RESEÑA / BOOK REVIEW
Yasmina Álvarez-González
Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia, la Educación y el Lenguaje, Universidad de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, España
https://orcid.org/0000-0003-4544-7394yalvarez@ull.edu.es

En septiembre de 2024 se publicó el libro Ciencia y Política en España. De la JAE al CSIC, en el cual se relatan las vinculaciones que se dieron en la primera mitad del S. XX entre política y ciencia. Este volumen agrupa diferentes trabajos generados en proyectos de investigación que tuvieron como directora a la catedrática Amparo Gómez, fallecida en 2018, y que desarrolló esta línea de investigación desde la novedosa perspectiva de la filosofía de la ciencia. Así, este libro desarrolla las relaciones entre política y ciencia en lo que se reconoce como la Edad de Plata de la Cultura española, pero lo hace desde unas hipótesis y líneas de trabajo innovadoras, ya que sobrepasa los planteamientos desarrollados hasta la fecha, trabajando en unas nuevas líneas interpretativas que permitirán seguir ahondando en esta temática en el futuro.
El primer capítulo de la obra corre a cargo de Amparo Gómez y lleva por título “El Contrato Social para la Ciencia española antes de la Guerra Civil, 1907-1939”, en el cual se despliega el marco teórico que sustenta el resto de los capítulos. Este texto contiene las herramientas necesarias para recolocar los datos conocidos hasta el momento, y crear un discurso nuevo asentado en unos planteamientos teóricos no trabajados hasta el momento y que van a permitir soslayar los argumentos únicamente valorativos. España es un caso único por varios motivos; el primero de ellos es que fue de los primeros países en el que se concretó el “contrato”, y, segundo, por las características especiales de la relación entre ciencia y política que aquí se dieron. España tuvo un modelo centralizado en cuanto al desarrollo de la política científica, encargándose de ello un grupo bastante reducido de universitarios, pero dejando de lado a las universidades. No parecía un escenario muy propicio para solucionar los problemas que traía consigo el Contrato Social: por un lado, en ocasiones, los científicos no querían cumplir con todas las normas que deben encuadrar cualquier investigación, y, por otro lado, los políticos querían fiscalizar la ciencia y lo que en ella se investigaba. Amparo Gómez analiza desde la perspectiva de este Contrato Social a la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), desarrollando de manera amplia los puntos más frágiles de este modelo: el control político y la integridad científica.
El siguiente capítulo lleva por título “Las generaciones de mentores y tutelados en la Edad de Plata de la ciencia española” y está escrito por Francisco A. González Redondo. En él se explica la red que se desarrolló a finales del siglo XIX (en los últimos veinticinco años) en base al tándem “mentores” y “tutelados”, examinando la noción de Edad de Plata de la ciencia y la cultura española. Históricamente se ha aceptado que, durante la Guerra Civil, en España sólo había dos grupos opuestos y compactos, pero la realidad muestra que hasta el inicio de la guerra estos bandos no estaban tan definidos, como se observa con las trayectorias de varias figuras de gran relevancia en la época: Ortega y Gasset o Blas Cabrera, entre otros, que se fueron de España al comienzo del conflicto y se integraron en la Tercera España, separados de la República.
A continuación, se encuentra el tercer capítulo titulado “La actividad de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) durante la Guerra Civil”, desarrollado por Francisco A. González y Rosario E. Fernández. Éste se centra en cómo la JAE siguió desarrollando su actividad hasta el final de la guerra (aunque como todos conocen, formalmente la JAE se clausuró en 1938 por el lado franquista) y cómo el personal que seguía vinculado a la JAE pasó a estar bajo el paraguas del Instituto de España y de Julio Palacios, como su vicepresidente, pero con funciones de presidente. Este planteamiento resulta novedoso, ya que formulan una línea de investigación poco conocida, un planteamiento que continúa en el siguiente capítulo: “De la JAE al CSIC; 1939-1940: la reorganización de la ciencia española desde el Instituto de España”, el cual firman los dos mismos autores.
“La depuración franquista de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas: una aproximación cuantitativa” está escrito por Antonio Fco. Canales y Amparo Gómez, y es el quinto capítulo. Su singularidad viene dada por el análisis cuantitativo que se hace de los datos, ya que las investigaciones desarrolladas previamente se focalizaban en enfoques más cualitativos. Es, por lo tanto, un nuevo planteamiento que se podría completar en el futuro analizando más en profundidad las singularidades del complejo exilio interior para ofrecer una panorámica más precisa.
El libro concluye con dos capítulos “La utopía reaccionaria: el CSIC y la ciencia imperial española” y “El CSIC, de los años cincuenta al tardofranquismo” que se centran en la institución creada por los vencedores de la contienda bélica para pivotar la ciencia en España y que, de facto, sustituirá a la JAE: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El CSIC es una institución ampliamente estudiada, pero con unos análisis que suelen alinearse desde dos perspectivas: como mero sustituto de la JAE (que sí era el fin con el que fue creado) y como instrumento al servicio de la dictadura franquista y, especialmente, para la política autárquica desarrollada durante los primeros años de la dictadura. No obstante, como señala el autor del capítulo, nadie parece reparar en los motivos que dan sus propios creados y que no era otra que la idea de volver a la ciencia imperial y dejar atrás el binomio fe-razón. Así, se destaca cómo esta institución nació con la idea de dirigir el proyecto nacional católico, y, por ende, servir a la nueva España.
Antonio Fco. Canales explica que la situación fue variando y, ya en los años 50, el régimen se percataría de que faltaba algo en esta institución: la investigación. Aunque se tuvo en cuenta, la realidad es que no se había seguido la previsión inicial y en los años 70, la universidad había ocupado parte de este espacio, por un lado, como realizador de la política científica y, por otro lado, como planificador.
Este libro presenta un nuevo planteamiento acerca de la ciencia y la política científica centrada en los primeros cincuenta años del siglo pasado. Es un trabajo con una visión histórica global, que es uno de sus puntos fuertes, y desde una fundamentación teórica extensa pensada por Amparo Gómez y su punto de vista desde una perspectiva filosófica.