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<journal-title>Journal of Medicine and Movies</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">J. Med. Mov. / Rev. Med. Cine</abbrev-journal-title>
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<issn pub-type="epub">1885-5210</issn>
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<publisher-name>Ediciones Universidad de Salamanca</publisher-name>
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    <article-id pub-id-type="doi">10.14201/rmc202016e469484</article-id>
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    <subject>Manifestaciones sociales y art&#x00ED;sticas</subject>
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<article-title>La gripe espa&#x00F1;ola de 1918 a trav&#x00E9;s de la obra de Laura Spinney <italic>El jinete p&#x00E1;lido</italic></article-title>
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<trans-title xml:lang="en">The 1918 Flu Pandemic through Laura Spinney&#x2019;s book &#x201C;<italic>Pale Rider</italic>&#x201D;</trans-title>
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<surname>S&#x00E1;nchez Campelo</surname>
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    <institution content-type="original">Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud.  Universidad de Oviedo.</institution>
    (<country>Espa&#x00F1;a</country>)
<email>mariasampedropuerma@gmail.com</email>
<email>guillermosanchezcampelo@gmail.com</email>
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<p>Mar&#x00ED;a Sampedro Puerma y Guillermo S&#x00E1;nchez Campelo son estudiantes de segundo curso del Grado de Medicina en la Universidad de Oviedo. Ambos muestran inter&#x00E9;s por la divulgaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica y el papel del m&#x00E9;todo cient&#x00ED;fico en el mundo actual. Adem&#x00E1;s, la humanizaci&#x00F3;n de la pr&#x00E1;ctica m&#x00E9;dica es otra de sus prioridades.</p>
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<copyright-statement>&#x00A9; 2020 Ediciones Universidad de Salamanca</copyright-statement>
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<license-p>Este obra est&#x00E1; bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.</license-p>
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<abstract>
<title><bold>Resumen</bold></title>
<p>De entre todas las pandemias, la gripe espa&#x00F1;ola de 1918 es, sin duda, la m&#x00E1;s mort&#x00ED;fera y destructiva en t&#x00E9;rminos absolutos que haya sufrido la especie humana, llegando algunas estimaciones a los 100 millones de muertes. Provocada por el virus de la gripe A subtipo H1N1, se desarroll&#x00F3; en el contexto de la I Guerra Mundial, un hecho totalmente novedoso en la presentaci&#x00F3;n de una enfermedad. Sus repercusiones se entremezclan y difuminan con las de un conflicto que asol&#x00F3; buena parte del viejo continente, agravando as&#x00ED; sus consecuencias. Sin embargo, esta pandemia hizo evidente la necesidad de un sistema de salud p&#x00FA;blica eficaz, de modo que la mayor&#x00ED;a de los pa&#x00ED;ses del mundo tom&#x00F3; medidas en este aspecto. Cien a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, la ciencia y la medicina se han visto desbordadas en la pandemia de COVID-19, combati&#x00E9;ndola con armas muy similares a las ya vistas contra la gripe espa&#x00F1;ola. &#x00A1;Ojal&#x00E1; hayamos aprendido la lecci&#x00F3;n!</p>
</abstract>
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<title><bold>Abstract</bold></title>
<p>Among every pandemic, the Spanish flu of 1918 was without any doubt the deadliest in absolute terms, with some estimations reaching the amount of 100 million deaths. It is caused by the influenza A virus subtype H1N1 and it developed during the first World War, something never seen before in the appearance of a disease. Its repercussions jumbled with the armed conflict, making its consequences even worse. However, this pandemic made it obvious that a public health system was needed. During the following years, most of the countries all over the world took action in this regard. 100 years later, science and medicine have been overtaken by the COVID-19 pandemic, fighting against it with tools and weapons also used against the spanish flu. We hope to learn the lesson this time.</p>
</trans-abstract>
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<title><bold>Palabras clave:</bold></title>
<kwd>gripe espa&#x00F1;ola de 1918</kwd>
<kwd>pandemia</kwd>
<kwd>arte</kwd>
<kwd>literatura</kwd>
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<title><bold>Keywords:</bold></title>
<kwd>spanish flu</kwd>
<kwd>pandemic</kwd>
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<p>&#x201C;Es posible procurarse una seguridad frente a las dem&#x00E1;s cosas, pero, frente a la muerte, todos los seres humanos habitamos una ciudad sin murallas&#x201D; (Epicuro, siglo III a. C).</p>
<sec sec-type="sec-1-475490">
<title><bold>I<sc>ntroducci&#x00F3;n</sc></bold></title>
<p>Si, hace unos meses, se pregunta a nuestros contempor&#x00E1;neos cu&#x00E1;les han sido los acontecimientos m&#x00E1;s dantescos que perduran en sus memorias acerca de los siglos pasado y presente, la mayor&#x00ED;a de ellos har&#x00ED;an alusi&#x00F3;n a las grandes guerras y todo lo que conllevan. Tambi&#x00E9;n se hablar&#x00ED;a por ejemplo de la llegada del hombre a la Luna, de la ca&#x00ED;da del Muro de Berl&#x00ED;n o de la desaparici&#x00F3;n de los grandes imperios y la independencia de los pa&#x00ED;ses africanos y muchos asi&#x00E1;ticos. Hoy en d&#x00ED;a, la respuesta ser&#x00ED;a probablemente muy distinta. En ello, influir&#x00ED;a sin lugar a duda, que el SARS-CoV-2 forma parte de nuestro equipaje, y adem&#x00E1;s se caracteriza funestamente, por su &#x00F3;ptima capacidad para camuflarse y viajar por un mundo en el que la globalizaci&#x00F3;n es su se&#x00F1;a de identidad.</p>
<p>Las pandemias, desde el inicio de los tiempos, acechan a la humanidad y son una de las mayores amenazas de nuestro mundo junto al cambio clim&#x00E1;tico. Han eclipsado imperios, diezmado ej&#x00E9;rcitos, provocado hambrunas, arruinado ciudades y puesto fin a guerras o comenzado otras. Tambi&#x00E9;n han tenido como consecuencias cambios en la forma de ver el mundo en todos los &#x00E1;mbitos y abordar los problemas, ya sean cotidianos o complejos. Pero, sobre todo, hay algo muy importante que tienen en com&#x00FA;n todas ellas: han provocado mucho sufrimiento. Hasta la llegada de la COVID-19, las cinco pandemias m&#x00E1;s letales han sido, por el orden que sigue, la viruela, el sarampi&#x00F3;n, la gripe de 1918, la peste negra y el VIH<xref ref-type="bibr" rid="ref-1-475490"><sup>1</sup></xref>.</p>
<p>Echando la vista atr&#x00E1;s, reconoceremos las pandemias como un hito hist&#x00F3;rico de mayor o menor relevancia en funci&#x00F3;n de sus consecuencias y repercusiones. Muy probablemente las primeras epidemias surgieron ligadas al auge de las ciudades, lugares m&#x00E1;s que propicios para la propagaci&#x00F3;n de una enfermedad, en las que el hacinamiento y la falta de higiene fueron claves para su expansi&#x00F3;n entre la poblaci&#x00F3;n humana. Como en muchos otros casos, no existe constancia escrita de la que se podr&#x00ED;a llamar la primera epidemia, pero ciudades como la mesopot&#x00E1;mica Uruk, la mayor urbe de su tiempo con una elevad&#x00ED;sima densidad de poblaci&#x00F3;n de 80.000 habitantes en tan solo 6 kil&#x00F3;metros cuadrados amurallados, son un perfecto candidato para albergarla hace 5.000 a&#x00F1;os.</p>
