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<journal-title>Journal of Medicine and Movies</journal-title>
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<trans-title>Revista de Medicina y Cine</trans-title>
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<subject>Art&#x00ED;culos</subject>
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<article-title>LAS DISCAPACIDADES QUE NO SON TALES. EL ESTRABISMO DE GIOVANNI BARBIERI</article-title>
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<trans-title xml:lang="en"><italic>Disabilities that are not such. The Giovanni Barbieri&#x2019;s strabismus</italic></trans-title>
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<institution content-type="original">Instituto de Inmunolog&#x00ED;a Cl&#x00ED;nica y Experimental de Rosario (Universidad Nacional de Rosario-Consejo Nacional de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas y T&#x00E9;cnicas), Rosario (Argentina)</institution>
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<corresp id="c1">Autor para correspondencia: Oscar Bottasso, Correo electr&#x00F3;nico: <email>bottasso@idicer-conicet.gob.ar</email></corresp>
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<license-p>Esta obra est&#x00E1; bajo una licencia internacional Creative Commons Atribuci&#x00F3;n-NoComercial-CompartirIgual 4.0 CC BY-NC-SA</license-p>
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<abstract>
<title><bold>Resumen</bold></title>
<p>El manuscrito hace una revisi&#x00F3;n a grandes rasgos de la obra de Giovanni Barbieri, apodado <italic>Il Guercino</italic> a ra&#x00ED;z de su estrabismo, quien lleg&#x00F3; a constituir uno de los pintores m&#x00E1;s destacados del barroco italiano, en gran medida ligado a la escuela Bolo&#x00F1;esa de los Carracci. El escrito tambi&#x00E9;n rescata la sencillez y modestia del maestro, que a pesar de tantos ofrecimientos de la realeza europea decidi&#x00F3; vivir en su terru&#x00F1;o como una muestra inequ&#x00ED;voca de humildad, la cual enalteci&#x00F3; a&#x00FA;n m&#x00E1;s su calidad de persona.</p>
</abstract>
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<title><bold>Summary</bold></title>
<p>In general terms, the manuscript reviews the work of Giovanni Barbieri, nicknamed <italic>Il Guercino</italic> (the squinting one) as a result of his strabismus, who became one of the most outstanding painters of the Italian Baroque, largely linked to the Carracci Bolognese school. The article also rescues the simplicity and modesty of the maestro, who despite so many offers from European royalty decided to live in his homeland as an unequivocal example of humility, which further honored his quality as a person.</p>
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<title><bold>Palabras clave:</bold></title>
<kwd>Estrabismo</kwd>
<kwd>Giovanni Barbieri</kwd>
<kwd>arte barroco</kwd>
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<title><bold>Keywords:</bold></title>
<kwd>Strabismus</kwd>
<kwd>Giovanni Barbieri</kwd>
<kwd>baroque art</kwd>
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<title><bold>Un trastorno bien conocido</bold></title>
<p>El estrabismo afecta entre el 3 y 6% de la poblaci&#x00F3;n mundial y se lo define como una desalineaci&#x00F3;n ocular, cong&#x00E9;nita o adquirida, que no constituye una condici&#x00F3;n en s&#x00ED; misma sino la consecuencia de una dificultad subyacente de los sistemas visual y oculomotor, al igual que las &#x00E1;reas cerebrales perceptivas. Las caracter&#x00ED;sticas del trastorno cambian en funci&#x00F3;n de la distancia (cerca vs. lejos) y la posici&#x00F3;n de la mirada o incomitancia que se define como una desviaci&#x00F3;n de la alineaci&#x00F3;n ocular bastante com&#x00FA;n en pacientes con estrabismo. En tanto que la concomitancia constituye un proceso fisiol&#x00F3;gico el cual mantiene la alineaci&#x00F3;n ocular horizontal en todas las direcciones de la mirada<italic>.</italic></p>
