eISSN 2444-7986
DOI: https://doi.org/10.14201/orl.33899
EDITORIAL
An author and a book ignored by otoneurology: Dr. Jaime Vera López and the function of the semicircular canals – an experimental study. A critical review
Departamento de Otorrinolaringología. Clínica Universidad de Navarra-Madrid. España
Editor de sección de Revista ORL
Correspondencia: nperezfer@unav.es
Fecha de publicación: 5 de septiembre de 2025
Fecha de publicación del fascículo: 24 de diciembre de 2025
Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflictos de intereses
Imágenes: Los autores declaran haber obtenido las imágenes con el permiso de los pacientes
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Universidad de Salamanca. Su comercialización está sujeta al permiso del editor
RESUMEN: El libro «La función de los conductos semicirculares: Estudio experimental», del Dr. Jaime Vera López, se inscribe en un período de notable expansión del conocimiento científico internacional. La obra aborda la fisiología vestibular desde una perspectiva experimental y cognitiva, siguiendo la línea de investigación inaugurada por Flourens y posteriormente desarrollada por diversos autores de renombre. A pesar de las limitaciones estructurales y metodológicas del contexto científico español del siglo XIX, el autor consiguió reproducir experimentos relevantes y formular aportes significativos al debate contemporáneo. En ese período, las investigaciones se centraron en dilucidar los mecanismos que permiten a los animales orientarse y desplazarse, lo que condujo al reconocimiento del papel funcional de los conductos semicirculares en el mantenimiento del equilibrio. Los experimentos con pichones, en los que la alteración mecánica de dichos conductos produjo cambios sustanciales en la locomoción, constituyen evidencia experimental clave. Nuestro trabajo sintetiza y contextualiza un trabajo científico injustamente pasado por alto, que anticipó y profundizó cuestiones esenciales sobre la función de los conductos semicirculares como componentes fundamentales en el control postural.
PALABRAS CLAVE: oído interno; laberinto posterior; vestibular; vértigo; nistagmo; equilibrio
SUMMARY: The book The Function of the Semicircular Canals: An Experimental Study «La función de los conductos semicirculares: Estudio experimental» by Dr. Jaime Vera López is situated within a period of substantial advancement in international scientific knowledge. The work examines vestibular physiology from experimental and cognitive perspectives, building upon the line of inquiry initiated by Flourens and subsequently developed by other prominent scholars. Despite the structural and methodological constraints of nineteenth-century Spanish science, the author successfully replicated relevant experiments and contributed meaningfully to contemporary debates. At the time, research efforts focused on elucidating the mechanisms underlying spatial orientation and locomotion in animals, ultimately leading to the identification of the functional role of the semicircular canals in maintaining balance. Pigeon experiments, in which mechanical disruption of the canals produced marked alterations in locomotion, provided critical empirical evidence. This study synthesizes and contextualizes a research that has been unjustly overlooked, yet anticipated and advanced essential insights into the role of the semicircular canals as fundamental components in the control of posture and movement.
KEYWORDS: inner ear; posterior labyrinth; vestibular; vertigo; nystagmus; balance
El Dr. Jaime Vera López publicó en el año 1882, el resultado de sus experimentos en pichones a los que dañaba uno o varios conductos semicirculares [1]. El formato de presentación fue un libro titulado La función de los conductos semicirculares: Estudio experimental, que pasó al olvido directamente.
No fue referenciado por Ariza quien fue el primero que en 1877 y 1878 publicó sendos trabajos sobre la enfermedad de Ménière en España [2]; tampoco por García-Tapia en su monumental trabajo sobre la fisiología vestibular en 1918 [3]. No aparece en ninguna de las ediciones del Tratado de Otorrinolaringología del Prof. Botey. Pascual de Juan no lo cita en su tesis doctoral [4]. Y, por último, tampoco aparece en la magnífica monografía de Azoy [5]. Ni Gavilán [6], ni Bartual [7] lo citaron en sus libros en los que hacen una presentación de la fisiología vestibular didáctica y seminal en nuestro país.
Este olvido no deja de sorprender cuando se analiza la calidad del trabajo experimental del Dr. Jaime Vera y el manejo de la bibliografía actualizada que demuestra a lo largo de todo el libro. Contrasta, y quizás lo explica con la arrolladora importancia que tuvo el Dr. Vera durante la Restauración en la cultura nacional [8], como psiquiatra [9], como político socialista [10] y por su preocupación por la medicina social [11]. Remito al lector interesado a la siguiente referencia que desgrana la vida del Dr. Vera en todas sus facetas [12].
