Vidas institucionalizadas. Trayectorias científicas y estructuras sociales

Institutionalized lives. Scientific paths and social structures

José Alejandro López-Jiménez

El Colegio de Morelos, México

https://orcid.org/0000-0001-9438-1964alejandrolopezjimenezuno@gmail.com

RESUMEN

En este artículo se presentan los resultados de una investigación realizada sobre las trayectorias científicas de los investigadores del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, con nivel III dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores de México. El objetivo principal de la investigación fue reconstruir, a partir de algunas categorías de Margaret Archer y Pierre Bourdieu, los condicionamientos estructurales que posibilitaron el desarrollo de estas trayectorias, así como su alto posicionamiento dentro del campo científico mexicano, ello con la finalidad abordar desde una perspectiva crítica la relación entre estructuras sociales y la configuración del campo científico mexicano que potencia ciertas trayectorias y se articula alrededor de estas conformando una especie de modelo de carrera científica. El análisis de las trayectorias de investigadores de alto perfil nos permite conocer los mecanismos sociales que dan origen, desarrollan y sostienen las carreras científicas sobresalientes como una forma de reproducción de las estructuras dominantes de la ciencia en México.

PALABRAS CLAVE
Trayectorias científicas, formación científica, campo científico mexicano, sociología de la ciencia

ABSTRACT

This article presents the results of a study on the scientific careers of researchers from the Institute of Physical Sciences of the UNAM, level III within the National System of Researchers of Mexico. The main objective of the research was to reconstruct, based on some categories of Margaret Archer and Pierre Bourdieu, the structural conditions that enabled the development of these careers, as well as their high positioning within the Mexican scientific field. This was done with the aim of critically addressing the relationship between social structures and the configuration of the Mexican scientific field, which empowers certain careers and is articulated around them, forming a kind of scientific career model. The analysis of the careers of high-profile researchers allows us to understand the social mechanisms that give rise to, develop, and sustain outstanding scientific careers as a form of reproduction of the dominant structures of science in Mexico.

KEYWORDS
Scientific careers, scientific training, mexican scientific field, sociology of science

1. Introducción

En este artículo se presentan los resultados de una investigación realizada en el año 2022 sobre las trayectorias profesionales de los investigadores del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, con nivel III dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII). La investigación tuvo como eje teórico, por una parte, el enfoque morfogenético de Margaret Archer, el cual establece como premisa que la acción de los agentes está condicionada por estructuras temporales previas que influyen en el actuar de los agentes, y por otra, la teoría de los capitales de Pierre Bourdieu para describir condicionamientos estructurales muy específicos como lo son la familia y las terceras figuras. De tal manera que el modelo analítico de Acher nos sirve, en un primer momento, para el análisis institucional y temporal de las trayectorias, mientras que Bourdieu nos sirve, en la segunda parte del artículo, para el análisis de estructuras particulares. Con ello se pretendió lograr un enfoque complementario de las estructuras sociales intervinientes en las trayectorias científicas.

En el caso de los investigadores del ICF (a partir de ahora), estas condiciones estructurales las pudimos observar en las escuelas y universidades en las que se formaron y laboran (instituciones), así como en las familias y en las terceras figuras, tanto identitarias como de poder (capitales). A través de estas categorías se construyó un modelo de interpretación con el que pudimos separar, analíticamente, la estructura de la acción para poder acceder a ese desfase temporal que propone Archer y que nos permite comprender el ascenso de dichas trayectorias dentro del campo científico mexicano.

La metodología se inscribe en el paradigma cualitativo. Se utilizó el método etnosociológico de Daniel Bertaux (2005), el cual permitió, a partir del análisis de fragmentos biográficos, extraer elementos generalizables que pudieran insertar la experiencia de los sujetos en un contexto político y social más amplio. Los sujetos de estudio, investigadores de nivel III del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, constituyen un elemento paradigmático para aproximarse al campo científico mexicano ya que sus trayectorias se articulan como un modelo de carrera ejemplar. Las trayectorias se analizaron mediante la técnica de entrevistas semiestructuradas.

El principal objetivo de esta investigación fue analizar que, detrás de lo que en México se considera una carrera científica “exitosa” (Remedi y Blanco, 2017), en la medida en que ocupan el nivel más alto dentro del campo científico mexicano (SNII-nivel III), existen estructuras sociales que fomentan dichas trayectorias desde etapas muy tempranas y las sostienen durante mucho tiempo, prácticamente hasta la jubilación. En este escenario, el SNII tiene un papel clave en el mantenimiento, proyección, y elevación de las trayectorias científicas y de investigación a tal punto de que, al menos en México, solo se puede denominar investigador a quienes pertenecen a dicho sistema. (Larios Deniz, 2013).

En este sentido, el SNII funciona como una institución que además de otorgar estímulos económicos a la investigación, que varían de acuerdo con el nivel logrado, es también una institución que distribuye posiciones sociales. Es decir, el acceso al SNII o la posibilidad de pertenecer es ya una marca de distinción (Lloyd, 2018) que otorga beneficios, privilegios, estatus y la posibilidad de acceder a puestos de tiempo completo en las universidades y centros de investigación. Pertenecer al SNII o tener la posibilidad de lograrlo en un momento cercano se ha convertido en una condición sin la cual es prácticamente imposible ejercer la profesión de investigador en México.

Bajo esta lógica de aparente meritocracia se ocultan mecanismos sociales e institucionales que favorecen el desarrollo de ciertas trayectorias en detrimento de otras, en particular las de aquellos que no establecen un contacto cercano con universidades de prestigio desde los inicios de la carrera científica (Stehli y Rivero, 2025) y que no logran integrarse alrededor de figuras de poder que incrementen su capital social. Así, el análisis de las trayectorias de científicos destacados del ICF, a partir de sus componentes estructurales, nos brinda una perspectiva crítica frente a la “tiranía de la meritocracia” (Han, 2014) que subsume al individuo adjudicándole la responsabilidad de su éxito o fracaso, sin considerar la complejidad de factores sociales que inciden en la composición de una trayectoria de alto perfil.

2. Abordaje teórico-metodológico

Mills (1985) tenía la firme convicción de que la ciencia social se encuentra, no en las técnicas y métodos científicos más sofisticados, sino en la intersección donde se proyectan la biografía y la historia social. Para Mills, el encuentro donde la vida de un individuo choca con una estructura histórica o social, es el material empírico con el que debe trabajar un científico social para explicar un problema.

Asumiendo este principio, las trayectorias de algunos científicos del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, con Nivel III dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, que exploraremos a continuación, nos permite encontrar ese punto crucial donde la biografía se cruza con la sociedad, imbricándose al punto de que “los individuos son con frecuencia falsamente conscientes de sus posiciones sociales” (Mills, 1985, p.25).

