La incorporación de nuevas tecnologías en los estudios universitarios es un factor consumado. No obstante, no siempre es un proceso realizado correctamente y en muchos casos se ignora la opinión del usuario final, el alumno. Una correcta implementación debe evaluar el grado de satisfacción, necesidad, interés y posibles modificaciones que el uso de cualquier tecnología conlleva tanto en la formación del estudiante como en la percepción de la utilidad y aprovechamiento que este consigue. En el presente artículo analizamos una nueva aproximación en la docencia relacionada con la materia de Construcción Arquitectónica. A partir de una serie de unidades interactivas fundamentadas en el trabajo colaborativo de los alumnos, se abordan problemas complejos próximos a la realidad profesional del sector. El objetivo es valorar el grado de adaptación del alumno a un modelo de aprendizaje centrado en el descubrimiento práctico-teórico usando diversos sistemas tecnológicos de manera simultánea y natural, permitiendo una mayor autonomía en la adquisición de habilidades y saberes.
Núria Martí Audí, David Fonseca Escudero
10.14201/eks.10236