En este trabajo analizo esta obra que se debe considerar: 1) actualizada por el momento en que se publicó, 2) rigurosa por cuanto la planificación y desarrollo de los experimentos, 3) sistemática por lo que concierne a su presentación y 4) novedosa por sus resultados.
El Dr. Vera, nació en Salamanca el 20 de marzo de 1859 y falleció en Madrid el 19 de agosto de 1918.
Terminó el bachillerato en Madrid e inició la carrera de Medicina en 1873 que finalizó de manera brillante con más de 11 premios, en 1879, en la Universidad Central, en Madrid. En 1880 presentó su tesis doctoral para optar al grado de Doctor en Medicina: «Estudio clínico de la Parálisis general progresiva de los enagenados» (sic) la cual finalizó, firmó y localizó en su lugar de trabajo: Manicomio de Carabanchel Alto, el día 15 de junio; posteriormente la publicó prologada por el Dr. Esquerdo [13, 14]. Fue uno de los 25 firmantes del acta fundacional del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el día 2 de mayo de 1879 en el Bar Casa Labra y durante los primeros años muy implicado en la organización, y sistematización de las bases fundacionales del partido: en palabras de uno de sus primeros biógrafos «el Dr. Vera se encargó de plasmar el nervio ideológico marxista del partido en 1883» [10].
En la Figura 1 se presenta una gráfica con el número de publicaciones (libros, artículos, documentos en general) en inglés, francés, alemán o italiano por década y de ámbito vestibular. La línea de tiempo con las publicaciones más relevantes entre la publicación de Flourens y la de Vera aparece en la Figura 2: en la parte superior los autores que replican o revisan experimentalmente los trabajos de Flourens; abajo lo de ámbito clínico y anatómico. Todos ellos buscaban demostrar la existencia de un receptor sensible para el equilibrio. Llama la atención que el Dr. Vera es uno más de varios y reconocidos fisiólogos tras los pasos de Flourens: en el entorno científico de la España del s. XIX esto debe ser considerado una proeza, máxime cuando el autor maneja a lo largo de su libro bibliografía (no referenciada) de casi todos los autores que aparecen en esa línea temporal.

Figura 1. Publicaciones de ámbito vestibular entre 1820 y 1879

Figura 2. Línea de tiempo que refleja los autores más relevantes entre los primeros experimentos de P. Flourens y el libro de J. Vera
Los dos trabajos originales de Flourens marcaron el inicio de la fisiología vestibular moderna. El primero realizado el 15 de noviembre de 1824, abordó los efectos para el equilibrio de la destrucción de los conductos semicirculares horizontales [15]. Más adelante extendió sus trabajos al efecto de la destrucción del resto de los canales semicirculares y publicó un trabajo extenso y con afán demostrativo con numerosos detalles [16]. De manera resumida, en la Tabla 1 se muestran los experimentos y sus resultados de la §2, pues la §3 se centra en otros daños en el oído y hueso temporal con el objeto de apoyar el valor de la metodología seguida. Estos hallazgos complementaron los de Purkinje que unos años antes había descrito que la estimulación rotatoria en el ser humano producía efectos oculares y visuales muy concretos y semejantes a los observados por Flourens al destruir parcial o totalmente los conductos semicirculares del pichón.
Tabla 1. Resumen de los experimentos sobre canales semicirculares en pichones, P. Flourens
N.º |
Canal(es) afectado(s) |
Lado(s) destruido(s) |
Efecto principal |
Movimiento de la cabeza |
Estado general del animal |
1 |
CSH |
Izquierdo |
Leve movimiento lateral, breve. |
Derecha a Izquierda |
Recupera equilibrio y conducta normales rápidamente |
2 |
CSH |
#1 y luego Derecho |
Pérdida del equilibrio, giros incontrolados del cuerpo |
Violento, derecha a izquierda |
No puede correr ni volar, evita moverse. Síntomas persistentes más de un año: reaparecen con el movimiento. |
3 |
CSP |
Izquierdo |
Movimientos bruscos ocasionales de la cabeza. Fugaz |
Arriba/Abajo |
Mantiene el equilibrio, puede caminar y volar. caídas hacia atrás ocasionales |
4 |
CSP |
#3 y luego Derecho |
Movimiento constante de la cabeza, caídas hacia atrás |
Violento, arriba abajo |
No puede volar, se apoya con la cabeza en el suelo apoyada en posición invertida. Cae hacia atrás. Síntomas persistentes más de un año: |
5 |
CSP |
Ambos lados (encima del cruce con el CSH) |
Igual que experimento 4 |
Igual que 4 |
Igual que 4 |
6 |
CSP |
Ambos lados (encima y debajo del cruce) |