<p>De las que s&#x00ED; hay constancia, podemos hablar de la epidemia que atac&#x00F3; la civilizaci&#x00F3;n griega durante la Guerra del Peloponeso: la plaga de Atenas entre 430 a. C y 425 a. C. Esta, como su nombre indica, afect&#x00F3; principalmente a la ciudad-estado de Atenas, pero tambi&#x00E9;n a otras partes del mundo griego y a otras regiones como Egipto o Etiop&#x00ED;a<xref ref-type="bibr" rid="ref-2-475490"><sup>2</sup></xref>. En el Imperio Romano destacan plagas como la peste antonina entre los a&#x00F1;os 165 y 180, o la peste cipriana que se produjo 60 a&#x00F1;os despu&#x00E9;s. Ambas supusieron una p&#x00E9;rdida de vidas importante y, sin duda, agravaron algo m&#x00E1;s el lento declive del imperio. Otro elemento muy relevante es la peste de Justiniano, acontecida entre los a&#x00F1;os 541 y 549, que fren&#x00F3; las aspiraciones del Imperio Bizantino a recuperar todo el esplendor del Imperio Romano, provocando una gran crisis econ&#x00F3;mica y de p&#x00E9;rdida de vidas. Sin duda, ya casi finalizada la Edad Media, la plaga m&#x00E1;s conocida es la famosa Peste Negra del siglo XIV, que asol&#x00F3; Europa reduciendo a menos de la mitad su poblaci&#x00F3;n. Otra epidemia con consecuencias hist&#x00F3;ricas importantes fue la viruela, trasladada a Am&#x00E9;rica por los conquistadores espa&#x00F1;oles en el siglo XVI, exterminando a buena parte de los habitantes ind&#x00ED;genas que no estaban inmunizados contra ella. Probablemente sea una de las causas m&#x00E1;s importantes del &#x00E9;xito de los conquistadores, pero esta enfermedad sigui&#x00F3; afectando durante mucho tiempo a las poblaciones humanas hasta darse recientemente por extinguida. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX se produjeron otras tantas m&#x00E1;s, con algo menos de relevancia. Destaca la pandemia de gripe &#x201C;rusa&#x201D; a finales del XIX, a las puertas del siglo XX<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-475490"><sup>3,</sup></xref><xref ref-type="bibr" rid="ref-4-475490"><sup>4</sup></xref>. Entre 1918 y 1920, una pandemia de gripe se propag&#x00F3; desde EE. UU. al resto del mundo, matando a m&#x00E1;s personas en 24 semanas (un tercio de la poblaci&#x00F3;n mundial) que el VIH en 24 a&#x00F1;os<xref ref-type="bibr" rid="ref-5-475490"><sup>5</sup></xref>.</p>
<p>Para concluir con este repaso hist&#x00F3;rico, m&#x00E1;s recientemente hemos visto otras cepas muy virulentas de gripe, como la gripe asi&#x00E1;tica o la gripe de Hong Kong. Tambi&#x00E9;n, el temido SIDA, surgido en la d&#x00E9;cada de los 80 del siglo pasado, o los diferentes brotes de &#x00E9;bola. Pero, por otra parte, los avances en la medicina y en la salud p&#x00FA;blica han permitido controlar de forma m&#x00E1;s eficaz otras amenazas surgidas recientemente, como la gripe A o el SARS-Cov-1<xref ref-type="bibr" rid="ref-6-475490"><sup>6,</sup></xref><xref ref-type="bibr" rid="ref-7-475490"><sup>7</sup></xref>. As&#x00ED;, hasta llegar a la pandemia de SARS-Cov-2 en este a&#x00F1;o 2020, cuyas consecuencias ahora mismo son totalmente inciertas.</p>
<p>Si se consigue que las pandemias nos inviten a reflexionar cu&#x00E1;n fr&#x00E1;giles somos si un microorganismo, a veces sin vida propia, es capaz de ocasionar, <italic>de facto</italic>, una hecatombe de tal magnitud que paraliza el mundo<xref ref-type="bibr" rid="ref-5-475490"><sup>5,</sup></xref> hemos logrado alcanzar conciencia colectiva. De este modo, seremos conscientes de que las enfermedades de masas son mayoritariamente zoonosis; es decir, han experimentado un proceso evolutivo pasando de ser enfermedades &#x00FA;nicamente animales a convertirse tambi&#x00E9;n en humanas y, estaremos expectantes cada vez que surja una nueva cepa de la familia <italic>Influenza tipo A</italic> o que un Coronavirus se transmita de los animales a los humanos<xref ref-type="bibr" rid="ref-8-475490"><sup>8</sup></xref>.</p>
<p>Las pandemias, <italic>grosso modo</italic>, son amplias en cuanto a espacio geogr&#x00E1;fico pero condensadas en el tiempo. Por ello, merecen ser descritas desde una perspectiva circular, que no lineal, al estilo en el que se presenta el texto jud&#x00ED;o &#x201C;Talmud&#x201D;. En l&#x00ED;neas generales, cualquier pandemia obliga a tomar decisiones extremas y precipitadas con enormes costes en base a escenarios probables. Sin embargo, existen dos factores decisivos que condicionan su resoluci&#x00F3;n: las experiencias previas y el conocimiento acerca del agente causal de la amenaza.</p>
<p>La pandemia de gripe de 1918 en la que nos centraremos a posteriori, la mal llamada &#x201C;gripe espa&#x00F1;ola&#x201D;, recibi&#x00F3; tal denominaci&#x00F3;n porque al estar medio mundo inmerso en la Primera Guerra Mundial, los contendientes no informaron sobre la enfermedad que estaba diezmando a sus soldados para no alentar a los adversarios. Espa&#x00F1;a daba a conocer los hechos reales acaecidos sin argucias, al mantenerse neutral en el conflicto b&#x00E9;lico. Adem&#x00E1;s, dicha pandemia fue llamada tambi&#x00E9;n &#x201C;<italic>Soldado de N&#x00E1;poles</italic>&#x201D;, al igual que la canci&#x00F3;n que por aquel entonces sonaba reiteradamente en una zarzuela<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-475490"><sup>9</sup></xref>. La decisi&#x00F3;n fue tomada por la similitud de la contagiosidad de la enfermedad y de dicha canci&#x00F3;n. Tambi&#x00E9;n la expresi&#x00F3;n &#x201C;<italic>mal de moda</italic>&#x201D; hace alusi&#x00F3;n a la misma.</p>
<p>A diferencia de la gripe estacional, la poblaci&#x00F3;n diana no eran solamente ni&#x00F1;os y ancianos, sino tambi&#x00E9;n adultos de mediana edad. La falta de desarrollo de la medicina y de un sistema de salud p&#x00FA;blica eficaz, provoc&#x00F3; que el problema se hubiera agravado a&#x00FA;n m&#x00E1;s. A pesar de poner en marcha medidas para contener la epidemia, el sistema sanitario qued&#x00F3; sobrepasado. Los m&#x00E9;dicos no abundaban, llegando a tener que reclutar voluntarios entre los estudiantes de medicina. Adem&#x00E1;s, en algunas ciudades espa&#x00F1;olas hubo que solicitar cooperaci&#x00F3;n al ej&#x00E9;rcito, para transportar y dar entierro a los fallecidos<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-475490"><sup>9</sup></xref>. Las repercusiones de este desastre influyeron en la literatura y en el arte. Tal vez, ha sido responsable del inter&#x00E9;s desmesurado de artistas del siglo XX en mostrar la debilidad del cuerpo humano como elemento susceptible de ser abatido por la enfermedad. As&#x00ED; mismo, el &#x201C;<italic>Soldado de N&#x00E1;poles</italic>&#x201D; llev&#x00F3; a la tumba a importantes figuras de la &#x00E9;poca de todos los &#x00E1;mbitos.</p>
<fig id="fig-1-475490">
<label>Figura 1.</label>
<caption><title>Portada del libro <italic>El jinete p&#x00E1;lido</italic> en su versi&#x00F3;n en castellano junto a una fotograf&#x00ED;a de su autora, Laura Spinney. Tomada de Spinney L. El mayor desastre del siglo XX. El Peri&#x00F3;dico, 5 de febrero de 2018.</title></caption>
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</fig>
<p>El objetivo del presente art&#x00ED;culo es realizar una aproximaci&#x00F3;n a la denominada &#x201C;Gripe espa&#x00F1;ola&#x201D; mediante la obra de Laura Spinney que lleva por t&#x00ED;tulo <italic>El jinete p&#x00E1;lido</italic>10. Haremos una breve semblanza de la autora y comentaremos el origen y difusi&#x00F3;n de la epidemia, las caracter&#x00ED;sticas del agente causal y algunas caracter&#x00ED;sticas de la propia enfermedad, tales como antecedentes de los pacientes, c&#x00F3;mo se manifiesta, el cuadro cl&#x00ED;nico m&#x00E1;s frecuente, la severidad, la toma de contacto de los pacientes con los sistemas de salud de la &#x00E9;poca, el tratamiento y la repercusi&#x00F3;n social de la enfermedad.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-2-475490">
