ISSN: 0210-1696
DOI: https://doi.org/10.14201/scero.32251

HABILIDADES PRAGMÁTICAS EN LA POBLACIÓN CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA: UNA EVALUACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Pragmatic Skills in the Population with Autism Spectrum Disorder: An Assessment from a Gender Perspective

Esther Moraleda Sepúlveda1

Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Psicología. España

esmora01@ucm.es

https://orcid.org/0000-0001-5486-9455

Patricia Chaves Herraiz

Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Psicología. España

patcha01@ucm.es

https://orcid.org/0009-0000-7094-9535

Patricia López Resa

Universidad de Castilla-La Mancha. Facultad de Ciencias de la Salud. España

Patricia.lopezresa@uclm.es

http://orcid.org/0000-0001-6789-1723

Recepción: 22 de octubre de 2024

Aceptación: 20 de mayo de 2025

RESUMEN: El trastorno del espectro autista es una condición del neurodesarrollo donde se ven afectadas diversas áreas como la comunicación social y los comportamientos repetitivos. En dichas áreas se han mostrado diferencias sintomatológicas en personas con trastorno del espectro autista en función del género. Por ello, el objetivo de este estudio es analizar y comparar las habilidades pragmáticas en niños y adolescentes con TEA Gado 1 en función del género con la finalidad de conocer si existen diferencias entre ellos. En este estudio se analizó la competencia pragmática en una muestra formada por 60 participantes, donde se realizó una comparación de las puntuaciones obtenidas por los niños con TEA (n = 29) y las niñas con TEA (n = 31). Los resultados mostraron diferencias significativas entre ambos grupos, otorgando una discrepancia entre las habilidades pragmáticas que poseen los niños y las niñas con TEA Grado 1. Los resultados han puesto de manifiesto que el grupo de niñas con TEA presentaban mejores habilidades pragmáticas generales que el grupo de niños con TEA, aunque en algunas habilidades los niños han obtenido mayores puntuaciones. No obstante, la falta de estudios lingüísticos en relación con la perspectiva de género hace que seguir indagando e investigando en la presente línea sea una necesidad indispensable.

PALABRAS CLAVE: Trastorno del espectro autista (TEA); habilidades pragmáticas; infradiagnóstico; comunicación; género.

ABSTRACT: Autism Spectrum Disorder (ASD) is a neurodevelopmental condition that affects various areas such as social communication and repetitive behaviors. In these areas, there have been observed symptomatic differences in individuals with ASD based on gender. Therefore, the objective of this study is to analyze and compare the pragmatic skills of boys and girls with Level 1 ASD in terms of gender to determine if there are any differences between them. In this study, pragmatic competence was analyzed in a sample of 60 participants, with a comparison made between the scores of boys with ASD (n = 29) and girls with ASD (n = 31). The results showed significant differences between the two groups, revealing a discrepancy in the pragmatic skills of boys and girls with Level 1 ASD. The findings highlighted that the group of girls with ASD exhibited better overall pragmatic skills than the group of boys with ASD, although in some areas, boys scored higher. However, the lack of linguistic studies regarding gender perspective makes further investigation into this topic an essential necessity.

KEYWORDS: Austism Spectrum Disorder (ASD); pragmatic skills; underdiagnosis; communication; gender.

1. Introducción

El trastorno del espectro autista, en adelante TEA, se define como una condición de neurodesarrollo que se caracteriza por déficits en la comunicación social, así como la presencia de intereses restringidos y comportamientos repetitivos (APA, 2013, 2022; Hodges et al., 2020).

Históricamente, el TEA ha sido considerado como un trastorno predominante en la población masculina (Reynoso et al., 2017), con una prevalencia cuatro veces mayor en hombres que en mujeres (Conlon et al., 2019; Lord et al., 2018), aunque otros estudios más recientes sitúan la proporción en 4:2 (Zeidan et al., 2022). No obstante, los estudios realizados en la última década sugieren que las niñas y las mujeres con TEA han recibido poca atención por parte de la comunidad científica y de la sociedad en general (Chester, 2019). A este respecto, autores como Conlon et al. (2019) o Cho et al. (2023) han sugerido la existencia de un infradiagnóstico en los trastornos del neurodesarrollo en la población femenina. Esto podría deberse, tal y como afirma Sandoval (2002), a que los criterios diagnósticos podrían estar principalmente basados en los síntomas más frecuentes encontrados en la población masculina, probablemente a consecuencia del camuflaje de dichos síntomas en la población femenina (Baron-Cohen, 2002). En este sentido, el hecho de que no se tengan en cuenta las diferencias entre géneros a la hora de realizar la evaluación y el diagnóstico (Tunç et al., 2021) hace que la sintomatología presentada en las mujeres deba ser más severa para que estas reciban un diagnóstico (Rojas et al., 2019). Por ende, para que una niña con TEA reciba un diagnóstico debe presentar un núcleo sintomatológico más grave que un niño (Baron-Cohen, 2002).

