RESEÑA / BOOK REVIEW

Hayles, N. K. (2024). Lo impensado: una teoría de la cognición no-consciente y los ensamblajes cognitivos humano-técnicos. Traducción de Alejandra López Gabrielidis, Lourdes López Gabrielidis y Toni Navarro. Buenos Aires: Caja Negra Editora

Matías Nicolás Cristini

Departamento de Filosofía, Universidad Nacional de Mar de Plata, Argentina

https://orcid.org/0000-0002-6040-9874matiascristini@gmail.com

Lo impensado: una teoría de la cognición no-consciente y los ensamblajes cognitivos humano-técnicos

Nuestro presente asiste a una rápida automatización de capacidades distintivamente humanas. Algunas de ellas de apariencia flexible, como el uso de lenguaje natural; otras, rigurosa, como el cálculo lógico-matemático. En el ámbito digital, proliferan “inteligencias artificiales” que se integran, sin mucho reparo, a las dinámicas cotidianas del trabajo, la educación y la difusión mediática. Drones pilotados remotamente participan de la vigilancia y la guerra, desplegando ciclos de percepción-acción en entornos variables con un nivel de autonomía cada vez mayor. Incluso los prejuicios, gustos y hábitos que nos resultan más íntimos son canalizados por algoritmos que se entrenan en base a la datificación de nuestra conducta. A causa de estos procesos de absorción y reproducción maquínica, la vieja excepcionalidad humana resulta cada vez menos excepcional. Todo parece indicar que ya no solo pensamos sobre nuestros artefactos, redes y dispositivos, o a través de ellos, sino con ellos. Esto refuerza, hoy más que nunca, la pregunta por el vínculo entre cognición y técnica.

Quizás uno de los mayores desafíos para la reflexión contemporánea sea comprender este fenómeno sin caer en fantasmagorías, lecturas apocalípticas o utopías injustificadas. En su libro Lo impensado, Katherine Hayles organiza una multitud de discursos en torno a este esfuerzo urgente. Neurofisiología, literatura, filosofía, ingeniería y una plétora de disciplinas entran en tensión productiva para desarrollar, como reza el subtítulo, “una teoría de la cognición no consciente y los ensamblajes cognitivos humano-técnicos”. Así, traducido al español en 2024, este libro hace honor al nombre de su editorial, Caja Negra¸ en tanto se propone iluminar la operatoria invisible de estos ensamblajes técnicos mediante el análisis de casos concretos.

El título de la obra puede resultar curioso en principio, ya que de lo impensado sabemos solo una cosa: que no es lo que uno piensa. Esto se acentúa si consideramos que buena parte del prólogo y del primer capítulo se demora en caracterizar lo pensado, que se define en términos de “los pensamientos y capacidades asociados con la consciencia superior, tales como la racionalidad, la habilidad para formular y manipular conceptos abstractos, las competencias lingüísticas, etc.” (p.20). Así el libro inicia explicándonos de qué no trata. Su objeto será, justamente, lo que está por fuera de la conciencia superior, sus notas y sus procesos característicos.

No es accidental que el texto parta de una descripción oblicua de su objeto, pues ello refleja cómo las humanidades han lidiado con él. En concreto, Hayles considera que estas disciplinas han obviado históricamente los aspectos no-conscientes de la cognición, identificándola con el pensamiento. Desde la entronización del sujeto moderno (humano, racional, autoconsciente, autodeterminado, etc.), pasando por el giro lingüístico (énfasis en el lenguaje, lo simbólico, lo discursivo, etc.) y llegando hasta nuestros días a través del posestructuralismo, han primado los abordajes de la conciencia superior y sus efectos. Así, el título no remite a lo impensado solo en tanto “aquello que no es pensamiento”, sino también “aquello en lo que las humanidades no piensan”. Se ve, entonces, por qué el punto de partida de la investigación es meramente negativo: sobre lo impensado se ha dicho poco. Este libro es un intento de mapear la terra incognita más allá de los límites epistémicos actuales.

Así, en el primer capítulo, y el más extenso, Hayles dinamita la excepcionalidad humana mediante una afirmación: ejecutar un proceso cognitivo consiste en interpretar información y conectarla con significado. La interpretación, a su vez, implica una elección entre variables posibles, y el significado constituye el establecimiento de un vínculo entre dicha elección y el contexto en el que se realiza. Partiendo de este análisis, expone cómo lo impensado se despliega en tanto fenómeno multinivel, presente en plantas, animales y circuitos. Erige, además, un modelo piramidal donde lo no-consciente es una condición basal e indispensable para que pueda darse la consciencia. Con su distinción cognoscentes/no cognoscentes, desdibuja el binarismo humano/no humano y muestra cómo mente y máquina pueden compenetrarse en ensamblajes funcionales.