Una forma de explicar las posiciones sociales es a través del enfoque morfogenético de Archer (2009). Para esta autora, la morfogénesis es, en términos generales, la separación analítica entre la agencia y la estructura, esto significa que para analizar la acción de los agentes requerimos separar las dimensiones temporales en las cuales se llevó a cabo dicha acción, ya que la estructura suele preceder al agente y condicionar su actuar, en este sentido, requerimos analizar las estructuras temporales que posibilitaron determinadas acciones, en nuestro caso, las trayectorias altamente posicionadas.

La noción de estructura en Archer (2009) no es de índole cultural sino material y temporal, además de que puede identificarse en situaciones concretas: “las estructuras emergentes son limitaciones objetivas sobre las situaciones y lugares que los agentes pueden encontrar” (p. 269). Asumimos que las estructuras son situaciones normativas, temporales y materiales, que condicionan determinado tipo de relaciones sociales debido a la precedencia de las mismas.

Nuestra propuesta es, entonces, constatar la existencia de estructuras institucionales previas que estaban antes de que los individuos pensaran siquiera en su proyecto profesional. Dichas estructuras, que podemos observar empíricamente en forma de espacios disponibles, estaban ya antes de ser elegidos por los sujetos. Esto quiere decir que los científicos, al entrar en contacto con una serie de instituciones educativas de prestigio desde una edad temprana, han desarrollado una trayectoria científica en la cual una parte considerable de su biografía ha sido subsumida por dichas instituciones bajo las cuales se han profesionalizado.

La otra vertiente teórica que utilizamos son los conceptos de capital cultural y social. Una de las características del capital cultural es su dimensión multifacética. De acuerdo con Bourdieu (2011), existen tres formas de capital cultural: el estado incorporado, el estado objetivado y el estado institucionalizado. En el caso de las trayectorias estudiadas, el capital cultural incorporado nos parece un elemento que, si bien no es determinante en la carrera científica exitosa, si provee de una base material y cultural originaria que, en el caso de los científicos, puede superar al de otras profesiones.

La posición social de la familia tiene una incidencia directa en la posición dentro del campo científico. Esta posición externa la podemos observar a través del capital cultural incorporado más que en el objetivado: libros, bibliotecas, viajes, visitas a museos, películas, etc. Es decir, el capital objetivado por sí solo no abona ninguna ventaja, para que lo material se constituya en un verdadero capital, es necesario un proceso de asimilación, se debe convertir en cuerpo (Bourdieu, 2011).

Podemos definir, entonces, al capital cultural incorporado como la in-corporación y asimilación de capital cultural objetivado; es la apropiación, mediante una inversión familiar sobre sí mismo, de todo aquello que, cultural y escolarmente, pueda convertirse en una ventaja social; “supone un trabajo de inculcación y de asimilación, tiene un costo de tiempo y de tiempo que debe ser invertido personalmente por el inversor: trabajo personal, el trabajo de adquisición es un trabajo del ‘sujeto’ sobre sí mismo” (Bourdieu, 2011, p. 215).

El propio Bourdieu (2011) acota rápidamente que, cuando habla de costo de tiempo invertido en la adquisición de este capital, no está pensando en los años de escolaridad ni está reduciendo el capital cultural a un tema de distinciones escolares ni de calificaciones, mucho menos a horas de estudio para acreditar asignaturas sino a algo más difuso, más simbólico y originario; Bourdieu está pensando en una relación entre el capital cultural objetivado y el incorporado dentro del conjunto familiar y en el tiempo que se invierte, como familia, en la adquisición de dichos capitales que finalmente son transmitidos a la siguiente generación.

Respecto al capital social, Bourdieu (2011) lo define como “un conjunto de recursos actuales o potenciales ligados a la posesión de una red durable de relaciones más o menos institucionalizadas de interconocimiento y de interreconocimiento; o en otros términos, a la pertenencia a un grupo” (p. 221). En el caso de los investigadores del ICF pudimos constatar el capital social en la red de vínculos que estos generaron durante su paso por las instituciones formadoras, en particular en los vínculos profesionales que generaron con sus tutores. Así, el capital social es, como afirma Bourdieu, la pertenencia a un grupo, en este caso profesional, que implica un intercambio permanente de obligaciones recíprocas, tanto simbólicas como institucionales.

El capital social funciona como una estrategia de posicionamiento de quienes detentan cierto poder dentro del campo (asesores, tutores, profesores) y de quienes fungen como figuras de identidad (parientes, amigos, colegas) y de quienes, en última instancia, crean relaciones de reconocimiento que ayudan a fomentar la cohesión y la reproducción del grupo. El capital social instituido como red de intercambios no solo implica obligaciones y privilegios sino también deberes en la conformación legítima del grupo, esto quiere decir que cada miembro del grupo debe velar por los límites del grupo, es decir, por la forma de ingreso y permanencia al mismo, fomentado con esta acción la homogeneidad y la perpetuación de ciertas figuras de poder (Bourdieu, 2011, p.222). Por lo anterior, la figura del tutor en las trayectorias analizadas es central para comprender la potenciación que alcanzaron los investigadores en etapas muy tempranas de su carrera científica.

En cuanto a la metodología para esta investigación se utilizó la etno-sociología de Daniel Bertaux (2005). La etnosociología intenta comprender los mecanismos, procesos y configuraciones sociales que permitan explicar los ámbitos de existencia más allá de los valores, los significados y las representaciones. Su prioridad son los procesos y relaciones sociales estructurales. En este sentido, nos permitió conocer cómo se construyeron las carreras científicas hasta llegar al nivel III dentro del SNII, así como la influencia de las estructuras sociales, familiares e institucionales en la consolidación de estas trayectorias ascendentes.

Los fragmentos presentados obedecen a la que Bertaux (2005) llama relato filtrado, esto es, se presentan aspectos de la biografía de los investigadores relacionados con su profesión y que motivaron la toma de decisiones específicas para la conformación de su trayectoria.

Los criterios para la selección de los participantes fueron los siguientes (Tabla 1):

- Las ciencias físico-matemáticas (Área 1 de acuerdo con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación) han tenido un desarrollo sobresaliente y continuo en México desde hace 80 años, posicionándose como el paradigma de la investigación científica del país, mismo que se ha trasladado a otras áreas del conocimiento, constituyéndose como un modelo de investigación en México.

- Se eligen investigadores con la distinción Nivel III dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. El conocimiento de fragmentos biográficos de este sector nos brindará la oportunidad de conocer aspectos cualitativos para encontrar las convergencias y semejanzas en la ruta social de su trayectoria que representa el nivel más alto que se puede tener en el campo científico mexicano.

- Se eligió el Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM por ser una institución de larga tradición científica y por ser uno de los enclaves de la ciencia en México.

