eISSN 2444-7986
DOI: https://doi.org/10.14201/orl.35440
ARTÍCULO DE REVISIÓN
Voice Disorders in People with Rheumatoid Arthritis: A Systematic Review
Aylén Chiara FERNÁNDEZ1
; Adrián PÉREZ DEL OLMO2
; Mauricio BARRAMUÑO-MEDINA3
; Alberto VARGAS GUERRERO4
; Germán GÁLVEZ-GARCÍA1
; Tatiana ROMERO-ARIAS5
1 Departamento de Psicología Básica, Psicobiología y Metodología de las Ciencias del Comportamiento. Facultad de Psicología. Universidad de Salamanca. España
2 Facultad de Ciencias de la Salud. Sección Logopedia. Universidad Pontificia de Salamanca. España
3 Programa de Kinesiología. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Autónoma de Chile. Chile
4 Departamento de Psicología. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Europea de Canarias. España
5 Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Facultad de Psicología y Logopedia. Universidad de La Laguna. España
Correspondencia: tromeroa@ull.edu.es
Fecha de recepción: 15 de junio de 2026
Fecha de aceptación: 19 de julio de 2026
Fecha de publicación: 16 de octubre de 2026
Fecha de publicación del fascículo: pendiente de publicación
Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflictos de intereses
Imágenes: Los autores declaran haber obtenido las imágenes con el permiso de los pacientes
Política de derechos y autoarchivo: se permite el autoarchivo de la versión post-print (SHERPA/RoMEO)
Licencia CC BY-NC-SA permite modificar y adaptar la obra, siempre que se cite al autor, no haya fines comerciales y el resultado se comparta bajo esta misma licencia
Universidad de Salamanca. Su comercialización está sujeta al permiso del editor
RESUMEN: Introducción y objetivo: La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria sistémica que puede afectar estructuras laríngeas implicadas en la producción vocal. El objetivo de esta revisión sistemática fue analizar la evidencia disponible sobre las alteraciones vocales asociadas a la AR, los métodos de evaluación empleados y su posible relación con la actividad o gravedad de la enfermedad. Método: Se realizó una revisión sistemática siguiendo las directrices PRISMA 2020. La búsqueda bibliográfica se efectuó en PubMed, Scopus y Web of Science el 9 de mayo de 2026. Se incluyeron estudios que evaluaran parámetros vocales, síntomas vocales, calidad de voz o afectación laríngea en adultos con AR. La selección fue realizada por tres revisores independientes y el riesgo de sesgo se evaluó mediante las herramientas del Joanna Briggs Institute. Resultados: Se identificaron 43 registros, de los cuales seis estudios cumplieron los criterios de inclusión. Los trabajos incluidos mostraron una mayor frecuencia de disfonía, síntomas vocales autopercibidos, alteraciones acústicas y reducción del tiempo máximo de fonación en personas con AR. Algunos estudios observaron una asociación entre mayor actividad o gravedad de la enfermedad y peor función vocal, aunque los resultados fueron inconsistentes. Discusión: La heterogeneidad metodológica, el tamaño muestral reducido y el control variable de factores de confusión limitan la comparación entre estudios. Conclusiones: La AR puede asociarse con alteraciones vocales objetivas y subjetivas. Se requieren estudios estandarizados que definan su magnitud y relevancia clínica.
PALABRAS CLAVE: artritis reumatoide; voz; disfonía; calidad vocal; laringe; revisión sistemática
SUMMARY: Introduction and objective: Rheumatoid arthritis (RA) is a systemic inflammatory disease that may affect laryngeal structures involved in phonation. The aim of this study was to analyze the available evidence regarding voice disorders associated with RA, the assessment methods used, and their relationship with disease activity or severity. Method: A systematic review was conducted following the PRISMA 2020 guidelines. The literature search was performed in PubMed, Scopus, and Web of Science on May 9, 2026. Studies involving adults with RA that assessed vocal parameters, voice symptoms, voice quality, or laryngeal involvement were included. Study selection was performed independently by three reviewers, and risk of bias was assessed using the Joanna Briggs Institute critical appraisal tools. Results: Forty-three records were identified, and six studies met the inclusion criteria. Findings showed a higher frequency of dysphonia, self-perceived voice symptoms, reduced maximum phonation time, and acoustic abnormalities in individuals with RA. Some studies reported an association between greater disease activity or severity and poorer vocal function; however, the results were inconsistent. Discussion: Methodological heterogeneity, small sample sizes, and variable control of confounding factors limited comparisons across studies and reduced the overall strength of the available evidence. Conclusions: RA may be associated with both objective and subjective voice disorders. Further studies using standardized assessment procedures are needed to better define the magnitude and clinical relevance of vocal involvement in this population.
KEYWORDS: rheumatoid arthritis; voice; dysphonia; voice quality; larynx; systematic review
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica, autoinmune y sistémica. Su evolución puede producir deterioro articular, limitaciones funcionales y discapacidad cuando no se identifica y trata tempranamente [1]. Se estima que afecta aproximadamente al 1-3 % de la población y es más frecuente en mujeres, con una relación cercana a 3:1 respecto de los hombres [2]. Aunque su manifestación típica es una poliartritis simétrica de pequeñas articulaciones, el proceso inflamatorio sinovial y el desarrollo de pannus explican su capacidad destructiva y su posible compromiso extraarticular [3].
Entre las manifestaciones extraarticulares, el compromiso laríngeo resulta clínicamente relevante porque puede modificar la calidad vocal. Las articulaciones cricoaritenoideas intervienen en la apertura y cierre glótico durante respiración y fonación; por ello, su inflamación puede alterar la movilidad de los pliegues vocales, el cierre glótico y la eficiencia fonatoria [4-6]. También se han descrito nódulos reumatoideos y nódulos en bambú, engrosamientos bilaterales de los pliegues vocales asociados a enfermedades autoinmunes, además de edema, hiperemia y limitación de la movilidad laríngea [7-9].
