eISSN 2444-7986
DOI: https://doi.org/10.14201/orl.35338
EDITORIAL
Beyond norms: responsible decision-making in the biomedical editorial process
Director de Revista ORL. Universidad de Salamanca, Departamento de Cirugía. Área de Otorrinolaringología, Hospital Universitario de Salamanca, Servicio de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, IBSAL, Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca, Salamanca, España
Correspondencia: jlpardal@usal.es
Fecha de publicación: 28 de junio de 2026
Fecha de publicación del fascículo: 1 de septiembre de 2026
Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflictos de intereses
Imágenes: Los autores declaran haber obtenido las imágenes con el permiso de los pacientes
Política de derechos y autoarchivo: se permite el autoarchivo de la versión post-print (SHERPA/RoMEO)
Licencia CC BY-NC-SA permite modificar y adaptar la obra, siempre que se cite al autor, no haya fines comerciales y el resultado se comparta bajo esta misma licencia
Universidad de Salamanca. Su comercialización está sujeta al permiso del editor
RESUMEN: El editorial analiza cómo las revistas biomédicas pueden responder a situaciones en las que las guías editoriales son necesarias, pero no bastan para resolver casos concretos. Aunque las recomendaciones de ICMJE, COPE y WAME han mejorado la transparencia, la trazabilidad y la calidad de las publicaciones, el aumento de retractaciones y los problemas asociados a datos no fiables, imágenes manipuladas, revisión por pares comprometida, autoría indebida, paper mills e inteligencia artificial generativa muestran que la integridad editorial exige algo más que cumplimiento formal.
Desde este enfoque, el manuscrito no ofrece una revisión conceptual de los fundamentos de la ética editorial, sino una guía práctica para decidir en casos difíciles. Adopta una perspectiva de responsabilidad profesional aplicada al proceso editorial y propone herramientas operativas para la deliberación y la toma de decisiones cuando las normas resultan insuficientes para resolver situaciones concretas. Revisa las responsabilidades de autores, revisores y editores, identifica conflictos frecuentes y convierte principios como veracidad, equidad, prudencia, confidencialidad, imparcialidad e interés público en preguntas concretas para la gestión ordinaria de una revista biomédica.
El texto distingue entre norma, ética y responsabilidad profesional para evitar dos reducciones: identificar la integridad con la mera adhesión a formularios o convertir la deliberación editorial en una decisión puramente subjetiva. A partir de esa distinción, propone una secuencia de pasos para delimitar el problema, verificar los hechos, identificar a los afectados, valorar la proporcionalidad, proteger la fiabilidad del registro y documentar la decisión. El objetivo es que las revistas apliquen las normas con criterio, transparencia y responsabilidad.
PALABRAS CLAVE: ética en publicación científica; integridad en la investigación; revisión por pares; conducta en publicación científica; autoría; proceso editorial; inteligencia artificial
SUMMARY: The editorial discusses how biomedical journals can respond to situations in which editorial guidelines are necessary, but not sufficient to solve specific cases. While the ICMJE, COPE, and WAME recommendations have improved the transparency, traceability, and quality of publications, the increase in retractions and the problems associated with unreliable data, manipulated images, compromised peer review, misauthorship, paper mills, and generative artificial intelligence show that editorial integrity demands more than formal compliance.
From this approach, the manuscript does not offer a conceptual review of the foundations of editorial ethics, but a practical guide to decide in difficult cases. It adopts a perspective of professional responsibility applied to the editorial process and proposes operational tools for deliberation and decision-making when the rules are insufficient to resolve specific situations. It reviews the responsibilities of authors, reviewers, and editors, identifies frequent conflicts, and translates principles such as truthfulness, fairness, prudence, confidentiality, impartiality, and public interest into concrete questions for the day-to-day management of a biomedical journal.
The text distinguishes between norms, ethics and professional responsibility in order to avoid two reductions: identifying integrity with mere adherence to forms or turning editorial deliberation into a purely subjective decision. Based on this distinction, it proposes a sequence of steps to delimit the problem, verify the facts, identify those affected, assess proportionality, protect the reliability of the record and document the decision. The objective is for journals to apply the rules with criteria, transparency and responsibility.
KEYWORDS: Ethics in Scientific Publishing; Integrity in Research; Peer review; conduct in scientific publication; Authorship; Editorial process; Artificial Intelligence
El proceso editorial en las revistas biomédicas se apoya en normas, recomendaciones y códigos de buenas prácticas —como los promovidos por ICMJE (www.icmje.org), COPE (www.publicationethics.org) o WAME (www.wame.org)— que han mejorado la transparencia, el seguimiento de las decisiones y la calidad de las publicaciones científicas. Estas herramientas han contribuido a reducir la mala praxis, estandarizar procedimientos y generar confianza en el sistema de comunicación científica. Sin embargo, este desarrollo también ha favorecido a veces la identificación del buen proceder editorial con el simple cumplimiento normativo [1-7].