- Se eligieron seis trayectorias para el análisis.

Tabla 1. Trayectoria curricular Fuente: López Jiménez, 2023.

Entrevista

Sexo

Especialidad

E1

M

Biofísica (BF)

E2

M

Física Computacional (FC)

E3

F

Astronomía (AS)

E4

M

Físico Atómico (FA)

E5

M

Físico Computacional (FC)

E6

M

Fenómenos No Lineales (FN)

3. Análisis y resultados

3.1. Estructuras temporales

Durante la revisión de las trayectorias de los científicos del ICF para esta investigación, observamos una presencia importante de la temporalidad en el desarrollo de las carreras científicas. Entendemos por temporalidad una categoría analítica que nos permite distinguir las acciones de los agentes en un momento y lugar determinado. La temporalidad, en nuestro caso, no implica necesariamente un proceso histórico en términos de “acontecimientos” sino, al contrario, de pequeños cambios dentro de las estructuras ya existentes que posibilitaron el desarrollo de ciertas trayectorias.

Se trata de algo menos histórico, pero sí más sociológico: se trata de la estructuración de espacios institucionales (plazas de investigador, por ejemplo) o de creación de instituciones (el propio ICF) que posibilitaron el ascenso de trayectorias científicas específicas. Se trata de cómo se formaron ciertas estructuras sociales (morfogénesis) en una temporalidad determinada (Archer, 2009).

Podemos aducir con la premisa anterior que, particularmente en estas trayectorias, la pertenencia institucional temprana ha sido una poderosa estrategia de posicionamiento en el campo científico mexicano.

Al respecto dice un investigador:

Me tocó una época en la que se promovía el que la gente saliera a realizar un doctorado. Y en particular en el caso de la UNAM, propiciaba mucho que sus estudiantes salieran a hacer un doctorado porque había opciones reducidas en las áreas de investigación en México. Veo que había una política mucho más armada para que yo saliera y regresara y no me había dado cuenta. La UNAM me ayudó a salir, me promovió y luego a mi regreso me incorporó. Yo creo que sin haber mucha claridad de lo que estaba pasando, ya había toda una estructura, un programa de desarrollo en la UNAM que mandaba gente fuera, se doctoraba y regresaba a trabajar en la Universidad (E1- BF).

Otro investigador comenta:

Yo entré a la UNAM a los 16 años. No había tantos requerimientos, había plazas de sobra, ahora entra uno de cada tres, en ese entonces todo era muy distinto. (E5- FC).

Se denota de los testimonios anteriores que existía una estructura que precedía a las decisiones profesionales y que, incluso, proyectaba carreras desde antes de iniciarse. Dicho de otra forma, para que exista un investigador primero debe haber un espacio de investigador disponible, antes de la identidad o la autoconciencia de ser un investigador, existe un reconocimiento institucional que se manifiesta en forma de plaza, puesto o vacante a ocupar; avalada y legitimada por un cuerpo colegiado de pares, es decir, se trata de un espacio simbólico que dota al individuo de una serie de características identitarias que lo hacen ser, o mejor dicho, que lo invisten de un rol que deberá ejercer, en este caso, el rol de investigador-científico.

En este sentido, la UNAM, como estructura social, antecede a los agentes y establece las “reglas del juego” antes que los individuos puedan siquiera darse cuenta de ellas. Es un proceso morfogenético, en términos de Archer (2009), que orienta, condiciona y, a veces, presiona las acciones de los agentes. La elección racional parece secundaria en términos de acción puesto que la institución ya tiene desde antes el plan para cada cual:

De hecho, me dieron una beca, dentro de ese programa, una beca para estudiar en el extranjero, que es cuando estaba en el último año del doctorado, antes de que regresara, ya se estaba tramitando mi plaza, aunque se retrasó un año el trámite (E2- FC).

“Se estaba tramitando mi plaza”. Esta frase espontánea, impersonal, distante, del investigador en física computacional, en la que ese “se” denota una acción hecha por un ente desconocido y anónimo que trabaja desde otra dimensión incognoscible para el agente, nos remite al estructuralismo o al funcionalismo, teorías para las cuales el sujeto no existe sino como pasivo de la acción:

Terminé la licenciatura y de ahí me fui al doctorado directamente, no hice maestría, primero en la Universidad Estatal de Pensilvania. No finalicé el doctorado en ese momento, regresé a México a ocupar una plaza de investigador en lo que terminaba de escribir mi tesis (E3-AS).

La temporalidad, en términos de morfogénesis, no sólo precede a las acciones, sino que, además, programa y planifica el futuro en la medida en que los agentes transforman o reproducen la estructura social. La secuencia temporal en la que los científicos se insertan incluye las condiciones de su propia acción, lo cual permite la reproducción de la estructura social y, por ende, la estabilidad institucional:

Cuando hice el doctorado yo tuve una beca de la UNAM, y en ese entonces, la beca implicaba una plaza en cuanto obtuviera el grado, yo tenía bastante tranquilidad, bastante certeza de que iba a obtener la plaza (E2-FC).

Vemos en este fragmento una certeza, cierta tranquilidad y seguridad en la trayectoria que viene dada por la institución, así como por el ciclo permanente de formación y reclutamiento de nuevos investigadores que garantizaba una posición académica. Lo que resulta interesante para nuestro análisis consiste en el papel secundario que tienen las decisiones individuales en el sentido de que las trayectorias institucionalizadas no permiten mucho margen de elección. Es decir, aunque se pudiera asumir que detrás de cada etapa formativa hubo algún tipo de cálculo racional, de decisión pensada, lo cierto es que las instituciones, en nuestro caso, el ICF y más específicamente la UNAM, hace uso pleno de sus facultades de distribución y beneficio de las oportunidades.

Siguiendo la lógica morfogenética, los investigadores de ICF que han alcanzado una posición relevante dentro del instituto, pueden, a la luz del tiempo, analizar su trayectoria y dar cuenta de estas estructuras institucionales que los han llevado, en parte, a esa posición:

Con todo y eso que mi plaza se tardó un año en trámites, fue mucho más fácil que lo que enfrentan los jóvenes actualmente, es más incierta la carrera científica ahora (E2- FC).

Se observa que la temporalidad, como afirma Archer (2009) en repetidas ocasiones, juega un rol central en la conformación y en la habilitación de ciertas oportunidades para que los agentes puedan desarrollar una acción específica. Para Archer (2009), las estructuras sociales como propiedades emergentes sujetas a la influencia del tiempo y de la interacción social, requieren de la acción social para poder ser transformadas. Sin embargo, también es cierto que las estructuras sociales generan resistencias y se manifiestan regularmente condicionando la acción de los agentes (p.122).