<title><bold>S<sc>emblanza de la autora</sc></bold></title>
<p>A modo de semblanza de Laura Spinney podemos decir que es periodista cient&#x00ED;fica y novelista brit&#x00E1;nica. Se gradu&#x00F3; en Ciencias Naturales por la Universidad de Durham. A lo largo de su carrera profesional ha escrito para prestigiosas revistas y peri&#x00F3;dicos como <italic>Nature, National Geographic, New Scientist, The Guardian</italic>, etc. Algunos de los libros m&#x00E1;s conocidos de la autora son: <italic>The Doctor, The Quick, Rue Centrale</italic> y <italic>Derborence: Where the devils came down.</italic> La autora sigue con preocupaci&#x00F3;n la situaci&#x00F3;n actual como demuestra la entrevista concedida al diario ABC en la secci&#x00F3;n de Ciencia el pasado 30 de abril de 2020, en la que la autora afirma: &#x201C;La pandemia es una advertencia sobre los peligros reales que afronta la humanidad&#x201D; y &#x201C;Es muy probable que la pr&#x00F3;xima pandemia sea provocada por alg&#x00FA;n tipo de gripe<xref ref-type="bibr" rid="ref-11-475490"><sup>11</sup></xref>&#x201D;.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-3-475490">
<title><bold>R<sc>esultados</sc></bold></title>
<sec sec-type="sec-4-475490">
<title><italic>Origen y difusi&#x00F3;n</italic></title>
<p>En el a&#x00F1;o 2020, se puede afirmar con certeza que la gripe espa&#x00F1;ola no empez&#x00F3; en Espa&#x00F1;a, de tal modo, que contin&#x00FA;an en juego tres posibles or&#x00ED;genes: Kansas, Francia y China, aunque la opini&#x00F3;n m&#x00E1;s extendida es que la gran difusi&#x00F3;n mundial tuvo como epicentro el estado de Kansas a trav&#x00E9;s de los soldados que se incorporaban a la I Guerra Mundial. Adem&#x00E1;s, esta pandemia recorri&#x00F3; el mundo con mayor celeridad, en comparaci&#x00F3;n con las sufridas anteriormente. &#x00C9;stas, sol&#x00ED;an tardar tres a&#x00F1;os en recorrer el planeta, sin embargo, el &#x201C;<italic>Soldado de N&#x00E1;poles</italic>&#x201D; lo hizo en tan solo dos a&#x00F1;os, de 1918 a 1920. Entre tanto, conviene se&#x00F1;alar que, para llevar a cabo dicho cometido, &#x00E9;ste hizo notar su protagonismo a nivel mundial en tres ocasiones -algunos han sugerido que hubo una cuarta- conocidas popularmente como &#x201C;<italic>oleadas de la gripe espa&#x00F1;ola</italic>&#x201D;. La presentaci&#x00F3;n de estas fue muy desigual, confundi&#x00E9;ndose la primera con una gripe estacional y la segunda con la peste neum&#x00F3;nica, mientras que la tercera pose&#x00ED;a una virulencia intermedia. Al hilo de lo anterior, se debe resaltar que la mayor&#x00ED;a de las muertes se produjeron en solamente trece semanas, desde septiembre hasta mediados de diciembre de 1918.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-5-475490">
<title><italic>Agente causal</italic></title>
<p>Atr&#x00E1;s qued&#x00F3; un arduo camino hasta llegar a la identificaci&#x00F3;n del agente etiol&#x00F3;gico, virus <italic>Haemophilus Influenzae,</italic> subtipo H1N1. En principio, se pensaba que dicho microorganismo, tambi&#x00E9;n llamado &#x201C;<italic>bacilo de Pfeiffer</italic>&#x201D;, a quien debe su denominaci&#x00F3;n, era una bacteria con diferentes cepas. No obstante, ya en 1916, Milton Rosenau sospech&#x00F3; que el agente etiol&#x00F3;gico pudiera ser un virus. &#x00C9;ste, debido a su &#x00ED;nfimo tama&#x00F1;o, estaba capacitado para atravesar los poros de los filtros de porcelana de Chamberland, utilizados en aquella &#x00E9;poca para atrapar las bacterias de un l&#x00ED;quido, recibiendo as&#x00ED; el apelativo de &#x201C;<italic>virus filtrable</italic>&#x201D;. En 1918, los cient&#x00ED;ficos Dujarric y Lacassagne decidieron realizar un experimento para corroborar la hip&#x00F3;tesis. Para ello, este &#x00FA;ltimo inyect&#x00F3; al propio Dujarric sangre filtrada de un paciente con gripe, desencaden&#x00E1;ndose un cuadro gripal a los dos d&#x00ED;as de la inoculaci&#x00F3;n. Posteriormente, en un segundo experimento realizado, tom&#x00F3; una emulsi&#x00F3;n filtrada de esputo de pacientes enfermos y la aplic&#x00F3; en su garganta. Lleg&#x00F3; entonces a la conclusi&#x00F3;n de que la ausencia de s&#x00ED;ntomas era debida a la adquisici&#x00F3;n de inmunidad promovida por el primer experimento. De otro modo, los cient&#x00ED;ficos pasteurianos Nicolle y Lebailly, llegaron a la conclusi&#x00F3;n de que el causante de la enfermedad era un virus que adem&#x00E1;s no se pod&#x00ED;a transmitir por v&#x00ED;a sangu&#x00ED;nea. As&#x00ED; fue como los tres publicaron, en distintos trabajos, pero de manera simult&#x00E1;nea, que probablemente la gripe de 1918 estuviera causada por un virus.</p>
<fig id="fig-2-475490">
<label>Figura 2.</label>
<caption><title>Fotograf&#x00ED;a de Ren&#x00E9; Dujarric de La Rivi&#x00E8;re a la salida del Instituto Pasteur. Extra&#x00ED;do de Gallica- Biblioth&#x00E8;que Nationale de France. Accesible en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b531210064.item">https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b531210064.item</ext-link></title></caption>
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</fig>
<p>Hoy es de sobra conocido, que el signo m&#x00E1;s revelador de que una especie concreta es reservorio de un determinado pat&#x00F3;geno es que no enferme del mismo, debido a la coevoluci&#x00F3;n de virus y hu&#x00E9;sped. As&#x00ED; es como se considera a las aves, en especial las acu&#x00E1;ticas, reservorio natural de la gripe. Con la llegada de la revoluci&#x00F3;n agr&#x00ED;cola, sobrevino la domesticaci&#x00F3;n de algunas aves y consecuentemente, el paso a convivir en las aldeas con los humanos. Adem&#x00E1;s, se cree que los cerdos jugaron un papel de suma importancia como intermediarios, ya que sus c&#x00E9;lulas comparten caracter&#x00ED;sticas con las de aves y humanos.</p>
<p>En relaci&#x00F3;n con el mecanismo de transmisi&#x00F3;n puede afirmarse que es la v&#x00ED;a a&#x00E9;rea, en contraposici&#x00F3;n a las creencias obsoletas y at&#x00E1;vicas de que el aire nocivo o &#x201C;<italic>miasma</italic>&#x201D; (t&#x00E9;rmino acu&#x00F1;ado en &#x00E9;poca gal&#x00E9;nica) que emanaba de los cad&#x00E1;veres en los campos de batalla, era el desencadenante de la transmisi&#x00F3;n de la enfermedad. A pesar de que la &#x201C;<italic>teor&#x00ED;a de los g&#x00E9;rmenes</italic>&#x201D; exist&#x00ED;a desde hac&#x00ED;a medio siglo y la poblaci&#x00F3;n era capaz de comprender el t&#x00E9;rmino &#x201C;<italic>contagio</italic>&#x201D;, a&#x00FA;n pululaban sombras inciertas en relaci&#x00F3;n con el mecanismo de propagaci&#x00F3;n.</p>
<p>Un siglo despu&#x00E9;s de la pandemia y tras visionarse por vez primera el virus en 1943, se puede afirmar que es de tama&#x00F1;o mediano, con morfolog&#x00ED;a casi esf&#x00E9;rica y est&#x00E1; envuelto por una membrana que contiene hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N) como ant&#x00ED;genos. Adem&#x00E1;s, desde el punto de vista gen&#x00E9;tico, contiene RNA monocatenario empaquetado en ocho segmentos, de los cuales dos de ellos se traducen en prote&#x00ED;nas de superficie (H y N) y los otros seis codifican prote&#x00ED;nas responsables de la patogenicidad, como pueden ser la capacidad del virus para replicarse o el rechazo de la respuesta inmunol&#x00F3;gica del hu&#x00E9;sped. Cabe rese&#x00F1;ar por ser realmente inquietante, que la inestabilidad bioqu&#x00ED;mica del RNA, en comparaci&#x00F3;n con el DNA, est&#x00E1; irrevocablemente relacionada con el ac&#x00FA;mulo lento de errores que acaecen durante el proceso de replicaci&#x00F3;n y que recibe el nombre de &#x201C;<italic>deriva</italic>&#x201D;. Es esto &#x00FA;ltimo lo que confiere la inaudita capacidad mutante de la part&#x00ED;cula viral.</p>