<p>Las diversas formas de presentaci&#x00F3;n de la patolog&#x00ED;a apuntan a una suerte de polimorfismo cl&#x00ED;nico, en consonancia con los m&#x00FA;ltiples or&#x00ED;genes, ligados a factores gen&#x00E9;ticos o ambientales, y sus interacciones. El estrabismo de origen perif&#x00E9;rico, predominantemente incomitante, puede ser la resultante de complejas alteraciones cong&#x00E9;nitas, o adquiridas con compromiso de los m&#x00FA;sculos extraoculares (traumatismos ocular/orbitario, anomal&#x00ED;as craneofaciales, patolog&#x00ED;as del tejido conectivo, y distrofias musculares). Por su parte, la mayor&#x00ED;a de los estrabismos centrales (75-95%), son concomitantes, no restrictivos, no paral&#x00ED;ticos o del desarrollo. Su causa podr&#x00ED;a residir en d&#x00E9;ficits en las v&#x00ED;as neurales centrales, y de ah&#x00ED; la referida denominaci&#x00F3;n<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-1-32028">1</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref-2-32028">2</xref></sup>.</p>
<p>Es igualmente sabido que los pacientes con estrabismo suelen presentar diplop&#x00ED;a y ambliop&#x00ED;a. Esta &#x00FA;ltima constituye un trastorno por ausencia o disfunci&#x00F3;n en el procesamiento de la informaci&#x00F3;n visual<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-3-32028">3</xref></sup>. Para el caso en que no existen causas org&#x00E1;nicas es factible la reversibilidad mediante un tratamiento oportuno y apropiado. Desde el punto de vista cl&#x00ED;nico, las ambliop&#x00ED;as se clasifican en leve, moderada y severa y en cuanto a la etiolog&#x00ED;a se las agrupan en estr&#x00E1;bicas, refractivas, y por privaci&#x00F3;n de est&#x00ED;mulos. La prevalencia es del 1-6% en ni&#x00F1;os y 1.4&#x2013;5.6% en adultos. Cuando no se efect&#x00FA;a una adecuada identificaci&#x00F3;n de la enfermedad y por ende de tratamiento, la ambliop&#x00ED;a termina siendo una causante de peso en cuanto a la visi&#x00F3;n defectuosa en adultos<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-3-32028">3</xref></sup>.</p>
</sec>
<sec id="sec-2-32028">
<title><bold>El estrabismo no constituye una espada de Damocles</bold></title>
<p>Al contrario de lo que uno podr&#x00ED;a imaginarse algunos grandes maestros de la pintura no lo tuvieron f&#x00E1;cil con la cuesti&#x00F3;n visual. El propio Durero habr&#x00ED;a sufrido una forma hereditaria de estrabismo intermitente. Y si bien no existe una documentaci&#x00F3;n fehaciente al respecto, sus dibujos muestran a una madre afectada por un estrabismo divergente bastante visible en un retrato al carb&#x00F3;n realizado por &#x00E9;l en 1514<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-4-32028">4</xref></sup>. Con un cierto grado de relaci&#x00F3;n, Leonardo y Rembrandt podr&#x00ED;an haber padecido &#x201C;<italic>exotrop&#x00ED;a</italic>&#x201D;, alteraci&#x00F3;n oculomotora caracterizada por una desviaci&#x00F3;n hacia afuera de un eje ocular, respecto de la posici&#x00F3;n adoptada por el otro ojo<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-5-32028">5</xref></sup>.</p>
<p>La evidencia sobre un trastorno a este nivel se torna mucho m&#x00E1;s s&#x00F3;lida en el caso de otro pintor italiano nacido el 8 de febrero de 1591, en Cento, cerca Ferrara, cuyos frescos tuvieron un profundo impacto en la ornamentaci&#x00F3;n barroca del siglo XVII. Giovanni Francesco Barbieri apodado <italic>Il Guercino</italic> (que entrecierra los ojos) estaba afectado de un estrabismo, el cual hab&#x00ED;a sido atribuido a un susto en la infancia. La narrativa habla de una ni&#x00F1;era un tanto distra&#x00ED;da que lo dej&#x00F3; s&#x00F3;lo mientras dorm&#x00ED;a, al tiempo que un fuerte ruido lo hizo despertar muy sobresaltado afectando uno de sus ojos. Aunque bien podr&#x00ED;a haberse tratado de una forma cong&#x00E9;nita, que suele pasar desapercibida en los beb&#x00E9;s<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-6-32028">6</xref></sup>.</p>