La evaluación vocal en AR ha incorporado cuestionarios de autopercepción, escalas perceptuales, análisis acústico, tiempo máximo de fonación y técnicas de visualización laríngea. Entre los parámetros acústicos, el jitter informa sobre irregularidad temporal de los ciclos vibratorios, el shimmer sobre variabilidad de amplitud y la relación armónico-ruido sobre periodicidad y presencia de ruido glótico [10, 11]. La visualización mediante videolaringoscopia, estroboscopia o imágenes de alta velocidad permite complementar estas medidas y describir cambios estructurales o funcionales de la laringe [12-14].
Pese a estos avances, los estudios disponibles son heterogéneos en diseño, tareas vocales, instrumentos de análisis, criterios de exclusión y valoración de la actividad inflamatoria. Por ello, el objetivo de esta revisión sistemática fue analizar la evidencia sobre alteraciones vocales asociadas a la AR, considerando los métodos de evaluación utilizados, los parámetros acústicos, perceptuales y subjetivos reportados, y la posible relación entre manifestaciones vocales y actividad o gravedad de la enfermedad.
Desde el punto de vista funcional, la afectación vocal en la AR no debe interpretarse solo como un hallazgo otorrinolaringológico aislado. La voz depende de la coordinación entre sistema respiratorio, cierre glótico, vibración mucosa y control neuromuscular. Por ello, una enfermedad sistémica capaz de comprometer articulaciones, mucosas, musculatura, función respiratoria o percepción de fatiga puede producir manifestaciones vocales por diferentes vías. Esta complejidad explica que algunos estudios encuentren alteraciones acústicas objetivas, mientras que otros detecten principalmente síntomas autopercibidos o hallazgos laríngeos inespecíficos.
Además, la interpretación clínica de los parámetros vocales requiere prudencia. Un aumento de jitter o shimmer puede sugerir inestabilidad vibratoria, pero no identifica por sí solo una causa específica. Del mismo modo, una puntuación elevada en VHI o VHI-10 informa impacto funcional, físico o emocional de la voz, aunque puede estar influida por edad, sexo, uso profesional de la voz, reflujo, xerostomía o comorbilidades. Esta revisión, por tanto, no busca establecer una relación causal definitiva, sino ordenar la evidencia disponible y señalar los patrones más consistentes.
Se realizó una revisión sistemática de acuerdo con PRISMA 2020 [15]. Se incluyeron estudios observacionales, transversales, comparativos o clínicos que evaluaran en adultos con AR al menos una medida relacionada con voz, fonación, calidad vocal, autopercepción vocal o afectación laríngea. Se aceptaron estudios con o sin grupo control siempre que reportaran datos específicos de la población con AR.
Los resultados elegibles incluyeron tiempo máximo de fonación, frecuencia fundamental, jitter, shimmer, RAP, PPQ, APQ, NHR, VTI, escalas perceptuales como GRBAS o GIRBAS/GRBASI, cuestionarios como VHI o VHI-10, prevalencia de disfonía y hallazgos laríngeos. Se excluyeron revisiones, editoriales, cartas, resúmenes de congresos, reportes de caso, estudios sin resultados vocales y trabajos centrados en otras enfermedades reumatológicas sin datos diferenciados para AR. Se incluyeron publicaciones en inglés y español.
La búsqueda bibliográfica se realizó el 9 de mayo de 2026 en tres bases de datos electrónicas: PubMed, Scopus y Web of Science. En primer lugar, se diseñó la estrategia de búsqueda en PubMed, combinando términos MeSH y términos libres en título/resúmenes relacionados con artritis reumatoide, voz, habla, fonación, análisis acústico, parámetros acústicos y calidad vocal. Posteriormente, esta estrategia fue adaptada a las características específicas de las demás bases de datos, utilizando los campos de búsqueda correspondientes en Scopus y Web of Science.
En PubMed se utilizó la siguiente estrategia: ((«Arthritis, Rheumatoid»[Mesh] OR «rheumatoid arthritis»[Title/Abstract] OR «rheumatoid disease»[Title/Abstract] OR «rheumatic arthritis»[Title/Abstract]) AND («Voice»[Mesh] OR «Speech»[Mesh] OR «Phonation»[Mesh] OR «voice»[Title/Abstract] OR «speech»[Title/Abstract] OR «phonation»[Title/Abstract]) AND («acoustic analysis»[Title/Abstract] OR «acoustic parameters»[Title/Abstract] OR «voice quality»[Title/Abstract])).
Las referencias recuperadas a partir de las distintas bases de datos fueron exportadas a Microsoft Excel 2024 (Microsoft Corporation), donde se llevó a cabo la identificación y eliminación manual de los registros duplicados. Posteriormente, los registros únicos fueron organizados en una hoja independiente para iniciar el proceso de selección.
En una primera etapa, los estudios fueron evaluados a partir del título y el resumen. Luego, aquellos registros considerados potencialmente elegibles fueron revisados en texto completo, aplicando los criterios de inclusión y exclusión previamente establecidos. Ambas etapas fueron realizadas de forma independiente por tres revisores. Las discrepancias surgidas durante el proceso fueron resueltas mediante discusión y consenso entre los evaluadores.
Para estimar el grado de acuerdo entre los revisores durante la selección de los estudios, se calculó el índice Kappa de Fleiss [16]. El valor obtenido fue κ = 0,85, lo que refleja una concordancia casi perfecta según la interpretación propuesta por Landis y Koch [17].