La magnitud del problema puede apreciarse, por ejemplo, en el aumento sostenido de retractaciones en la literatura biomédica. Una revisión de la Retraction Watch Database con fecha 20/05/2026 (https://retractiondatabase.org/; https://gitlab.com/crossref/retraction-watch-data) muestra que no se trata de episodios anecdóticos, sino de un fenómeno amplio y sistemático, con una concentración especialmente visible en los últimos años (2023–2026).
Además, en muchos casos las retractaciones no obedecen a una única causa, sino a la convergencia de varios fallos en la generación, validación o comunicación del conocimiento. Esto sugiere que, más allá de los errores involuntarios, una parte relevante del problema remite a déficits de responsabilidad en relación con la veracidad, la atribución adecuada de méritos y la correcta gestión del proceso editorial [1-8].
En la Tabla 1 se resumen las causas más frecuentes de retractación, que suelen ser multicausales y concurrir en un mismo artículo. Aunque se concentran sobre todo en problemas con los datos, resultados no fiables y revisión por pares comprometida, en los últimos años se observa además un desplazamiento hacia formas más estructuradas de mala praxis, como las paper mills, la manipulación sistemática de la revisión por pares y el uso de herramientas automatizadas, incluida la inteligencia artificial [1-8].
Tabla 1. Principales causas de retractación en la literatura biomédica (elaboración propia a partir de la fuente: https://gitlab.com/crossref/retraction-watch-data)
Categoría |
Causa de retractación |
Descripción operativa |
Frecuencia aproximada |
Relevancia editorial |
Núcleo duro |
Problemas con datos |
Datos no fiables, errores, duplicación, manipulación o fabricación |
~60–80 % |
Principal indicador de falta de integridad científica |
Problemas con imágenes |
Duplicación, manipulación o imposibilidad de verificación de imágenes |
~30–40 % |
Especialmente relevante en biomedicina y ciencias experimentales |
|
Revisión por pares comprometida |
Revisión por pares fraudulenta, manipulada o con intervención de terceros |
~30–70 % |
En aumento; asociado a paper mills y redes organizadas |
|
Resultados o conclusiones no fiables |
Conclusiones inválidas, habitualmente derivadas de problemas de datos |
Muy frecuente (presente en la mayoría) |
Indicador final de invalidez científica |
|
Frecuencia intermedia |
Plagio |
Copia de texto, datos o imágenes sin atribución |
~10–30 % |
Problema clásico de integridad científica |
Problemas de autoría/afiliación |
Autoría indebida, autores ficticios, conflictos de atribución |
~10–30 % |
Frecuente en fraude organizado |
|
Duplicación |
Publicación redundante de artículos, datos o imágenes |
~10–40 % |
Puede coexistir con fraude o mala praxis |
|
Problemas metodológicos/analíticos |
Errores en diseño, análisis o interpretación |
~10–20 % |
A veces no intencional, pero con impacto relevante |
|
Menos frecuentes pero relevantes |
Problemas éticos |
Falta de aprobación ética (IRB/IACUC), consentimiento |
~5–15 % |
Crítico en investigación clínica |
Factores editoriales o de conducta |
Autor no responde, objeciones, conflictos de interés |
Variable |
Asociados al proceso de retractación más que a la causa primaria |
|
Motivos emergentes |
IA generativa, paper mills, participación de terceros |
Creciente |
Alta relevancia en análisis recientes |
En este contexto, el discurso editorial dominante ha dado prioridad a las normas por su utilidad práctica, su capacidad de estandarizar procesos y su aparente neutralidad. Sin embargo, la experiencia cotidiana de las revistas muestra que muchas decisiones no se resuelven comprobando si existe una regla aplicable: requieren interpretar datos incompletos, valorar riesgos, escuchar a partes con intereses contrapuestos y elegir medidas proporcionadas. Por ello, la integridad editorial no debe confundirse con una documentación impecable, sino con la capacidad de aplicar las normas con criterio y dejar constancia razonada de las decisiones [1, 9].