<p>Desde su infancia, Barbieri evidenci&#x00F3; un gran talento para el dibujo y la pintura. Se menciona una Virgen de Reggio pintada en la fachada de su casa con apenas 8 a&#x00F1;os. Si bien recibi&#x00F3; su primera formaci&#x00F3;n en el mismo terru&#x00F1;o, las inclinaciones pict&#x00F3;ricas estuvieron muy influenciadas por artistas de la regi&#x00F3;n: el Bolo&#x00F1;&#x00E9;s Ludovico Carracci, Bartolomeo Schedoni en Parma y Scarsellino de Ferrara; todos ellos muy abocados en ir m&#x00E1;s all&#x00E1; del tardomanierismo.</p>
<p>Cabe se&#x00F1;alar que la escuela bolo&#x00F1;esa corresponde a las obras y teor&#x00ED;as elaboradas por pintores italianos de esa ciudad hacia finales del siglo XVI y principios del XVII, fundamentalmente Ludovico Carracci y sus primos, Agostino y Annibale Carracci. Incitada por las demas&#x00ED;as de los pintores Manieristas, la escuela de los Carracci apunt&#x00F3; a reformar el arte pict&#x00F3;rico mediante un proceso de investigaci&#x00F3;n y experimentaci&#x00F3;n. Convencidos de la supremac&#x00ED;a de la observaci&#x00F3;n directa, aplicaron una estrategia de im&#x00E1;genes claras, simples y directas que encajaban con las exigencias de la Contrarreforma donde el arte religioso no establec&#x00ED;a barreras entre el observador y lo contemplado. La actividad de la escuela bolo&#x00F1;esa llam&#x00F3; la atenci&#x00F3;n del cardenal Odoardo Farnese, y Annibale Carracci fue invitado a Roma en 1595 para decorar primero el techo del Camerino y m&#x00E1;s tarde el de la Galer&#x00ED;a en el Palacio Farnesio. Poco tiempo despu&#x00E9;s, Agostino se uni&#x00F3; a su hermano, al igual que varios alumnos de estos maestros. Lo que hasta entonces hab&#x00ED;a sido un movimiento esencialmente provincial termin&#x00F3; siendo una fuerza muy influyente de la pintura del setecientos.</p>
<p>Digresi&#x00F3;n aparte, cierto es que el gran Ludovico, reconoci&#x00F3; de entrada las cualidades excepcionales de un joven con apenas 17 a&#x00F1;os y el propio Annibale, sobrino de Ludovico, lo habr&#x00ED;a animado para que se dedicara de lleno a tales menesteres.</p>
<p>Otra experiencia de peso se produjo varios a&#x00F1;os despu&#x00E9;s durante su estancia en Venecia en 1618 gracias a la cual pudo estudiar las obras de los grandes maestros del siglo XVI, particularmente Tiziano.</p>
<p>Complacido por el talento de Barbieri, Ludovico aconsej&#x00F3; al cardenal de Bolonia, Alessandro Ludovisi, un encuentro en su residencia a fin de que lo conociera en persona y de paso aprovechar la ocasi&#x00F3;n para comprarle algunos cuadros.</p>
<p>An&#x00E9;cdotas aparte, para 1617 el taller del Barbieri estaba siendo frecuentado por veintitr&#x00E9;s estudiantes venidos de lugares tan lejanos como Francia. Gracias a este inter&#x00E9;s por la ense&#x00F1;anza, Barbieri acept&#x00F3; el consejo de su amigo y protector Antonio Mirandola para escribir un libro que ahondara en el ABC del dibujo. El manuscrito fue impreso en 1619 y estuvo dedicado a Francesco Gonzaga de Mantua, quien a la par de recompensarlo con cien escudos le encarg&#x00F3; un cuadro a libre elecci&#x00F3;n: &#x201C;<italic>Erminia entre los pastores&#x201D;</italic>; motivo por el cual el duque le concedi&#x00F3; el t&#x00ED;tulo de caballero.</p>
<p>En febrero de 1621, Alessandro Ludovisi fue elegido Papa con el nombre de Gregorio XV, y a trav&#x00E9;s de su secretario privado, monse&#x00F1;or Agucchi, hizo que Barbieri fuera convocado r&#x00E1;pidamente a Roma. Giovanni lleg&#x00F3; al Vaticano unos meses despu&#x00E9;s con la tarea de decorar la <italic>Loggia della Benedizione</italic>, que lamentablemente no se pudo concretar casi seguro por la muerte del pont&#x00ED;fice el 8 de julio de 1623.</p>