Cuando surgió la Unidad Cuernavaca del Instituto de Física de la UNAM en 1985, posteriormente ICF, el contexto socio-político de la ciencia en México posibilitaba el otorgamiento de plazas de investigación a la palabra, es decir, sin una experiencia profesional sólida, un currículo solvente que respaldara el trabajo científico o la acreditación de un concurso de oposición; contrariamente, se requería de una fuerte política de apoyo y facilidad para que los estudiantes se doctoraran en el extranjero e inmediatamente se incorporaran a los institutos de investigación; por una parte se combatía la “fuga de cerebros” y por otra, se aprovechaba la formación en el extranjero para atraer a los más jóvenes a la carrera científica, e incluso la propia universidad les buscaba de manera insistente para que se incorporaran como investigadores.

Al respecto comentan los investigadores entrevistados:

Antes de que regresara, la UNAM ya estaba tramitando mi reincorporación (E1-BF).

Cuando se abrió una plaza aquí, me habló gente de la UNAM para ver si me interesaba. Elegí el instituto porque aquí pude desarrollar mi línea de investigación (E4-FA).

Estos testimonios no implican que los investigadores que se incorporaron a una plaza de profesor-investigador en los años 70’ y 80’ tuvieran las cosas resueltas, en particular en el aspecto económico. Las plazas de investigador no pagaban lo suficiente y ello fue una de las causas del origen del SNII; la compensación de ingresos mediante un sistema de “estímulos” sin gravamen y clasificado como apoyo a la investigación:

Fueron años muy difíciles para todos, fue la época de la devaluación. Mi sueldo era la mitad de lo que me había dado el CONAHCYT (hoy Sechiti) de beca en el extranjero, estamos hablando de 1982. Fue enfrentar problemas de sobrevivencia, era otro universo a lo que vivimos en la actualidad (E3-AS).

Comenta otro investigador:

En mi época, a finales de los 80’, había mucha fuga de cerebros. De hecho, esa fue la razón de la creación del SNII. Compensar los salarios de maestro que tenemos, además de que estimula la investigación. Si tú ves los tabuladores de salarios, dice que trabajamos 40 horas a la semana, pero lo cierto es que trabajamos 24 horas al día, es decir, es un trabajo de todo el día porque siempre estamos pensando, en mi caso en una ecuación, en una teoría, en un curso (E4-FA).

Con el advenimiento del capitalismo académico,1 las condiciones que describe el investigador se han intensificado en los últimos 30 años; se han acelerado algunas dinámicas como la sobreproducción de egresados debido a un número mayor de otorgamiento de becas de posgrado cada año, la necesidad de publicaciones continuas y de calidad; y la exigencia de pertenecer al SNII; pero se han ralentizado otras, como la creación de espacios laborales para nuevos investigadores, se han endurecido los procesos de selección y permanencia dentro del SNII, se ha congelado la creación de plazas en las universidades públicas y centros de investigación y se ha reducido el presupuesto a las universidades públicas estatales de manera sistemática en los últimos años (García Pascacio y Ramírez Pérez, 2024).

Dicho de otra forma, existe una producción acelerada de egresados de los posgrados del país, una sobrecarga de trabajo para los investigadores consolidados y una falta de espacios laborales para las nuevas generaciones de científicos. Los requerimientos curriculares se han incrementado y sofisticado, particularmente los referentes a doctorados y posdoctorados en el extranjero; al prestigio de las universidades donde se estudia y a la publicación permanente en revistas con factor de impacto internacional:

Actualmente se espera que terminando el doctorado se tenga uno o dos posdoc, con algunos años fuera del país haciendo estancias posdoctorales para poder competir; las plazas son muy competidas debido a que no ha crecido mucho la planta científica de investigadores y no se abren muchas oportunidades, además tienen que pelear con investigadores de todo el mundo, entonces es más difícil conseguirla (E2-FC).

El capitalismo académico ha añadido a la lógica de la investigación una lógica mercantilista en la cual se mezclan tanto los objetivos científicos como los económicos. Esta lógica se recrudece dependiendo también de la institución en la que se encuentre adscrito el investigador, incluso entre distintas facultades de una misma universidad, como ya se ha mencionado. Así, haciendo una comparación entre el ICF y el Instituto de Astronomía de la UNAM, por ejemplo, resulta más complicado obtener recursos para el ICF, aunque ambos pertenezcan a la UNAM:

Cualquier proyecto que implique dinero, inmediatamente se embrolla, se complica, se degrada al grado de que no se puede realizar (E3-AS).

En suma, lo que interesa destacar en esta sección es la secuencia morfogénética de ciertas estructuras institucionales, como en la UNAM, que en un momento posibilitaron la incorporación de investigadores jóvenes a plazas laborales permanentes y que hoy, esas mismas estructuras hacen escasear dichos espacios, incentivando, así, la competencia productivista y las condiciones de precariedad que caracterizan a la profesión científica actual (Solares y Vera, 2023) (Anaya Torres, 2025).

Si bien los cambios estructurales transcurren en secuencias temporales en la que los actores participan, ya sea transformando o reproduciendo la estructura, lo cierto es que las condiciones que las instituciones imponen para la acción, limitan y orientan hacia dónde debe esta dirigirse; los requerimientos que en la actualidad se solicitan y que hace 30 o 40 años no, son una prueba de que las instituciones, en nuestro caso, las instituciones científicas y académicas, ejercen presiones que los investigadores con nivel III reconocen y aceptan, y que no perciben como algo negativo sino como algo que también ellos mismos han contribuido a crear y reproducir (López Jiménez, 2023).

3.2. Trayectorias imbricadas

Existen instituciones educativas, particularmente las universitarias, que tienen una larga tradición de reproducir sus propios cuadros, tanto científicos, académicos y burocráticos, como una forma de política permanente y endogámica, tal es el caso de la UNAM (Jaimez Aguilar, 2019). El contacto anticipado con instituciones de este tipo, promueve y fomenta que los estudiantes, desde edades muy tempranas, sean “invitados” a desarrollar una carrera científica o de cualquier otra índole, siempre que las posibilidades del estudiante como “joven promesa” así lo permitan.

Comenta un investigador al respecto:

La física me gustó desde que tuve contacto con ella en la educación media superior, tuve muy buenos maestros de física, de matemáticas, de ciencias en general; tuve de niño contacto con la física a través de juegos didácticos. Tuve un tío que había querido ser científico, no lo era, entonces me regalaba juguetes y pues sí me gustaba la ciencia desde niño, pero, sobre todo los profesores de prepa me trataban de impulsar y convencer de que estudiara física.

Recuerdo alguno de esos programas vocacionales, un investigador fue a darnos unas charlas sobre el ambiente de trabajo de investigación y lo pintaba como algo muy libre, muy bohemio, muy interesante, entonces me sonó atractivo, aunque no me había decido hasta que entré como oyente y me quedé en la facultad de ciencias (E2-FC).