A partir de este diagnóstico, la editorial propone una guía práctica para deliberar en el proceso editorial biomédico. Su finalidad no es sustituir las guías existentes, sino ayudar a aplicarlas cuando el caso reúne hechos dudosos, conflictos de interés, posibles daños, presiones institucionales o dudas sobre la calidad del registro. Para ello, revisa los papeles de autores, revisores y editores, identifica conflictos frecuentes y propone una secuencia de pasos para afrontar decisiones editoriales difíciles [2-9].
Nota metodológica. Este manuscrito adopta una perspectiva de responsabilidad moral aplicada al proceso editorial biomédico, en diálogo con tradiciones éticas clásicas y con la literatura actual sobre integridad científica. No propone un marco confesional ni pretende sustituir las guías profesionales vigentes; su objetivo es ofrecer criterios útiles para la deliberación y la toma de decisiones cuando las normas no resuelven por sí solas el caso concreto [10, 11]. El presente editorial tiene una finalidad eminentemente práctica y se centra en la aplicación de principios de integridad, veracidad, justicia, prudencia y responsabilidad profesional a situaciones editoriales complejas. Aunque comparte algunos fundamentos con una reflexión conceptual previa del autor sobre los fundamentos de la integridad editorial actualmente sometida a evaluación, constituye una contribución independiente orientada al desarrollo de herramientas operativas para la gestión y resolución de conflictos en revistas biomédicas.
En una revista biomédica, publicar implica seleccionar, evaluar, contextualizar y difundir información que puede influir en decisiones clínicas, políticas sanitarias, agendas de investigación y confianza social. Por ello, cada decisión editorial debe valorar no solo la corrección formal del expediente, sino también la fiabilidad de lo comunicado, la proporcionalidad de las conclusiones y el posible impacto sobre lectores, pacientes e instituciones [10-13].
En paralelo, la literatura de ética editorial describe valores nucleares semejantes: honestidad, imparcialidad, rendición de cuentas, diligencia, transparencia y corrección del registro cuando hay errores o mala conducta. McCuen propone un marco valorativo (honestidad, justicia, responsabilidad, prontitud), mientras autores vinculados a COPE (www.publicationethics.org) insisten en que la integridad del registro depende de responsabilidades compartidas (autores, revisores, editores, instituciones) [1, 3, 4].
En la práctica, esta dimensión permite diferenciar tres tipos de decisiones: las que exigen respuesta inmediata ante conductas incompatibles con la fiabilidad del manuscrito, como fabricación, falsificación o engaño; las que requieren ponderación, como la contextualización de hallazgos inciertos o la elección entre corrección, expresión de preocupación o retractación; y las cuestiones de estilo o formato, cuya importancia depende de si afectan a transparencia, reproducibilidad o compromisos editoriales [9-11].
El primer garante del manuscrito es el autor. Los estándares internacionales insisten en originalidad, presentación honesta de resultados, ausencia de fabricación o falsificación, claridad metodológica, responsabilidad compartida y declaración de conflictos de interés. En la práctica, estos deberes obligan a comprobar si el manuscrito permite reconstruir qué se hizo, quién participó, qué límites tienen los datos y qué intereses podrían condicionar su interpretación [5, 6, 9, 11].
Los conflictos de autoría —autor invitado, fantasma o de regalo (guest/ghost/gift)— muestran cómo una infracción administrativa puede ser también una lesión de justicia y veracidad ya que atribuye mérito a quien no contribuyó o invisibiliza al contribuyente real, deformando además la responsabilidad ante errores o daños. La literatura subraya que estas prácticas nacen de incentivos y asimetrías de poder, y recomienda pactos tempranos, transparencia contributiva y mecanismos de resolución; desde una perspectiva moral, la intención puede agravar o atenuar la responsabilidad, pero no modifica la naturaleza injusta del acto [7, 9, 14-16].
Otro conflicto habitual procede de la economía del prestigio: presión por publicar, segmentación de resultados (salami slicing), autocitación estratégica o selección sesgada de hallazgos. La cuestión no es solo cumplir un formulario, sino resistir estructuras que empujan a la mediocridad o al engaño. La respuesta práctica exige formación, registro de las decisiones y reconocimiento de que la excelencia científica es inseparable de la integridad profesional del autor y del equipo [1, 9, 14, 15].
El revisor actúa como evaluador temporal de un manuscrito que aún no pertenece al espacio público. Por ello, confidencialidad, competencia, puntualidad, evaluación justa y declaración de conflictos no son solo exigencias formales: permiten que el editor reciba una valoración fiable y que el autor sea tratado con equidad. En términos prácticos, la revisión debe mejorar o descartar un texto por razones verificables, no por rivalidades, preferencias de escuela o conveniencias personales [1, 3, 10, 11].