Todo esto ha llevado a distintos autores a centrar sus esfuerzos en el estudio del TEA en función del género, especialmente en los últimos años, donde se ha comenzado a realizar estudios que evalúan la competencia pragmática en este campo. A nivel más general, uno de ellos es la investigación llevada a cabo por Van Wjingaarden-Cremers et al. (2014), que llegaron a la conclusión de que las niñas con TEA tienen mejor juego imaginativo, así como más intereses sociales en comparación con los niños con TEA, por lo que dichas características podrán enmascarar su TEA. Por su parte, Conlon et al. (2019), en su estudio, proponen que las manifestaciones sintomáticas en mujeres tienden a ser más sutiles y, por consiguiente, pasan desapercibidas. En este caso, compararon la producción narrativa de niñas y niños con TEA utilizando transcripciones del Instrumento de Expresión, Recepción y Recuerdo de Narrativa (Bishop, 2004) entre niñas y niños de 8 años emparejados en género, puntuaciones de lenguaje básico y cociente intelectual no verbal. Los autores encontraron que, si bien las puntuaciones promedio de comprensión del lenguaje estaban dentro del rango promedio, un análisis detallado del lenguaje reveló que las niñas con TEA contaban historias más coherentes y completas en comparación con los niños con TEA. Estas chicas también fueron mejores para mantener el enfoque central de la historia e incluyeron más detalles descriptivos.

Hay varios factores que pueden contribuir al surgimiento de diferencias de género en las características pragmáticas. Los marcadores pragmáticos del lenguaje pueden ser un indicativo de las habilidades sociales percibidas (Parish-Morris et al., 2017). Una hipótesis es que niños y adolescentes, hombres y mujeres, son socializados de manera diferente por la cultura que los rodea, los maestros y sus padres (Bussey y Bandura, 1999; Carter, 2014). Las niñas pueden experimentar mayores expectativas de comunicación social, lo que resulta en mayores habilidades pragmáticas, además de experimentar presión para tener un círculo social más grande (Dean et al., 2014; Rose y Rudolph, 2006). Es posible que las amistades de las mujeres también sean más complejas que las de los hombres y, por lo tanto, las mujeres con TEA puedan experimentar más dificultades para manejar estas relaciones (Archer y Coyne, 2005).

De forma más específica, diversos estudios (Conlon et al., 2019) han informado de una amplia variabilidad de alteraciones comunicativas como dificultades para comprender, realizar inferencias, dificultades en la coherencia pragmática o dificultades en las interacciones sociales entre otras (Sturrock et al., 2021). Con relación a la pragmática enunciativa, se ha observado que las niñas con TEA usan más palabras para describir los estados de ánimo que los niños con TEA (Baron-Cohen, 2002) y tienen más dificultades para emplear las habilidades de teoría de la mente de forma espontánea (Rosello et al., 2020). En cuanto a la pragmática interactiva, algunos estudios han informado de que tanto las niñas como los niños con TEA tienen dificultades para mantener sus interacciones y tienden a hablar sobre sus principales fuentes de interés, encontrando así dificultades persistentes en la progresión temática y en la realización de las inferencias (Sturrock et al., 2020). Por último, respecto a la pragmática textual, diversos autores sugieren que las diferencias más significativas se encuentran en la superestructura y la macroestructura (Groen et al., 2008). Por ello, parece que la calidad de las narraciones se ve alterada por la estructura global, afectando a la coherencia y la cohesión ya que las personas con TEA tienden a centrarse en los detalles, olvidándose de seguir un orden lógico (Norbury et al., 2014).

En cuanto a las diferencias de género en el comportamiento narrativo, los resultados son inconsistentes (Klann-Delius, 2015). Hombres y mujeres son similares en muchos aspectos de la competencia narrativa. Sin embargo, las mujeres tienden a producir narrativas más largas y ligeramente más coherentes y cohesionadas, y utilizan más recursos evaluativos como el discurso de los personajes, los modificadores o los intensificadores (Buckner y Fivush, 1998; Ely et al., 1995; Schmidlin, 1999). En este sentido, estudios más actuales como los de Conlon et al. (2019) y Sturrock et al. (2020) informaron que las mujeres generan representaciones más elaboradas que los hombres con TEA y, además, muestran mejores habilidades para contar elementos destacados de la narración.

Se han encontrado, además, algunos estudios que han abordado las características comunicativas en función del grado de severidad del TEA. Por ejemplo, el trabajo realizado por Nishimura et al. (2023) concluyó que la población femenina con TEA Grado 1 (habilidades cognitivas que suelen estar dentro del rango normal) superaba el rendimiento de la población masculina en habilidades comunicativas mientras que la población femenina con Grado 3 (TEA con necesidad de apoyo muy sustancial) presentaban habilidades comunicativas menos desarrolladas. Por su parte, Burton et al. (2020), al comparar niñas y niños con TEA Grado 1, encontraron que las niñas obtenían puntuaciones significativamente más bajas que los niños en el área de comunicación social. Así mismo, Miniscalco y Carlsson (2022) encontraron, al estudiar 6 casos de TEA, que tanto los niños con competencia comunicativa funcional (Grado 1) como aquellos no verbales (Grado 3) presentaron un desarrollo comunicativo estable en el tiempo, aunque los niños con TEA Grado 3 presentaban más dificultades comunicativas.

Por todo esto, el objetivo del presente estudio es analizar y comparar las habilidades pragmáticas en niños y adolescentes con TEA Grado 1 en función del género.

2. Método

2.1. Participantes

En este estudio participaron 60 personas (29 niños y 31 niñas), con edades comprendidas entre 6 y 14 años con una edad media de 11.4 años (DT = 2.59), todos con diagnóstico de TEA Grado 1 confirmado por un médico especialista, en este caso, neurólogo o psiquiatra. Los 60 participantes fueron repartidos en dos grupos en función del género. El primer grupo estuvo formado por 29 hombres con una edad media de 11.2 años (DT = 2.40) mientras que el segundo grupo estuvo formado por 31 mujeres con una edad media de 11.6 años (DT = 2.81). No aparecieron diferencias significativas en función de la edad (p > .05).

