En el artículo se analiza un marco conceptual que contrasta experiencias de innovación social que han surgido en América Latina, que sitúa a la innovación social como una competencia social compartida, que rebasa la frontera entre lo social y económico. Para dar cuenta de lo anterior, se seleccionaron experiencias que se originan y orientan por la satisfacción de la necesidad humana y por la generación de relaciones entre individuos y grupos de diferentes espacios y escalas. Se reconoce el impacto de las experiencias entendiendo la innovación social como una competencia que se comparte entre los actores. Se concluye que las diferentes conceptualizaciones llevan a un marco conceptual en donde se proponen tres elementos clave para su entendimiento: primero, la orientación hacia valores sociales; segundo, el factor humano como motor, promotor y fuente de desarrollo; y tercero, las alianzas entre diferentes actores.
10.14201/eks20181924762