Movimientos aún más violentos |
Igual que 4 |
Igual que 4, más intenso |
7 |
CSS |
Izquierdo |
Leve movimiento de cabeza; volteretas hacia adelante |
Arriba Abajo |
Mantiene equilibrio, caídas hacia adelante ocasionales |
8 |
CSS |
#7 y luego Derecho |
Movimiento brusco, pérdida de equilibrio, caídas hacia la cabeza |
Violento, arriba abajo |
No gira sobre sí mismo; cae hacia adelante. |
9 |
CSH y P |
Ambos |
Movimiento mixto, giro ocasional sobre sí mismo |
Horizontal y Vertical |
Inestabilidad, giro corporal |
10 |
CSC, H y P |
Ambos |
Movimientos caóticos en todas direcciones |
Multidireccional |
Pérdida total del equilibrio, solo descansa con cabeza apoyada |
Habían pasado 57 años en los que esos experimentos se repitieron de manera muy precisa con resultados similares siempre. ¿Qué aportaron de manera original los autores intermedios? El primero fue Goltz quien sostuvo que los canales semicirculares son órganos diseñados principalmente para mantener la posición del cuerpo; desarrolla la hipótesis de la presión hidrostática. El segundo Mach (con Breuer y Cum Brown) entra en pleno argumentario a favor de la función dinámica de los receptores en los canales semicirculares negando al inicio y luego validando parcialmente la función estática. El tercero, E. de Cyon los presentó en su tesis doctoral en 1878 donde formula la ley precisa de todos estos experimentos: «la sección de dos conductos semicirculares simétricos provoca oscilaciones de la cabeza en el plano de los conductos operados». Cyon tras un período sorprendente de negación de la funcionalidad de los conductos semicirculares (CSS), sustituido por una teoría de localización en el espacio, fue el primero en concebir el laberinto como órgano sensorial para la percepción matemática del espacio, y que hoy debemos considerar una de las funciones cognitivas del sistema vestibular que es la percepción de movimiento propio y de utilidad para la segunda, que es la navegación [17], de hecho, es el que primero habla de «vértigo visual». Por último, y un año antes, Höyges, quien luego va a ser parte de la escuela Vienesa (con Neumann, Alexander y Bárány) detalló los efectos en las aferencias nerviosas desde los conductos semicirculares poniendo el primer eslabón del concepto de reflejo vestíbulo-oculomotor y espinal. Es muy importante advertir, que todos estos autores hicieron múltiples aportaciones además de lo que resumo aquí de sus experimentos replicando los de Flourens, quien en 1842 recapituló toda su experimentación en un marco más general neurológico y otológico y en diversas especies de animales [18].
En el momento de la aparición del trabajo de Vera solo era posible concluir que el oído interno alberga un receptor que mantiene una relación funcional estrecha con el control del equilibrio corporal. La disputa se establecía en si era o no el único órgano encargado de dicha misión e incluso y en un aspecto más básico si su misión era percibir los movimientos de rotación. En el libro del Dr. Vera, a partir del capítulo IX, esta disputa científica adquiere categoría lo cual hace de este libro algo único pues, salvo Goltz, pocos autores elevaron la interpretación de sus resultados a algo más que las respuestas alteradas derivadas de la lesión de los CSS.
¿Qué estaba ocurriendo ya en los años más cercanos y próximos? De acuerdo con Griffith entre 1880 y 1884 se publicaron 58 trabajos dedicados al sistema vestibular [19]. Destacan los 5 de Vladimir Bechterev quien en ese preciso año de 1882 publica un libro con similar título al de Vera, el de W. Kiesselbach [20], otro de Laborde [21] y otros 6 más de autores como G. Retzius, y A. Politzer. Todos estos trabajos siguieron un esquema similar, no todos muestran resultados experimentales propios y hay muy diverso grado de referencia bibliográfica actualizada.
El documento consultado está en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense en Madrid. Es un libro con su encuadernado original de tapas blandas. Se editó en el Establecimiento Tipográfico de Eduardo Cuesta, en Madrid, en la calle de la Cava Alta, 5, en el año 1882 (Figura 3). El libro está en muy buen estado de conservación y tiene una dedicatoria genérica («A los investigadores que me han precedido en este trabajo») y otra particular firmada esta por el propio autor al Sr. D. Nicolás Escobar (Figura 4). El libro tiene 14 capítulos (Tabla 2) en los que sus títulos respectivos anuncian el tema. Vamos a analizarlos de manera agrupada.