La extracción de datos se realizó mediante una tabla de extracción diseñada previamente. Se recopilaron las características generales de los estudios (autor, año de publicación, condición clínica, duración de la enfermedad, criterios de inclusión y exclusión, edad media de los participantes, tamaño muestral y características del grupo control cuando estuvo disponible), así como las características metodológicas relacionadas con la evaluación vocal, incluyendo el idioma, las tareas vocales, el software de grabación o análisis, los profesionales responsables de la evaluación, las escalas vocales empleadas, los instrumentos utilizados para valorar la actividad o gravedad de la artritis reumatoide y los análisis de asociación entre la enfermedad y los parámetros vocales. Finalmente, se registraron los principales resultados reportados por cada estudio, incluyendo medidas acústicas, tiempo máximo de fonación, prevalencia de disfonía, puntuaciones en VHI o VHI-10 y los valores de significación estadística cuando estuvieron disponibles. Los datos extraídos se organizaron en cuatro bloques: (1) características generales de los estudios; (2) características metodológicas de la evaluación vocal; (3) relación entre la actividad o gravedad de la artritis reumatoide y las alteraciones vocales; y (4) principales resultados vocales.
Para evitar una síntesis cuantitativa inapropiada, se priorizó la comparación descriptiva de los estudios. Las tablas se conservaron como elemento central del manuscrito porque permiten mostrar de manera transparente las diferencias entre muestras, instrumentos, escalas, resultados y riesgo de sesgo. Esta decisión sigue el modelo de revisiones narrativas breves en las que las tablas concentran información metodológica y permiten reducir la extensión del texto sin perder datos relevantes.
La evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidos se realizó mediante las herramientas de evaluación crítica del Joanna Briggs Institute (JBI Critical Appraisal Tools) [18], seleccionando la lista de verificación correspondiente en función del diseño metodológico de cada estudio. En concreto, se emplearon las listas de comprobación para estudios analíticos transversales y estudios de cohortes, según correspondiera. Estas herramientas permiten evaluar aspectos relacionados con la selección de la muestra, el control de factores de confusión, la validez de las mediciones y la adecuación del análisis estadístico. Previamente se llevó a cabo una evaluación piloto de uno de los estudios, realizada de forma independiente por dos revisores, con el objetivo de asegurar la consistencia en la aplicación de los criterios de evaluación. Posteriormente, el riesgo de sesgo de los estudios restantes fue evaluado por un revisor y verificado por un segundo, resolviéndose cualquier discrepancia mediante consenso entre ambos revisores.
Debido a la heterogeneidad clínica y metodológica, no se realizó metaanálisis. Los resultados se sintetizaron narrativamente según las recomendaciones del Manual Cochrane para revisiones sin metaanálisis [19].
Tras la búsqueda bibliográfica en las bases de datos seleccionadas, se identificaron los registros potencialmente relevantes para la revisión sistemática. Posteriormente, se eliminaron los duplicados y se realizó una primera fase de cribado mediante la lectura de títulos y resúmenes. Los estudios que cumplían potencialmente con los criterios de inclusión fueron evaluados a texto completo. Finalmente, se incluyeron seis estudios en la síntesis cualitativa de la revisión.
La búsqueda identificó 43 registros (Figura 1): 12 en Web of Science, 16 en Scopus y 15 en PubMed. Tras eliminar 18 duplicados, se cribaron 25 documentos. Se excluyeron 19 por ausencia de análisis o resultados vocales, diseño no elegible, falta de correspondencia temática, reporte de caso, resumen de congreso, revisión o idioma no contemplado. Finalmente, seis estudios cumplieron los criterios de inclusión y se incorporaron a la síntesis cualitativa: Speyer et al. [20], Castro et al. [21], Liu et al. [22], Kosztyła-Hojna et al. [23], Kırgezen et al. [24] y Songur et al. [25].

Figura 1. Diagrama de flujo de los estudios seleccionados
Los estudios fueron publicados entre 2008 y 2022. Incluyeron adultos con AR, aunque Liu et al.[22] evaluaron una cohorte de enfermedades autoinmunes en la que la AR constituyó el diagnóstico predominante. El tamaño muestral del grupo con AR o enfermedad autoinmune osciló entre 27 y 166 participantes. Tres estudios incluyeron controles sanos [20, 23, 25], uno utilizó controles con osteoartritis u osteoporosis [22] y dos no incorporaron grupo control [21, 24]. La duración de la enfermedad fue variable y no se informó en todos los trabajos. En conjunto, predominó el sexo femenino, en concordancia con la epidemiología de la AR. Las características generales de los estudios incluidos se presentan en la Tabla 1.