Un caso especialmente grave es la apropiación indebida, es decir, usar ideas o datos del manuscrito para ventaja propia. Aunque no siempre sea perseguible legalmente, rompe la confianza que sostiene el sistema y vulnera la justicia y la honestidad. La mediación prudente requiere registro de lo ocurrido, sustitución del revisor, notificación a la revista y, cuando proceda, a la institución; también exige evitar acusaciones sin base y preservar reputaciones hasta disponer de evidencia suficiente [3, 9, 11].
El sesgo —consciente o inconsciente— es otro conflicto recurrente. La rivalidad, la pertenencia a una escuela, la ideología o las preferencias metodológicas pueden afectar la evaluación. La literatura propone medidas procedimentales, como doble ciego, pluralidad de revisores o editores asociados, junto con una cultura de integridad. Moralmente, la clave es que la revisión sirva a la fiabilidad del registro científico, no a la competencia, la presión o la conveniencia personal [1, 3, 4, 10].
Diversos autores describen al editor como guardián del acceso (gatekeeper) de una ciencia responsable, custodio del registro y responsable de decisiones equitativas, correcciones, retractaciones y gestión de conflictos de interés. COPE y autores afines ofrecen criterios para responder a mala conducta y para cooperar con instituciones; y resaltan que la integridad no es problema de otro, sino corresponsabilidad de todo el ecosistema [1-4, 12].
En términos institucionales, la autoridad editorial debe traducirse en procedimientos claros y decisiones justificables. Esto implica: (a) decidir según mérito científico, fiabilidad y seguridad del lector o del paciente, no por presiones comerciales, métricas o conveniencia reputacional; (b) tratar a autores y revisores con respeto, evitando arbitrariedad, retrasos injustificados o instrucciones opacas; y (c) proteger la utilidad pública del registro mediante correcciones visibles, aclaraciones o retractaciones cuando sean necesarias [2-4, 10, 11].
Una tensión específica del editor es la responsabilidad por daños derivados de publicar. Ploug y Giele discuten que puede existir investigación publicable desde el punto de vista técnico, pero imprudente o dañina en sus efectos; proponen que los códigos incorporen explícitamente el análisis de beneficios/daños y opciones intermedias (editoriales de contextualización, notas, debates, demoras justificadas), evitando tanto la censura automática como la publicación acrítica [12, 17, 18].
La literatura reconoce la interfaz convenciones-ética-ley y el hecho de que no todo lo inmoral es ilegal ni todo lo legal es moralmente suficiente. Macintyre subraya la coexistencia de convenciones, ética y ley; Polilova analiza la relación entre normas éticas y marco legal; y, en conjunto, estas aproximaciones ayudan a ubicar qué puede sancionarse jurídicamente (fraude, difamación, propiedad intelectual) y qué queda principalmente en la esfera de la conciencia y la ética profesional [17, 18].
Desde una perspectiva de responsabilidad profesional, la deliberación editorial debe orientarse al bien fundado, decidir con prudencia y evitar causar un mal para obtener un beneficio aparente; además, en comunicación, el respeto a la verdad exige evitar lesiones injustas de la reputación —como acusaciones infundadas o difamatorias— y mantener la discreción cuando la información no deba difundirse [9, 11, 12].
Como guía para editores y revisores —también aplicable a autores—, este editorial sugiere incorporar antes de cada decisión relevante cuatro preguntas: qué información debe verificarse, qué personas o intereses quedan afectados, qué respuesta es proporcional y qué opción protege mejor la fiabilidad del registro científico. El método no sustituye a COPE o ICMJE; ayuda a aplicar sus recomendaciones cuando el caso exige juicio contextual. La Tabla 2 resume esta propuesta y su finalidad práctica en la toma de decisiones editoriales [1, 10, 11].
Tabla 2. Resumen del método operativo de discernimiento editorial
Pregunta operativa |
Foco |
Finalidad |
¿Qué verdad está en juego? |
Hechos, atribución, interpretación |
Asegurar veracidad y precisión |
¿Qué justicia se debe? |
Coautores, lectores, pacientes, revisores |
Dar a cada uno lo que le corresponde |
¿Qué exige la prudencia relacional? |
Corrección sin humillación, proporcionalidad, protección del vulnerable |
Tomar decisiones proporcionadas y respetuosas |
¿Qué sirve mejor al bien común del conocimiento? |
Registro fiable y útil |
Orientar la decisión al valor público de la ciencia |
Como aplicación del método propuesto, la Tabla 3 reúne conflictos editoriales frecuentes y posibles respuestas proporcionadas. No sustituye los procedimientos de COPE, ICMJE o WAME; ayuda a deliberar en casos con datos incompletos, intereses contrapuestos, daño potencial, presión institucional, revisión problemática o uso opaco de IA [1-8, 12, 14-18].