<fig id="fig-3-475490">
<label>Figura 3.</label>
<caption><title>Imagen del influenzavirus A H1N1 tomada en el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos. Dominio P&#x00FA;blico, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:H1N1_influenza_virus.jpg">https://commons.wikimedia.org/wiki/File:H1N1_influenza_virus.jpg</ext-link></title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="1885-5210-2020-16-e-0469-0484-fig3.jpg"/>
</fig>
<p>En cuanto a las posibles variantes de gripe, de las cuatro conocidas a fecha actual (A, B, C y D) &#x00FA;nicamente la variante A es responsable de causar pandemias. Tambi&#x00E9;n conviene se&#x00F1;alar que existen hasta la fecha, dieciocho variantes conocidas de hemaglutinina y once de neuraminidasa.</p>
<p>Respecto al siglo XX resulta notorio que cada pandemia fue desencadenada por la aparici&#x00F3;n de un nuevo ant&#x00ED;geno H en la gripe A: H1 en 1918, H2 en 1957 y H3 en 1968.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-6-475490">
<title><italic>Antecedentes personales del enfermo y poblaci&#x00F3;n diana</italic></title>
<p>Es sabido con certeza que la existencia de una enfermedad subyacente incrementaba la vulnerabilidad a la gripe, si bien es cierto que, grosso modo, la poblaci&#x00F3;n de 1918 estaba atemorizada y sorprendida por la aleatoriedad con que la enfermedad acechaba a las v&#x00ED;ctimas.</p>
<p>Adem&#x00E1;s de ancianos y ni&#x00F1;os de corta edad, las personas j&#x00F3;venes y robustas, de entre veinte y cuarenta a&#x00F1;os, principalmente varones, se encontraban en la l&#x00ED;nea de fuego. Una de las hip&#x00F3;tesis que gira en torno a la causa de lo anterior, considera que los sistemas inmunes m&#x00E1;s potentes presentan una tormenta de citoquinas m&#x00E1;s agresiva.</p>
<p>La curva de mortalidad muestra una forma de W asim&#x00E9;trica, a diferencia de la forma de U habitual en el caso de la gripe estacional. A&#x00FA;n queda por dar explicaci&#x00F3;n al hecho de situar a los j&#x00F3;venes de quince a&#x00F1;os con un sistema inmune potente en la primera depresi&#x00F3;n de la W. Tambi&#x00E9;n, igualmente se espera respuesta al por qu&#x00E9; el trazo ascendente de la derecha estaba atenuado, lo que denota que los ancianos estaban m&#x00E1;s protegidos de lo habitual.</p>
<p>En la mayor&#x00ED;a de los pa&#x00ED;ses, las mujeres eran menos propensas a contraer la enfermedad salvo las embarazadas, las cuales estaban aquejadas tambi&#x00E9;n de abortos espont&#x00E1;neos y partos prematuros con asiduidad. Con relaci&#x00F3;n a lo anteriormente expuesto, cabe rese&#x00F1;ar a modo de distinci&#x00F3;n que, en la India, la letalidad a causa de la gripe espa&#x00F1;ola era mayor en las mujeres. Entre los factores facilitadores, se podr&#x00ED;an citar una alimentaci&#x00F3;n deficitaria, principalmente vegetariana, a lo que se adiciona el hecho de que fuesen las mujeres de la casa las encargadas del cuidado de los enfermos ya abatidos por la gripe.</p>
<p>Otro hecho llamativo era la desigualdad geogr&#x00E1;fica. Por un lado, las ciudades, debido a su densidad de poblaci&#x00F3;n, se hallaban m&#x00E1;s afectadas que las zonas rurales. Por otro, tambi&#x00E9;n exist&#x00ED;an discrepancias a nivel continental, de tal manera que los que vivieran en determinadas zonas de Asia, ten&#x00ED;an treinta veces m&#x00E1;s probabilidad de fallecer a causa de la gripe que si vivieran en ciertas partes del viejo continente.</p>
<p>Otros factores que quiz&#x00E1;s tuvieran que ver con la vulnerabilidad a padecer la enfermedad fueron el aislamiento geogr&#x00E1;fico, la falta de exposici&#x00F3;n hist&#x00F3;rica al virus, la cultura, el tipo de dieta&#x2026; e incluso, su DNA. Como ejemplo de lo anterior, se podr&#x00ED;a resaltar el devastador impacto de la gripe espa&#x00F1;ola sobre los inmigrantes italianos que habitaban, por entonces, en Connecticut (EE. UU.). Parece ser que ello ha sido motivado por razones de desigualdad, tanto en el &#x00E1;mbito econ&#x00F3;mico como en el jer&#x00E1;rquico.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-7-475490">
<title><italic>Primeros s&#x00ED;ntomas</italic></title>
<p>La triada constituida por irritaci&#x00F3;n de garganta, fiebre y dolor de cabeza fue considerada la afectaci&#x00F3;n inicial. Albert Gitchell, cocinero del campamento Funston en Kansas, as&#x00ED; lo manifest&#x00F3; en la enfermer&#x00ED;a aquella ma&#x00F1;ana del 4 de marzo de 1918. Tras &#x00E9;l, el resto de los compa&#x00F1;eros manifestar&#x00ED;an la misma sintomatolog&#x00ED;a en un breve periodo de tiempo. Al igual que en la gripe estacional, la mayor&#x00ED;a de las personas que enfermaron en la primavera de 1918 se recuperaron, de forma semejante a lo ocurrido cada invierno<xref ref-type="bibr" rid="ref-12-475490"><sup>12</sup></xref>.</p>
<fig id="fig-4-475490">
<label>Figura 4.</label>
<caption><title>Fotograf&#x00ED;a del campamento Funston en Kansas, una de las posibles zonas de origen de la pandemia. Extraido de otis historical archives, national museum of health and medicine - emergency hospital during influenza epidemic (ncp 1603), national museum of health and medicine. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.buckscountycouriertimes.com/news/20190923/mxfctter-museum-to-mark-historic-influenza-pandemic/1">https://www.buckscountycouriertimes.com/news/20190923/mxfctter-museum-to-mark-historic-influenza-pandemic/1</ext-link>, dominio p&#x00FA;blico, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25513204">https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25513204</ext-link></title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="1885-5210-2020-16-e-0469-0484-fig4.jpg"/>
</fig>
</sec>
<sec sec-type="sec-8-475490">
<title><italic>Cuadro cl&#x00ED;nico</italic></title>
<p>Las manifestaciones cl&#x00ED;nicas o s&#x00ED;ntomas patognom&#x00F3;nicos, adem&#x00E1;s de los anteriormente rese&#x00F1;ados como iniciales, son las siguientes: tos, mareos, v&#x00E9;rtigo, v&#x00F3;mitos, disnea, visi&#x00F3;n borrosa, discromatopsia por inflamaci&#x00F3;n del nervio &#x00F3;ptico, p&#x00E9;rdida de audici&#x00F3;n u olfato, ca&#x00ED;da de dientes y cabello, hematuria, hemorragias nasales y orales de manera espont&#x00E1;nea, palidez, cianosis, insomnio, agitaci&#x00F3;n, convulsiones y delirio, el cual parad&#x00F3;jicamente, afloraba cuando la fiebre hab&#x00ED;a remitido.</p>
<p>No exist&#x00ED;a manera de diagnosticarla con certeza al carecer de la oportunidad de tomar im&#x00E1;genes radiol&#x00F3;gicas o determinar par&#x00E1;metros anal&#x00ED;ticos. En general, el m&#x00E9;dico realizaba una anamnesis, med&#x00ED;a la temperatura y llevaba a cabo una exploraci&#x00F3;n f&#x00ED;sica encaminada, entre otras cosas, a la b&#x00FA;squeda de las reveladoras manchas de color caoba en los p&#x00F3;mulos. Si el cl&#x00ED;nico persegu&#x00ED;a un diagn&#x00F3;stico certero, entonces tomaba una muestra de esputo y, tras cultivo en un gel nutritivo, lo observaba al microscopio.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-9-475490">
<title><italic>Gravedad</italic></title>