Todos los participantes presentaron un cociente intelectual (CI) que variaba entre 90 y 110 valorado con la adaptación española de la Escala de Inteligencia Wechsler para niños y adolescentes (WISC-IV, Wechsler y Corral, 2015). Específicamente, el grupo de varones con TEA presentó un CI medio de 100 (DT = 5.96) y el grupo de mujeres con TEA presentó un CI medio de 104 (D T= 4.23), lo que tampoco se tradujo en diferencias intelectuales entre los grupos (p > .05).

2.2. Instrumento

Para delimitar las habilidades pragmáticas que presentan las personas con TEA que participaron en este estudio, se empleó el módulo de pragmática de la “Batería de Lenguaje Objetiva y Criterial” en su versión completa (BLOC- C; Puyuelo et al., 2007). Esta herramienta está orientada a la población con edades comprendidas entre 5 y 14 años. El módulo de pragmática cuenta con 13 bloques y valora aspectos sobre saludos y despedidas, reclamar la atención, ruego, concesión y negar permiso, demandas de información específica, demandas de confirmación o negación, pronombres “quién/qué/dónde/cuándo/de quién/por qué/cómo”, hacer comentarios, mostrar aprobación y desaprobación, requerimientos directos e indirectos de acción y protestas. La elección de esta prueba estuvo justificada por ser uno de los pocos instrumentos con resultados cuantitativos que evalúa la pragmática apoyada en contenido visual y que está adaptado a poblaciones especiales (Puyuelo et al., 2007).

2.3. Procedimiento

Respecto a la recogida de datos, se contactó en primer lugar con múltiples familias con la finalidad de determinar si estarían interesadas en la participación en el presente estudio. A las familias se les facilitó toda la información para la participación en el proyecto, donde se explicaba el alcance del estudio, intentando así resolver las dudas que pudieran surgir.

Con respecto a esto, resultó imprescindible establecer un encuentro donde los investigadores se reunieron con los participantes, referentes (tutor legal) y profesionales implicados en la intervención terapéutica, con la finalidad de mitigar todas las dudas existentes, asegurándonos una comprensión del estudio, así como explicar la importancia de su participación, dándoles la capacidad de decisión y, por ende, garantizar su libre y consciente participación.

La selección de los participantes para este estudio se tuvo en cuenta siguiendo varios criterios de inclusión: 1) contar con un diagnóstico TEA Grado 1 realizado por un especialista; 2) tener una edad cronológica comprendida entre 6 y 14 años; y 3) hablar como lengua materna el español. Por el contrario, los criterios de exclusión son: 1) sujetos que presenten un diagnóstico de TEA con Grado 2 o Grado 3; 2) sujetos menores de 6 años, o en su defecto, mayores de 14 años; y 3) personas cuya lengua materna no es el español. Aquellos participantes cuyos diagnósticos fueron realizados conforme al DSM-IV (APA, 1994) y que contaban con diagnósticos de TEA de alto funcionamiento o síndrome de Asperger fueron considerados como TEA Grado 1 de acuerdo a la actualización diagnóstica que recoge el DSM-5 (APA, 2013).

Después que los participantes y sus familias aceptaron y firmaron el consentimiento informado, se concertó una fecha para administrar la prueba de evaluación. El consentimiento debía ser firmado por el padre/madre/tutor legal en representación del menor de edad. Para realizar la evaluación, se acordaron sesiones individuales de 30 minutos.

El presente estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación Social de la UCLM con código CAU-683200-X6H7. Asimismo, se ajusta a las disposiciones recogidas en la Declaración de Helsinki sobre los principios éticos de la investigación con seres humanos ya que se tiene en cuenta la legislación española vigente.

2.4. Análisis estadísticos

En primer lugar, se realizó un análisis exploratorio de las variables mediante el programa estadístico SPSS 28.0. Dado que todas ellas eran cuantitativas, se analizó la distribución de frecuencias, las medidas de tendencia central (media, moda, mediana y media recortada al 5 %), las medidas de variabilidad (varianza, desviación típica, máximo y mínimo, rango y amplitud intercuartílica), estadísticos de forma (asimetría y curtosis) y representaciones gráficas (histograma y diagrama de cajas y bigotes). Seguidamente, se realizó el estudio de la normalidad de la distribución mediante las pruebas de Kolmogorov-Smirnov y Levene con el nivel de significación de Lilliefors, dado que la muestra excedía los 50 participantes. Todas las variables resultaron ser paramétricas (p > 0.05). Para continuar, se procedió a estudiar si se producían diferencias significativas en función del género en las variables estudiadas. Así, dado que se trata de variables de intervalo con distribución normal se empleó la prueba t de Student de muestras independientes.

3. Resultado

El análisis de la prueba empleada ha permitido evidenciar que las niñas con TEA Grado 1 presentan un perfil de competencia pragmática distinto al encontrado en el grupo de niños con TEA Grado 1, llegando a los resultados que se exponen a continuación. En términos generales, los resultados han puesto de manifiesto que el grupo de niñas presentaban mejores habilidades pragmáticas generales que el grupo de niños, con diferencias significativas entre ambos [t (58) = 6.13, p < .001) cuando se comparan las medias de las diferentes subpruebas. Sin embargo, el análisis de los ítems (Puyuelo et al., 2007) ha evidenciado la existencia de un perfil de competencia pragmática no homogéneo y que difiere en función del género. Estos datos pueden consultarse en la Tabla 1.