Tabla 3. Conflictos morales frecuentes, mediación y soluciones editoriales (independientes del marco normativo)
Conflicto moral (quién) |
Manifestación típica |
Riesgo moral principal |
Mediación (pasos prudenciales) |
Solución posible (más allá de la norma) |
Autoría injusta (autores/equipos) |
Autor invitado, autor fantasma o autor de regalo; orden instrumental de firmas |
Injusticia y engaño sobre contribución/responsabilidad |
Acordar contribuciones al inicio; documentar; arbitraje interno; revisión editorial de contribuciones |
Declaración pública de contribuciones; corrección pospublicación si procede; formación ética del grupo [6, 15, 16]. |
Conflicto de interés (autores/revisores/editores) |
No declarar financiación/relaciones; sesgo en decisión |
Falta de veracidad y daño a lectores/pacientes |
Declaración estructurada; recusación; segundo editor independiente |
Publicar COI y gestión aplicada; nota editorial cuando haya riesgo residual [6, 7]. |
Plagio/reciclaje de texto (autores) |
Copia literal o autoplagio |
Apropiación indebida e injusticia con el autor original |
Verificación; solicitar explicación; distinguir descuido vs. intención |
Corrección, rechazo o retractación proporcional; pedagogía y reparación (reconocer/atribuir) [7, 14]. |
Datos dudosos / mala conducta (autores) |
Fabricación/falsificación; imágenes manipuladas |
Distorsión grave del registro científico; posible fraude |
Petición de datos; consulta institucional; revisión experta |
Corrección/retractación; informe transparente; cooperación con institución para limpiar el registro [6-8]. |
Sesgo del revisor (revisores) |
Evaluación por rivalidad, escuela, ideología |
Injusticia; daño reputacional; efectos profesionales adversos |
Identificar conflictos de interés; doble ciego cuando proceda; segundo revisor |
Sustituir revisor; orientar la evaluación por criterios; retroalimentación constructiva y respetuosa [3]. |
Robo de ideas (revisores) |
Usar hipótesis/datos antes de publicación |
Quebranto de la confidencialidad y de la confianza editorial; injusticia grave |
Trazabilidad; sanción editorial; notificación institucional |
Prohibición explícita; lista de sanciones; cultura de integridad y reparación [3]. |
“Publicar o perecer” (sistema) |
Fragmentación de resultados, métricas, revistas depredadoras |
Erosión de la integridad profesional; dinámica estructural de incentivos perversos |
Políticas de calidad; educación; incentivos institucionales |
Evaluación por calidad e impacto real; rechazo de prácticas depredadoras; transparencia de métricas [15, 16]. |
Daño por publicación (editores) |
Artículos que pueden causar daño (p. ej., interpretación clínica peligrosa) |
Contribución indirecta a daño previsible; efectos adversos clínicos, reputacionales o sociales |
Evaluar beneficios/daños; pedir expertos; contextualizar |
Nota editorial, debate, límites de uso; o no publicar si el daño grave es previsible y no mitigable [17, 18]. |
IA generativa opaca (autores/revisores/editores) |
Texto/citas generadas sin declarar; revisión con IA que rompe confidencialidad |
Engaño y pérdida de responsabilidad sobre la fiabilidad del conocimiento |
Requerir declaración de uso; prohibir volcado de manuscritos a IA no autorizada |
Transparencia; verificación de citas; mantener juicio humano como indelegable [8]. |
En conjunto, el método propuesto y los conflictos recogidos en la Tabla 3 cambian el foco. No basta preguntar qué principio está en juego, hay que decidir cómo debe actuar la revista cuando una situación concreta amenaza la fiabilidad del proceso editorial. La respuesta exige corresponsabilidad de autores, revisores, editores, instituciones y asociaciones editoriales, pero también documentación, proporcionalidad, transparencia y aprendizaje institucional [1, 3, 4, 11].
El análisis del proceso editorial exige distinguir tres planos relacionados —norma, ética y moral—. Esta diferenciación permite comprender mejor los conflictos prácticos y orientar con mayor consistencia las decisiones de autores, revisores y editores; la Tabla 4 resume esta relación [19].