Figura 3. Portada del libro consultado en la biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid

Figura 4. Dedicatoria y firma del autor en el ejemplar consultado
Tabla 2. Índice del libro tomado literalmente del ejemplar consultado
Número |
Título |
I |
Breve preámbulo |
II |
Procedimiento operatorio |
III |
Objeciones graves que resuelven el procedimiento operatorio adoptado |
IV |
Lesión unilateral y bilateral de los conductos semicirculares horizontales. Conclusiones |
V |
Lesión unilateral y bilateral de los verticales posteriores. Conclusiones |
VI |
Lesión unilateral y bilateral de los verticales anteriores. Conclusiones |
VII |
Discusión y sistematización de los resultados experimentales |
VIII |
Lesión simultánea de los seis conductos semicirculares. Fenómenos de excitación. Fenómenos consecutivos debidos a la ausencia del órgano. Importancia de este último orden de fenómenos |
IX |
Los canales no son órganos coordinadores de los movimientos |
X |
Las lesiones unilaterales producen al parecer trastornos fugaces únicamente. Las lesiones obran como excitantes de los canales |
XI |
Curso de las lesiones. Fenómenos contingentes no sistematizados |
XII |
Discusión sobre el valor consciente de las excitaciones de los conductos semicirculares. Hipótesis sobre la orientación de las aves de alto vuelo |
XIIII |
Recuerdo de la enfermedad de Ménière. Dos palabras sobre las hipótesis de Bornhardt y Laborde |
XIV |
Conclusiones capitales |
El capítulo I es una breve introducción y los capítulos II y III conforman una suerte de material y métodos.
En la introducción Vera referencia a los autores precedentes que han abordado la cuestión de la anatomía y fisiología de los conductos semicirculares (CSS). Llama la atención las referencias a un gran número de autores lo cual indica que Vera estaba al día de la bibliografía especializada en tan singular tema [17]. Hay tres con los que va a discrepar en cuanto a la metodología: Jakob Ernst Arthur Böttcher (1831-89) que ha dejado su epónimo a las células de la membrana basilar de la primera espira coclear, profesor de anatomía patológica en la Universidad Imperial de Dorpat (hoy, Universidad de Tartu en Estonia), Benno Baginsky (1848-1919) profesor de otorrinolaringología en la Universidad de Berlín y, Jean-Baptiste-Vincent Laborde (1830-1903) jefe de prácticas de fisiología en la Universidad de París.
El procedimiento quirúrgico se presenta de manera detallada con el objeto de acceder a cada uno de los CSS y la descripción anatómica topográfica es plenamente actual [22]. Su descripción de basa en los pasos ya descritos por Cyon que criticó la eliminación «en masse» con una tenaza que hacía Goltz; en esa misma época Stefani mejoró y reportó añadidos a la técnica [23]. El Dr. Vera discrepa de Laborde quien considera que es un procedimiento difícil y en el que fácilmente se puede acceder y dañar el contenido craneal. Más adelante Vera afirma que revisó el cerebro y el cerebelo de los animales intervenidos sin observar daño en ellos contradiciendo también a Böttcher.
Laborde había descrito el método de picadura instantánea que es «herir los conductos semicirculares sin ponerlos al descubierto y en el cual todo se fía a la casualidad». Por el contrario, Vera presenta su método de daño selectivo al conducto semicircular para el que usa una «aguja fina enrogecida (sic) a la llama de alcohol» de tal manera que expuesto el conducto «abrimos una pequeña abertura en el canal con la punta y apagamos en su cavidad la aguja candente». Más adelante en defensa de su método, de sus resultados y con la autoridad de Flourens y Cyon afirmará contra los otros que «métodos inseguros acarrean inseguridad en las conclusiones».
El método anestésico utilizado es la cloroformización del animal y aporta ciertos detalles de cómo proceder (sin especificar dosis) para poder intervenir al animal fuera del estado anestésico y registrar los cambios inmediatos a la intervención.
Estos 4 capítulos representan la parte más importante del libro donde el autor muestra sus dotes de sistematización y de análisis detallado, así como el trabajo riguroso que efectuó y que se puede observar a lo largo de los experimentos que presenta. La comparación con los trabajos de Flourens y Goltz es muy interesante y se puede decir que nuestro autor ejecutó el proyecto experimental con la misma calidad que los dos anteriormente citados autores. Esto nos hace pensar en la importancia del trabajo que efectuó y sobre todo la pérdida de conocimiento cuando vemos que no prosiguió en esta línea de trabajo médico y experimental. En la Tabla 3, se presenta la sucesión resumida de sus experimentos y resultados al modo de lo presentado para Flourens que permita hacer una comparación y comprobar que Vera obtiene resultados similares a los de Flourens.