<p>Sus a&#x00F1;os en Roma le sirvieron para apreciar el estilo revolucionario de Caravaggio. Si bien algunos sostienen que <italic>Il Merisi</italic> lo hab&#x00ED;a designado como su asistente para la decoraci&#x00F3;n de la c&#x00FA;pula del santuario de Loreto, no hay pruebas ciertas en ese sentido. Por otra parte, los tonos oscuros y el espectacular juego de luces y sombras, que caracterizan sobre todo la producci&#x00F3;n previa del Guercino, ser&#x00ED;an independientes del influjo Caravaggesco, con m&#x00E1;s reminiscencias del estilo Carracci.</p>
<p>A ra&#x00ED;z del deceso del Papa, Barbieri emprendi&#x00F3; el regreso a Cento con miras a completar los encargos inconclusos debido a su estancia romana. El estudio acogi&#x00F3; visitas de grandes celebridades, entre las cuales destaca la reina Cristina de Suecia, que habr&#x00ED;a solicitado permiso para tocar la mano derecha del artista gracias a la cual se hab&#x00ED;an creado tantas maravillas.</p>
<p>Ocurrida la muerte de Guido Reni (Bolonia 1642), el sucesor de Annibale Carracci, Giovanni se traslad&#x00F3; a dicha ciudad, donde residi&#x00F3; hasta su fallecimiento. Se estableci&#x00F3; cerca de la catedral de San Pedro, llegando a ser el pintor m&#x00E1;s ilustre de la urbe. La muerte de su hermano Paolo Antonio en 1649 fue un golpe muy duro para Giovanni, hundi&#x00E9;ndolo en un estado de profunda melancol&#x00ED;a. Enterado del hecho, el duque de M&#x00F3;dena, Francisco I, le ofreci&#x00F3; alojarse en su residencia de verano en Sassuolo. Un tanto recuperado regres&#x00F3; a Bolonia, a la par que su hermana Luc&#x00ED;a y el esposo Ercole Gennari se mudaban a vivir con &#x00E9;l. Giovanni nunca estuvo casado.</p>
</sec>
<sec id="sec-3-32028">
<title><bold>El legado de Barbieri a grandes rasgos</bold></title>
<p>Entre sus primeros trabajos de transcendencia se hallan los frescos en la casa de Alberto Provenzale en Cento (1614), donde resulta claro <italic>que Il Guercino</italic> hab&#x00ED;a estudiado muy bien aquellos creados por Carracci en el Palazzo Fava de Bolonia. Entre 1615-17 decor&#x00F3; varias habitaciones de la casa de Bartolomeo Pannini tambi&#x00E9;n en Cento. Este grupo de obras son fieles testimonios de la pintura italiana del siglo XVII donde no s&#x00F3;lo abordaba los acostumbrados temas mitol&#x00F3;gicos, sino que tambi&#x00E9;n les otorgaba un espacio a escenas de la vida cotidiana Centiana, y del ambiente rural Emiliano (algunas en la peque&#x00F1;a galer&#x00ED;a de Cento). En 1613 un grupo de pintores bolo&#x00F1;eses lo visit&#x00F3; para examinar las ya mentadas producciones, que no hac&#x00ED;an m&#x00E1;s que afirmar el inter&#x00E9;s de esa gran metr&#x00F3;poli de la Emilia-Roma&#x00F1;a. Como un testimonio de ello, en 1617 pint&#x00F3; un fresco sobre &#x201C;<italic>La lucha de H&#x00E9;rcules con la Hidra</italic>&#x201D; del Palazzo Tanari, el cual impresion&#x00F3; tanto a Ludovico Carracci al punto de sostener que no ser&#x00ED;a posible recompensarlo por dicha labor.</p>
<p>En 1620 se le solicita un retablo &#x201C;<italic>San Guillermo de Aquitania</italic>&#x201D;, para la iglesia de San Gregorio de dicha ciudad, que ser&#x00ED;a colocado junto a una obra de Ludovico. Por no considerarse digno de compartir el espacio con su admirado maestro, Giovanni se mostr&#x00F3; un tanto renuente a aceptar el encargo; pero finalmente lo convencieron y se comprometi&#x00F3; a hacerlo. Gracias a ello el barroco italiano cosech&#x00F3; una joya m&#x00E1;s de aquel tan preciado per&#x00ED;odo.</p>