Tabla 1. Características generales de los estudios incluidos
Autor/año |
Condición clínica |
Duración de la enfermdad |
Criterios de inclusión |
Criterios de exclusión |
Edad media grupo AR (DE) |
Muestra AR |
Edad media grupo control (DE) |
Muestra control |
Speyer et al. (2008) [20] |
Artritis reumatoide |
No reportados |
Pacientes adultos ambulatorios diagnosticados con artritis reumatoide por un reumatólogo, según los criterios de la American Rheumatism Association |
Trastornos auditivos, alergia, enfermedades respiratorias crónicas inespecíficas o enfermedad tiroidea |
61 años. DE no reportada. Rango: 19–89 años |
166 pacientes con AR: 119 mujeres y 47 hombres |
54 años. DE no reportada. Rango: 18–86 años |
148 controles sanos: 78 mujeres y 70 hombres |
Castro et al. (2012) [21] |
Artritis reumatoide |
12,9 ± 9,1 años; mediana: 10; rango: 1–36 años |
Pacientes con artritis reumatoide reclutadas consecutivamente en el servicio de reumatología; edad mínima de 20 años al inicio de los síntomas; clases funcionales I, II o III según ACR-91 |
Intubación orotraqueal previa de 24 horas o más, cáncer de cabeza y cuello documentado, cirugía laríngea, trauma cervical, radioterapia de cabeza y cuello, trastornos neurológicos centrales o periféricos, y colagenosis distinta de AR |
55,2 ± 10,8 años; mediana: 56; rango: 33–76 años |
27 mujeres con AR |
No aplica |
Sin grupo control |
Liu et al. (2012) [22] |
Enfermedades autoinmunes; la AR representó el diagnóstico mayoritario |
No reportado |
Pacientes consecutivos de una consulta externa de reumatología. Grupo de estudio: pacientes con enfermedad autoinmune. Grupo control: pacientes con enfermedad no autoinmune, osteoartritis u osteoporosis |
Edad menor de 16 años, rechazo a participar o comprensión insuficiente del inglés escrito para completar el cuestionario |
Grupo autoinmune: 58,6 años |
109 pacientes con enfermedad autoinmune: 74 mujeres y 35 hombres. La AR representó el 60 % del grupo autoinmune |
58,2 años |
41 controles con osteoartritis u osteoporosis |
Kosztyła-Hojna et al. (2015) [23] |
Artritis reumatoide |
Media: 11,6 años; rango: 3 meses–28 años |
Pacientes con AR definida según criterios revisados del American College of Rheumatology, tratados en el Departamento de Rehabilitación y evaluados en el Departamento de Logopedia Clínica y Logopedia de la Medical University of Bialystok |
No se reportan criterios de exclusión específicos para el grupo AR. El grupo control estuvo compuesto por sujetos sanos, no fumadores, sin uso profesional de la voz y sin características de reflujo gastroesofágico. |
59,6 años; rango: 27–76 años; DE no reportada |
72 pacientes con AR: 54 mujeres y 18 hombres |
57,5 años; rango: 30–65 años; DE no reportada |
30 controles sanos: 22 mujeres y 8 hombres. No fumadores, sin uso profesional de la voz y sin características de reflujo gastroesofágico |
Kırgezen et al. (2020) [24] |
Artritis reumatoide |
7,1 ± 5,4 años; mediana: 6,0; rango: 0,3–24,0 años |
Pacientes consecutivos diagnosticados con artritis reumatoide y seguidos en la Clínica de Medicina Física y Rehabilitación |
Antecedente de trauma o cirugía laríngea/cervical, cáncer de cabeza y cuello, radioterapia, enfermedades reumáticas distintas de AR, enfermedades neurológicas y tabaquismo |
52,5 ± 12,6 años; mediana: 52,0; rango: 20,0–82,0 años |
67 pacientes con AR: 57 mujeres y 10 hombres |
No aplica |
Sin grupo control |
Songur et al. (2022) [25] |
Artritis reumatoide |
10,78 ± 8,51 años; mediana: 8,5 años; rango: 1–35 años |
Adultos de 18 a 65 años con diagnóstico de artritis reumatoide y seguimiento según criterios ACR-1987 en la Clínica de Reumatología del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de Gazi University |
Antecedentes de cirugía laríngea o torácica, enfermedad neurológica conocida, enfermedades que pudieran afectar la capacidad pulmonar y enfermedades autoinmunes adicionales |
52 ± 9,74 años; mediana: 54 años; rango: 20–65 años |
38 pacientes con AR: 31 mujeres y 7 hombres |
51,11 ± 5,28 años; mediana: 52 años; rango: 40–64 años |
42 controles sanos: 29 mujeres y 13 hombres |
Los procedimientos de evaluación vocal fueron heterogéneos. Cuatro estudios combinaron análisis acústico con exploración laríngea mediante videolaringoscopia, videolaringoestroboscopia u otras técnicas instrumentales [21, 23-25], mientras que dos basaron la evaluación en cuestionarios de autopercepción vocal [20, 22]. Los instrumentos más utilizados fueron el Voice Handicap Index (VHI y sus versiones abreviadas), las escalas perceptuales GRBAS/GIRBAS y diferentes parámetros acústicos obtenidos mediante programas específicos. La actividad o gravedad de la AR se evaluó mediante DAS-28, la clasificación funcional del American College of Rheumatology, la progresión radiográfica de Steinbrocker o escalas visuales analógicas. Las características metodológicas de la evaluación vocal se resumen en la Tabla 2.