Tabla 3. Resumen de los experimentos sobre canales semicirculares en palomas (J. Vera)
N.º |
Canal/es lesionado/s |
Tipo de lesión |
Condición/Efectos principales inmediatos |
Efectos tardíos |
1 |
CSH |
Unilateral |
Marcha. Movimientos oculares leves (nistagmo), leve desviación de la cabeza, fallos esporádicos en la pata del mismo lado |
Al caminar libremente, el equilibrio es aceptable; al ser hostigado, se desvía hacia el lado operado |
2 |
CSH |
Unilateral |
Vuelo. Tras ser lanzado, describe círculos hacia el lado operado; puede caer dando vueltas |
La desviación es forzada y constante cuando el animal es estimulado |
3 |
CSH |
Bilateral |
Movimientos persistentes de la cabeza sobre plano horizontal (“como diciendo que no”); agitación ocular prolongada |
Si las lesiones son simétricas, los movimientos son menos intensos |
4 |
CSP |
Unilateral |
Marcha. Desviación del cuerpo hacia atrás y hacia el lado operado, apoyándose en la cola; caída de la pata operada |
|
4 |
CSP |
Unilateral |
Vuelo. Al volar, desviación hacia atrás y el lado afectado, posible caída girando |
Ídem |
5 |
CSP |
Bilateral |
Impulso automático hacia atrás y arriba; en casos intensos, vuelta completa hacia atrás |
|
5 |
CSP |
Bilateral |
En el vuelo, el animal retrocede volando y cae a los pies del observador |
Ídem |
6 |
CSS |
Unilateral |
Desviación forzada hacia adelante y hacia el lado operado |
|
6 |
CSS |
Unilateral |
En el vuelo, cae volando hacia adelante y el lado afectado |
Ídem |
7 |
CSS |
Bilateral |
Vuelo forzado hacia adelante y abajo; caída antes de salvar obstáculos (ej. una tapia) |
Se observa caída prematura sin control |
8 |
CSS, H y P |
Bilateral |
Movimientos caóticos: agitación en todas direcciones, giros, pérdida del equilibrio, convulsiones, caída al suelo |
Al cubrir al animal, se protege de golpes; los síntomas se atenúan tras 2–3 días |
9 |
CSS, H y P fase crónica |
Bilateral |
Pérdida casi total de la locomoción (no caminan ni vuelan bien); movimientos torpes e imprecisos |
Capaces de picotear o agitar alas, pero no vuelan; caminan torpemente, sin dirección clara |
10 |
CSS, H y P a largo plazo |
Bilateral |
Persisten movimientos erráticos; no comen solos; falta de coordinación fina |
La voluntad existe, pero no pueden ejecutar los movimientos necesarios para comer o huir con precisión |
¿Qué aportó como novedoso Vera? Se puede decir que tenía una mentalidad fisiológica y funcional más acusada. No solo analiza los efectos en la postura y en la dirección de la marcha, sino que se centra y relata con mayor profusión de detalles los efectos en el vuelo del pichón. Los autores precedentes valoraron mucho la estabilidad del animal después de la intervención y poco en la marcha y muy poco en el vuelo. Vera, por su parte, insiste mucho en la importancia de la «marcha con hostigamiento», reflejando la urgencia para que el animal emprenda la motilidad y, el vuelo. A este respecto hay que mencionar que tuvo colaboradores para recibir el animal cuando era impulsado a volar desde una altura y evidentemente caían al suelo o cuando les ponía un impedimento como una valla (que especifica de 6 m de altura) para reflejar la dificultad de emprender y mantener el vuelo. Por tanto, podríamos decir que está llevando a cabo un análisis de los efectos de la lesión en los CSS puesto el animal en su contexto particular.
También mencionar la importancia de los efectos en lo que el autor llamaba fase aguda y crónica, así como muy prolongada o de casi un año después de la lesión quirúrgica. Los autores precedentes también hicieron análisis y estudios en animales mantenidos en vida durante más tiempo. Lo que llama la atención en el caso de Vera es que este no fue un hecho ocasional, sino que forma parte de la metodología planteada desde el inicio de sus trabajos.
El nivel de detalle, que da la calidad del investigador, se aprecia en los casos particulares que muestra a lo largo de este y los próximos capítulos; bien por el comportamiento peculiar que habían seguido los animales o por la diferencia entre lesión y respuesta que observaba. Indica que hacía un seguimiento preciso y metódico, aunque no lo mencione explícitamente.