<p>Durante su estancia en Roma (1621 a 1623), Barbieri recibi&#x00F3; muchos encargos, entre ellos los de la villa Ludovisi. En la b&#x00F3;veda del Gran Sal&#x00F3;n de la planta baja represent&#x00F3; una Aurora, donde la deidad parece desplazarse en su carro sobre el edificio como si el techo no estuviese. En otra sala, pero del primer piso pint&#x00F3; una Fama que cruza los cielos con trompeta y rama de olivo en mano, anunciando la paz. Poco despu&#x00E9;s de su arribo a la ciudad eterna y gracias al pedido de Gregorio XV, los diletantes tambi&#x00E9;n pueden regocijarse con el &#x201C;<italic>Enterramiento y gloria de Santa Petronila</italic>&#x201D; destinada a la Bas&#x00ED;lica de San Pedro y hoy en los museos capitolinos. En esta obra, Barbieri adapta las formas Carraccescas a su propio estilo, que lo hizo merecedor de una calurosa acogida en los encumbrados c&#x00ED;rculos romanos.</p>
<p>Tambi&#x00E9;n nos leg&#x00F3; una &#x201C;<italic>Sem&#x00ED;ramide</italic>&#x201D; la cual ser&#x00ED;a posteriormente enviada como donativo a Carlos I de Inglaterra. La impresi&#x00F3;n del soberano fue tal que le propuso un cargo como pintor en la corte inglesa. Mismo otra invitaci&#x00F3;n efectuada en 1633 por los Este de M&#x00F3;dena con la tarea de ilustrar temas familiares.</p>
<p>Los franceses tampoco se quedaron atr&#x00E1;s; en 1639 recibi&#x00F3; el ofrecimiento de un puesto en la corte de Luis XIII habida cuenta de un lienzo pintado para la Reina Gala, &#x201C;<italic>La Muerte de Dido</italic>&#x201D;. El rey le prometi&#x00F3; un generoso salario anual, alojamiento y manutenci&#x00F3;n. Pero <italic>Il Guercino</italic> prefiri&#x00F3; seguir viviendo en la simple y r&#x00FA;stica tranquilidad de su ciudad natal, a la que denominaba entra&#x00F1;ablemente &#x201C;<italic>la mia diletta</italic>&#x201D;.</p>
<p>Asimismo, descollan los frescos de la c&#x00FA;pula de la catedral de Piacenza en mayo de 1626. El trabajo hab&#x00ED;a sido iniciado por Morazzone (Pier Francesco Mazzucchelli), quien s&#x00F3;lo hab&#x00ED;a completado dos de los ocho profetas al momento de su fallecimiento. Barbieri pint&#x00F3; los seis restantes, que afortunadamente se salvaron de la remodelaci&#x00F3;n de esa catedral rom&#x00E1;nica, llevada cabo hacia 1900.</p>
<p>Muchas de sus obras se exhiben en celeb&#x00E9;rrimas pinacotecas y el mismo Museo del Prado cuenta con aportaciones may&#x00FA;sculas de su paleta. Vale la pena destacar que este &#x201C;Rembrant del Sur&#x201D;, lleg&#x00F3; a ser uno de los dibujantes m&#x00E1;s consumados del siglo XVII, con un legado de 106 grandes retablos y otras 144 pinturas.</p>
<p>Desde enero de 1629 hasta su partida, se puede seguir su actividad casi mes a mes a partir de un libro, curado por su hermano, suerte de memoria permanente de los pasos seguidos por Barbieri. El mismo continu&#x00F3; con los apuntes tras el deceso de Paolo<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-7-32028">7</xref></sup>.</p>
</sec>
<sec id="sec-4-32028" sec-type="conclusions">
<title><bold>Conclusi&#x00F3;n</bold></title>
<p>El an&#x00E1;lisis de las pinturas de Barbieri sorprende notablemente por la minuciosidad en el manejo de los claroscuros que le permitieron lograr una apariencia bien tridimensional. Es muy probable que la gran destreza monocular de <italic>Il Guercino</italic> haya compensado ampliamente la ambliop&#x00ED;a del otro ojo. Raz&#x00F3;n por la cual consigui&#x00F3; desarrollar una gama tan incre&#x00ED;ble como sorprendente de posibilidades pict&#x00F3;ricas. Algunos historiadores han planteado la hip&#x00F3;tesis de que su &#x00E9;xito estuvo vinculado a una clara determinaci&#x00F3;n para superar esa disfunci&#x00F3;n nunca disimulada. Nada que ocultar, sus ojos aparecen tal como eran en el famoso autorretrato de aproximadamente 1635 y en otras representaciones de su persona. En parte, quiz&#x00E1;s, porque el estrabismo era visto con un dejo de piedad y hasta cierto encanto.</p>