TABLA 1. Puntuaciones medias de los subítems del módulo de pragmática BLOC-C

   

Mujeres

Hombres

BLOC

B1. Saludos y despedidas

9.61 (0.919)

6.52 (2.05)

B2. Reclamar la atención

9.45 (1.12)

7.00 (1.58)

B3. Ruego/concesión/negar permiso

9.35 (1.31)

5.52 (2.34)

B4. Demandas de información específica

7.32 (3.78)

4.90 (1.57)

B5. Demanda de confirmación o negación

9.48 (0.811)

5.76 (1.83)

B6. Quién/qué

9.35 (1.33)

5.90 (1.70)

B7. Dónde/cuándo

9.55 (0.810)

6.03 (1.80)

B8. De quién

9.29 (1.01)

5.83 (1.61)

B9. Por qué/cómo

9.45 (1.15)

6.59 (1.80)

B10. Hacer comentarios, mostrar aprobación y desaprobación

1.71 (1.99)

3.21 (2.01)

B11. Requerimientos directos de acción

1.77 (2.01)

4.69 (3.01)

B12. Requerimientos indirectos de acción

1.48 (1.69)

4.00 (2.85)

B13. Protestas

1.65 (1.52)

3.41 (2.29)

Los valores que se aportan son las medias estadísticas.

*Desviaciones típicas entre paréntesis.

El grupo formado por las niñas con TEA obtuvo mejores puntuaciones de forma significativa en la realización de saludos y despedidas [t (58) = 7.64, p < 0.01]; reclamar la atención [t (58) = 6.96, p < 0.01]; ruego, concesión y negación de permiso [t (58) = 7.91, p < 0.01]; demandas de información específica [t (58) = 3.21, p < 0.01]; demandas de confirmación y negación [t (58) = 10.33, p < 0.01]; formulación de preguntas con quién y qué [t (58) = 8.81, p < 0.01]; formulación de preguntas con dónde y cuándo [t (58) = 9.85, p < 0.01]; formulación de preguntas con de quién [t (58) = 10.08, p < 0.01], y formulación de preguntas con por qué y cómo [t (58) = 7.39, p < 0.01].

Por su parte, el grupo formado por niños con TEA presentó mejores puntuaciones de forma significativa en la realización de comentarios y mostrar aprobación y desaprobación [t (58) = -2.90, p = 0.005], realización de requerimientos directos de acción [t (58) = -4.43, p < 0.01], realización de requerimientos indirectos de acción [t (58) = -4.19, p < 0.01] y en protestas [t (58) = -3.55, p < 0.01] (Figura 1).

FIGURA 1. Puntuaciones medias obtenidas en los subítems de pragmática

4. Discusión

El objetivo de este trabajo se centró en analizar si existían diferencias en las habilidades pragmáticas entre la población masculina y la femenina con TEA Grado 1. Dicha cuestión fue planteada considerando aquellos estudios que sostienen que la diferencia existente en la prevalencia podría deberse a un infradiagnóstico en las mujeres al no haberse tenido en cuenta sus características sintomatológicas.

Así, los resultados han mostrado que las niñas con TEA Grado 1 presentan mejores habilidades pragmáticas en comparación a los niños con TEA Grado 1, en la línea de otros estudios. Parece, por tanto, que, en las etapas iniciales, las niñas presentan mejores habilidades lingüísticas funcionales (Reindal et al., 2023), mostrando un enmascaramiento de sus dificultades de comunicación social con la finalidad de evitar la detección de sus dificultades (Cola et al., 2022). En esta línea, Kauschke et al. (2016) argumentan que las niñas utilizan un discurso más colaborativo y tienden a verbalizar más los estados mentales e internos que los niños. Asimismo, Sturrock et al. (2020) y Conlon et al. (2019), en sus estudios, examinaron las diferencias de género y los resultados mostraron que las niñas con TEA tenían mejores habilidades pragmáticas que los niños con TEA ya que presentaban mayores habilidades en la comunicación social. Boorse et al. (2019) investigaron las diferencias de sexo en la frecuencia de otros términos de referencia mental como “pensar” y “saber” en una tarea de narración durante el Módulo 3 de la prueba ADOS-2. Los autores informaron un efecto principal para el sexo donde las niñas con TEA usaron más palabras de términos mentalistas que los niños con TEA. Sin embargo, existen otros estudios, como el de Tillmann et al. (2018) o Van Wijngaarden-Cremers et al. (2014), que concluyen que no existen diferencias significativas entre ambos grupos. Estas discrepancias podrían deberse a la infrarrepresentación de las mujeres en el estudio, ya que, en la mayoría de los estudios, el grupo de mujeres no supera las 15 participantes.