Tabla 4. Relación entre norma, ética y moral
Concepto |
Nivel |
Función |
Riesgo si se separa |
Ámbito |
Norma |
Externo |
Ordena conductas |
Legalismo (cumplir sin justicia) |
guías editoriales (COPE, ICMJE) |
Ética |
Racional |
Analiza lo correcto |
Relativismo |
principios de publicación (integridad, transparencia) |
Moral |
Interior |
Discierne el bien y el mal en la decisión concreta |
Subjetivismo si no se forma adecuadamente |
decisión personal (del editor, revisor o autor) |
La norma constituye el nivel externo y práctico. Sus reglas explícitas —como las recomendaciones ICMJE, COPE o WAME— ordenan la actividad científica, garantizan regularidad y facilitan la justificación de las decisiones. Su límite aparece cuando el caso exige interpretar hechos ambiguos, valorar daños o elegir entre varias respuestas posibles; entonces la norma debe aplicarse con criterio, no como simple trámite documental [10, 11].
La ética corresponde al nivel reflexivo. Analiza por qué una conducta es aceptable o inaceptable y ofrece criterios para interpretar normas incompletas, ambiguas o en tensión. En el contexto editorial, se concreta en códigos de buenas prácticas, políticas de autoría, confidencialidad, gestión de conflictos, corrección del registro y uso responsable de nuevas herramientas digitales [9-11].
La responsabilidad profesional se sitúa en el plano de la decisión concreta. Editor, revisor o autor responden no solo por seguir un protocolo, sino por la razonabilidad de la decisión, los hechos verificados, los daños previstos y la proporcionalidad de la medida elegida. Por ello, una actuación editorial correcta requiere normas claras y deliberación prudente, documentada y revisable [9, 11].
La relación entre estos tres niveles es continua. Las normas ofrecen una referencia común, la ética interpreta su finalidad y la responsabilidad profesional permite decidir en casos concretos. Cuando se separan, aparecen disfunciones características: legalismo, si basta con cumplir formularios; relativismo práctico, si las decisiones se adaptan a la conveniencia; o subjetivismo, si se decide sin registro ni razones compartibles [9-11].
Aplicado al ámbito editorial, esto significa que una decisión puede estar formalmente bien tramitada y, aun así, ser insuficiente si no protege la fiabilidad del registro, la equidad entre los agentes implicados o la confianza de los lectores [9-11].
La responsabilidad epistémica es la obligación de responder por la calidad cognitiva de lo que se afirma, interpreta, transmite o valida, comprobando si los datos son fiables, si las citas son reales, si la inferencia está justificada y si lo comunicado puede considerarse razonablemente verdadero [8-11].
La IA generativa intensifica dilemas ya presentes en la publicación biomédica: autoría real, transparencia, confidencialidad durante la revisión y fabricación de citas o contenidos no verificados. Santos y colaboradores proponen un enfoque centrado en la responsabilidad humana; el riesgo principal no reside en la herramienta, sino en desplazar u ocultar el juicio responsable sobre la fiabilidad del conocimiento que se produce, evalúa o comunica. En biomedicina pueden delegarse tareas instrumentales, pero no la responsabilidad sobre la validez de los datos, la solidez de las inferencias, la autenticidad de las referencias ni las posibles consecuencias clínicas o científicas de lo publicado. Por ello, cualquier uso de IA que introduzca engaño —citas inventadas, redacción no declarada que simule autoría humana o revisión con filtración de manuscritos— es incompatible con una práctica editorial responsable [8, 9, 11, 13].
En la práctica, la revista puede exigir declaración del uso de IA —herramientas empleadas, finalidad y fases del proceso—, verificación de referencias, prohibición de introducir manuscritos en sistemas no autorizados durante la revisión y confirmación de que la decisión final sigue siendo responsabilidad del autor, revisor o editor. Estas medidas son coherentes con los criterios actuales de integridad científica y con una comunicación académica basada en veracidad, transparencia y respeto a los derechos y la dignidad de las personas [8, 11-13].
La verdad no es una noción ingenua ni superada, sino una categoría intelectual que hace posible el lenguaje científico, al exigir verificabilidad y exactitud, sostiene el orden jurídico mediante la veracidad del testimonio y orienta la reflexión moral al reclamar fidelidad a la realidad, autenticidad personal y responsabilidad en el juicio [9-11].
Toda reflexión sobre el proceso editorial remite a la verdad, no solo como criterio epistemológico, sino también como principio de acción profesional. La verdad no se reduce a la corrección técnica de los datos ni a la verificabilidad metodológica; exige honestidad intelectual, responsabilidad personal y comunicación íntegra al servicio del bien común, preservando justicia, proporcionalidad y respeto a las personas [9, 11, 12].