Tabla 2. Características metodológicas de la evaluación vocal
Autor/año |
Idioma |
Grabación/ tarea vocal |
Software de grabación/ análisis |
Evaluadores |
Escalas vocales |
Evaluación de severidad de AR |
Análisis de correlación entre severidad AR y voz |
Speyer et al. (2008) [20] |
Inglés |
No se realizó grabación vocal. Evaluación mediante cuestionarios de autopercepción vocal |
No se utilizó software de grabación ni de análisis acústico |
Cuestionarios autoadministrados; el reumatólogo registró datos de medicación y actividad de AR |
Voice Handicap Index (VHI) y escala visual analógica de tres ítems |
Escala visual analógica de actividad de AR completada por el reumatólogo y por el paciente |
Sí. Los pacientes con AR presentaron mayor prevalencia y mayor riesgo relativo de disfonía que los controles sanos. |
Castro et al. (2012) [21] |
Inglés; el estudio fue realizado en Brasil, pero no se especifica el idioma de aplicación de las escalas |
Videolaringoestroboscopia durante emisión sostenida de /e/ e /i/ en sonido modal y volumen confortable. Para análisis perceptivo-auditivo y acústico: vocal /a/ sostenida, conteo de 1 a 10 y habla conectada |
MDVP, Multi Dimensional Voice Program, Kay Elemetrics. Micrófono profesional Shure PG 48. Videolaringoestroboscopia con telescopio rígido Karl Storz de 70°, estroboscopio Kay Elemetrics RLS 9100 B, cámara Toshiba CCD y grabador DVD Sony |
Dos especialistas en ORL/cirugía de cabeza y cuello analizaron independientemente la videolaringoestroboscopia; tres fonoaudiólogas con más de cinco años de experiencia evaluaron la voz |
GRBASI; Voice Handicap Index (VHI); análisis acústico con F0, jitter, PPQ, shimmer, APQ, NHR y VTI |
Clase funcional de AR según criterios ACR-91: clases I, II y III |
Sí. Se analizaron correlaciones entre tiempo de AR, clase funcional de AR, quejas laríngeas, hallazgos laringoscópicos, análisis acústico y VHI |
Liu et al. (2012) [22] |
Inglés |
No se realizó grabación vocal. Evaluación mediante cuestionarios autoadministrados |
No se utilizó software de análisis acústico |
Cuestionarios autoadministrados |
VHI-10; escala de xerostomía; escala de reflujo ácido; escala visual analógica de ansiedad/depresión |
No se utilizó una escala específica de actividad o severidad de AR. Se registró el diagnóstico autoinmune y el uso de DMARDs |
No se analizó la relación directa entre severidad de AR y voz. Se compararon pacientes con enfermedades autoinmunes frente a controles no autoinmunes y se realizaron análisis por uso de DMARDs y xerostomía |
Kosztyła-Hojna et al. (2015) [23] |
No especificado, el estudio fue llevado a cabo en Polonia |
Fonación de vocal /e/ para análisis visual de vibración de pliegues vocales; vocal /a/ y texto continuo fonéticamente balanceado para análisis acústico |
DiagnoScope Specialist, DiagNova Technologies, para análisis acústico; HRES ENDOCAM 5562 con HSDI, DS y DKG para visualización laríngea |
Evaluación foniátrica; no se especifica número de evaluadores |
Escala UEP de 6 grados; GRBAS; MPT; DS; DKG; HSDI; análisis acústico de F0, jitter, shimmer y NHR |
DAS28 para actividad de la enfermedad; clasificación radiográfica de Steinbrocker |
Sí. Se evaluó la presencia de trastornos de calidad vocal según actividad de AR y progresión radiográfica. Se observó mayor frecuencia de alteraciones vocales en DAS28 ≥ 3,2 y en estadios radiográficos III–IV |
Kırgezen et al. (2020) [24] |
Inglés; no se especifica el idioma de aplicación del VHI |
Fonación sostenida de la vocal /a/ en intensidad y tono cómodos |
Praat |
Videolaringoestroboscopia realizada por el mismo médico con telescopio rígido de 70° Karl Storz |
VHI-30; MPT; análisis acústico; RFS para reflujo laringofaríngeo |
DAS-28 con fórmula CRP. Remisión: DAS-28 < 2,4; fase activa: DAS-28 ≥ 2,4 |
Sí. Se analizó la correlación entre DAS-28 y edad, años desde el diagnóstico, F0, jitter, shimmer, NHR, MPT y VHI |
Songur et al. (2022) [25] |
Turco para el VHI-10; artículo publicado en inglés |
Fonación sostenida de la vocal /a/ para el tiempo máximo de fonación; grabación de muestras vocales para análisis acústico |
Grabación con CSL-Multi-Speech, KayPentax; edición/corte con Adobe Audition CC; análisis acústico con Praat |
Examen otorrinolaringológico de rutina; videolaringoscopia realizada por un médico experimentado |
VHI-10; además se evaluó MPT y parámetros acústicos. BDI se utilizó para síntomas depresivos, no como escala vocal |
DAS-28. Se clasificó remisión con DAS-28 < 2,6 y enfermedad activa con DAS-28 ≥ 2,6 |
Sí. Se evaluó la relación entre duración de la enfermedad, DAS-28 y BDI con parámetros acústicos. No se encontraron correlaciones significativas entre duración de la enfermedad, DAS-28 o BDI y jitter, shimmer, NHR o MPT |
La relación entre la actividad o gravedad de la enfermedad y las alteraciones vocales se analizó con criterios heterogéneos. Mientras algunos estudios emplearon DAS-28, otros utilizaron la clase funcional o la progresión radiográfica, y uno no evaluó específicamente la actividad de la enfermedad [22]. Los métodos empleados y los principales análisis de asociación entre la AR y la función vocal se muestran en la Tabla 3.