De forma específica, los resultados obtenidos en este estudio informaron de una mayor puntuación por parte del grupo de mujeres con TEA Grado 1 en el uso de saludos y despedidas, reclamar la atención, ruego, concesión y negación de permiso, demandas de información específica, demandas de confirmación y negación, formulación de preguntas con quién y qué, formulación de preguntas con dónde y cuándo, formulación de preguntas con de quién y formulación de preguntas con por qué y cómo. Con relación al ítem de saludos y despedidas, algunos estudios han evidenciado que las mujeres obtienen mayores puntuaciones en la apelación fática (Torske et al., 2018), lo que podría explicar que las niñas que participaron en nuestro estudio tuvieran mejores puntuaciones en aquellos ítems relacionados con el canal comunicativo como la realización de saludos y despedidas o de demandas atencionales. En la misma línea, Conlon et al. (2019) enfatizan que las niñas con TEA Grado 1 obtienen mejores habilidades conversacionales que los niños con TEA Grado 1. No obstante, esto contrasta con los estudios de Chouinard et al. (2019), donde se observa que las niñas con TEA Grado 1 y las niñas sin TEA son más similares entre sí al compararlas con los niños con TEA Grado 1 y las niñas sin TEA. Esto puede ser considerado un indicador de que las niñas con TEA Grado 1 obtienen mejores puntuaciones al compensar sus dificultades sociales, presentando así un mayor autocontrol ante los actos comunicativos.

Respecto al ruego, la concesión o la negación de permiso, estudios como el llevado a cabo por Torske et al. (2018) han evidenciado que las mujeres con TEA presentan una mayor correlación entre su comunicación social y el conocimiento sobre su propio lenguaje, hecho que puede relacionarse con un mayor uso de fórmulas de cortesía de forma contextualizada. Parece que las mujeres son más propensas a usar formas educadas del lenguaje (Ladegaard y Bleses, 2003). Por su parte, el trabajo realizado por May et al. (2014) no encontró diferencias en la población con TEA en función del género. Sin embargo, si bien este estudio tuvo como objetivo comparar la sintomatología nuclear del TEA en función del género, no estudió en profundidad la pragmática, hecho que podría explicar que no encontraran diferencias a nivel comunicativo.

Siguiendo con las demandas de información, confirmación o negación, algunos autores han hipotetizado que un mejor rendimiento en tareas que midan estas habilidades por parte de las mujeres con TEA en comparación con los hombres puede deberse a la relación de la comunicación con la teoría de la mente (Torske et al., 2018). En este sentido, parece que la presencia de mejores habilidades de teoría de la mente implicaría una mejor capacidad por parte de las mujeres con TEA para ponerse en el lugar del otro, facilitando así la realización de demandas de información (Norbury y Bishop, 2003). Sin embargo, y dado que este estudio no valoró las habilidades de teoría de la mente, no podemos extraer conclusiones al respecto.

Con relación a un mejor uso de partículas interrogativas por parte de las mujeres con TEA, algunos estudios han sugerido que las mujeres con TEA Grado 1 parecen presentar una mayor capacidad de atención conjunta y de pragmática interactiva al compararla con los hombres con TEA Grado 1 (Hartley y Sikora, 2009). Esto podría explicar el hecho de que las mujeres, al interesarse más por el interlocutor, hagan un mayor uso de estas partículas. En este sentido, Maccoby (2002) sugirió que las habilidades pragmáticas juegan un papel más relevante en las mujeres ya que las relaciones con sus iguales presentan más expectativas de conversación, donde entra en juego el uso partículas interrogativas para mantener un diálogo bidireccional (Dean et al., 2014).

Por el contrario, nuestros resultados informaron que los niños con TEA Grado 1 presentaban mejores habilidades en hacer comentarios, mostrar aprobación y desaprobación, requerimientos directos de acción, requerimientos indirectos de acción y protestas, en la línea de otros trabajos. A grandes rasgos, las investigaciones sobre comunicación en TEA informan que los niños con TEA presentan menos dificultades. Por ejemplo, en relación con estas habilidades, algunas investigaciones han informado, en sintonía con nuestros resultados, que los hombres presentan un rendimiento mejor dado que estas se desarrollan en etapas posteriores donde las mujeres con TEA Grado 1 evidencian más rasgos autistas (Wood‐Downie et al., 2021). Asimismo, Ladegaard y Bleses (2003) concluyen que los hombres son más propensos a dar órdenes o instrucciones. Esto sucede debido a que, según Wood-Downie et al. (2021), las estrategias de camuflaje solo servirían para las primeras etapas cuando la comunicación social no es tan compleja. Parece, por tanto, que los hombres con TEA Grado 1 pueden tener mejores habilidades en dichos aspectos debido a que las mujeres con TEA Grado 1 tienen una mayor autoconciencia crítica (Sturrock et al., 2020). Así mismo, algunos estudios han informado de una correlación entre la aparición o no de ecolalias y la habilidad comunicativa. Por ejemplo, los trabajos de McFayden et al. (2020) informaron de una menor tendencia por parte de las mujeres con TEA a mostrar conductas estereotipadas como las ecolalias en comparación con los hombres, lo que podría explicar que los niños y los adolescentes con TEA de nuestra muestra obtuvieran mejores puntuaciones en las habilidades anteriormente mencionadas.

Evaluar el componente pragmático del lenguaje es un proceso complejo que puede conllevar ciertas limitaciones. Norbury et al. (2014) discutieron las fortalezas y las debilidades tanto de la evaluación directa como de la observación naturalista de este componente. Las evaluaciones directas son tareas estandarizadas completadas por un niño que miden su capacidad para comprender expresiones figurativas, por ejemplo, mientras que la observación naturalista implica evaluar interacciones y conversaciones entre personas con TEA y el observador o sus padres. Las evaluaciones directas a menudo permiten datos más concretos; sin embargo, la pragmática, por definición, se basa en el contexto y varía entre culturas, incluidas las normas del discurso como tomar turnos, el contacto visual y el uso del humor, lo que afecta la generalización de los hallazgos actuales (Norbury et al., 2014).