Desde esta perspectiva, la práctica editorial no puede limitarse a gestionar procedimientos. Debe mantener un compromiso activo con la verdad, especialmente allí donde las normas no alcanzan todas las situaciones posibles. El bien común exige una responsabilidad correlativa, y la comunidad científica se debilita cuando se disocia de la verdad y de la responsabilidad personal [11].
Así entendida, la verdad no es un elemento accesorio ni ideológico, sino el fundamento que da coherencia, credibilidad y sentido al proceso editorial y a su servicio a la comunidad científica y a la sociedad [10, 11].
La centralidad de la verdad puede examinarse de forma más concreta identificando las situaciones en que se compromete a lo largo del manuscrito y entre los distintos agentes implicados; esta distribución se resume en la Tabla 5 [9-12].
Tabla 5. Riesgos para la veracidad en las distintas etapas del proceso editorial biomédico
Etapa del proceso editorial |
Autor |
Revisor |
Editor |
1. Diseño del estudio y generación de datos |
Manipulación o selección interesada de datos, ocultación de resultados negativos o diseño orientado a confirmar hipótesis preconcebidas. Riesgo: quiebra de la veracidad y sesgo deliberado en la generación de evidencia |
— (no participa directamente) |
Aceptación acrítica de estudios metodológicamente débiles por prestigio o presión institucional. Riesgo: debilitamiento de la fiabilidad del registro científico |
2. Redacción del manuscrito |
Plagio, autoplagio, exageración de conclusiones u omisión de limitaciones. Riesgo: distorsión de la autoría y de la fiabilidad del manuscrito |
— |
Tolerar ambigüedad deliberada en resultados o lenguaje por interés editorial. Riesgo: tolerancia de formulaciones engañosas o insuficientemente precisas |
3. Declaraciones éticas y de conflictos de interés |
No declarar conflictos reales (financieros, académicos o personales). Riesgo: ocultación relevante que condiciona la interpretación del lector |
No declararse incompetente o conflictuado. Riesgo: falta de transparencia sobre la propia posición evaluadora |
Minimizar o relativizar conflictos declarados por conveniencia. Riesgo: subordinar la transparencia a intereses institucionales |
4. Revisión por pares |
— |
Sesgo ideológico, competitivo o personal, apropiación de ideas o evaluaciones injustas. Riesgo: pérdida de imparcialidad y quiebra de la confianza editorial |
Selección interesada de revisores o ignorar alertas fundadas. Riesgo: uso sesgado de la función editorial y debilitamiento de la evaluación crítica |
5. Decisión editorial |
— |
— |
Decisiones basadas en prestigio, impacto o presión externa y no en mérito científico. Riesgo: desplazar la fiabilidad y el interés público por criterios de oportunidad |
6. Publicación y comunicación |
Sobreinterpretación pública de resultados o notas de prensa engañosas. Riesgo: inducir a error y generar daño potencial a terceros |
— |
Titulares o resúmenes editoriales distorsionados. Riesgo: comunicación incompleta o sesgada del alcance real de los hallazgos |
7. Pospublicación (correcciones, retractaciones) |
Resistencia a corregir errores evidentes. Riesgo: incumplimiento del deber de rectificación y reparación del registro |
Silencio ante errores detectados tras la publicación. Riesgo: omisión de corrección pese a evidencia suficiente |
Retrasos o negativas injustificadas para retractar. Riesgo: priorizar la reputación institucional sobre la corrección del registro y el interés público |
A la luz de lo expuesto, puede formularse un método de decisión editorial que no dependa solo de las normas, sino que ordene la deliberación cuando estas son insuficientes, ambiguas o no resuelven el caso concreto. Su finalidad es ofrecer una secuencia breve y prudente para autores, revisores y, especialmente, editores, orientada por la veracidad, la justicia, la proporcionalidad y el bien común del conocimiento científico [1, 10, 11].
Este método no sustituye los códigos ni las guías editoriales, sino que los incorpora a una deliberación más completa. Su valor principal es convertir los principios expuestos en una guía práctica para decidir con coherencia, transparencia y responsabilidad en casos dudosos, evitando que el cumplimiento formal o la conveniencia inmediata sustituyan al juicio responsable [1, 11].
La Tabla 6 y la Figura 1 traducen el método a una secuencia visual de decisión y puede utilizarse como guía breve para evaluar casos editoriales complejos [1, 11].
