflicto en infantil: la de experto/a t&#x00E9;cnico; la de profesional reflexivo; y la de intelectual cr&#x00ED;tico. Comparto plenamente con las autoras las diferencias y enormes implicaciones que los tres modelos tienen en relaci&#x00F3;n con la formaci&#x00F3;n, las competencias, qu&#x00E9; se espera de ellas, su concepci&#x00F3;n y pr&#x00E1;ctica docente, sus relaciones con las familias y la comunidad, etc. Sin duda este es un debate clave &#x00BF;Qu&#x00E9; identidad docente para qu&#x00E9; escuela infantil?</p>
<p>Los dos &#x00FA;ltimos cap&#x00ED;tulos sobre la &#x201C;Praxis educativa en educaci&#x00F3;n infantil&#x201D; y &#x201C;Resignificar la metodolog&#x00ED;a y la evaluaci&#x00F3;n en educaci&#x00F3;n infantil&#x201D; nos muestran el esfuerzo de las autoras para exponer pr&#x00E1;cticas y propuestas que puedan inspirar a las educadoras y educadores de esta etapa. Utilizando (de forma profunda y rigurosa, no a modo de titular) las bases te&#x00F3;ricas y las experiencias pr&#x00E1;cticas de las escuelas de Reggio-Emilia como inspiraci&#x00F3;n, Beatriz Gallego Noche y Rosa V&#x00E1;zquez Recio exponen los principios, las pr&#x00E1;cticas y los ejemplos de c&#x00F3;mo podr&#x00ED;a ser una acci&#x00F3;n did&#x00E1;ctica para avanzar hacia una educaci&#x00F3;n emancipadora, transformadora y orientada al bien com&#x00FA;n. Y se centran, entre otros, en la libertad, la atenci&#x00F3;n a las emociones, la inclusi&#x00F3;n, la colaboraci&#x00F3;n con las familias, la expresi&#x00F3;n art&#x00ED;stica, el juego, las relaciones con la naturaleza y el conocimiento el mundo, la investigaci&#x00F3;n, el aprendizaje significativo, la participaci&#x00F3;n y la cooperaci&#x00F3;n, los ambientes, rincones y talleres, al aprendizaje servicio, una evaluaci&#x00F3;n inclusiva, la documentaci&#x00F3;n, etc. Es decir, apuestan por una acci&#x00F3;n did&#x00E1;ctica diferente y una evaluaci&#x00F3;n alternativa capaz de &#x201C;establecer otras formas de ser, pensar, hacer y vivir&#x201D; (p. 136).</p>
<p>Finalmente, en el ep&#x00ED;logo, las autoras retoman el debate de fondo del libro y presentan un reto tan may&#x00FA;sculo como necesario. Ya que</p>
<disp-quote>
<p>deber&#x00ED;a ampliarse la perspectiva de an&#x00E1;lisis del hecho educativo porque no tiene sentido que se produzca el aprendizaje si este no est&#x00E1; al servicio del bien de la comunidad y de la convivencia; o que atienda &#x00FA;nicamente al bienestar personal, sin entender que los seres humanos y no humanos somos inter y ecodependientes y que es necesario ense&#x00F1;ar como si, realmente, vivi&#x00E9;semos ya en otro mundo posible (p. 221).</p>
</disp-quote>
<p>Me parece un horizonte tan necesario como bonito el que plantea este libro. Un libro altamente recomendable a todas las personas interesadas en la educaci&#x00F3;n.</p>
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<article-id pub-id-type="publisher-id">teri.31863</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.14201/teri.31863</article-id>
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<subject>Rese&#x00F1;as</subject>
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<article-title>Aguasanta Regalado, M. E. (2023). <italic>La infancia ante las series de televisi&#x00F3;n</italic>. Calambur, 120 pp.</article-title>
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<surname>Marin Suelves</surname>
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<product product-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Aguasanta Regalado</surname> <given-names>M. E.</given-names></name></person-group> (<year>2023</year>). <source>La infancia ante las series de televisi&#x00F3;n</source>. <publisher-name>Calambur</publisher-name>, <size units="pages">120 pp.</size></product>
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<copyright-statement>&#x00A9; 2024 Ediciones Universidad de Salamanca</copyright-statement>
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<license-p>Esta obra est&#x00E1; bajo una licencia internacional Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 4.0 International</license-p>