Este estudio presenta algunas limitaciones que deben ser tenidas en cuenta. En primer lugar, se han podido provocar amenazas a la validez externa y, por ende, se ve alterada la capacidad de generalizar dichos resultados por el presente tamaño de la muestra. Sin embargo, el hecho de que los diagnósticos de chicas con TEA Grado 1 son todavía limitados dificulta poder disponer de un tamaño muestral mayor. En segundo lugar, se pueden observar amenazas a la validez de constructo ya que no se han encontrado otros estudios que usen la batería del BLOC como herramienta de evaluación para hacer una distinción de las habilidades pragmáticas entre chicos y chicas con TEA Grado 1. Por último, cabe destacar que el presente estudio no ha permitido comparar todas las áreas que forman parte de la pragmática. Sin embargo, sí se han obtenido numerosas diferencias significativas en función del género, por lo que sería una buena línea de investigación corroborar si las diferencias se dan en todas las áreas pragmáticas, examinándolas de forma exhaustiva.

Por todo lo mencionado, nuestros datos parecen sugerir que existen diferencias en el rendimiento al comparar las habilidades pragmáticas en ambos grupos, siguiendo otros estudios realizados recientemente (Den Hartog et al., 2023). Sin embargo, la falta de evidencia científica sólida comparando ambos géneros con dicho diagnóstico, principalmente en estudios en castellano, hace que seguir indagando e investigando en esta línea sea primordial. Es por ello que, en futuras líneas de investigación, sería interesante estudiar de forma más amplia y extensa, empleando métodos cualitativos, el perfil de habilidades comunicativas en función del género de la población con TEA, incorporando además a la población con TEA Grado 2 y 3.

5. Referencias bibliográficas

American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical (APA). (2022). Manual of mental disorders: DSM-5TR. Fifth Text R.

American Psychological Association (APA). (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (4.ª ed.) (DSM-IV). American Psychiatric Association.

American Psychological Association (APA). (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5.ª ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596

Archer, J. y Coyne, S. M. (2005). An integrated review of indirect, relational, and social aggression. Personality and Social Psychology Review, 9(3), 212-230. https://doi.org/10.1207/s15327957pspr0903_2

Baron-Cohen, S. (2002). The extreme male brain theory of autism. Trends in Cognitive Sciences, 6(6), 248-254. https://doi.org/10.1016/S1364-6613(02)01904-6

Bishop, D. V. (2004). Expression, reception and recall of narrative instrument: ERRNI. Psychological Corporation/Harcourt Assessment.

Boorse, J., Cola, M., Plate, S., Yankowitz, L., Pandey, J., Schultz, R. T. y Parish-Morris, J. (2019). Linguistic markers of autism in girls: Evidence of a “blended phenotype” during storytelling. Molecular Autism, 10, 1-12. https://doi.org/10.1186/s13229-019-0268-2

Buckner, J. P. y Fivush, R. (1998). Gender and self in children’s autobiographical narratives. Applied cognitive psychology: The oficial. Journal of the Society for Applied Research in Memory and Cognition, 12(4), 407-429. https://doi.org/10.1002/(SICI)1099-0720(199808)12:4<407::AID-ACP575>3.0.CO;2-7

Burton, J. M., Creaghead, N. A., Silbert, N., Breit-Smith, A., Duncan, A. W. y Grether, S. M. (2020). Social communication and structural language of girls with high functioning autism spectrum disorder. Language, Speech, and Hearing Services in Schools, 51(4), 1139-1155. https://doi.org/10.1044/2020_LSHSS-20-00004

Bussey, K. y Bandura, A. (1999). Social cognitive theory of gender development and differentiation. Psychological Review, 106(4), 676-713.

Carter, M. J. (2014). Gender socialization and identity theory. Social Sciences, 3(2), 242-263. https://doi.org/10.3390/socsci3020242

Chester, V. (2019). Autistic women and girls: Under-recognised, under-researched and under-served. Advances in Autism, 5(1), 1-1. https://doi.org/10.1108/AIA-01-2019-049

Cho, S., Cola, M., Knox, A., Pelella, M. R., Russell, A., Hauptmann, A., Covello, M., Cieri, C., Liberman, M., Schultz, R. T. y Parish-Morris, J. (2023). Sex differences in the temporal dynamics of autistic children’s natural conversations. Molecular Autism, 14(1), 13. https://doi.org/10.1186/s13229-023-00545-6

Chouinard, B., Gallagher, L. y Kelly, C. (2019). He said, she said: Autism spectrum diagnosis and gender differentially affect relationships between executive functions and social communication. Autism, 23(7), 1793-1804. https://doi.org/10.1177/1362361318815639

Cola, M., Yankowitz, L. D., Tena, K., Russell, A., Bateman, L., Knox, A., Plate, S., Cubit, L. S., Zampella, C. J., Pandey, J., Schultz, R. T. y Parish-Morris, J. (2022). Friend matters: Sex differences in social language during autism diagnostic interviews. Molecular Autism, 13(1), 5. https://doi.org/10.1186/s13229-021-00483-1