Es importante hacer notar la aparición a lo largo de los cuatro capítulos como el Dr. Vera utiliza frecuentemente el término de compensación para reflejar en sus propias palabras «la recuperación funcional del animal». A modo de resumen a la compensación se le dan 4 acepciones a lo largo del libro: 1) movimientos correctivos para mantener la postura o la orientación, 2) ajustes vestibulares dinámicos y estáticos, 3) un principio teleológico (orientación óptima) y, 4) como parte integral del sistema vestibular junto con el tono muscular.
También es muy importante y casi único la mención constante a la capacidad o implicación de la función vestibular, de los CSS, para la orientación espacial. Esto es un concepto que analizaré en siguientes capítulos.
Los trabajos del Dr. Vera complementan perfectamente a los de Flourens y Goltz, especificando en concreto el papel o el análisis de la organización motora voluntaria a la que dedica varios capítulos.
En palabras del autor estos dos capítulos aportan una suerte de ampliación de los anteriores en el contexto motor
Vera deja claro que la estimulación o lesión de los CSS provoca en los animales una tendencia automática al movimiento en una dirección específica (adelante, atrás, derecha, izquierda). «Esta orientación no es aleatoria, sino coordinada y adaptada, como en un reflejo fisiológico».
Advierte que cada CSS del oído interno está vinculado a una dirección del movimiento. «Cuando se excitan determinados CSS, el cuerpo responde con la inervación muscular necesaria para moverse en esa dirección» y más adelante «las lesiones en estos conductos pueden generar movimientos involuntarios, pero no desordenados por sí mismos; el desorden aparece solo si hay excitaciones contradictorias o artificiales que interfieren con la voluntad del animal». La equivoca identidad lesión-excitación, la aclarará Ewald pasados 10 años, pero ahora, Vera interpone el oído interno en el control voluntario o involuntario de los movimientos con la siguiente hipótesis: «si el experimentador pudiera controlar la estimulación de los CSS, podría dirigir a voluntad el movimiento del animal (por tierra o aire), sustituyendo su iniciativa por la nuestra». El texto concluye que, en condiciones normales, el animal puede voluntariamente activar los CSS para iniciar su locomoción en la dirección deseada. Sin embargo, si los CSS estuvieran dañados, el animal pierde esta capacidad, aunque conserve su intención de moverse.
Como corolario, es preciso mencionar que, para nuestro autor, lo mismo que para el resto de sus coetáneos: 1) los CSS regulan la orientación del movimiento, 2) su excitación provoca reflejos motores coordinados, 3) la voluntad del animal normalmente armoniza con esta función y, 4) lesiones o estímulos contradictorios alteran el control locomotor. Por tanto: si se pudieran controlar artificialmente, se podría dirigir totalmente la locomoción del animal.
Hay un concepto completamente erróneo pues considera la capacidad del animal de controlar la funcionalidad del conducto semicircular; a partir de ahí la idea del reflejo vestíbulo-espinal y vestíbulo-oculomotor aparece nítidamente. De hecho, en el capítulo IX (que en mi opinión se debe de leer de manera complementaria al capítulo VII) nuestro autor va a hacer una defensa acérrima de lo que es control motor frente a las opiniones de Goltz. En ese capítulo, Vera reflexiona sobre el papel de los CSS en el control de la locomoción. Explica que, aunque un animal tenga la voluntad de moverse, si los CSS no están funcionando, el cuerpo no puede ejecutar el movimiento, ya que falta la excitación necesaria para activar los músculos desde el sistema nervioso. El Dr. Vera a continuación, cuestiona la idea de que estos conductos sean simplemente «órganos del equilibrio», como decía Goltz, según quien los canales no coordinan los movimientos directamente, sino que despiertan respuestas reflejas complejas desde el cerebelo donde realmente se organiza toda la acción muscular.
Compara nuestro autor de manera muy didáctica este proceso con otros reflejos complejos, como el vómito o la retirada de una extremidad ante un estímulo doloroso, donde la coordinación del movimiento no está en el lugar del estímulo, sino en centros más profundos del sistema nervioso. Aquí podemos ver el talante de médico que posee el Dr. Vera con una capacidad de análisis comparativo de respuestas reflejas habituales en nuestro organismo. Los anteriores autores procedían del mundo más cerrado como era la fisiología o el laboratorio y probablemente adolecen de ese análisis comparativo clínico. Señala a Lowemberg (algo totalmente novedoso) como preconizador del concepto de reflejo vestibular.
Finalmente, plantea una idea interesante: durante la locomoción, los movimientos de la cabeza estimulan los canales semicirculares, y estas señales activan los centros que controlan los músculos. Así, el movimiento del cuerpo provoca su propia regulación, es decir, la locomoción se convierte en su propio regulador a través del sistema sensorial.