Tabla 3. Severidad de la enfermedad y alteraciones vocales
Autor/año |
Escalas vocales |
Escala de severidad de AR |
Análisis de correlación AR - voz |
Speyer et al. (2008) [20] |
Voice Handicap Index (VHI) y escala visual analógica de tres ítems |
Escala visual analógica de actividad de AR completada por el reumatólogo y por el paciente |
Los pacientes con AR presentaron mayor prevalencia y mayor riesgo relativo de disfonía que los controles sanos. Sin embargo, dentro del grupo con AR no se observaron asociaciones claras entre la actividad de la enfermedad, puntuada por el paciente y por el reumatólogo, y la severidad de la disfonía o la puntuación total del VHI |
Castro et al. (2012) [21] |
GRBASI; VHI; análisis acústico con F0, jitter, PPQ, shimmer, APQ, NHR y VTI; videolaringoestroboscopia |
Clasificación funcional de AR según ACR-91: clase I, II y III |
Sí. La clase funcional de AR se correlacionó significativamente con aritenoides sobrepasadas/superpuestas (p = 0,001), PPQ (p = 0,0257), shimmer (p = 0,0295), APQ (p = 0,0195), dominio físico del VHI (p = 0,0227) y VHI total (p = 0,0425). No se encontró correlación estadística entre tiempo de AR y los demás parámetros evaluados |
Liu et al. (2012) [22] |
VHI-10 |
No reportado. El estudio no utilizó DAS28, clase funcional ni otra escala específica de actividad/severidad de AR |
No se analizó una correlación directa entre severidad de AR y voz. El estudio comparó pacientes con enfermedades autoinmunes frente a controles no autoinmunes y realizó análisis por uso de DMARDs. Se observó una correlación positiva entre xerostomía y VHI-10 en el grupo con DMARDs |
Kosztyła-Hojna et al. (2015) [23] |
Escala UEP; GRBAS; MPT; DS; DKG; HSDI; análisis acústico de F0, jitter, shimmer y NHR |
DAS28: grupo I con actividad leve, DAS28 < 3,2; grupo II con actividad moderada/severa, DAS28 ≥ 3,2. Progresión radiográfica según Steinbrocker I–IV |
Sí. Los trastornos de calidad vocal fueron más frecuentes en pacientes con DAS28 ≥ 3,2: 29/50 (58 %) frente a 3/22 (13,64 %) en DAS28 < 3,2. También se observaron con mayor frecuencia en estadios radiográficos III y IV de Steinbrocker |
Kırgezen et al. (2020) [24] |
VHI-30; MPT; análisis acústico con F0, jitter, shimmer y NHR; videolaringoestroboscopia; RFS |
DAS-28 con CRP |
Sí. No se encontró correlación significativa entre DAS-28 y años desde el diagnóstico, jitter, shimmer, NHR, MPT o VHI. Se observó correlación positiva significativa entre DAS-28 y F0 (p = 0,034). Además, jitter y NHR fueron significativamente mayores en fase de remisión que en fase activa |
Songur et al. (2022) [25] |
VHI-10; MPT; análisis acústico con Praat; videolaringoscopia |
DAS-28 |
No se observaron correlaciones significativas entre DAS-28 y los parámetros vocales analizados. El valor de jabs fue significativamente mayor en los participantes en remisión que en aquellos con enfermedad activa, pero no hubo diferencias significativas en MPT ni en la mayoría de los parámetros acústicos según actividad de la enfermedad |
La evaluación del riesgo de sesgo mostró un riesgo global moderado en la mayoría de los estudios. Las limitaciones metodológicas más frecuentes fueron la selección de la muestra, la ausencia de grupo control en algunos trabajos, el control incompleto de factores de confusión y la heterogeneidad en los procedimientos de evaluación vocal. Songur et al. [25] fue el único estudio clasificado con bajo riesgo global. La evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidos se presenta en la Tabla 4.
Tabla 4. Evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidos (JBI)
Estudio |
Selección de la muestra |
Factores de confusión |
Medición de los resultados |
Análisis estadístico |
Riesgo global |
Speyer et al. (2008) [20] |
Bajo |
Moderado |
Moderado |
Bajo |
Moderado |
Castro et al., 2012 [21] |
Moderado |
Moderado |
Bajo |
Moderado |
Moderado |
Liu et al., 2012 [22] |
Bajo |
Moderado |
Moderado |
Bajo |
Moderado |
Kosztyła-Hojna et al., 2015 [23] |
Moderado |
Moderado |
Bajo |
Moderado |
Moderado |
Kırgezen et al., 2020 [24] |
Moderado |
Moderado |
Bajo |
Bajo |
Moderado |
Songur et al., 2022 [25] |
Bajo |
Bajo |
Bajo |
Bajo |
Bajo |
Nota: La evaluación de riesgo de sesgo se realizó mediante las herramientas de evaluación crítica del Joanna Briggs Institute (JBI). La valoración se organizó en cuatro dominios principales: selección de la muestra, factores de confusión, medición de los resultados y análisis estadístico. El riesgo global se estimó considerando el desempeño metodológico general de cada estudio.
En conjunto, los estudios mostraron una mayor frecuencia de alteraciones vocales en personas con AR en comparación con los grupos control cuando estos estuvieron disponibles [20, 22, 23, 25]. Los hallazgos más consistentes fueron una mayor prevalencia de disfonía y de síntomas vocales autopercibidos, un mayor impacto de la alteración vocal en los cuestionarios de autopercepción, una reducción del tiempo máximo de fonación y la presencia de alteraciones laríngeas observadas mediante exploración instrumental [20-25]. Asimismo, varios estudios describieron modificaciones en parámetros acústicos relacionados con la estabilidad de la señal vocal, aunque estos resultados fueron menos uniformes entre las distintas investigaciones [21, 23-25].
La relación entre la actividad o gravedad de la AR y el compromiso vocal mostró resultados inconsistentes. Algunos estudios observaron asociaciones entre una mayor actividad de la enfermedad o una peor clase funcional y un deterioro de determinados parámetros vocales o de las puntuaciones del VHI [21, 23], mientras que otros no encontraron correlaciones significativas con la mayoría de las medidas acústicas evaluadas [20, 24, 25]. Esta variabilidad también se reflejó en los parámetros acústicos analizados, para los que no se identificó un patrón uniforme entre los estudios.
Los resultados vocales principales de los estudios incluidos se sintetizan en la Tabla 5.