<p>Los abocados a la historia de Barbieri coinciden, adem&#x00E1;s, en su sencillez a la par de una <italic>pietas</italic> que entre otros acometidos lo llev&#x00F3; a solventar la construcci&#x00F3;n de una capilla en la iglesia del Rosario de Cento para la cual tambi&#x00E9;n pint&#x00F3; un altar-retablo. Muri&#x00F3; tras una breve enfermedad, el 22 de diciembre de 1666, a los 75 a&#x00F1;os y fue enterrado, seg&#x00FA;n su voluntad, vestido de monje capuchino, junto a su hermano, en la iglesia bolo&#x00F1;esa de San Salvatore<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-7-32028">7</xref></sup>.</p>
<p>Sin temor a equivocarnos puede afirmarse que el paso de Barbieri por este mundo es una perfecta ant&#x00ED;tesis de aquella visi&#x00F3;n pesimista de Nietzsche cuando afirmaba, que lejos de constituir una virtud la humildad en definitiva encubr&#x00ED;a profundas desilusiones. Derivada de <italic>humilitas</italic> en referencia al humus como la capa m&#x00E1;s f&#x00E9;rtil de la tierra, la modestia del <italic>Guercino</italic> puso de relieve un fecundo esp&#x00ED;ritu &#x201C;sembrador y recolector&#x201D; que termin&#x00F3; enalteciendo a&#x00FA;n m&#x00E1;s su calidad de persona. Virtud de gran val&#x00ED;a puesto que gracias a ella se visualizan limitaciones o flaquezas como un elemento indispensable para dejar atr&#x00E1;s egocentrismos y al mismo tiempo permanecer abiertos a nuevas visiones, que en modo alguno empeque&#x00F1;ecen la propia dignidad<sup><xref ref-type="bibr" rid="ref-8-32028">8</xref></sup>.</p>
<p>Remedando aquellos versos de Fray Luis de Le&#x00F3;n &#x201C;<italic>Y mientras miserablemente se est&#x00E1;n los otros abrasando con sed insaciable del no durable mando</italic>&#x201D;, la existencia de Barbieri ha sido igualmente un testimonio fiel que la sabidur&#x00ED;a no constituye una entelequia.</p>
<p>Como en cualquier otra &#x00E9;poca, la del maestro seguramente cont&#x00F3; con ese pomposo gent&#x00ED;o de engre&#x00ED;dos y soberbios. Va de suyo. Lo que s&#x00ED; resulta m&#x00E1;s preocupante es que la nuestra est&#x00E1; signada por una tara adicional la cual para resumirlo seg&#x00FA;n la jerga de uso corriente podr&#x00ED;a denominarse, desenfrenado autobombo. En buen romance, una pr&#x00E1;ctica concentrada en una serie de v&#x00ED;tores reiterativos desparramados a los cuatro vientos que muchos mortales hacen de su propia persona.</p>
<p>Por suerte y como uno de los logros m&#x00E1;s dignificantes del g&#x00E9;nero humano, el arte sigue en pie. Gracias a ello bien podr&#x00ED;amos coincidir que al camino transitado por Barbieri le calza perfectamente el <italic>In paradisum</italic> que cierra el <italic>Requiem</italic> de Gabriel Faur&#x00E9;, otro grande que se le pareci&#x00F3; en muchas facetas. Vaya pues para ti respetado <italic>Guercino</italic> este ferviente abrazo musical.</p>
<table-wrap id="tabw-1-32028">
<table id="tab-1-32028" frame="hsides" border="1" rules="all">
<col width="50%"/>
<col width="50%"/>
<tbody>
<tr>
<td valign="top" align="left"><p><italic>In paradisum deducant te Angeli;</italic></p>
<p><italic>in tuo adventu suscipiant te martyres,</italic></p>
<p><italic>et perducant te in civitatem sanctam Ierusalem.</italic></p>
<p><italic>Chorus angelorum te suscipiat,</italic></p>
<p><italic>et cum Lazaro quondam paupere</italic></p>
<p><italic>&#x00E6;ternam habeas requiem.</italic></p></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" align="left"><p>Al para&#x00ED;so te conduzcan los &#x00C1;ngeles;</p>
<p>a tu llegada te reciban los m&#x00E1;rtires,</p>
<p>y te lleven a la ciudad santa de Jerusal&#x00E9;n.</p>
<p>El coro de los &#x00E1;ngeles te reciba,</p>
<p>y con L&#x00E1;zaro otrora pobre</p>
<p>tengas el eterno descanso.</p></td>
</tr>
</tbody>
</table>
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<title><bold>Referencias</bold></title>
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