En resumen, para el Dr. Vera, los conductos semicirculares no coordinan el movimiento, pero activan el sistema nervioso que sí lo hace: son por tanto esenciales para iniciar la locomoción voluntaria pero no ejecutan la coordinación del movimiento.
En este capítulo el Dr. Vera plantea una pregunta original entonces: «¿cuántos canales bastan al palomo para la locomoción terrestre y aérea?» Para responderla realizó diversos experimentos dañando sistemáticamente uno o varios CSS de manera simultánea o sucesiva. Observó que, si solo un canal estaba dañado, el palomo caminaba bien, pero no volaba de forma espontánea; solo volaba para escapar del peligro y luego se posaba rápido. Lo mismo ocurría cuando se dañaban dos o tres canales de un lado. Sin embargo, cuando los canales dañados eran los mismos de ambos lados, el palomo no recuperaba la capacidad de moverse bien y según Vera «porque le faltaban las señales necesarias para controlar el movimiento».
El autor también discute si las lesiones actúan como estímulos para los canales o si los destruyen por completo. Él concluye que las lesiones los excitan y causan respuestas similares a las excitaciones normales, pero de forma prolongada y continua. Esto se confirma según el autor porque, a medida que la irritación de la herida desaparece, también desaparecen los fenómenos asociados.
Por último, cuenta un experimento curioso donde dos palomos con lesiones en diferentes canales reaccionaban de manera opuesta al ser lanzados al aire: uno caía hacia atrás y el otro hacia adelante y abajo. Sorprendentemente, después de varios días, ambos palomos cambiaron sus reacciones, lo que indica que los efectos de las lesiones y las excitaciones en los canales pueden variar con el tiempo.
Estos son capítulos extensos y clínicos, algo inhabitual en los trabajos precedentes y obviamente espoleado por los trabajos de Ménière y Charcot ampliamente citados en lo que queda de libro.
Fue en 1862 cuando Ménière presentó su trabajo fundamental y en 1874, Jean-Martin Charcot denominó el síndrome que mostraba estos tres síntomas como «Maladie de Ménière». Estamos hablando de 20 años y 8 años, respectivamente, antes de la publicación del Dr. Vera. Esto y, nuevamente nos tenemos que poner en el siglo XIX, para un no-especialista sin docencia en fisiología experimental, dedicado a la psiquiatría es estar muy al día, muy actualizado y con rigor altísimo al abordar una cuestión con la profundidad que se demuestra en todos los capítulos de esta obra.
Esta parte del libro la voy a resumir a modo de discusión de resultados y comparación de trabajos.
1.Goltz y la función refleja de los canales semicirculares. Goltz había demostrado que los canales semicirculares actúan sobre los centros motores de manera refleja, manteniendo el equilibrio y la postura. El trabajo de Vera confirma y amplía su idea: las lesiones bilaterales provocan alteraciones motoras persistentes, y las unilaterales solo generan efectos transitorios, salvo casos atípicos. Nuestro autor describe clínicamente cómo, tras lesiones específicas, aparecen torsiones de cabeza y cuello, inclinación corporal y movimientos compensatorios progresivos. Esto respalda la visión de Goltz: los canales no generan movimientos voluntarios, sino reacciones automáticas indispensables para la locomoción normal: «La inervación consciente… es impotente para despertar la actividad necesaria para la locomoción cuando los conductos semicirculares han sido destruidos».
2.Cyon y el «sentido del espacio». Cyon propuso que los canales semicirculares constituían un «sentido del espacio», registrando las variaciones de orientación del cuerpo. El texto considera esta hipótesis plausible pero no comprobada. Reconoce que, anatómicamente, las aves con mayor capacidad de vuelo presentan canales más desarrollados, lo que sugiere una función especial en la navegación: «Las sucesivas impresiones de los conductos semicirculares irán dejando en los centros la huella del rumbo seguido… esto explicaría el retorno de las palomas mensajeras». Sin embargo, el Dr. Vera advierte que el «espacio» no es un objeto concreto sino un concepto, por lo que hablar de un «sentido del espacio» puede ser una metáfora más que una función sensorial directa.
3.Laborde y las bases fisiológicas de la orientación. Laborde había estudiado cómo los reflejos vestibulares influyen en la postura y el equilibrio. En este texto, su enfoque se retoma para explicar que los movimientos locomotores normales dependen del funcionamiento de los canales, y que su alteración produce fenómenos tardíos (torsiones, inclinaciones) no explicables por otras lesiones. La coincidencia con Laborde en este punto es clara (a pesar de sus discrepancias metodológicas): sin la información vestibular, el sistema motor queda desorganizado, aunque los centros nerviosos principales estén intactos.