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<p>Las series de televisi&#x00F3;n nos acompa&#x00F1;an en nuestra infancia, son parte de nuestro pasado y en cierta manera influyen en c&#x00F3;mo y qui&#x00E9;nes somos, es decir, en algo tan relevante como nuestra propia identidad. Pero su impacto va mucho m&#x00E1;s all&#x00E1; porque adem&#x00E1;s forman parte de las se&#x00F1;as de identidad de cada generaci&#x00F3;n y del imaginario colectivo.</p>
<p>Para una ni&#x00F1;a nacida en los ochenta como yo inevitablemente la lectura de este libro me ha transportado a otro tiempo en el que, junto a mis hermanos, disfrutaba en casa de mi abuela de Barrio S&#x00E9;samo, Los diminutos, El inspector Gadget o Dragones y mazmorras.</p>
<p>Dependiendo de la edad del lector que se zambulla entre estas p&#x00E1;ginas volver&#x00E1; a un pasado diferente, pero la fotograf&#x00ED;a mental evocar&#x00E1;, con total probabilidad, recuerdos similares si est&#x00E1;n vinculados a la infancia y la televisi&#x00F3;n.</p>
<p>De hecho, d&#x00E9;cadas despu&#x00E9;s de aquellas experiencias, basta con o&#x00ED;r las primeras notas de la melod&#x00ED;a de inicio de aquellas series para revivir con claridad el pasado. Estas vivencias parecen compartidas entre diferentes generaciones, aunque la sinton&#x00ED;a de nuestra vida sea distinta.</p>
<p>Ahora, las series de dibujos analizadas en este libro me son familiares por mi rol como madre y como investigadora implicada en proyectos centrados en la primera infancia, por ello puedo afirmar que el an&#x00E1;lisis realizado resulta muy pertinente.</p>
<p>El libro <italic>La infancia ante las series de televisi&#x00F3;n</italic>, cuya autora es Miriam E. Aguasanta, se estructura en tres grandes apartados: presentaci&#x00F3;n, nudo y desenlace, junto a un pr&#x00F3;logo escrito por Alfonso Gutierrez Mart&#x00ED;n de la Universidad de Valladolid, y un ep&#x00ED;logo firmado por Isabel Mar&#x00ED;a Gallardo, Jos&#x00E9; Eliseo Valle y &#x00C1;ngel San Mart&#x00ED;n, todos ellos miembros del Departamento de Did&#x00E1;ctica y Organizaci&#x00F3;n Escolar de la Universitat de Val&#x00E8;ncia y del grupo de investigaci&#x00F3;n CRIE.</p>
<p>La presentaci&#x00F3;n se dedica al significado, las relaciones y las influencias de las narrativas digitales con la infancia y la identidad, lo que ocupa no m&#x00E1;s de una treintena de p&#x00E1;ginas. En el nudo se profundiza en el proceso investigativo llevado a cabo, estableciendo qu&#x00E9; series son objeto de estudio, c&#x00F3;mo se procedi&#x00F3; a la selecci&#x00F3;n de los cap&#x00ED;tulos, o el an&#x00E1;lisis realizado en base a diferentes variables en coherencia con la visibilizaci&#x00F3;n de las diversidades y la lucha frente a la perpetuaci&#x00F3;n de estereotipos y prejuicios. Mientras que en el desenlace la autora transita entre la teor&#x00ED;a, la normativa y presenta una propuesta para pasar a la acci&#x00F3;n.</p>
<p>Los objetivos fundamentales de la obra son concienciar del peso que tiene la televisi&#x00F3;n en la transformaci&#x00F3;n de la cultura; actuar para combatir las acciones que oprimen a la infancia desde las pantallas; reducir las brechas existentes y acercar a todos los integrantes del aula fomentando la multiculturalidad; ofrecer una propuesta para trabajar la inclusi&#x00F3;n de la diversidad cultural a trav&#x00E9;s de un material construido desde el reconocimiento, la visibilidad y la aceptaci&#x00F3;n de la diversidad como elemento enriquecedor; y reflexionar sobre las narrativas digitales descubriendo los estereotipos que se reproducen y las nuevas formas de representar la sociedad.</p>
<p>En las p&#x00E1;ginas que conforman este texto se intuye el car&#x00E1;cter y compromiso de la autora, y tambi&#x00E9;n, por qu&#x00E9; no decirlo, la lucha ante unas producciones en las que dif&#x00ED;cilmente se ha visto representada. El proceso en espiral se evidencia al ver c&#x00F3;mo la autora entreteje conocimiento cient&#x00ED;fico y experiencia, cotidianidad y novedad en sus hallazgos.</p>
<p>Esta joven Doctora en Educaci&#x00F3;n realiza una aproximaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica, honesta y valiente a cuestiones clave como la transmisi&#x00F3;n de valores, la perpetuaci&#x00F3;n de estereotipos o la falta de visibilizaci&#x00F3;n de la diversidad en las series de televisi&#x00F3;n infantiles. Cuestiones sobre las que merece la pena trabajar para la transformaci&#x00F3;n y la construcci&#x00F3;n del conocimiento y el futuro. Un futuro que queremos enmarcado en una sociedad justa, equitativa, democr&#x00E1;tica e inclusiva, en la que los Derechos de los ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as se respeten y se cuiden desde diferentes instancias, incluida la televisi&#x00F3;n.</p>