<p>En general, la segunda oleada de gripe fue la causante de los cuadros cl&#x00ED;nicos de mayor gravedad, llegando a ser letales en muchas ocasiones. Esta responsabilidad era atribuida la mayor parte de las veces a una neumon&#x00ED;a bacteriana como complicaci&#x00F3;n asociada. Cuando &#x00E9;sta aparec&#x00ED;a, sol&#x00ED;a desencadenar el hoy conocido como SDRA (S&#x00ED;ndrome de Dificultad Respiratoria Aguda) caracterizado por hipoxemia, taquipnea, hipotensi&#x00F3;n, taquicardia y cianosis.</p>
<p>La &#x201C;<italic>cianosis</italic>&#x201D; era un indicador de la gravedad. Con frecuencia, aparec&#x00ED;an dos manchas de color caoba en los p&#x00F3;mulos, que se extend&#x00ED;an horas despu&#x00E9;s hasta cubrir todo el rostro. En este sentido y de acuerdo con la descripci&#x00F3;n de un m&#x00E9;dico militar estadounidense, pod&#x00ED;a llegar a tal punto, que resultara dif&#x00ED;cil distinguir a una persona de raza blanca de una de color. Esta cianosis, conocida como &#x201C;<italic>heliotr&#x00F3;pica</italic>&#x201D;, determinaba en gran medida el pron&#x00F3;stico. Se podr&#x00ED;a ser optimista cuando la coloraci&#x00F3;n tornaba a rojo, y pesimista cuando se mezclaba con el malva hasta alcanzar un tono negruzco que indicaba la m&#x00E1;xima gravedad. Este color prieto, cuasi negro, se localizaba primeramente en las extremidades superiores e inferiores, incluyendo las u&#x00F1;as, e iba ascendiendo hasta alcanzar un t&#x00F3;rax intensamente inflamado. La muerte llamar&#x00ED;a al paciente en cuesti&#x00F3;n de d&#x00ED;as u horas.</p>
<p>En ex&#x00E1;menes necrol&#x00F3;gicos practicados, los pat&#x00F3;logos hallaban unos pulmones rojizos, inflamados y congestionados por la hemorragia. Estos estaban a su vez, recubiertos por una espuma ros&#x00E1;cea acuosa. Era frecuente afirmar en la &#x00E9;poca por parte de los cl&#x00ED;nicos que las v&#x00ED;ctimas mor&#x00ED;an asfixiadas por sus propios fluidos.</p>
<p>El c&#x00E9;lebre m&#x00E9;dico ruso Bardakh, ment&#x00F3; que la variedad espa&#x00F1;ola de la gripe de 1918 se hab&#x00ED;a caracterizado por ir acompa&#x00F1;ada de complicaciones nerviosas y respiratorias.</p>
<p>Desde el punto de vista psiqui&#x00E1;trico, los s&#x00ED;ntomas sol&#x00ED;an ser ef&#x00ED;meros, si bien es cierto, algunos pacientes consumaron el suicidio por precipitaci&#x00F3;n desde las ventanas de los hospitales, v&#x00ED;ctimas de la depresi&#x00F3;n. Tambi&#x00E9;n se observ&#x00F3; que un gran n&#x00FA;mero de personas ya restablecidas de la gripe, ingresaron a posteriori en el Hospital Psicop&#x00E1;tico de Boston con un cuadro cl&#x00ED;nico consistente en la presencia de delirios y alucinaciones. Aun cuando a un tercio de estos se les diagnostic&#x00F3; <italic>dementia praecox</italic> (demencia precoz) como t&#x00E9;rmino an&#x00E1;logo a la incurable esquizofrenia de nuestros tiempos, se hallaban en un error, pues cinco a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde la mayor&#x00ED;a se hab&#x00ED;an recuperado por completo. Era entonces necesaria una nueva etiqueta diagn&#x00F3;stica para caracterizar a un s&#x00ED;ndrome agudo y reversible surgido a resultas de la gripe. Igualmente, la encefalitis let&#x00E1;rgica fue otra complicaci&#x00F3;n neurol&#x00F3;gica vinculada a la enfermedad.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-10-475490">
<title><italic>Contacto con el sistema de salud y asistencia sanitaria</italic></title>
<p>La asistencia sanitaria brindada durante la pandemia se llevaba a cabo tanto a nivel domiciliario como hospitalario en los casos m&#x00E1;s graves, bien fuese en hospitales civiles o militares. A nivel de recursos humanos, en ocasiones, el personal sanitario era insuficiente, teniendo que tomar el relevo personal religiosos o j&#x00F3;venes que se formaban como enfermeras a trav&#x00E9;s de la Iglesia cat&#x00F3;lica, como ocurri&#x00F3; en Alemania.</p>
<p>En 1918, si un m&#x00E9;dico diagnosticaba una EDO (Enfermedad de Declaraci&#x00F3;n Obligatoria), deb&#x00ED;a comunicarla a las autoridades sanitarias pertinentes y de no hacerlo, eran sancionados. Eran as&#x00ED; catalogadas las que conllevaban un grave riesgo para la salud p&#x00FA;blica, entre las cuales no estaba incluida la gripe. Tampoco exist&#x00ED;a un sistema de alerta en relaci&#x00F3;n con la fecha de comienzo, punto de entrada y velocidad de propagaci&#x00F3;n de la enfermedad. No obstante, desde anta&#x00F1;o se sabe que, <italic>sensu stricto</italic>, son tres las estrategias para contener las enfermedades infecciosas, a saber, cord&#x00F3;n sanitario, cuarentena (t&#x00E9;rmino acu&#x00F1;ado en el siglo XV por los venecianos al mantener fondeados durante cuarenta d&#x00ED;as a los barcos provenientes de Levante antes de tolerar el desembarco de los tripulantes) y aislamiento<xref ref-type="bibr" rid="ref-13-475490"><sup>13</sup></xref>.</p>
<p>A lo largo del transcurso de la pandemia, fueron puestas en marcha tres medidas cuyo fin &#x00FA;ltimo estribaba en la contenci&#x00F3;n de la enfermedad gripal:</p>
<list list-type="simple">
<list-item><p>&#x2666; Identificar los casos prematuramente para as&#x00ED;, poder concretar en qu&#x00E9; direcci&#x00F3;n se desplaza la infecci&#x00F3;n.</p></list-item>
<list-item><p>&#x2666; Comprender el mecanismo de transmisi&#x00F3;n y, por consiguiente, tomar las medidas oportunas.</p></list-item>
<list-item><p>&#x2666; Disponer de herramientas garantes del cumplimiento de las medidas mencionadas en el apartado previo.</p></list-item>
</list>
<p>En Espa&#x00F1;a los peri&#x00F3;dicos tomaron la iniciativa de informar lo m&#x00E1;s ampliamente posible al objeto de disipar las dudas de la poblaci&#x00F3;n. Al mismo tiempo, publicaron instrucciones de la comisi&#x00F3;n provincial de sanidad para minimizar el contagio, fundamentadas principalmente en eludir espacios concurridos. En ellos, adem&#x00E1;s, se lleg&#x00F3; a acusar a las autoridades pol&#x00ED;ticas de mermar la gravedad del contratiempo y no poner en marcha medidas dirigidas a proteger a la poblaci&#x00F3;n.</p>
<p>A resulta de los arduos periodos de tiempo derivados de pandemias y guerras, en 1919 se crearon fundaciones de ayuda humanitaria como <italic>Save the Children</italic> y, a principios de los a&#x00F1;os 20, una organizaci&#x00F3;n sanitaria precursora de la OMS actual. Tambi&#x00E9;n es de esta &#x00E9;poca la creaci&#x00F3;n o restructuraci&#x00F3;n de los ministerios de sanidad en muchos pa&#x00ED;ses, as&#x00ED; como la inauguraci&#x00F3;n en Viena de una oficina internacional con la misi&#x00F3;n expresa de combatir las epidemias. Sin embargo, el verdadero hito de esta &#x00E9;poca es el impulso de la medicina socializada, la cual garantiza una asistencia sanitaria gratuita para todos<xref ref-type="bibr" rid="ref-14-475490"><sup>14</sup></xref>.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-11-475490">
<title><italic>Tratamiento</italic></title>