Tabla 5. Resultados vocales principales de los estudios incluidos
Autor/año |
Medida de resultado |
Grupo AR |
Grupo control |
valor p |
Speyer et al. (2008) [20] |
Prevalencia de disfonía según VHI |
12-15 %, según punto de corte |
3-6 %, según punto de corte |
RR = 2,6-4,0 |
Prevalencia de disfonía según escala visual analógica de severidad vocal |
19-27 %, según punto de corte |
6-8 %, según punto de corte |
RR = 3,4-3,5 |
|
Puntuación total de VHI |
Mayor afectación vocal que los controles |
Menor afectación vocal |
p = 0,009 |
|
Severidad autopercibida, impacto ocupacional e impacto en la vida diaria |
Mayor afectación que los controles |
Menor afectación |
p = 0,000; p = 0,000; p = 0,002 |
|
Castro et al. (2012) [21] |
Quejas laríngeas |
19/27 (70,4 %) |
Sin grupo control |
No aplica |
Disfonía como queja clínica |
9/27 (33,3 %) |
Sin grupo control |
No aplica |
|
Alteraciones laringoscópicas |
48 % de los pacientes |
Sin grupo control |
No aplica |
|
Aritenoides superpuestas |
7/27 (25,9 %) |
Sin grupo control |
Correlación con clase funcional p=0,001 |
|
Disfonía leve según GRBASI |
9/27 (33,3 %) |
Sin grupo control |
No reportado |
|
F0 (Hz) |
200,039 ± 32,207 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
Jitter (%) |
1,231 ± 0,920 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
PPQ |
0,691 ± 0,566 |
Sin grupo control |
Correlación con clase funcional p = 0,0257 |
|
Shimmer (%) |
5,696 ± 3,445 |
Sin grupo control |
Correlación con clase funcional p = 0,0295 |
|
APQ |
3,773 ± 2,260 |
Sin grupo control |
Correlación con clase funcional p = 0,0195 |
|
NHR |
0,163 ± 0,066 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
VTI |
0,057 ± 0,030 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
VHI físico y VHI total |
Correlación con clase funcional de AR |
Sin grupo control |
VHI físico: p = 0,0227; VHI total: p = 0,0425 |
|
Songur et al. (2022) [25] |
MPT total (s) |
13,0 ± 3,88 |
17,32 ± 5,71 |
p = 0,001 |
MPT mujeres (s) |
13,33 ± 3,91 |
16,68 ± 5,61 |
p = 0,010 |
|
MPT hombres (s) |
11,56 ± 3,66 |
18,74 ± 5,92 |
p = 0,005 |
|
F0 mujeres (Hz) |
213,51 ± 24,27 |
224,81 ± 30,33 |
p = 0,102 |
|
F0 hombres (Hz) |
138,91 ± 39,29 |
141,10 ± 16,95 |
p = 0,588 |
|
VHI-10 >7 |
6/38 (15.8 %) |
0/42 (0 %) |
No apto para análisis |
|
Jlocal hombres (%) |
0,306 ± 0,063 |
0,229 ± 0,074 |
p = 0,029 |
|
Jrap hombres (%) |
0,152 ± 0,031 |
0,115 ± 0,048 |
p = 0,047 |
|
Kırgezen et al. (2020) [24] |
F0 (Hz) |
192,9 ± 39,0 |
Sin grupo control |
No aplica |
Jitter (%) |
0,5 ± 0,3 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
Shimmer (%) |
4,964 ± 2,347 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
NHR global |
0,039 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
MPT global (s) |
14,1 ± 6,1 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
VHI global |
12,8 ± 16,6 |
Sin grupo control |
No aplica |
|
Jitter según actividad de RA |
Remisión: 0,51 ± 0,30; activa: 0,36 ± 0,16 |
Sin grupo control |
0,011 |
|
NHR según actividad de RA |
Remisión: 0,05 ± 0,04; activa: 0,03 ± 0,02 |
Sin grupo control |
0,044 |
|
VHI según actividad de RA |
Remisión: 11,0 ± 16,4; activa: 15,9 ± 16,7 |
Sin grupo control |
0,172 |
|
Kosztyła-Hojna et al. (2015) [23] |
Prevalencia de trastornos de calidad vocal/ disfonía |
32/72 (44,44 %) |
No se observaron trastornos de calidad vocal en controles |
No reportado |
Disfonía en AR con actividad leve, DAS28 < 3,2 |
3/22 (13,64 %) |
No aplica |
No reportado |
|
Disfonía en AR con actividad moderada/severa, DAS28 ≥ 3,2 |
29/50 (58 %) |
No aplica |
No reportado |
|
MPT en AR con actividad leve, DAS28 < 3,2 |
16 s |
21 s |
No reportado para grupo I vs control |
|
MPT en AR con actividad moderada/severa, DAS28 ≥ 3,2 |
6 s |
21 s |
p < 0,04 para grupo II vs. control; p < 0,05 para grupo I vs. grupo II |
|
Jitter por encima de la norma |
Grupo I: 6/22 (27,27 %); grupo II: 31/50 (62 %) |
Valores normales en la mayoría de los parámetros acústicos |
No reportado |
|
Disfonía hipofuncional por DS/HSDI/DKG |
Grupo I: 3/22 (13,64 %); grupo II: 29/50 (58 %) |
No se observaron características de patología vocal |
No reportado |
|
Liu et al. (2012) [22] |
VHI-10 medio |
Grupo autoinmune: 2,95 ± 5,4 |
0,95 ± 1,56 |
p = 0,0035 |
VHI-10 >7 |
AR: 16,9 %; otras enfermedades autoinmunes: 15,9 % |
0 % |
No reportado específicamente para AR |
|
VHI-10 >7 en grupo autoinmune total |
16,6 % |
0 % |
p = 0,0035 |
|
Xerostomía |
Grupo autoinmune: 10,84 ± 16,01 |
3,56 ± 5,48 |
p = 0,02 |
|
Correlación xerostomía–VHI-10 en grupo con DMARDs |
r = 0,49 |
No aplica |
p < 0,001 |
Note: MPT: maximum phonation time; F0: fundamental frequency; RAP: relative average perturbation; PPQ: pitch perturbation quotient; APQ: amplitude perturbation quotient; NHR: noise-to-harmonics ratio; VTI: voice turbulence index; VHI: Voice Handicap Index; NSA: non-significant association. Liu et al. (2012) reported p-values for the overall autoimmune cohort versus controls, but not separately for the rheumatoid arthritis subgroup.