En el capítulo 2, Hayles invoca a Antonio Damasio para demostrar que la consciencia aporta orden al caos neuronal, pero a un costo: sacrifica velocidad y adaptabilidad. Con diversos ejemplos y abordajes, descajanegriza la infrestructura fisiológica de la cognición no-consciente que hace posible la experiencia cotidiana de la lucidez. De este modo, la autora plantea un contrapunto entre la lentitud deliberada de lo consciente y la agilidad silente de lo impensado.

En el capítulo 3, examina los nuevos materialismos. En primer lugar, agradece su enfoque anti-antropocéntrico y su énfasis en la agencia material. Considera que estas corrientes han operado como una brisa de aire fresco al interior de las humanidades, permitiendo un abandono de los abordajes tradicionales en virtud de perspectivas menos subjetivistas. Sin embargo, señala que el énfasis extremo en lo material por sobre lo mental ha llevado, en ocasiones, al olvido del vínculo entre procesos materiales y cognitivos. Este movimiento compensatorio de los nuevos materialismos encuentra, en el texto de Hayles, un balance: desde lo inorgánico hasta lo biológico, desde lo técnico a lo humano, la autora propone que la explicación de los procesos materiales debe integrarse en un enfoque que incluya también la conciencia. Así, ambos se tornan vectores conjuntos, pero distinguibles, de un solo movimiento cognitivo.

En el capítulo 4, Hayles se explaya en uno de sus campos de experticia, la literatura. Analiza dos textos: Residuos, de Tom McCarthy, que trata los efectos de una fractura entre cognición consciente y no-consciente por daños neurológicos; y Visión ciega, de Peter Watts, que aborda el encuentro futuro con una especie tecnológicamente sofisticada que carece de conciencia superior. La primera obra nos muestra la pesadilla que supondría un mundo en el que solo resta el pensamiento, con su estrechez y lentitud. La segunda, sugiere que otras formas de cognición quizás podrían superarnos apelando únicamente a lo impensado. Si una ficción expresa los límites y apoyos invisibilizados de la conciencia, la otra ilustra las potencialidades de lo no-conciente. Con respecto a ambos casos, la autora subraya el poder de la literatura para construir escenarios prácticos, éticos y vivenciales que ilustran vivazmente las implicancias de ciertos planteos teóricos.

Los capítulos 5 y 6 aplican los fundamentos conceptuales desarrollados previamente a una casuística. En el primero, pone a prueba la noción de ensamblaje, comprendida como un entramado donde circula la información y se realizan elecciones. Concretamente, aborda el sistema de control de tráfico en Los Ángeles y la agencia distribuida de drones, mapeando sus puntos neurálgicos en estaciones de control compuestas por múltiples operarios y computadoras. Identifica el rol que tanto humanos como máquinas, cámaras e incluso transeúntes juegan en tanto partes del ensamblaje. Advierte, además, que el poder político se teje en sus flujos de materia e información, y que diseñar tecnologías es también reconfigurar nuestra propia ecología ética. El capítulo 6 analiza el trading de alta frecuencia y revela la fractura temporal entre celeridad algorítmica y lentitud humana. Hayles se detiene en las crisis de 2008 y 2010, mostrando cómo la cognición técnica, aplicada a operaciones financieras, socavó las hipótesis tradicionales del mercado.

En el capítulo 7, Hayles vuelve a la literatura. En este caso, lidia con La intuicionista de Colson Whitehead, y despliega un análisis donde los afectos se convierten en nodos de una red cognitiva híbrida. Describe cómo las pasiones —miedo, esperanza, extrañamiento— circulan entre personajes y tecnologías, revelando que los ensamblajes cognitivos no carecen de sensibilidad, sino que operan sobre matrices emocionales que modulan decisiones. Considera la posibilidad de vincular el no-consciente cognitivo humano con el no-humano y se problematiza qué modo de cognición es el más propio para lidiar con el desarrollo técnico. Además, trata el potencial transformador de los accidentes con respecto a la evolución de los ensamblajes humano-técnicos. Pondera cómo toda articulación con sistemas complejos e innovadores puede generar eventos que, en sus primeras apariciones, no sean solo extremadamente improbables, sino completamente ajenos, al punto de resultar inconcebibles. Esta es otra forma de lo impensado: el resto real que, merced de la agencia los procesos materiales, introduce contingencias radicales al interior de los ensamblajes humano-técnicos.

El capítulo 8 está dedicado a un momento de cierre. Hayles apuesta por un diálogo recursivo entre interpretación y descripción para superar la miopía no solo epistémica, sino ético-política, que generan ciertos planteos tradicionales de las humanidades. Invita a estas a intervenir, no en la crítica y regulación de los sistemas técnicos ya constituidos (puesto que su velocidad y reticularidad vuelve impracticable esta forma de control), sino en los procesos mismos de diseño. Así concluye que el futuro de las humanidades no reside en su aislamiento, sino en ampliar la idea de cognición para incluir lo impensado: un horizonte donde humanos y tecnologías coevolucionan en ecosistemas cognitivos.