La labor de convencimiento e invitación a la carrera científica pudiera parecer algo accesorio, externo y complementario a la “vocación”, algo menor en comparación con el famoso calling que describe Weber, el llamado vocacional “como una misión impuesta por Dios” (Weber, 1985, p.81). El llamado, en nuestro caso, es un llamado institucional que busca, entre sus vastos grupos generacionales, a los individuos que se integrarán en distintas posiciones dentro del campo científico. No es que lo biográfico no tenga algún tipo de influencia, pero es, a nuestro ver, la fuerza institucional la que va dirigiendo la trayectoria:

Pues me gustó la física y la misma institución te va llevando hacia la investigación (E2-FC).

En este sentido, la idea de Bourdieu (2003) sobre la “herencia” de los capitales como factores determinantes de la trayectoria profesional, se vuelve problemática al constatar que gran parte de los científicos entrevistados no tenían antecedentes familiares en la ciencia o la investigación:

En realidad, no hay antecedentes científicos en mi familia, yo fui el primero. En la preparatoria decidí estudiar física y fue en ese momento cuando tuve esa primera aproximación. Ya estudiando física no había muchas otras opciones que ser científico (E1- BF).

La formación científica, como han manifestado Fortes y Lomnitz (1991), Fernández Esquinas (2002), González Quiroz (2019), Stheli y Rivero (2025), comienza en edades muy tempranas y se configura como una socialización secundaria en la que se interioriza un ethos y una praxis científica (López Jiménez, 2025). Ambas categorías crean una identidad profesional que adquiere su pleno desarrollo hasta que una institución oficializa ese reconocimiento:

Hacerse investigador es un proceso que tiene lugar en espacios institucionales específicos. En la interacción cotidiana dentro de las instituciones científicas y académicas de formación se construyen los imaginarios, las creencias y los deseos de los sujetos científicos; dentro de esos imaginarios aparece la identidad, forma a la vez individual y colectiva de diferenciación social que hace parte de la subjetividad científica (Guzmán, 2019, p. 82).

Hay que acotar que si bien la identidad científica es un proceso largo, que se desarrolla durante las distintas etapas de la formación académica y que gira en torno de una ideología científica que debe ser interiorizada mediante un proceso de resocialización, empezando por el dominio del lenguaje disciplinar, la fuerza identitaria que se logre dependerá del grado de consolidación de la institución a la que se pertenece. Esto quiere decir que en la medida en que un instituto, un laboratorio o una facultad ha logrado consolidar sus procesos de formación y de reproducción científica, generará mayor atracción y confianza para las nuevas generaciones:

Durante un periodo vacacional muy largo entré a la facultad de ciencias como oyente y me gustó, pero no tenía muy claro que iba a hacer al terminar, tuve un periodo en que trabajé como ayudante en el IIMAS (Instituto de Investigación en Matemáticas Aplicadas) pero en el área de computación, entonces no sabía si me iba a dedicar a la computación o me dedicaría a la tesis. Fue hasta la tesis de licenciatura cuando ya quedó definido que iba a ser la física (E2-FC).

Las instituciones, ya sean de educación media superior o superior, operan, mediante sus agentes (profesores, directivos, investigadores), como polos de atracción y de reclutamiento para reproducir los ciclos de formación científica. En este sentido, la institución de formación, el alma mater, se convierte en signo de prestigio y distinción en la medida en que dicha institución tenga un alto nivel de reconocimiento. Al menos en un primer momento, el prestigio de la institución de egreso impulsa la trayectoria de los científicos.

Al respecto dice un investigador:

Sí, pero en una época muy limitada. Es importante en el momento del desarrollo inicial, pero después ya no. Dicho de otra forma, fue importante la institución donde estudié cuando tenía 30 años, ahora ya no. ¿A los 50 años seguía siendo importante dónde me había doctorado? Yo creo que no (E1-BF).

Los científicos entrevistados del ICF tienen en claro su origen y la importancia que tuvieron ciertas instituciones en su destino posterior, particularmente el rol de la UNAM en su proyección como investigadores:

Nos fuimos cuando yo era niña a Estados Unidos, allá hice la secundaria, después regresamos a la ciudad de México, terminé la prepa y entré a la UNAM a estudiar física (E3-AS).

Otro investigador describe:

Cuando estaba en la prepa estaba seguro en ser ingeniero, químico, biólogo, e incluso me llamaba la atención la oceanografía. Ya dentro de la carrera tuve muchas dudas sobre qué iba a hacer después. Entonces empecé a trabajar en el departamento de computación del IIMAS (Instituto de Investigación en Matemáticas Aplicadas y Sistemas), en algún momento consideré quedarme ahí pero finalmente me decidí por la física, un poco pensando que la computación siempre sería fácil regresar, en cambio regresar a la física no. (E2-FC).

Comprender la función reclutadora de las instituciones en las trayectorias científicas es crucial pues son ellas las que permiten el desarrollo del trabajo de investigación mediante las políticas y los recursos económicos necesarios. En las carreras científicas, las instituciones son “el anclaje” desde el cual la ciencia tiene su proyección. Pero también las instituciones son la materialización de la estructura, que no solo condiciona, sino que también incita, produciendo el juego mutuo de constreñimiento/habilitación de posibilidades de acción para los agentes (Giddens, 2006, p.206).

González Quiroz (2019) abona a este hecho: “la eficiente interiorización de un ethos y una praxis científica tiene una relación intrínseca con el grado de consolidación de un departamento, instituto o facultad de ciencia” (p.47). Por lo que el desarrollo de una trayectoria “exitosa” en términos de indicadores de productividad o de distinciones, está basada en el soporte de una institución altamente organizada: “el grado de institucionalización de la ciencia en el Departamento de Biología Molecular ha sido un referente importante de la ‘confianza absoluta’ que el investigador deposita en el sistema adoptado por el Departamento para seleccionar a los mejores estudiantes” (González Quiroz, 2019, p.47).

De acuerdo con Weber (2014), una organización será más pura en tanto sea más racional, es decir, en tanto sepa ejercer mejor la dominación, cuya esencia es una estructura jerárquica de agentes (p.84). El ejemplo que plantea Quiroz del Cinvestav (Centro de investigación y estudios avanzados del instituto politécnico nacional), y que, por analogía puede trasladarse varios de los institutos y facultades de la UNAM; muestra la racionalidad eficaz necesaria para garantizar la consolidación y la reproducción de los cuadros científicos de alto nivel y, por consecuencia, las trayectorias exitosas de sus investigadores.