Esta revisión sistemática muestra que la artritis reumatoide puede asociarse con alteraciones vocales tanto objetivas como subjetivas, aunque la evidencia disponible es limitada y metodológicamente heterogénea. En conjunto, los estudios incluidos sugieren una mayor frecuencia de disfonía, un mayor impacto de la voz sobre la calidad de vida, una reducción del tiempo máximo de fonación y la presencia de alteraciones laríngeas en comparación con personas sin la enfermedad [20-25]. Estos hallazgos son compatibles con la naturaleza sistémica de la AR y con el posible compromiso inflamatorio de las articulaciones cricoaritenoideas, la mucosa laríngea y otras estructuras implicadas en la fonación [3, 5, 6]. Sin embargo, la variabilidad observada entre estudios indica que la afectación vocal probablemente responda a múltiples mecanismos fisiopatológicos y no exclusivamente a la actividad inflamatoria de la enfermedad.
Uno de los hallazgos más consistentes fue la disminución del tiempo máximo de fonación, que podría reflejar una menor eficiencia fonatoria derivada de alteraciones en el cierre glótico, limitación de la movilidad laríngea, fatiga muscular o compromiso respiratorio asociado a la AR [23, 25]. Por el contrario, los parámetros acústicos de perturbación, como el jitter, el shimmer o la relación ruido-armónicos, mostraron resultados menos uniformes. Esta falta de consistencia probablemente esté relacionada con las diferencias metodológicas entre los estudios, incluyendo las tareas vocales empleadas, los programas de análisis acústico utilizados, las características de las muestras y la influencia de factores potencialmente modificadores, como la edad, el sexo, el tratamiento farmacológico, la xerostomía, el reflujo laringofaríngeo o la coexistencia de otras alteraciones laríngeas [21, 24].
La relación entre la actividad o gravedad de la enfermedad y el compromiso vocal tampoco fue uniforme. Aunque algunos trabajos describieron una asociación entre una mayor actividad inflamatoria o una peor clase funcional y un deterioro de determinados parámetros vocales [21, 23], otros no confirmaron esta relación [20, 24, 25]. Estas discrepancias podrían explicarse, además de por las diferencias metodológicas, por la utilización de distintos indicadores de gravedad (DAS-28, clase funcional o progresión radiográfica), así como por el hecho de que la función vocal depende de múltiples factores anatómicos, funcionales y perceptivos que no siempre evolucionan de forma paralela a la actividad clínica de la enfermedad.
La principal limitación de la evidencia disponible es la considerable heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos. Se observaron diferencias en el diseño, el tamaño muestral, la presencia o ausencia de grupos control, los criterios de selección, los instrumentos de evaluación vocal y los métodos de análisis estadístico. Además, algunos estudios basaron la evaluación exclusivamente en cuestionarios de autopercepción, mientras que otros incorporaron exploraciones instrumentales y análisis acústicos. Esta variabilidad impidió realizar un metaanálisis y obliga a interpretar los resultados con cautela, tal como recomiendan las guías metodológicas para revisiones sistemáticas con elevada heterogeneidad clínica y metodológica [19]. La evaluación mediante las herramientas del Joanna Briggs Institute también mostró un riesgo de sesgo global moderado en la mayoría de los estudios, lo que limita la solidez de las conclusiones.
Desde el punto de vista clínico, estos resultados apoyan la conveniencia de considerar la evaluación vocal dentro del abordaje multidisciplinar de las personas con AR, especialmente cuando presenten disfonía persistente, fatiga vocal, sensación de cuerpo extraño, dolor laríngeo, xerostomía o dificultades en actividades que requieren un uso intensivo de la voz. La colaboración entre reumatología, otorrinolaringología y logopedia podría facilitar la detección precoz de alteraciones funcionales y estructurales, orientar el diagnóstico diferencial y favorecer intervenciones dirigidas cuando sean necesarias [21, 23, 24].
Otro aspecto relevante es la diferencia observada entre los síntomas vocales percibidos por los pacientes y los hallazgos obtenidos mediante evaluación instrumental. Algunos individuos pueden presentar una importante repercusión funcional de la voz pese a mostrar alteraciones acústicas discretas, mientras que en otros ocurre la situación inversa. Esta falta de concordancia pone de manifiesto que ninguna herramienta aislada permite caracterizar de forma completa la afectación vocal asociada a la AR. En consecuencia, la combinación de cuestionarios de autopercepción, evaluación perceptual, análisis acústico y exploración laríngea parece ofrecer una aproximación diagnóstica más completa.
Finalmente, las futuras investigaciones deberían incorporar diseños prospectivos con muestras más amplias, grupos control adecuadamente caracterizados y protocolos de evaluación vocal estandarizados. Asimismo, sería conveniente analizar de forma independiente el efecto de variables potencialmente relevantes, como la duración de la enfermedad, la actividad inflamatoria, la progresión estructural, el tratamiento farmacológico, la xerostomía, el reflujo laringofaríngeo y otras comorbilidades que puedan influir en la función vocal.
La evidencia disponible sugiere que la AR puede asociarse con disfonía autopercibida, reducción del tiempo máximo de fonación, cambios acústicos, alteraciones perceptuales y hallazgos laríngeos diversos. Sin embargo, la asociación entre actividad o gravedad de la enfermedad y compromiso vocal no fue uniforme entre los estudios. La certeza global de la evidencia es limitada por la heterogeneidad metodológica, el tamaño reducido de algunas muestras y el control incompleto de factores de confusión. Aun así, los hallazgos respaldan la conveniencia de considerar la evaluación vocal y laríngea dentro del abordaje multidisciplinar de los pacientes con AR, especialmente ante síntomas vocales persistentes. La combinación de instrumentos subjetivos, perceptuales, acústicos y laríngeos parece la estrategia más adecuada para caracterizar este compromiso. Nuevos estudios con muestras amplias y protocolos homogéneos permitirán precisar si las alteraciones observadas se relacionan directamente con la actividad inflamatoria, con manifestaciones laríngeas específicas o con factores asociados a la enfermedad.
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