Conlon, O., Volden, J., Smith, I. M., Duku, E., Zwaigenbaum, L., Waddell, C., Szatmari, P., Mirenda, P., Vaillancourt, T., Bennett, T., Georgiades, S., Elsabbagh, M. y Ungar, W. J. (2019). Gender differences in pragmatic communication in school-aged children with autism spectrum disorder (ASD). Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(5), 1937-1948. https://doi.org/10.1007/s10803-018-03873-2

Dean, M., Kasari, C., Shih, W., Frankel, F., Whitney, R., Landa, R., Lord, C., Orlich, F., King, B. y Harwood, R. (2014). The peer relationships of girls with ASD at school: Comparison to boys and girls with and without ASD. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 55(11), 1218-1225. https://doi.org/10.1111/jcpp.12242

Den Hartog, A., de la Roche, L., Derby, B., Psaradellis, E. y Kelley, E. (2023). A scoping review of sex/gender differences in pragmatic language and friendship characteristics in autistic children and adolescents. Research in Autism Spectrum Disorders, 108, e102229. https://doi.org/10.1016/j.rasd.2023.102229

Ely, R., Gleason, J. B., Narasimhan, B. y McCabe, A. (1995). Family talk about talk: Mothers lead the way. Discourse Processes, 19(2), 201-218. https://doi.org/10.1080/01638539509544914

Groen, W., Zwiers, M., Vandergaag, R. y Buitelaar, J. (2008). The phenotype and neural correlates of language in autism: An integrative review. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 32(8), 1416-1425. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2008.05.008

Hartley, S. L. y Sikora, D. M. (2009). Sex differences in autism spectrum disorder: An examination of developmental functioning, autistic symptoms, and coexisting behavior problems in toddlers. Journal of Autism and Developmental Disorders, 39(12), 1715-1722. https://doi.org/10.1007/s10803-009-0810-8

Hodges, H., Fealko, C. y Soares, N. (2020). Autism spectrum disorder: Definition, epidemiology, causes, and clinical evaluation. Translational Pediatrics, 9 (S1), S55-S65. https://doi.org/10.21037/tp.2019.09.09

Kauschke, C., van der Beek, B. y Kamp-Becker, I. (2016). Narratives of girls and boys with autism spectrum disorders: Gender differences in narrative competence and internal state language. Journal of Autism and Developmental Disorders, 46(3), 840-852. https://doi.org/10.1007/s10803-015-2620-5

Klann-Delius, G. (2015). Emotion in language. En Lüdtke, U. (ed.), Emotion in language. Theory-research-application (pp. 135-156). John Benjamin Publishing Company. https://doi.org/10.1075/ceb.10.07kla

Ladegaard, H. J. y Bleses, D. (2003). Gender differences in young children’s speech: The acquisition of sociolinguistic competence. International Journal of Applied Linguistics, 13(2), 222-233. https://doi.org/10.1111/1473-4192.00045

Lord, C., Elsabbagh, M., Baird, G. y Veenstra-Vanderweele, J. (2018). Autism spectrum disorder. The Lancet, 392(10146), 508-520. https://doi.org/10.1016/S01406736(18)31129-2

Maccoby, E. E. (2002). Gender and group process: A developmental perspective. Current Directions in Psychological Science, 11(2), 54-58. https://doi.org/10.1111/14678721.00167

May, T., Cornish, K. y Rinehart, N. (2014). Does Gender Matter? A One year follow up of autistic, attention and anxiety symptoms in high-functioning children with autism spectrum disorder. Journal of Autism and Developmental Disorders, 44(5), 1077-1086. https://doi.org/10.1007/s10803-013-1964-y

McFayden, T. C., Antezana, L., Albright, J., Muskett, A. y Scarpa, A. (2020). Sex differences in an autism spectrum disorder diagnosis: Are restricted repetitive behaviors and interests the key? Review Journal of Autism and Developmental Disorders, 7, 119-126. https://doi.org/10.1007/s40489-019-00183-w

Miniscalco, C. y Carlsson, E. (2022). A longitudinal case study of six children with autism and specified language and non-verbal profiles. Clinical Linguistics and Phonetics, 36 (4-5), 398-416. https://doi.org/10.1080/02699206.2021.1874536

Nishimura, T., Takahashi, N., Okumura, A., Harada, T., Iwabuchi, T., Nakayasu, C., ... y Tsuchiya, K. J. (2023). Sex differences in neurodevelopmental trajectories in children with different levels of autistic traits. Psychiatry and Clinical Neurosciences, 77(5), 282-289. https://doi.org/10.1111/pcn.13529

Norbury, C. F. y Bishop, D. V. M. (2003). Narrative skills of children with communication impairments. International Journal of Language and Communication Disorders, 38(3), 287-313. https://doi.org/10.1080/136820310000108133

Norbury, C. F, Gemmell, T. y Paul, R. (2014). Pragmatics abilities in narrative production: A cross-disorder comparison. Journal of Child Language, 3(41), 485-510. https://doi.org/10.1017/S030500091300007X

Parish-Morris, J., Liberman, M. Y., Cieri, C., Herrington, J. D., Yerys, B. E., Bateman, L., Donaher, J., Ferguson, E., Pandey, J. y Schultz, R. T. (2017). Linguistic camouflage in girls with autism spectrum disorder. Molecular Autism, 8, 1-12. https://doi.org/10.1186/s13229-017-0164-6

Puyuelo, M., Barreiro, L. M. R., Calvo, M. A., Laparte, M. A. G., Hernández, S. O. y Pastor, R. M. S. (2007). Aplicación de BLOC a poblaciones con necesidades educativas especiales. En BLOC (BLOC-C/BLOC-S/BLOC-SR), Aplicación a poblaciones con necesidades educativas específicas: evaluación del lenguaje (pp. 1-74).