En suma, las trayectorias profesionales no pueden deslindarse de las instituciones donde estas se desarrollan, dado que las instituciones, su nivel de consolidación y estructura organizativa, su pureza burocrática, como decía Weber (2016), tienen una incidencia decisiva en la posición jerárquica de los agentes. En nuestro caso, los científicos del ICF, al entrar en contacto desde etapas muy tempranas con instituciones académicas consolidadas pudieron construir una identidad científica sólida con una proyección permanente hacia el exterior; circunstancia que, desde otras instituciones menos desarrolladas organizacionalmente, no habría sido posible.

En oposición a la idea que reduce las trayectorias a una interacción entre experiencias e interpretaciones, nosotros insertamos un eje institucional sobre el que interactúa lo personal y lo profesional, dando lugar a una imbricación muy consistente entre lo personal, lo profesional y lo institucional. Por ello, el énfasis en la influencia que tuvieron las instituciones en el desarrollo temprano de las carreras de los científicos entrevistados.

3.3. Carreras exitosas

3.3.1. Capital cultural: Familias y afectos

¿Qué significa devenir científico? ¿Qué es una carrera científica exitosa? Hemos argumentado que las instituciones académicas con las que los científicos entrevistados tuvieron contacto a lo largo de su carrera posibilitaron el ascenso al éxito. Dicho en términos de Archer (2009), se configuró entre la institución y el agente una complementariedad necesaria entre el condicionamiento estructural y la lógica situacional (p.321) En efecto, en párrafos anteriores se mencionó que el científico se hace en una intersección entre factores temporales, institucionales y personales, que se traducen, por una feliz conjunción, en una posición dominante y prestigiosa dentro del marco de una institución como el SNII, de tal forma que podemos definir el éxito en términos de prestigio y poder que ostentan algunos investigadores dentro del campo científico nacional.

Para continuar con el análisis de la compleja trama de las trayectorias altamente posicionadas, hacemos uso de los conceptos de capital cultural y capital social que posibilitan los puntos de llegada similares en aquellos que, de origen, parecieran partir de posiciones totalmente diferentes y dispares.

Así, observamos que, salvo en una trayectoria, los orígenes familiares de los científicos entrevistados, aun con grandes diferencias sociales, comparten un elemento clave en la configuración del capital cultural: la formación universitaria de los padres.

En mi familia no había científicos, ahora ya hay muchos. Mi padre era médico, mi madre estudió letras inglesas (E1-BF).

Mis padres vinieron a México en 1928 y llegaron a Monterrey. Mi madre iba a Estados Unidos para reunirse con sus hermanos y estaba la ley Johnson Reed de 1924 por la cual básicamente se cerraba toda migración a Estados Unidos, entonces le dijeron vete a México, y en el Consulado de Monterrey pides la estancia, y mi padre igual, pasó por la misma situación. Él estudió ingeniería en Praga y vino a trabajar a la cervecería Modelo (E5-FA).

Resalta la profesión del padre en estas trayectorias en el área de las ingenierías y la otra en medicina. De corte más pragmático que la física, la preferencia por las ingenierías y la medicina nos muestra una faceta común en la idiosincrasia de las familias de clase media: el sentido práctico al momento de elegir una profesión. Si bien los científicos tuvieron apoyo indiscutible de ambos padres, hay cierta suspicacia respecto al éxito futuro. Un físico computacional comenta:

Mi padre era ingeniero, y por ello consideraba que un profesor universitario era un profesionista que no le había ido muy bien en la vida, entonces le preocupaba mi futuro, qué iba a pasar con mi futuro y en qué iba a poder trabajar si me dedicaba a la ciencia (E2-FC)

Una astrónoma describe lo siguiente:

Mi padre siempre me apoyó, pero como mi mamá había sido pianista y había sufrido mucho por la posguerra, consideraba que era bueno que una mujer tuviera una profesión y esa profesión para ella era ser secretaria bilingüe (E3-AS).

La brecha de género es notable en el testimonio anterior, lo cual también se engarza con la idiosincrasia de la época en la que las mujeres no estudiaban carreras científicas ni que implicaran un tiempo considerable de formación. El sentido práctico que distribuía las carreras profesionales por género es manifiesto en las trayectorias estudiadas, los hombres a las profesiones económicamente más redituables y las mujeres a labores de asistencia o artísticas. Sin embargo, lo que encontramos, más allá de estas “marcas” generacionales, es la importancia que estas familias le otorgan a los estudios profesionales.

Las dinámicas familiares muestran similares actitudes frente a los estudios universitarios, además de una fuerte tradición escolar. Ello nos indica que el capital cultural incorporado a través de idiosincrasias familiares opera como un estimulante para la elección de una carrera profesional. En el caso de la carrera científica en específico, también observamos cierto desinterés por los aspectos de ascenso social mediante la profesión. Ninguno de los entrevistados menciona una motivación económica, al contrario, saben con antelación que la carrera científica no es precisamente una forma de hacerse rico. Sin embargo, sí muestran una motivación de índole simbólica al considerar el prestigio de las altas calificaciones, del éxito escolar desde la infancia, de lo intelectual sobre lo práctico, de la libertad que supone el trabajo de investigación, e incluso del prestigio de estudiar algo más complejo que la profesión del padre:

No me gustaba la parte técnica de las ingenierías, me gustaba la teoría (E5-FA).

La física me gustó desde que tuve contacto con ella en la educación media superior (E2-FC).

Estudiar por gusto frente al estudio visto como una forma de movilidad social, la libertad de elegir una carrera frente a las presiones familiares, la preferencia por lo intelectual antes que lo práctico, son opciones que se presentaron a los científicos entrevistados en relación directa con el capital cultural incorporado y las bases socioeconómicas familiares que construyeron una plataforma lo suficientemente estable para que se pudiera configurar una trayectoria académica exitosa.

El elemento afectivo ha sido poco estudiado en los procesos formativos tempranos. En los testimonios anteriores se observan fuertes componentes emocionales en los primeros acercamientos a la ciencia, casi siempre de la mano de familiares o profesores que estuvieron en el momento oportuno para estimular la curiosidad y las inquietudes de los futuros investigadores. También se observa la fuerte presión de la carrera del padre como estímulo para estudiar algo diferente, pero a la vez más complejo.

Si bien los procesos de socialización en las escuelas explican gran parte de las trayectorias profesionales, la dimensión familiar cotidiana, ya sea como capital cultural o como capital social (figuras de identidad), son aspectos clave en la elección y posterior desarrollo de la carrera exitosa. Cabe decir que no se trata de ambientes familiares armónicos ni prototípicos sino de ciertas figuras, de ciertos momentos y lugares que son cruciales para la eclosión de la vocación profesional y que solo se dan de manera conjunta en algunos casos.

