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Óscar Prieto Domínguez
Universidad de Valladolid
España
Vol. 1 (2010), Estudios, Páginas 379-393
DOI: https://doi.org/10.14201/fdp.24516
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Resumen

La deposición del patriarca Ignacio I el 23 de noviembre de 858 y su posterior exilio sumieron a la Iglesia Bizantina en la primera de las grandes crisis post-iconoclastas que habría de conocer. La consagración de Focio como su sustituto el día de Navidad del año 858 lejos de solventar el malestar creado en el seno de la cristiandad de Oriente radicalizó las posiciones de clérigos, hegúmenos y metropolitas dando origen a la disputa conocida como querella fociana. Este conflicto que marcó la segunda mitad del siglo IXbizantino se vio acentuado con el destierro y excomunión de Focio y la restauración de Ignacio (867-877) a la que siguió un segundo patriarcado de Focio (877-886). La presente comunicación pretende analizar la estructuración del partido ignaciano durante los difícilesaños en los que carecieron de su líder y el modo en el que su causa sobrevivió tras la muerte de Ignacio, toda vez que Focio ejercía su ministerio sin tener que lidiar ya con ningún grupo disidente. Para ello nos centraremos principalmente en una fuente que hasta ahora ha pasado inadvertida y cuyo testimonio resulta tremendamente elocuente: el epistolario del patriarca Focio.

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