<p>No exist&#x00ED;a disponibilidad de vacunas, f&#x00E1;rmacos antivirales ni antibi&#x00F3;ticos para afrontar las infecciones oportunistas cuando se desencaden&#x00F3; la pandemia. Es, por tanto, una &#x00E9;poca en la que coexisten remedios naturales, compuestos homeop&#x00E1;ticos, chamanismo y b&#x00FA;squeda de innovadores tratamientos. En este sentido, se recurri&#x00F3; a la aspirina, la cual era administrada con una posolog&#x00ED;a que la mayor parte de las veces doblaba la dosis segura recomendada hoy en d&#x00ED;a, debido a sus efectos milagrosos consistentes en atenuar la fiebre y mitigar las algias. Tal es as&#x00ED;, que, en el a&#x00F1;o 2009, la doctora Karen Starko formul&#x00F3; una controvertida teor&#x00ED;a cuyo postulado afirmaba que muchas muertes atribuidas a la gripe pudieron deberse a intoxicaci&#x00F3;n por aspirina. Otro de los tratamientos puestos en pr&#x00E1;ctica fue la quinina, hasta entonces usada para combatir la malaria y otras fiebres biliosas de naturaleza pal&#x00FA;dica. Tambi&#x00E9;n, fueron administrados preparados de ars&#x00E9;nico, a los que se atribu&#x00ED;an cualidades t&#x00F3;nicas y analg&#x00E9;sicas. Igualmente, el aceite de alc&#x00E1;nfor se utiliz&#x00F3; para abordar las dificultades respiratorias; la dedalera y estricnina, como estimulantes de la circulaci&#x00F3;n; el sulfato de magnesio y aceite de ricino, como laxantes; y el yodo para la &#x201C;<italic>desinfecci&#x00F3;n interna</italic>&#x201D;. Asimismo, suministraron mercurio al objeto de que sus propiedades antis&#x00E9;pticas y estimulantes de las gl&#x00E1;ndulas salivares surtieran efecto. No obstante, no tardaron en darse cuenta de que la p&#x00E9;rdida de coordinaci&#x00F3;n y la sensaci&#x00F3;n de hormigueo bajo la piel eran consecuencia de la intoxicaci&#x00F3;n por este metal.</p>
<p>Ya sea por razones bioqu&#x00ED;micas o por actuar como nocebos, algunos tratamientos tanto innovadores como tradicionales, agravaron los s&#x00ED;ntomas.</p>
<p>La arcaica t&#x00E9;cnica de la sangr&#x00ED;a medicinal fue recuperada por algunos facultativos al observar que algunos pacientes mejoraban tras sufrir una hemorragia, ya fuera nasal, menstrual o derivada de un aborto.</p>
<p>En este clima de incertidumbre, la &#x00FA;nica clarividencia con relaci&#x00F3;n a aumentar la supervivencia pasaba por dos pr&#x00E1;cticas m&#x00E9;dicas: asegurar que el paciente no se deshidratara y garantizar que recibiera una buena atenci&#x00F3;n.</p>
<p>De aquella &#x00E9;poca tambi&#x00E9;n nos llegan im&#x00E1;genes que ilustran que el uso de mascarillas, como en el momento actual, se convirti&#x00F3; en una medida de salud p&#x00FA;blica.</p>
<fig id="fig-5-475490">
<label>Figura 5.</label>
<caption><title>Grupo de polic&#x00ED;as de Seattle, Estados Unidos, hacia finales de 1918. El uso de mascarilla se hizo habitual durante la pandemia de gripe espa&#x00F1;ola. Dominio p&#x00FA;blico, disponible en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:165-WW-269B-25-police-l_restored.jpg">https://commons.wikimedia.org/wiki/File:165-WW-269B-25-police-l_restored.jpg</ext-link></title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="1885-5210-2020-16-e-0469-0484-fig5.jpg"/>
</fig>
</sec>
<sec sec-type="sec-12-475490">
<title><italic>Repercusi&#x00F3;n social</italic></title>
<p>Son numerosos los aspectos sociales derivados de la pandemia de gripe del siglo XX. Entre ellos podemos rese&#x00F1;ar como m&#x00E1;s significativos la remodelaci&#x00F3;n radical de las poblaciones humanas, el impulso de la sanidad universal, la influencia en el desarrollo de las Guerras Mundiales y la escasez de mano de obra que agrav&#x00F3; las restricciones alimentarias como consecuencia de su influencia en las cosechas. Tambi&#x00E9;n debemos hacer alusi&#x00F3;n a la estigmatizaci&#x00F3;n a&#x00FA;n mayor de colectivos ya de por s&#x00ED; marginados, la extinci&#x00F3;n de determinadas culturas (principalmente de grupos ind&#x00ED;genas) y la p&#x00E9;rdida de la identidad de grupo una vez resuelto el problema, tal como postula la teor&#x00ED;a de la &#x201C;<italic>resiliencia colectiva</italic>&#x201D;. Un efecto reactivo fue la promoci&#x00F3;n de la capacidad biol&#x00F3;gica de reproducci&#x00F3;n, el cual es el detonante del auge experimentado por la natalidad a nivel mundial. Adem&#x00E1;s, se promovi&#x00F3; la legalizaci&#x00F3;n de la adopci&#x00F3;n de menores consecuente al incremento notable del n&#x00FA;mero de hu&#x00E9;rfanos, y tambi&#x00E9;n se foment&#x00F3; la formaci&#x00F3;n de los futuros m&#x00E9;dicos en el &#x00E1;mbito sociol&#x00F3;gico.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-13-475490">
<title><italic>Influencia de la gripe en el arte y las letras</italic></title>
<p>&#x201C;&#x00BF;Qu&#x00E9; es el arte? El arte nace de la alegr&#x00ED;a y el</p>
<p>dolor, sobre todo del dolor. Crece a partir</p>
<p>de las vidas humanas&#x201D; &#x2013; Edvard Munch</p>
<p>Es a partir de los a&#x00F1;os 20 cuando se produce una vehemente ruptura en el arte. El anhelo de poner fin a los v&#x00ED;nculos con la exuberancia del romanticismo y, a fin de cuentas, con el legado del siglo XIX, se ha visto reflejado en todas las artes, desde la literatura a la pintura pasando por la m&#x00FA;sica y el cine. La ciencia y el progreso se quedaron relegados a un segundo plano en el mundo art&#x00ED;stico. Con asiduidad se atribuye esta nueva visi&#x00F3;n derrotista de los artistas a los dos grandes hechos, que como se mencion&#x00F3; con anterioridad, hab&#x00ED;an causado millones de muertes en el mundo: la gripe espa&#x00F1;ola, frente a la cual los avances de la ciencia no hab&#x00ED;an sido demasiado fruct&#x00ED;feros, y la Gran Guerra. A pesar de ello, es frecuente criticar a los intelectuales de aquella &#x00E9;poca por la exigua influencia que la pandemia de 1918 tuvo en las artes y las letras<xref ref-type="bibr" rid="ref-15-475490"><sup>15</sup></xref>.</p>
<p>Antes del siglo XX, las enfermedades graves eran bastante frecuentes. En el &#x00E1;mbito literario, cualquier escritor adulto conocido se habr&#x00ED;a visto ya en 1918 afectado por ellas de uno u otro modo. Adem&#x00E1;s, en ellos hab&#x00ED;a influido el romanticismo decimon&#x00F3;nico, que trataba la enfermedad de manera simb&#x00F3;lica, como una met&#x00E1;fora del enfermar del alma, carente de inter&#x00E9;s <italic>per se</italic>. En este sentido, <italic>La monta&#x00F1;a m&#x00E1;gica</italic> de Thomas Mann, escrita en 1912 pero no publicada hasta 1924, era el ejemplo m&#x00E1;s fehaciente de lo anteriormente expuesto.</p>
<p>En 1918 el historiador y escritor estadounidense A.W. Crosby, en su obra <italic>Epidemic and peace</italic> (1918) deja constancia de la desoladora situaci&#x00F3;n que, durante la segunda oleada de gripe, vivieron algunas de las m&#x00E1;s importantes ciudades<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-475490"><sup>16</sup></xref>. Tambi&#x00E9;n ese mismo a&#x00F1;o, Eliot hace una posible alusi&#x00F3;n a la gripe espa&#x00F1;ola en el poema <italic>Sweeney entre los ruise&#x00F1;ores</italic>.</p>
<p>Especial relevancia se le confiere a la escritora brit&#x00E1;nica Virginia Woolf, quien, aquejada de una invalidez permanente, ser&#x00E1; la primera en cuestionarse por qu&#x00E9; la enfermedad no ha sido un tema fundamental de la literatura, y lo hace a trav&#x00E9;s de su ensayo <italic>De la enfermedad</italic> (1925). Adem&#x00E1;s, ella y James Joyce, ser&#x00E1;n los grandes renovadores de la novela, los encargados de abrir un nuevo horizonte a la &#x201C;literatura de la enfermedad&#x201D; mediante las obras que llevan por t&#x00ED;tulo <italic>La se&#x00F1;ora Dalloway</italic> (1925) y <italic>Ulises</italic> (1922), respectivamente<xref ref-type="bibr" rid="ref-15-475490"><sup>15</sup></xref>.</p>
<p>Otras obras que hacen menci&#x00F3;n a la gripe espa&#x00F1;ola son <italic>La tierra bald&#x00ED;a</italic> (1922), cuyo autor es el anteriormente mencionado Eliot, y <italic>El amante de lady Chatterley</italic> (1928) de D. H. Lawrence, al cual la enfermedad dej&#x00F3; el coraz&#x00F3;n y los pulmones debilitados. Esta misma afecci&#x00F3;n la padecer&#x00ED;a uno de los protagonistas de su obra. Tambi&#x00E9;n la gripe destruy&#x00F3; los sue&#x00F1;os y esperanzas de Miranda, protagonista de <italic>P&#x00E1;lido caballo, p&#x00E1;lido jinete</italic> (1939). Esta obra es el <italic>alter ego</italic> de la escritora norteamericana K. A. Porter, la cual sufri&#x00F3; los estragos de la pandemia gripal en su juventud, dejando vestigios para el resto de su vida.</p>