3.3.2. Capital social: Identidad y poder

El segundo eje que abordaremos en esta sección es la participación de “terceras figuras” en la consolidación de una trayectoria exitosa. Podemos clasificar estas “terceras figuras” en figuras de identificación y figuras de poder. Entendemos a las terceras figuras en general como aquellas personas que juegan un papel decisivo, no solo en la elección de una carrera profesional sino en la consolidación de una trayectoria exitosa.

Las figuras identitarias son aquellas que mediante un proceso de socialización brindan las primeras imágenes de un nuevo horizonte, son figuras que desde la infancia o la primera juventud fungen como guías y consejeros hacia una carrera profesional, se presentan como un ideal que es posible alcanzar (Remedi y Blanco, 2017):

En toda esta historia que te relato mi papá una noche me llevó a la azotea de la casa y ahí decide que quería ser astrónoma. No sabía cómo le iba a hacer, pero yo quería ser astrónoma (E3-AS).

En las trayectorias de los científicos entrevistados, observamos fuertes y variadas figuras de identificación que contribuyeron a la preparación de la carrera académica.

Comentan al respecto los investigadores entrevistados:

Tuve un tío que había querido ser científico, no lo era, entonces me regalaba juguetes y pues sí me gustaba la ciencia desde niño, pero sobre todo los profesores de prepa me trataban de impulsar y convencer de que estudiara física (E2-BF).

Mi madre me llevó a una conferencia en el Cinvestav de un científico famoso de aquel tiempo. Recuerdo que había alrededor de 50 personas, casi todos hombres, y el que estaba dando la conferencia era un premio nobel de física, y nunca se me va a olvidar la expresión de la cara del conferencista que se nos quedó viendo como diciendo “estas no van a entender nada”, y efectivamente, no entendimos nada, pero puedo presumir que estuve en la prepa en una conferencia de un premio Nobel, que por cierto me envió una maestra de matemáticas que sabía que me interesaba la astronomía (E3-AS).

Por curiosidad, tres meses antes me cayeron libros de astronomía y de física, recuerdo que estábamos regando una noche y el cielo me llamó la atención, entonces yo decidí estudiar física tres meses antes de salir de la prepa. Obviamente yo no tenía ni remota idea de que era la física o la astronomía, lo decidí porque me habían caído unos libros. Viajé a la ciudad de México con unos primos, ellos fueron los que me mostraron que para ser astrónomo tenías que ser físico y para ser físico tenías que estudiar en alguna de las tres escuelas que enseñaban física, estoy hablando de 1987, la daban el Politécnico, obviamente la UNAM y la UAM (E2-FA).

Todo es gracias a mi madre, ella siempre me ha apoyado, a mi papá le ha valido siempre lo que hiciera, con mentalidad de rancho, mi padre esperó que yo iba a regresar, que no iba a poder. Fui el primer estudiante de mi pueblo que salió a estudiar la universidad. De la prepa fuimos la primera generación del pueblo. Muchos se quedaron a trabajar ahí y otros se fueron a Estados Unidos (E4-FA).

Ya sean padres, familiares, maestros, amigos, vecinos, la función de las figuras identitarias es señalar el camino, facilitar información, mostrar otras posibilidades, abrir una diferencia en el horizonte vital de quienes están en búsqueda de una identidad y de una formación. No sólo brindan imaginarios sociales y un repertorio cultural (Remedi y Blanco, 2017), son auténticos intermediarios que actúan en beneficio del futuro investigador y que participan de la emoción y el entusiasmo que representa una trayectoria prometedora vislumbrada:

Las figuras de poder son la otra forma que adquieren las terceras figuras. En este caso son figuras que, si bien fungen como intermediarias, al igual que las figuras identitarias, aquí las gestiones son ya dentro de una carrera que ha tomado una ruta hacia la consecución del éxito, o, dicho de otra forma, las figuras de poder aparecen en etapas avanzadas de la trayectoria científica para consolidar aquello que ya ha dado muestras de confianza; son quienes visualizan la posibilidad de que el futuro científico consolide una carrera mediante la gestión de becas posdoctorales, proyectos de investigación, recomendaciones e integración en equipos de trabajo, estancias internacionales, publicaciones en colaboración, etc. Son, en suma, figuras consolidadas, con prestigio y reputación, es decir, con un capital científico que invierten en quienes, consideran, podrán convertirse en futuros colegas y en dignos representantes de sucederlos:

Mediante mi asesor, me fui a Dinamarca. La mitad de la beca de Dinamarca y la otra mitad con el dinero del proyecto de mi asesor. CONACYT no me apoyó. En ese entonces CONACYT daba muy pocas becas. Mi asesor fue quien realmente me apoyó (E4-FA).

Marcos Moshinsky fue el físico más conocido de México y tenía muchos contactos en varias universidades del mundo, pude haber ido a Princeton, por ejemplo, alguna vez lo acompañé, pero yo no quería estar en una de esas universidades donde lo único que hay que hacer es “estudiar” (E5-FC).

La relación con Moshinsky resultó fecunda y con el tiempo fue evolucionando, pues quien en un principio fue fuente de inspiración, más tarde se convirtió en tutor y finalmente se volvió un colega (E6-FN).

Suelen ser los tutores de los doctorandos las figuras de poder que intervienen para que sus estudiantes hagan estancias de investigación en el extranjero o posdoctorados. Es reiterativo decir que la figura del tutor es crucial en la formación científica (Hamui, 2012; Fortes y Lomnitz, 1991; Becher, 2001); desde aspectos estrictamente cognitivos y disciplinares hasta de socialización y afectivos. Aquí queremos destacar, más allá de la importancia de las asesorías, del acompañamiento y de la administración de los tiempos de entrega, de la formación de comités, organización de seminarios y presentación de avances, que el punto clave para la consolidación de las trayectorias es la conexión con grupos de investigación. Si algo observamos recurrente en las trayectorias analizadas es la figura del tutor como enlace con investigadores que sirven como eslabón para que el doctorando o posdoctorante, continúe su carrera hacia la consolidación.

Puede haber otras figuras de poder, colegas, asesores, lectores, miembros de comités, directivos o funcionarios, que intervengan en favor de un científico en formación, pero suelen ser los tutores quienes asumen el papel de introductor del investigador novato en la comunidad científica.

La tutoría varía de disciplina a disciplina o, en palabras de Becher (2001), cada tribu tiene sus propias tradiciones y subculturas de socialización. En el caso de las ciencias físicas, la relación es muy estrecha por la misma praxis científica que requiere la disciplina. El tiempo que pasan estudiantes y profesores en el laboratorio puede llegar a ser agobiante, pero a la vez muy enriquecedor cognitiva y afectivamente. “Allí [en los laboratorios] se generan interdependencias funcionales entre los participantes, ya que tienen que compartir espacios y tareas, pues el trabajo de uno es parte de las secuencias de las tareas de los otros miembros del grupo” (Hamui, 2012, p. 300).

