LINFOMA DE LENGUA, DIAGNOSTICADA DE DISARTRIA

Ana Sánchez Martínez, Ana Fernández Rodríguez, Luis Miguel Torres Morientes, Jaime Santos Pérez, Marta Alonso Mesonero, Darío Morais Pérez

Resumen


Introducción y objetivo: Los linfomas en el área ORL aparecen habitualmente a nivel del anillo de Waldeyer, en especial en la amígdala palatina y lingual, pero aunque sea muy infrecuente, pueden aparecer en otras localizaciones de la cavidad oral como veremos a continuación. El diagnóstico suele retrasarse debido a la clínica anodina en sus fases iniciales ya que  no suelen generar dolor y sólo cuando el tamaño de la lesión sea considerable, podremos observar otros signos como disartria por efecto masa.

Material y Método: Mujer de 93 años ligeramente desorientada y con una hipoacusia severa que dificulta su exploración, que acude a urgencias por disartria y caídas de repetición bruscas en los últimos días, sin mareo previo. En la exploración no hay hallazgos significativos salvo un hematoma malar derecho y  una tumoración en la hemilengua izquierda. Se solicita un TC craneal: Atrofia córtico-subcortical, normal para su edad (93 años). Hematoma subdural crónico frontoparietal izquierdo de 10 mm de espesor, que no bloquea los surcos corticales adyacentes. Línea media centrada y cisternas basales libres. Pequeño hematoma de partes blandas en la región parietal posterior derecha alta. Los neurocirujanos no consideran a la paciente subsidiaria de tratamiento quirúrgico urgente y la remiten a consultas con TC de control y corticoides en pauta descendente. Desde urgencias  realizan una interconsulta a ORL en la que vemos una tumoración de hemilengua izquierda de meses de evolución de aproximadamente4 cm, dura, redondeada, elástica, bien definida y dolorosa a la palpación. Se le solicita una PAAF y una RMN cervical preferentes.

Resultados: El resultado de la PAAF fue: citología positiva para células malignas compatible con proceso linfoproliferativo atípico. La paciente se negó a realizarse la RMN. Fue derivada a consultas de hematología donde de igual modo se negó a cualquier tipo de tratamiento invasivo o a la realización de biopsia para realizar un diagnóstico definitivo. Con el tratamiento corticoideo disminuyó de tamaño la lesión. En la última revisión era de2,5 cmaproximadamente.

Conclusiones: En la paciente del caso el antecedente de las caídas de repetición, la edad avanzada, la hipoacusia severa y el deterioro cognitivo, enmascara el principal signo que presentaba para su correcta orientación diagnóstica,  la disartria. Las causas más frecuentes de la disartria comprenden trastornos del sistema nervioso (neurológicos), como accidentes cerebrovasculares, lesiones cerebrales o tumores cerebrales. Ciertos medicamentos también pueden provocar disartria. Pero como hemos visto en nuestra paciente, nunca hay que dejar de explorar la cavidad oral antes de diagnosticar una. La PAAF es obligada como primera prueba diagnóstica en lesiones submucosas linguales por su baja morbilidad y alta sensibilidad, pero debemos saber que en los síndromes linfoproliferativos sólo es orientativa. Para realizar el diagnóstico definitivo de certeza, es imprescindible realizar una biopsia en cuña de la lesión lingual para conocer la estirpe tumoral. Es imprescindible solicitar pruebas de imagen para hacer un estudio de extensión, siendo la RMN de elección. Sin el diagnóstico definitivo no podemos planificar el tratamiento hematológico correspondiente, pero es el paciente finalmente quién decide si tratarse o no.


Palabras clave


linfoma; lengua; disartria



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