4.Crum Brown y el «sentido de la rotación». Crum Brown sugirió que los canales semicirculares permitían percibir la rotación del cuerpo en el espacio. El texto incorpora esta idea, pero distingue entre sensaciones posibles (rotación, vértigo) y función refleja (control automático del movimiento). Así, incluso si existiera un «sentido de la rotación», no sería la causa de los movimientos correctivos, sino un fenómeno paralelo: «La reacción locomotora y la representación consciente serán coetáneas, pero la representación consciente no es causa de la reacción locomotora».
5.Mach y Breuer y las teorías mecánicas del vértigo y la orientación. El texto reconoce que sus teorías permiten entender cómo los CSS podrían producir una percepción de movimiento, pero insiste en que el vértigo subjetivo no explica los fenómenos motores observados tras las lesiones: «Los fenómenos subjetivos del vértigo no pueden engendrar las inervaciones locomotoras que el vértigo acompaña».
6.Vulpian y el «vértigo auditivo». Vulpian había atribuido los trastornos locomotores a una sensación vertiginosa de origen auditivo («vértigo auditivo») El texto se distancia de esta interpretación: «las aves lesionadas muestran movimientos automáticos y persistentes incluso sin signos claros de vértigo, lo que indica que el problema no es una sensación consciente, sino la pérdida de un mecanismo reflejo de orientación».
El trabajo del Dr. Vera integra estas perspectivas para proponer que:
•Los canales semicirculares son órganos reflejos indispensables para la locomoción y el equilibrio.
•Pueden generar sensaciones (vértigo, rotación, orientación espacial), pero estas son paralelas y no causales respecto a las respuestas motoras.
•En aves, su desarrollo podría relacionarse con funciones superiores de navegación, aunque esa hipótesis requiere pruebas experimentales.
Este complementa el anterior con la evidencia clínica, especialmente a partir de la enfermedad de Ménière, que simula el vértigo provocado por la rotación rápida. Se explica que las lesiones del laberinto causan sensaciones de rotación, impulsos locomotores involuntarios, pérdida del equilibrio y síntomas como náuseas y vómitos. Se establece una analogía funcional entre animales y humanos, señalando que, aunque en humanos el aparato vestibular está menos desarrollado en comparación con otros sentidos (táctil, visual, muscular), sigue siendo fundamental para el equilibrio y la orientación. También se refutan teorías alternativas que consideraban a los conductos semicirculares como órganos exclusivamente de sentido muscular (Bornhardt) o meros complementos auditivos (Laborde, una vez más).
Este es un capítulo de resumen de todo lo expuesto. No es oportuno comentarlo pues de casi todo se ha hablado anteriormente. Dejo por respeto, las conclusiones de nuestro autor en la Figura 5 tomada de su libro:
«He aquí finalmente las conclusiones capitales de nuestro trabajo:
1.ª Resulta directamente de nuestros experimentos, que en las palomas, la excitación de cada uno de los conductos semicirculares despierta en los centros la inervación de conjunto necesaria para la locomoción del animal en un sentido determinado por cada conducto semicircular.
2.ª Resulta de la interpretación rigurosa de la precedente conclusión experimental, que, en la locomoción normal de las palomas, las inervaciones locomotoras adecuadas son puestas en acción por las excitaciones alternadas y sucesivas de los tres conductos semicirculares, y que el animal no posee otro medio fisiológico de provocar aquéllas inervaciones.
3.ª Que no se está autorizado para afirmar que la actividad de los conductos semicirculares tenga representación consciente. Ni hoy por hoy se puede mostrar hasta qué punto pueden merecer el nombre de sentido del espacio con que Cyon los ha designado.
4.ª Como hipótesis, si las excitaciones de los conductos ó la acción de aquéllos sobre los centros nerviosos dejan huella durable, constituyendo una memoria consciente o inconsciente de los rumbos, tendríamos una explicación de las emigraciones de las aves, del retorno a las palomas mensajeras, y de los hechos análogos.
5.ª Que hay analogía funcional entre los conductos semicirculares de las aves estudiadas y los del hombre; pero que el grado de influencia de estos órganos en la locomoción del hombre, en los movimientos parciales de la cabeza y en su equilibrio, no está determinado positivamente.»

Figura 5. Conclusiones, tomadas del ejemplar consultado
1. Vera J. La Función de los Conductos Semicirculares. Estudio Experimental. Madrid: Establecimiento Tipográfico de Eduardo Cuesta; 1882.
2. Ariza R. Escritos médicos del doctor Rafael Ariza y Espejo. Tomo III. Otología. Madrid. Establecimiento tipográfico de Enrique Teodoro; 1888, p. 419-463.
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