La tutoría es una relación que se da a veces desde la licenciatura y lleva tiempo producir los resultados deseados: “la relación tutorial no se da automáticamente. Es una relación que se va haciendo y en la cual el estudiante debe ir ganándose la atención e interés del profesor, aun cuando este, aparentemente, la ofrezca desde el principio” (Fortes y Lomnitz, 1991, p. 98).

Los tutores suelen hacer un seguimiento cercano de sus estudiantes y los van acompañando hasta ciertos umbrales, sin embargo, en algunos casos, el tutorado deja de ser solo un estudiante para convertirse en un proyecto, es decir, en un sucesor: “la mitad de los galardonados con el Nobel eran discípulos de un Nobel” (Vinck, 2014, p.137). Lo que quiere decir Vinck es que el tutor, cuando considera que el investigador joven cumple con las credenciales para convertirse en colega, su función va más allá de ser un acompañante y se vuelve una relación estratégica de colaboración que beneficia a ambos.

En síntesis, resaltamos la importancia de las dimensiones familiares (capital cultural) y las terceras figuras (capital social), como exterioridades que intervienen en las trayectorias científicas exitosas. Las altas posiciones de los científicos entrevistados presentan rasgos en común que nos permiten identificar aspectos objetivos que explican parte de la ruta hacia esa posición, aunque a primera vista parezcan trayectorias totalmente distintas. La intersección familiar es similar en la mayoría de los casos y, sobre todo, las terceras figuras son clave para comprender el ascenso y consolidación de las trayectorias. Los tutores asumen la doble función de formadores y estrategas, siempre dentro de un marco institucional, que asume también parte del riesgo en los procesos de reclutamiento, formación y reproducción de los nuevos científicos.

4. Conclusiones

En este artículo se analizaron seis trayectorias de científicos adscritos al Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, con nivel III dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), y cuyas posiciones de prestigio dentro del campo científico se consideran de las más altas del país. Fue necesario recuperar las trayectorias profesionales desde la perspectiva del relato de vida filtrado para ubicar las estructuras institucionales y figuras externas que posibilitaron la realización de dichas trayectorias y configurar la trayectoria también como una estrategia articulada desde edades tempranas.

De lo anterior se desprenden las siguientes conclusiones:

1.- Observamos que, de acuerdo con Archer (2009) y su enfoque morfogenético, no existe acción social sin una estructura previa que posibilite dicha acción, estas estructuras previas que se manifiestan, en nuestro caso, en instituciones educativas y científicas, posibilitaron la existencia de posiciones previas disponibles para que fueran ocupadas por sujetos con las características requeridas. Dadas las condiciones temporales e históricas de la institucionalización de la ciencia en el país, había la posibilidad de crear espacios (plazas) que pudieran ser ocupadas incluso antes de ser solicitadas por los agentes. Ello nos lleva a la constatación de que las trayectorias científicas de alto nivel están condicionadas, en una primera instancia, por estructuras temporales previas sin las cuales no sería posible el posterior desarrollo de la trayectoria. El punto clave y en común de los diversos relatos es la etapa temprana en la que surgen estos espacios disponibles y la selección de quienes los ocuparán de forma casi simultánea. Se trata de condiciones temporales que no están en manos de los agentes sino de acciones anteriores gestionadas ex profeso para esos agentes en particular; son espacios creados para ese agente específico y no para otro, no es un tema de concursos o méritos sino de lógicas complementarias entre la institución y el agente.

2.- Las trayectorias ascendentes no son secuencias lineales ni totalmente racionales sino una imbricación entre decisiones personales y profesionales dentro de un marco institucional. Son producto de la interacción y la tensión entre dimensiones afectivas y racionales siempre acotadas por las necesidades de la institución. No hay algo parecido a lo que Elster (2014) denomina acción racional perfecta, en la que los individuos son “máquinas maximizadoras globales”, sino que se trata siempre de “racionalidades problemáticas” en las que el eje institucional da el soporte necesario para que la trayectoria no pierda su dirección y objetivo. Estamos ante vidas institucionalizadas, es decir, vidas inmersas en instituciones educativas desde etapas muy tempranas, pero no en el sentido cotidiano de acudir diariamente a clases o de estar mucho tiempo dedicados al estudio, sino que las instituciones (escuelas, universidades) se convierten en un soporte afectivo y social, donde se valora sobremanera la pertenencia a un grupo o comunidad. En este sentido, las universidades se convierten en auténticas “instituciones de vida”.

3.- Un tercer elemento estructural, que se añade a la temporalidad y a la imbricación institucional, es el papel de las familias y las terceras figuras en la configuración de una trayectoria exitosa. Sobra afirmar que las familias son también estructuras sociales que condicionan la acción de los agentes. Una forma de comprender de qué manera ocurre este condicionamiento es con la noción de capital cultural. Si bien no es un factor determinante, sí es significativo dentro del sistema educativo y posteriormente en el desarrollo de la carrera científica. El capital cultural incorporado se convierte, así, en una estructura interiorizada que provee al agente de las disposiciones cognitivas y de socialización necesarias para lograr un acoplamiento orgánico con el sistema escolar y académico. De igual forma, la presencia de las terceras figuras, tanto identitarias como de poder (capital social), fungen como enlace y también como estrategas de las instituciones, que generan las condiciones para que una trayectoria, que ya ha despegado, se afiance en una buena posición dentro del campo científico.

4.- Finalmente, las condiciones estructurales mencionadas resultan cruciales para la configuración de una trayectoria exitosa, entendiendo éxito en los términos socio-institucionales que hemos analizado. Son, todas ellas, hechos sociales en los que el agente recibe un condicionamiento estructural, el cual se transformará, con el tiempo, en una lógica situacional entre los agentes y las instituciones dando lugar a un juego mutuo en la que ambos se benefician.

En suma, las trayectorias analizadas descubren un entramado de elementos sociales, personales e institucionales difíciles de entrever desde los indicadores que valoran la productividad, la eficacia y la calidad de un investigador; desentramar sociológicamente una trayectoria científica exitosa nos permite matizar y poner en perspectiva las visiones que juzgan las altas posiciones del campo científico mexicano como un producto de elecciones racionales y méritos académicos; más bien se trataría de descifrar los mecanismos institucionales que promueven, desarrollan y sostienen unas carreras científicas como parte de una reproducción sistemática de cuadros y agentes, y de cómo ciertas figuras de poder dentro de las instituciones educativas y universidades respaldan trayectorias que posibilitan la permanencia de grupos de poder y refuerzan alianzas que reproducen y perpetúan las estructuras dominantes del campo.

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