<p>La originalidad del texto viene dada por la tem&#x00E1;tica abordada, la estructuraci&#x00F3;n del &#x00ED;ndice del relato, el uso de la imagen a trav&#x00E9;s de todo el texto, las propuestas ofrecidas para avanzar de la reflexi&#x00F3;n a la acci&#x00F3;n en el aula de Educaci&#x00F3;n Infantil, as&#x00ED; como por la variedad de fuentes utilizadas y el listado de pel&#x00ED;culas y v&#x00ED;deos ofrecido.</p>
<p>Esta obra se deriva del desarrollo y conclusiones de una tesis doctoral, y se centra en dar respuesta a preguntas de gran calado social como: &#x00BF;qu&#x00E9; contenidos televisivos captan la atenci&#x00F3;n de los infantes?, &#x00BF;c&#x00F3;mo se entretienen los m&#x00E1;s peque&#x00F1;os de la casa?, &#x00BF;debemos suponer que la programaci&#x00F3;n en horario infantil es neutra y no reproduce estructuras sociales concretas?, &#x00BF;qu&#x00E9; promueven y validan los productos audiovisuales que consumen ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as en la primera infancia?, &#x00BF;qu&#x00E9; impacto tiene la televisi&#x00F3;n en la transformaci&#x00F3;n de la cultura?, &#x00BF;se ven representadas una o varias culturas?, &#x00BF;qu&#x00E9; relaci&#x00F3;n existe o c&#x00F3;mo se relaciona la infancia con la televisi&#x00F3;n hoy en d&#x00ED;a?, &#x00BF;de qu&#x00E9; manera influye el consumo televisivo en la formaci&#x00F3;n de la identidad de los menores?, &#x00BF;qu&#x00E9; estereotipos se perpet&#x00FA;an a trav&#x00E9;s de los dibujos animados?, o &#x00BF;qu&#x00E9; representaci&#x00F3;n se impone de la ni&#x00F1;a y la mujer en las narrativas digitales analizadas o de las diversidades, tantas veces olvidadas?</p>
<p>Este libro tiene un valor a&#x00F1;adido, porque adem&#x00E1;s invita a plantearse otras cuestiones para seguir investigando, avanzando, analizando, reflexionando y compartiendo. En definitiva, construyendo alternativas con el alumnado de Infantil, con las familias, con los futuros docentes en las aulas de las facultades o con docentes comprometidos.</p>
<p>Reconozco que tras esta lectura soy m&#x00E1;s consciente del poder de los medios, la imagen y los contenidos producidos para el p&#x00FA;blico infantil. Sin duda, a partir de ahora estar&#x00E9; m&#x00E1;s atenta al consumo que mis hijas hacen de la televisi&#x00F3;n y otros medios y, aunque me quede mucho por aprender, creo que ahora estoy m&#x00E1;s preparada para acompa&#x00F1;arlas y afrontar el reto de la educaci&#x00F3;n medi&#x00E1;tica, que tanta falta nos hace en los tiempos que corren. Tiempos de revoluci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica constante, en los que la exposici&#x00F3;n de menores a pantallas preocupa sobremanera y, sin embargo, en el d&#x00ED;a a d&#x00ED;a todos hemos podido observar a ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as en diferentes contextos consumiendo series, como las analizadas, en diferentes dispositivos.</p>
<p>Como investigadores, como padres y como ciudadanos nos encontramos ante una obra sencilla de leer, clara, directa y con un especial esmero puesto en su redacci&#x00F3;n, en la que se compagina informaci&#x00F3;n accesible y de diversas fuentes.</p>
<p>Por tanto, la relevancia de la obra que tengo delante parece incuestionable desde un punto de vista profesional, como docente e investigadora, y tambi&#x00E9;n personal, como ni&#x00F1;a que fui y madre que soy.</p>
<p>En definitiva, la obra titulada La infancia ante las series de televisi&#x00F3;n, es una lectura que puede resultar muy interesante para futuros profesionales de la educaci&#x00F3;n, docentes en activo, familias, para investigadores o cualquier persona interesada en la educaci&#x00F3;n medi&#x00E1;tica, las representaciones sociales, la infancia y la ciudadan&#x00ED;a.</p>
<p>Por todos los motivos expuestos en estas l&#x00ED;neas los animo a leer este libro, que ha sido recientemente publicado en doble formato, papel y digital, por la editorial Calambur.</p>
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