<p>M&#x00E1;s recientemente, el c&#x00E9;lebre Miguel Delibes en <italic>Mi idolatrado hijo Sis&#x00ED;</italic> (1953) recrea la situaci&#x00F3;n experimentada en una capital de provincias con la llegada de la gripe. A su vez, Josep Pla en su <italic>Cuaderno gris</italic> (1966), sabe dotar de universalidad a lo local a la par que dedic&#x00F3; extensos comentarios acerca de la gripe espa&#x00F1;ola<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-475490"><sup>16</sup></xref>. Por &#x00FA;ltimo, Pablo Caralps, ya a inicios del presente siglo, escribe el thriller cient&#x00ED;fico <italic>Gripe mortal</italic> (2009), en el que a trav&#x00E9;s del &#x201C;robo&#x201D; de una cepa de gripe espa&#x00F1;ola, nos traslada material real bien documentado<xref ref-type="bibr" rid="ref-17-475490"><sup>17</sup></xref>.</p>
<p>Existen dos autores en los cuales influy&#x00F3; de manera indirecta la gripe. Ellos son Arthur Conan Doyle y Sigmund Freud. El primero, creador del conocido detective &#x201C;Sherlock Holmes&#x201D;, dej&#x00F3; de escribir ficci&#x00F3;n tras perder a su hijo a causa de la pandemia. Asimismo, Freud, autor del ensayo que lleva por t&#x00ED;tulo <italic>M&#x00E1;s all&#x00E1; del principio de placer</italic> (1920) en el que introduce el concepto de &#x201C;pulsi&#x00F3;n de muerte&#x201D; junto al de &#x201C;pulsi&#x00F3;n sexual&#x201D;, termin&#x00F3; por aceptar que influy&#x00F3; en &#x00E9;l la muerte de su hija Sophie en estado de gestaci&#x00F3;n a causa de la gripe<xref ref-type="bibr" rid="ref-15-475490"><sup>15</sup></xref>.</p>
<p>Conviene rese&#x00F1;ar que, en lugares tan dispares como Brasil, China e India, diversos escritores abordaron la enfermedad en sus obras.</p>
<fig id="fig-6-475490">
<label>Figura 6.</label>
<caption><title><italic>Autorretrato despu&#x00E9;s de la gripe espa&#x00F1;ola</italic> (E. Munch). Galer&#x00ED;a Nacional de Noruega. Extra&#x00ED;do de Fundaci&#x00F3;n io. Disponible en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.fundacionio.org/img/art/infectio90.jpg">http://www.fundacionio.org/img/art/infectio90.jpg</ext-link></title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="1885-5210-2020-16-e-0469-0484-fig6.jpg"/>
</fig>
<p>De otro modo, en el mundo de la pintura es inevitable rese&#x00F1;ar al afamado artista Edvard Munch que, tras sobrevivir a la enfermedad, dej&#x00F3; constancia de las secuelas de &#x00E9;sta en su obra <italic>Autorretratos despu&#x00E9;s de la gripe espa&#x00F1;ola</italic> (1919). En &#x00E9;l puede observarse al actualmente, considerado por muchos, padre del expresionismo. &#x00C9;ste se halla inmerso en la soledad, convaleciente, sentado en una silla al lado de la cama y, &#x201C;mirando sin mirar&#x201D; al espectador. Con relaci&#x00F3;n a tal postura descrita, se intuye que puede padecer s&#x00ED;ndrome de fatiga postviral.</p>
<p>Para ultimar, cabe se&#x00F1;alar que dos grandes genios de la pintura como Egon Schiele y Gustav Klimt fallecieron por consecuencias derivadas de la gripe. El primero, fundador del expresionismo austriaco, comenz&#x00F3; a pintar <italic>La familia,</italic> que representaba en realidad a su familia, cuando la enfermedad acech&#x00F3; a la misma. Primeramente, falleci&#x00F3; su esposa embarazada y solo tres d&#x00ED;as despu&#x00E9;s, muri&#x00F3; el propio artista a los 28 a&#x00F1;os. La pintura, aunque no lo parece, nunca ha llegado a concluirse y as&#x00ED; ha pasado a la historia, como la obra p&#x00F3;stuma de un genio v&#x00ED;ctima de la crueldad de la gripe. En el caso de Klimt, las complicaciones derivadas de la enfermedad gripal, le llevaron a la tumba despu&#x00E9;s de haber sufrido una reciente hemiplejia que le manten&#x00ED;a postrado. Su disc&#x00ED;pulo Schiele realiz&#x00F3; un dibujo p&#x00F3;stumo de Klimt en la morgue de Viena<xref ref-type="bibr" rid="ref-18-475490"><sup>18</sup></xref>. Engrosar&#x00ED;an adem&#x00E1;s la lista de c&#x00E9;lebres personajes que fallecieron como consecuencia de la gripe el arquitecto Otto Wagner, ide&#x00F3;logo de la mayor parte de los edificios modernistas de la Viena Imperial y de obras civiles como las estaciones de metro vienesas. Tambi&#x00E9;n el dramaturgo Edmond Rostrand, c&#x00E9;lebre por dar vida a <italic>Cyrano de Bergerac,</italic> y el pintor cubista y modernista portugu&#x00E9;s Amadeo De Souza Cardoso. Por &#x00FA;ltimo, resaltar que el insigne escritor Guillaume Apollinaire, pilar literario del cubismo y surrealismo, tambi&#x00E9;n falleci&#x00F3; v&#x00ED;ctima de la enfermedad. Cuando el escritor Blaise Cendrars lo visit&#x00F3;, coment&#x00F3; que estaba completamente negro y la muerte lo sorprender&#x00ED;a al d&#x00ED;a siguiente<xref ref-type="bibr" rid="ref-15-475490"><sup>15</sup></xref>.</p>
<p>Para concluir, citar a Franz Kafka y John Dos Passos como supervivientes de la devastadora enfermedad.</p>
<p>Cuatro ilustres artistas, Edvard Munch y Gustav Klimt junto con Egon Schiele y Guillaume Apollinaire, compartieron el hecho de dejar su impronta en la historia del arte y haber fallecido v&#x00ED;ctimas de la enfermedad m&#x00E1;s asoladora del siglo pasado.</p>
</sec>
</sec>
<sec sec-type="sec-14-475490">
<title><bold>D<sc>iscusi&#x00F3;n</sc></bold></title>
<p>Ardua es la tarea de resignarse, m&#x00E1;s a&#x00FA;n en mayor medida, tras reflexionar acerca de un mundo globalizado, que, jact&#x00E1;ndose de ser pionero en ciencia y progreso, est&#x00E1; padeciendo en el momento actual las funestas y devastadoras repercusiones de una pandemia similar a la acaecida hace un siglo. En aquel entonces la gripe espa&#x00F1;ola era la responsable. Hoy lo es el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19. Parece que cien a&#x00F1;os ha sido un periodo de tiempo ef&#x00ED;mero para poner en marcha las herramientas necesarias al objeto de contener de manera eficaz una nueva amenaza impuesta por la naturaleza. Esperemos que, de una vez por todas, la p&#x00E9;rdida de m&#x00FA;ltiples vidas humanas lleve impl&#x00ED;cita la creaci&#x00F3;n de una conciencia colectiva y de un nuevo paradigma social. Tambi&#x00E9;n, en palabras de J. R. Calvo, una forma de ver la vida, de relacionarse con otros seres humanos, de cambiar nuestra visi&#x00F3;n cortoplacista y puramente consumista, por otra que priorice otros valores<xref ref-type="bibr" rid="ref-5-475490"><sup>5</sup></xref>.</p>
<p>Actualmente debemos concienciarnos de que, adem&#x00E1;s de las pandemias, el cambio clim&#x00E1;tico supone una amenaza m&#x00E1;s para nuestras vidas, la cual se est&#x00E1; dejando relegada a un segundo plano. Si algo positivo nos leg&#x00F3; la Plaga de Justiniano, acontecida en el siglo VI, fue que, tras fallecer tantas personas, no hab&#x00ED;a mano de obra que cultivase las tierras. Los bosques dominaron de nuevo con el consiguiente enfriamiento de la Tierra debido a la absorci&#x00F3;n de CO<sub>2</sub>de la atm&#x00F3;sfera.</p>