Reindal, L., Nærland, T., Weidle, B., Lydersen, S., Andreassen, O. A. y Sund, A. M. (2023). Structural and pragmatic language impairments in children evaluated for autism spectrum disorder (ASD). Journal of Autism and Developmental Disorders, 53(2), 701-719. https://doi.org/10.1007/s10803-020-04853-1

Reynoso, C., Rangel. M. J. y Melgar, V. (2017). El trastorno del espectro autista: aspectos etiológicos, diagnósticos y terapéuticos. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 2(55), 214-222.

Rojas, V., Rivera, A. y Nilo, N. (2019). Actualización en diagnóstico e intervención temprana del trastorno del espectro autista. Revista Chilena de Pediatría, 90(5), 478-484. https://doi.org/10.32641/rchped.v90i5.1294

Rose, A. J. y Rudolph, K. D. (2006). A review of sex differences in peer relationship processes: Potential trade-offs for the emotional and behavioral development of girls and boys. Psychological Bulletin, 132(1), 98-131. https://doi.org/10.1037/0033-2909.132.1.98

Rosello, B., Berenguer, C., Baixauli, I., García, R. y Miranda, A. (2020). Theory of Mind Profiles in children with autism spectrum disorder: Adaptive/social skills and pragmatic competence. Frontiers in Psychology, 11. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.567401

Sandoval, M. L. (2002). Pierre Bourdieu y la teoría sobre la dominación masculina. Revista Colombiana de Sociología, 7(1), 55-72.

Schmidlin, R. (1999). Wie deutschschweizer kinder schreiben und erzählen lernen. Textstruktur und lexik von kindertexten aus der deutschschweiz und aus deutschland. Francke.

Sturrock, A., Adams, C. y Freed, J. (2021). A subtle profile with a significant impact: Language and communication difficulties for autistic females without intellectual disability. Frontiers in Psychology, 12. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.621742

Sturrock, A., Marsden, A., Adams, C. y Freed, J. (2020). Observational and reported measures of language and pragmatics in young people with autism: A comparison of respondent data and gender profiles. Journal of Autism and Developmental Disorders, 50(3), 812-830. https://doi.org/10.1007/s10803-019-04288-3

Tillmann, J., Ashwood, K., Absoud, M., Bölte, S., Bonnet-Brilhault, F., Buitelaar, J. K., Calderoni, S., Calvo, R., Canal-Bedia, R., Canitano, R., De Bildt, A., Gomot, M., Hoekstra, P. J., Kaale, A., McConachie, H., Murphy, D. G., Narzisi, A., Oosterling, I., Pejovic-Milovancevic, M., … y Charman, T. (2018). Evaluating sex and age differences in ADI-R and ADOS scores in a large european multi-site sample of individuals with autism spectrum disorder. Journal of Autism and Developmental Disorders, 48(7), 2490-2505. https://doi.org/10.1007/s10803-018-3510-4

Torske, T., Nærland, T., Øie, M. G., Stenberg, N. y Andreassen, O. A. (2018). Metacognitive aspects of executive function are highly associated with social functioning on parent-rated measures in children with autism spectrum disorder. Frontiers in Behavioral Neuroscience, 11. https://doi.org/10.3389/fnbeh.2017.00258

Tunç, B., Pandey, J., St. John, T., Meera, S. S., Maldarelli, J. E., Zwaigenbaum, L., Hazlett, H. C., Dager, S. R., Botteron, K. N., Girault, J. B., McKinstry, R. C., Verma, R., Elison, J. T., Pruett, J. R. Jr, Piven, J., Estes, A. M., Schultz, R. T. e IBIS Network. (2021) Diagnostic shifts in autism spectrum disorder can be linked to the fuzzy nature of the diagnostic boundary: A data-driven approach. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 62(10), 1236-1245. https://doi.org/10.1111/jcpp.13406

Van Wijngaarden-Cremers, P. J. M., van Eeten, E., Groen, W. B., Van Deurzen, P. A., Oosterling, I. J. y Van der Gaag, R. J. (2014). Gender and age differences in the core triad of impairments in autism spectrum disorders: A Systematic review and meta-analysis. Journal of Autism and Developmental Disorders, 44(3), 627-635. https://doi.org/10.1007/s10803-013-1913-9

Wechsler, D. y Corral, S. (2015). WISC-IV: Escala de Inteligencia de Wechsler para niños-IV. Pearson.

Wood‐Downie, H., Wong, B., Kovshoff, H., Cortese, S. y Hadwin, J. A. (2021). Research review: A systematic review and meta‐analysis of sex/gender differences in social interaction and communication in autistic and nonautistic children and adolescents. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 62(8), 922-936. https://doi.org/10.1111/jcpp.13337

Zeidan, J., Fombonne, E., Scorah, J., Ibrahim, A., Durkin, M. S., Saxena, S., Yusuf, A., Shih, A. y Elsabbagh, M. (2022). Global prevalence of autism: A systematic review update. Autism Research, 15(5), 778-790. https://doi.org/10.1002/aur.2696

_______________________________

1 Autor de correspondencia.