Tabla 6. Algoritmo operativo para decisiones editoriales
Paso |
Pregunta o comprobación |
Resultado esperado / acción |
1. Delimitar el problema |
¿La cuestión afecta a datos, autoría, interpretación, conflicto de interés, revisión, comunicación o pospublicación? |
Clasificar el caso y distinguir entre error, negligencia, conducta intencional o situación no aclarada |
2. Verificar la verdad en juego |
¿Qué hechos, atribuciones o interpretaciones requieren verificación? |
Solicitar datos fuente, aclaraciones documentadas o revisión experta adicional. |
3. Identificar a quién se debe justicia |
¿Qué personas o grupos pueden verse afectados y qué obligaciones genera la decisión? |
Precisar necesidades de reconocimiento, protección, corrección o reparación |
4. Valorar la prudencia de la respuesta |
¿La medida propuesta es proporcionada y evita tanto la omisión como la precipitación? |
Aplicar medidas proporcionadas, investigar sin prejuzgar y preservar la confidencialidad cuando proceda |
5. Examinar el interés público y la integridad del registro |
¿Qué decisión protege mejor la integridad del registro, la seguridad y la utilidad pública de la información? |
Priorizar la opción que reduzca el daño, preserve la integridad del registro y mantenga la confianza en el proceso editorial |
6. Elegir la medida más eficaz y menos lesiva |
¿Qué intervención resuelve mejor el problema con proporcionalidad? |
Elegir entre aclaración, corrección, revisión adicional, nota editorial, rechazo, retractación o comunicación institucional |
7. Documentar la decisión |
¿Constan los hechos, alternativas y razones de la decisión? |
Garantizar trazabilidad, consistencia y rendición de cuentas |
8. Revisar el caso |
¿La medida adoptada fue suficiente y previene recurrencias? |
Valorar ajustes en procedimientos, formación o políticas editoriales |

Figura 1. Diagrama de flujo del algoritmo operativo para decisiones editoriales
El proceso editorial biomédico dispone hoy de normas, guías y códigos que han mejorado la transparencia, el seguimiento de las decisiones y la justificación de los procedimientos. El problema abordado en este editorial no es la falta de reglas, sino la dificultad de aplicarlas en casos donde concurren incertidumbre, intereses contrapuestos, daño potencial, presión institucional o tecnologías que introducen nuevas formas de opacidad [9-11].
La revisión de conflictos frecuentes muestra que muchos problemas persistentes —autoría inapropiada, conflictos de interés mal gestionados, revisión superficial o sesgada, comunicación exagerada de resultados, resistencia a corregir errores o uso no transparente de IA— no se explican solo por déficits regulatorios. En todos ellos, la revista debe verificar hechos, identificar a los afectados, ponderar riesgos, elegir respuestas proporcionales y dejar constancia de las razones que justifican la decisión [1, 9-11].
La principal aportación del editorial es práctica: convertir la responsabilidad editorial en una secuencia de decisión utilizable. Las tablas y el algoritmo ordenan la deliberación sin desplazar los criterios existentes, ayudando a pasar de la pregunta “¿qué norma se aplica?” a otras igual de necesarias: qué se sabe, qué falta por verificar, quién puede resultar afectado, qué medida es proporcionada, cómo se protege el registro y cómo se documenta la decisión [9-11].
El desarrollo futuro de las revistas biomédicas debería avanzar en esta dirección práctica. Además de actualizar políticas sobre autoría, conflictos de interés, revisión por pares, correcciones, retractaciones e IA generativa, las revistas necesitan formar a sus equipos en deliberación documentada, respuestas proporcionadas y gestión prudente de situaciones no tipificadas. La calidad del sistema no depende solo de disponer de reglas, sino de aplicarlas con consistencia y transparencia [1, 9-11].
En última instancia, la gestión editorial no termina en aceptar o rechazar manuscritos: consiste en sostener procedimientos capaces de proteger la fiabilidad del registro, la seguridad de pacientes y lectores, y la confianza pública en la ciencia. El objetivo no es sustituir las normas por apelaciones genéricas a la responsabilidad, sino integrarlas en procedimientos aplicables: verificar la información, atribuir adecuadamente la autoría, declarar y gestionar intereses, preservar la confidencialidad, corregir con proporcionalidad, comunicar con precisión y mantener la responsabilidad humana ante tecnologías que pueden aumentar la opacidad del proceso editorial [1, 10-13].
Este editorial desarrolla con finalidad práctica algunos aspectos vinculados a una reflexión conceptual previa del autor sobre los fundamentos morales de la integridad editorial, actualmente sometida a evaluación. A diferencia de aquella contribución, centrada en la fundamentación teórica, el presente texto propone herramientas operativas para la deliberación y la toma de decisiones en revistas biomédicas.
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