<p>Otro aspecto a considerar es el papel de los medios de transporte y comunicaci&#x00F3;n. Ambos son de suma trascendencia, tanto en la difusi&#x00F3;n de la enfermedad como en el manejo de la informaci&#x00F3;n, respectivamente. A trav&#x00E9;s de los &#x00FA;ltimos se puede incrementar o decrecer la alarma social en funci&#x00F3;n del momento de la pandemia y, tambi&#x00E9;n seg&#x00FA;n la conveniencia de las autoridades en la materia. En la actual pandemia, hemos visto c&#x00F3;mo se pas&#x00F3; de enviar mensajes tranquilizadores a la poblaci&#x00F3;n a concienciar sobre la gravedad del acontecimiento. De otro modo, seg&#x00FA;n manifestaciones de Manuel Carballo en el libro que lleva por t&#x00ED;tulo <italic>La COVID-19 y sus cadenas de errores</italic>, &#x201C;<italic>La gripe de 1918, el SARS y la COVID-19 comparten una caracter&#x00ED;stica com&#x00FA;n y aterradora, a saber, que los seres humanos los transportan de manera f&#x00E1;cil e inconsciente cuando se mueven. Esto, mas el hecho de que la enfermedad puede transmitirse por portadores asintom&#x00E1;ticos en un mundo de globalizaci&#x00F3;n y transporte r&#x00E1;pido, significa que, [&#x2026;] la COVID-19 probablemente habr&#x00E1; tocado tierra en todos los pa&#x00ED;ses del mundo</italic>&#x201D;<xref ref-type="bibr" rid="ref-5-475490"><sup>5</sup></xref>.</p>
<p>Respecto a la ciencia, hemos de admitir que, si bien ha respondido en cuanto al ac&#x00FA;mulo de conocimiento sobre el virus, sus mecanismos de transmisi&#x00F3;n y su patogenia, no es menos cierto que a&#x00FA;n no ha generado nuevos abordajes terap&#x00E9;uticos y la disponibilidad de una vacuna carente de efectos secundarios relevantes es aun incierta. Esto ha condicionado que las medidas de contenci&#x00F3;n para controlar la pandemia sean exactamente iguales en el siglo XX y en el siglo XXI: cuarentena, aislamiento social, seguimiento de contactos, cierre de escuelas y universidades, etc. Ni que decir tiene que esto conlleva grandes p&#x00E9;rdidas econ&#x00F3;micas motivadas por el retraso de la productividad que pueden abocar en &#x00FA;ltimo lugar a una recesi&#x00F3;n a nivel mundial. Tambi&#x00E9;n cabe se&#x00F1;alar que, en continentes como el europeo, con una poblaci&#x00F3;n sumamente envejecida, apenas se ha invertido en programas de prevenci&#x00F3;n. Igualmente, a pesar de estar dotados de imponentes industrias, &#x201C;<italic>los h&#x00E9;roes de la primera l&#x00ED;nea de fuego</italic>&#x201D; no siempre ten&#x00ED;an a su alcance los equipos oportunos e indispensables para hacer frente a la amedrentadora situaci&#x00F3;n. A pesar de los grandes avances en la industria farmac&#x00E9;utica, uno de los principios activos empleado en la gripe de 1918, la quinina, tambi&#x00E9;n se utiliz&#x00F3; en la actualidad.</p>
<p>Cuando aflora una pandemia, la mayor parte de los esfuerzos se centran en conseguir una vacuna que confiera inmunidad frente al pat&#x00F3;geno. Se genera as&#x00ED; una competencia ingente que la mayor&#x00ED;a de las veces resulta ser motivo de pol&#x00E9;mica entre investigadores, compa&#x00F1;&#x00ED;as farmac&#x00E9;uticas, pa&#x00ED;ses y la propia poblaci&#x00F3;n.</p>
<p>Si bien es cierto que el virus no respeta jerarqu&#x00ED;as<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-475490"><sup>9,</sup></xref> no es dif&#x00ED;cil que, de forma absolutamente injusta e indigna, surjan como consecuencia de las pandemias ciertas actitudes xen&#x00F3;fobas o se estigmatice a determinados colectivos. Ejemplos de ambos casos los encontramos en siglo XX con la poblaci&#x00F3;n inmigrante italiana en EE. UU. o con pacientes que padec&#x00ED;an trastornos psiqui&#x00E1;tricos como secuela post-gripal. En pleno siglo XXI, quiz&#x00E1;s podamos encontrar cierto paralelismo cuando el virus invada pa&#x00ED;ses pobres y desfavorecidos en los que van a resultar rid&#x00ED;culas medidas higi&#x00E9;nicas como el lavado de manos al no existir siquiera agua corriente, o el distanciamiento social en barrios marginales y superpoblados.</p>
<p>En lo que respecta a la poblaci&#x00F3;n, con frecuencia, surgen determinados grupos que no respetan las indicaciones de las autoridades sanitarias, participando en congregaciones o actos multitudinarios y, adem&#x00E1;s, sin protecci&#x00F3;n alguna en determinados casos. Podemos ejemplificar esto &#x00FA;ltimo mediante los actos religiosos llevados a cabo en la ciudad de Zamora o las verbenas de San Isidro celebradas en Madrid durante la pandemia de 1918<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-475490"><sup>9,</sup></xref> pero tambi&#x00E9;n mediante las huelgas &#x201C;anti mascarillas&#x201D; de hoy en d&#x00ED;a.</p>
<p>Los efectos devastadores de las pandemias ocasionan que muchos ni&#x00F1;os se queden hu&#x00E9;rfanos. En la de la gripe espa&#x00F1;ola, hab&#x00ED;a que adicionar, adem&#x00E1;s, los hu&#x00E9;rfanos resultantes del fallecimiento de sus progenitores en los campos de batalla. Sol&#x00ED;a tratarse de ni&#x00F1;os de escasa edad cuyos ascendientes, los cuales representaban los pilares o sustentos de las familias, eran relativamente j&#x00F3;venes tambi&#x00E9;n. No debemos olvidar que el pico de fallecimientos se alcanzaba alrededor de la edad de 28 a&#x00F1;os. Tal es as&#x00ED;, que en los inicios de siglo pasado era una pr&#x00E1;ctica com&#x00FA;n apartar a los hu&#x00E9;rfanos de sus comunidades y recluirlos en instituciones centralizadas. Con esto, a priori, se intentaba favorecer su integraci&#x00F3;n en una comunidad m&#x00E1;s amplia y heterog&#x00E9;nea, para as&#x00ED; abrir sus horizontes al futuro. Nadie pens&#x00F3; que esto podr&#x00ED;a acarrear consecuencias negativas tales como una p&#x00E9;rdida cultural prolongada en el tiempo y en la mayor parte de los casos, irreversible. Adem&#x00E1;s, tambi&#x00E9;n se ve&#x00ED;an obligados a competir por los recursos naturales y el trabajo en las industrias locales. Esto condujo a que se mermase la condici&#x00F3;n social y psicol&#x00F3;gica de los nativos de manera inversamente proporcional al incremento de las ayudas gubernamentales. Tal como figura en un ensayo de Napole&#x00F3;n: &#x201C;[&#x2026;] Los ancianos aconsejan a los j&#x00F3;venes <italic>nallunguarluku, fingir que no sucedi&#x00F3;</italic>. Tuvieron que fingir que no sab&#x00ED;an muchas cosas. Al fin y al cabo, no solo se trataba de que hubieran muerto sus seres queridos, sino tambi&#x00E9;n de que hab&#x00ED;an visto derrumbarse su mundo&#x201D;. Quiz&#x00E1;s la &#x00FA;nica connotaci&#x00F3;n positiva que se puede extrapolar de lo anteriormente expuesto sea que contribuyera a fomentar la legalizaci&#x00F3;n de la adopci&#x00F3;n de menores en Francia en 1923 y en Gran Breta&#x00F1;a, tres a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde, despu&#x00E9;s de muchos intentos infructuosos.</p>
<p>&#x00BF;Qu&#x00E9; aprenderemos de la gripe espa&#x00F1;ola y de la pandemia por COVID-19? Ojal&#x00E1; aprendamos que los sistemas p&#x00FA;blicos deben estar por delante de los privilegios privados y que sin compromiso ciudadano no es posible abordar retos sanitarios de envergadura, ni posiblemente, sostener los pilares de las sociedades democr&#x00E1;ticas que tanto esfuerzo y vidas ha costado.</p>
<p>A modo de conclusi&#x00F3;n, podemos decir que la gripe espa&#x00F1;ola nos ense&#x00F1;&#x00F3; que las pandemias son inevitables, pero que se cobren m&#x00E1;s o menos vidas humanas, depender&#x00E1; del mundo en el que surjan. Quiz&#x00E1;s, dentro de 100 a&#x00F1;os, en el bicentenario de la pandemia de 1918, la ciencia pueda dar respuesta a todos y cada uno de los interrogantes que a&#x00FA;n siguen plante&#x00E1;ndose en nuestros d&#x00ED;as.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-15-475490">
<title><bold>A<sc>gradecimientos</sc></bold></title>
<p>Al Profesor Agust&#x00ED;n Hidalgo Balsera, por sus orientaciones para la realizaci&#x00F3;n del art&#x00ED;culo y, especialmente, por haber acrecentado nuestro inter&#x00E9;s por aquellos aspectos m&#x00E1;s human&#x00ED;sticos de la medicina.</p>
</sec>
</body>
<back>
<ref-list>
<title><bold>R<sc>eferencias</sc></bold></title>
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